Cómo tener el mejor año de tu vida - Entrevista RCN a Julián Castañeda

Julián Castañeda explains why New Year resolutions fail and offers a concrete alternative: define meaningful goals, break them into tiny habits, and schedule daily time-blocks like appointments with yourself. He stresses protecting time from phones and social media, and treating discipline as non-negotiable.
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Yo tengo invitado por segunda vez a nuestro programa a Julián Castañeda, que es un empresario, consultor, coach, y que ha escrito varios libros que se han convertido en bestseller, y además es conferencista de todos estos temas que uno mira, que uno lee, que cuando comienza el año todo el mundo empieza a escribir sobre el asunto. Y entonces él me propuso un tema: 2019, tu mejor año. Puede ser el mejor año si uno lo quiere, 100%, pero también si uno manda mensajes negativos por sustos que uno tiene, por problemas que uno tiene, por dificultades que uno tiene, ese éxito que uno tiene, digamos, proyectado inicialmente se puede ir a pique exactamente por eso, ¿no?
De acuerdo, de acuerdo. Y lo interesante es que cada uno de nosotros tenemos la oportunidad, sobre todo finalizando el año, iniciando este año, por ejemplo 2019, de definir qué queremos en nuestra vida. Y cuando empieza este nuevo año Normalmente tenemos esa emoción de decir: uy, este año sí voy a bajar de peso, este año sí voy a ahorrar, este año sí voy a iniciar ese negocio.
Esas son las eternas promesas de todos los seres humanos en el mundo. Yo no creo que solamente en Colombia: este año bajo de peso, este año voy a ir a Miami.
A ver, exactamente. Y el reto que nosotros tenemos es en relación con esas metas que son muy válidas y que en realidad cada uno de nosotros estamos comprometidos por lograrlas.
Todo el mundo tiene derecho a ser delgado.
Claro que sí.
Todo el mundo tiene derecho a ser delgado, o el que quiere ser gordo es gordo, y así de fácil.
El reto es que nosotros estemos realmente comprometidos con eso durante todo el año, porque es muy normal que uno empiece las primeras semanas de enero yendo al gimnasio, ahorrando juicioso, pero luego viene la rutina, luego entran las cosas normales del día a día y pareciera que se nos olvidara, y luego lo volvemos a recordar al final del año y se vuelve a pasar. Y en esa no la pasamos. Entonces acá la invitación es que nosotros digamos: oiga, qué fue lo que yo definí para este 2019, cuáles son mis metas importantes, y ahora yo cómo puedo organizar esta semana y dedicarle un poco de tiempo de lo que yo estoy agendando en mi calendario para avanzar en eso, sea salud, sea finanzas o cualquier tema.
Pero ahí es donde yo veo que está la gran dificultad de decir este mes qué es lo que vamos a hacer, este mes vamos al gimnasio. Yo, yo antes pensaba así, pero después de mucho mirar cómo yo misma me incumplía las promesas que me hacía uno veía que esas promesas a long time, como dicen los americanos, a largo plazo, como dicen los americanos, eran como medio chimboides, como dicen por ahí, porque resulta que es que el día a día es muy importante. Mañana, hoy, hoy, hoy. A mí me decía Jota Mario Valencia una vez, Jota Mario, nuestro Jota Mario Valencia que lo amamos tanto, me decía, Jota, me decía, vos amparo pelades ¿Cuándo te has parado frente a un micrófono a decir hoy la voy a embarrar? Nunca. Pero hay momentos en que uno la embarra porque dice cosas que no son, que no son propias, que no son apropiadas, que no son coherentes en ese momento. En fin, somos seres humanos y somos imperfectos. Pero yo pienso en el día a día, ¿sabes? Que creo más en el día a día que en programarse 2019 va a ser mi mejor año. Claro, eso es lo que todos deseamos para cada uno de nosotros. Que sea el mejor año, que febrero, cuando se me vence el contrato, sea un año realmente maravilloso para mí, me reasignen el contrato y yo siga trabajando. Pero, pero el día a día es más efectivo, ¿o no?
De acuerdo. De hecho, hay una metáfora muy interesante, y es que nuestra vida es como si fuera una fotografía. Entonces, ¿a qué se refiere esto? Y es cada, es decir, cuando uno analiza una fotografía y uno le hace un zoom muy grande, hay como pequeños en digital, se llaman píxeles, como puntos de colores. Entonces, si uno dice, ok, si yo quiero que mi vida sea feliz o esté llena de este matiz, pues la mayoría de esos puntos van a tener que ser de una tonalidad específica. Entonces, si como tú dices, Amparo, nos dedicamos a tener días en donde estemos alineados con lo que queremos, invirtiendo tiempo en eso que estamos buscando, siendo productivos y dando lo mejor de nosotros mismos, pues finalmente nuestro día, nuestra semana, nuestro mes y nuestro año va a ser fantástico.
Ahora, esas promesas que hacemos muchas veces con los amigos, con el grupo de amigos, bueno muchachas, este año sí vamos a hacer ciclovía, eso no funciona, eso es de mentiras, eso es puro cuento chino de amigos, ¿o no?
Normalmente sí, y hay algo que nos puede llegar a funcionar mucho, que es un autor americano que se inventó esa terminología y este concepto que se llaman los hábitos chicos, los hábitos pequeños, y él dice: si una persona está obesa y decide que va a empezar a bajar de peso y dice: bueno, yo tengo que ir al gimnasio todos los días por lo menos una hora. Es como pasar un carro de 0 a 100 kilómetros en 5 segundos, requiere mucha energía, mucha fuerza de voluntad, etcétera, etcétera. Exacto. Entonces él propone: en vez de esta persona ir al gimnasio, ¿por qué no empieza a decir: bueno, cuál es mi condición física? Si tengo sobrepeso, entonces digamos, a mí, a mi capacidad está, por ejemplo, trotar o de pronto solo caminar durante 5 minutos al día. Y lo hago así por una semana. Entonces hago algo que esté cerca a mis condiciones actuales, que no represente como un cambio tan, tan, tan arduo en mi rutina, fuerte, claro, y empiezo como a escalón a escalón a ir hacia ese hábito que es el que yo quiero instalar, que es el que yo digo: la ciclovía, el ahorrar, el poder iniciar mi negocio, el poder irme de vacaciones. Pero para eso necesito ciertas cosas. Entonces hagamos las cosas más pequeñas que nosotros podamos hacer Para que en la medida en que la vayamos haciendo, vamos construyendo.
Escalón por escalón.
Exacto.
Así decía el presidente Belisario Betancourt, con quien tuve la feliz dicha de haber trabajado durante su gobierno. Él decía: las cosas hay que hacerlas por pedacitos. Y cuando uno quiere subir a la meta, uno no sube, uno no pega un brinco y queda en el último escalón. Uno va subiendo uno por uno y así lo logra.
De acuerdo.
Eso se me quedó en la mente. Son las 11:07 de la mañana. Bienvenidos a Caiga en la Red. Autor de 5 libros, 4 de ellos bestsellers internacionales en Amazon, conferencista y coach de higher thinking y alto desempeño, confundador y director de la Organización Mundial del Éxito, organización— oiga, usted debería darle clases de éxito a muchas personas en este país.
Eso es lo que estamos intentando, de hecho.
Pero no, pero es que es decir, es que Yo creo que la gran meta de cada ser humano es ser exitoso.
De acuerdo.
¿Para qué quiere ser un fracasado? Dígame usted.
Por supuesto.
En fin, que es elevar la mentalidad de los seres humanos brindando herramientas, estrategias y tecnologías que nos permiten pensar diferente para conseguir más y mejores resultados en nuestras vidas. Y es presidente de la Asociación de Marketing Digital, La Nueva Felicidad, El Saldo Cuántico, Ni un libro me ha traído a regalar, ni uno. Dejo constancia y lo denuncio.
No, no, es que son virtuales, Amparo.
Bueno, pero tampoco lo ha hecho.
De acuerdo.
Salto cuántico, mentalidad de noroproductividad cibernética y el plan de marketing digital es lo que ha escrito hasta ahora a través de la internet Julián Castañeda, a quien tenemos como invitado hoy para hablar de lo que puede ser nuestro 2019, que es un año que recién comienza, muy complicado, muy congestionado, pero con grandes expectativas. Expectativas a nivel social, a nivel económico, a nivel político, a nivel educativo, a nivel ambiental, porque nos quedaría faltando un año para el tema del cambio climático. Entonces ahí hay unos enredos muy complicados y muy difíciles de manejar. ¿Por qué podemos pensar, Julián, que el año 2019 podría ser diferente a lo que ha sido nuestra vida hasta, hasta cuando llegó este año?
Yo ahí citaría a Einstein, y es, no me acuerdo la frase literal, pero es algo así como: locura es creer que tú vas a obtener resultados diferentes haciendo exactamente las mismas cosas. Entonces cada uno de nosotros tenemos ese año, y de hecho día a día, la oportunidad de hacer cosas diferentes si lo que nosotros estamos viviendo no nos gusta. Entonces si yo no estoy contento con alguna área de mi vida, llámese finanzas, salud, etcétera, yo digo: ok, ¿por qué no Pues porque no tengo los resultados que me encantaría tener acá, no tengo suficiente dinero, no tengo el peso ideal, etcétera. Entonces, ok, ¿qué está en mi control que puedo yo hacer diferente que no haya hecho antes para poder tener esos resultados? Y yo creo que ahí es donde radica la oportunidad que cada uno de nosotros como personas tenemos, en tomar el control y la responsabilidad de querer y realmente hacer lo que sea necesario para obtener ese resultado.
Yo todo esto que usted está diciendo lo comparo con lo que está pasando en este momento en Venezuela. Que desde que Hugo Chávez hace 20 años se tomó el poder y después le transmitió eso a este señor que está ahora ahí, que no oye, no ve, no entiende, no sabe leer, no sabe escribir y mucho menos pronunciar inglés. El señor se dedicó a que la gente que vivía en un país rico, porque Venezuela era el país rico de América Latina, es más, los venezolanos nos humillaban a los colombianos. Y nos trataban mal y nos sacaban de su territorio en momentos en que ellos estaban en la opulencia. Pero bueno, eso son cosas que se olvidan. Ahora nosotros les estamos prestando ayuda humanitaria y eso es lo que vale. Pero cuando llegó el gobierno de Chávez, empezó un gobierno perfectamente sobreprotector de todas las personas. Entonces le empezaron a dar la carne, la papa, la yuca, lo de las arepas, en fin, todo eso, y se volvió un país Con pereza para trabajar. Contrate usted un venezolano en algunas áreas y verá cómo trabaja. Algunos muy bien, otros muy mal, pero se acostumbraron a que todo se los tienen que dar. Entonces eso no, o sea, yo no soy exitosa porque me paguen el colegio, que sea exitosa porque soy buena y tengo talento es diferente a que hacer exitosa porque me pagan. Pero en Venezuela se acostumbra que la gente, a que todo se lo den. Y como no les dan, entonces empezaron a salir del país. Exacto, así de fácil.
Y ese es el peligro, digamos que la lección que todos podemos aprender de acá es tanto hacia otras personas que nosotros podemos llegar haciendo eso, hacia nuestros familiares, que nosotros, por ejemplo, hay un gran, hay una gran problemática con los papás que sobreprotegen mucho a sus hijos en ese mismo contexto porque no les están dando la habilidad de que ellos puedan ser responsables de sus cosas, de sus resultados, de sus estudios, incluso de su misma vida, porque están acostumbrados a que papi y mami les están dando las cosas.
La total y absoluta dependencia de los hijos cuando tienen mamás o papás sobreprotectores. Pero además, el muchachito aprovecha eso, el adolescente aprovecha eso para hacer diabluras, para consumir droga, para salir con las amiguitas, para tomar trago, para meter mentiras, y para no crecer, sino todo lo contrario, quedarse anclado en un punto. Cuando el papá tomó la decisión, la mamá tomó la decisión de sobreproteger protegerlo. Obviamente, y la gente que me esté escuchando dirá: esta señora está loca. No, no estoy loca. Lo que pasa es que uno sí tiene que proteger a los hijos, pero no al punto de idiotizarlos. Es así de simple.
De acuerdo. Y eso sucede tanto, por ejemplo, padres hacia los hijos, y también personas ya adultas hechas y derechas que pueden estar diciendo: oiga. Y eso de hecho es una pregunta que cada uno nos podemos hacer a nosotros mismos y responder con sinceridad. Yo, ¿por qué creo que no estoy teniendo resultados que estoy buscando en mi vida? Y muchas veces ahí vemos que es porque la situación del país está de X forma, o es porque no he tenido apoyo de esta persona, o es porque— exacto. Y de alguna u otra forma también estamos cayendo en esa misma de ser como víctimas. Pero el momento en que nosotros decimos, ok, yo tengo circunstancias, cada persona tiene diferentes circunstancias, hay personas que tienen mejores circunstancias, hay personas que tienen peores circunstancias, pero dentro de mis circunstancias, ¿yo qué puedo hacer para tomar control de mi vida, de lo que yo quiero, y qué puedo empezar a hacer? Así sea entrar a internet y empezar a estudiar algo en relación con el tema que yo quiero hacer. Es decir, yo creo que ahorita en esta época tenemos una abundancia tal de información, de sabiduría y de cosas, sobre todo por el acceso a información digital, que nosotros no nos hemos dado cuenta del gran tesoro que tenemos ahí para empezar a darnos cuenta que podemos, como veníamos diciendo, hacer cosas diferentes este año para que sea el mejor año de nuestras vidas, literalmente.
Yo vuelvo otra vez a Venezuela. El tema de Nicolás Maduro es una cosa que es patética con relación a lo que usted está diciendo, en el sentido que Nicolás Maduro disfrutó de toda la opulencia del régimen venezolano con todo su petróleo y con todo lo que ellos tienen allá en materia pues de recursos naturales. Y de repente fue tal, lo fue tal la cantidad de cosas que gastaron y tal la locura de gastar y de tener lo que nunca habían tenido, que dejaron el país como está en este momento, total y absolutamente desmantelado. Entonces uno lo oye ahora que ya se siente contra las cuerdas que le pide al Papa que le ayude, que le dé la bendición a Venezuela, pero que al mismo tiempo que Guaidó, que es el presidente interino, logra ayuda humanitaria, y él dice vociferando por los medios de comunicación con 30 idiotas ahí que lo aplauden, logra decir que él dice que Venezuela no es un país de menesterosos. Perdón, en Venezuela la gente se muere de hambre. En Venezuela la gente se muere por falta de medicinas y Guaidó consigue ayuda humanitaria y este señor amenaza con misiles. Entonces ahí es donde uno ve, por ejemplo, cómo una persona se puede desdibujar de sus intenciones y de su— porque el poder llega al punto de acabar, digamos, con la coherencia de una persona, ¿no?
De acuerdo, 100%.
Bueno. Estamos preocupadísimos últimamente en el mundo porque ocurre, sucede y acontece que el tiempo no nos está alcanzando. ¿Qué pasó con el tiempo? La Tierra está corriendo más, la Luna está corriendo menos, el Sol está corriendo más o menos. ¿Qué pasó? Es decir, porque es que uno dice, pero si yo me levanté a las 5 de la mañana y son las 8, tenía que haber ido ya a dos partes y no he podido ir a la primera. ¿Por qué se nos agotó el tiempo? ¿Por qué estamos sintiendo que el tiempo no nos está alcanzando? ¿Eso es mental o eso es de la vida real?
Son dos cosas y ambas son psicológicas. La primera es: el tiempo es una percepción. Una pequeña historia es cuando se inventaron los primeros ascensores en Estados Unidos, había, no me acuerdo qué tan, era un edificio muy alto, y entonces la gente se quejaba que se demoraba mucho tiempo en subir. Entonces contrataron a muchos ingenieros y bueno, muchas profesiones para aumentar la velocidad de los ascensores, pero no podían por cosas físicas, por, bueno, por problemas de las personas en sí mismas. Entonces contrataron a un grupo de otras disciplinas: antropólogos, psicólogos, etcétera. Y ellos, la solución que le dieron a ese problema fue poner espejos en los ascensores.
Entonces ahí se dieron cuenta, y eso es, pero perdóneme, ¿y el espejo era como para qué o qué?
Para distraerse, porque la gente no está—
¿Para uno mirarse en el espejo y ver cómo está de gordo, de feo, de arrugado?
Cuando uno está distraído, uno no siente que el tiempo pasa. Hay veces, como dice Einstein, si tú estás hablando una hora, la última hora de tu día, que has hablado con tu enamorado, esa hora va a parecer 10 minutos. Pero si pones tu mano en una olla encendida o en una estufa, 2 segundos, eso va a parecer como una hora.
Entonces es percepción.
Sí, es eso. Y lo segundo es que nosotros no estamos haciendo cosas importantes en el día a día. Es decir, estamos haciendo muchas, muchas cosas, entonces nos da la sensación que estamos corriendo. Es decir, estamos haciendo aquí y allá y terminando tarea tras tarea tras tarea, y eso nos da la sensación de estar como si estuviéramos corriendo una maratón. Pero al final del día, cuando miramos hacia atrás, vemos y decimos: pues yo inicié allí nomás, a unos pasos de distancia. O sea, no siento que el esfuerzo que yo le he puesto, el tiempo, la energía, me ha hecho llegar hasta, o sea, al mismo ritmo que yo hice. Y es justo por eso, porque no estamos avanzando en las cosas que son importantes.
Usted la primera vez que vino aquí a este programa vino a hablar de redes sociales.
Correcto.
Y el tiempo que se gasta una persona en redes sociales. Yo recuerdo haberle dicho en aquella, en esa oportunidad, una frase de Albert Einstein. Ahora que usted vino y me humilló con la que acaba de decir, ¿no? Jejeje. Usted, yo le dije a usted que Albert Einstein había pronunciado una frase realmente maravillosa hace muchísimos años, obviamente. Donde él decía: el día que la mente humana supere, no, el día que la tecnología supere la mente humana, ese día seremos un mundo de idiotas. Y eso es lo que estamos viendo hoy en día, porque no le alcanza el tiempo a la gente, viejo, seamos sinceros, porque viven pegados del condenado teléfono. Pero eso, pero eso también tiene una segunda visión. Usted viene en un taxi y viene con el teléfono y viene hablando por teléfono, viene chateando, viene mirando mensajes, o viene y usted llega en 5 minutos, una carrera que es de 35 o de 40 minutos, te le pareció que llegamos rapidísimo. Pero, ¿por qué? Porque estaba ocupada con el teléfono.
De acuerdo, de acuerdo. Y se podría decir que nosotros como personas estamos en contra de gigantes. ¿En qué sentido? En que Facebook, Instagram, todas estas grandes corporaciones tienen millones de dólares invertidos en investigación y desarrollo por solo una métrica. La métrica más importante para ellos se llama tiempo de consumo. Si ellos garantizan que nosotros invirtamos más tiempo nosotros crecemos en su red social, ellos como empresa y organización crecen. Entonces, ¿qué hacen ellos? Sacar características, cosas para que nosotros estemos más pegados ahí. Entonces, si nosotros nos dejamos involucrar por las redes sociales de la forma en que ellas están diseñadas, nosotros no vamos a poder de esa manera tener control de nuestro tiempo. Lo que necesitamos hacer es justamente decir: ¿cuáles son mis metas? ¿Qué horario yo voy a programar este día, si sea solo 20 o 30 minutos, para avanzar en metas importantes? Y en ese momento, ¿qué es lo que yo recomiendo a muchos de mis clientes? Hagan el celular al lado, guárdenlo en un cajón, pónganlo en modo avión y dedíquese a lo importante. Porque es que no es lo mismo trabajar una hora de enfoque versus una hora en donde cada 5 minutos o 6 minutos nos dicen las estadísticas que estamos viendo a revisar si hay nuevos mensajes o qué ha sucedido en Facebook, etcétera, etcétera. Entonces se trata de eso, tener muy claras nuestras prioridades y luego ver qué parte de nuestro tiempo, dependiendo de nuestras circunstancias actuales, podemos dedicarla directamente en avanzar en pasos, así sean pequeños, pero que sean importantes hacia esa dirección de nuestros sueños, de nuestras metas y de nuestros propósitos.
Pero es que el tema del teléfono celular es un tema que nos contaminó a todos. No podemos decir que es la gente de clase media o la gente de clase media media o media baja o media alta la que está pegada al teléfono celular. Usted ha visto, se ha puesto a ponerle cuidado a las transmisiones de de los presidentes de la república cuando hace reuniones fuera del país, de la ciudad?
Están distraídos.
Todos los ministros están chateando. ¿Usted ha visto el Congreso, las imágenes del Congreso de la República? Todo el mundo está pegado a eso. Es decir, alguien tiene que hacer algo por esa idiotez en la que estamos sumergidos. Porque es que, ¿por qué no poner el teléfono celular en la puerta? Si yo soy miembro del Congreso de la República, senadora, representante a la Cámara, pertenezco a la parte administrativa, ¿Por qué mi marido o por qué mis hijos no entienden que yo estoy trabajando, ocupada trabajando, y que el teléfono en ese momento yo no lo puedo contestar porque estoy en un debate público del cual yo soy la que estoy manejando el debate público? Entonces nosotros también damos papaya en ese sentido, si me entiendes.
Sí, claro, por supuesto. Y también nosotros mismos también podemos tener el control de no hacerlo en los momentos en que no es necesario, porque nos desconecta de nuestra familia. Es decir, nosotros necesitamos tener ser conscientes.
Cuando nos caíamos en el colegio y nos reventamos la rodilla y nos reventamos los codos y nos caíamos y nos raspamos la cara y esto era el charco de sangre aquí, ¿qué hacían los profesores? Llamaban a ese monstruo de teléfono negro, llamaban y decían: la niña se acaba de caer y se fracturó una pierna. La mamá salía, recogía a la muchachita o la llevaba al médico, o la misma profesora la llevaba al médico y solucionaban el problema. Entonces, porque apareció el teléfono celular Nuestra vida cambió, es que cambió, pero no cambió para bien sino para mal.
Yo diría que en la generalidad sí, y ahí yo creo que es la oportunidad de decir, yo creo que nosotros como personas podemos decir, ok, el celular es algo que tiene, nos genera adicción y demás cosas, pero a la vez nosotros podemos llegar a decir, ok, yo necesito tomar control de eso, y como decía Einstein, yo necesito que mi mente esté por encima de ese celular, yo necesito que yo sea el que utilice esto a mi beneficio y no el yo ser usado al beneficio de esta tecnología o de esas compañías. Ahora, ahí es donde está la clave.
Ahora, hay personas, por ejemplo, que no han podido entender que el éxito de un día de trabajo, o un día de trabajo exitoso, puede comenzar muy temprano en la mañana.
Correcto.
Usted, entre las 7 de la mañana y las 9, o tal vez 9:30, no le suena el teléfono. Nadie se atreve a llamarlo, nadie cree que usted todavía está levantado o que usted ya está en la oficina. Y ahí ese tiempo es el que es aprovechable. Entonces ahí es donde podemos estar planeando nuestro éxito, de exitoso, no 100%, 100%.
De hecho, hay una, eso es supremamente recomendable, que entre esos horarios nosotros lo bloqueemos para nosotros mismos y digamos ahí vamos a avanzar en nuestras metas. Si yo tengo que entregar un proyecto, hacer un informe o establecer mi plan de negocios o lo que sea, en esos momentos donde hay menos distracciones es donde más puedo avanzar, claro, donde más puedo tener concentración para avanzar en esas cosas.
Pero, pero, Julián, uno también tiene que tener carácter en la vida y decirle a las personas, por ejemplo, ¿cómo le parece a usted los call centers de los bancos tan queridos que son, ¿cierto? Que lo llaman a uno a las 10 de la noche del viernes, o lo llaman a las 6 de la mañana del sábado, o lo llaman a las 6 y media o 7 de la mañana del domingo para decirles que le ofrecen una tarjeta de crédito. Les quiero contar que eso ya es acoso, eso ya es acoso, eso ya es abuso, eso ya es locura económica. Yo no sé cómo llamarle a eso. Pero si usted le dice a las personas, mira, ¿Será que te puedo? Le dicen a usted, a los periodistas, y es a los que más nos maltratan. Señora, doña Amparo, ¿será que la puedo llamar el sábado a las 4 de la tarde? No. ¿Y por qué no? Porque estoy descansando, permítame un día de descanso. Y entonces usted eso lo va contando a todo el mundo, y ya la gente no se atreve a llamarte el sábado a las 4 de la tarde o el domingo a las 8 de la mañana, porque es que no, es que el tiempo de la gente también hay que respetarlo de alguna manera, ¿o no?
Sí, porque también necesitamos entrenar a las personas en relación con otro punto importante, es por ejemplo qué tan rápido nosotros respondemos a nuestra mensajería instantánea WhatsApp. Se ha vuelto en nuestra sociedad una expectativa que nosotros necesitamos responder en los primeros segundos o minutos de eso, y si no, entonces hay gente que se molesta. Sin embargo, cuando uno entrena a las personas y dicen yo tengo un horario o no me, o no respondo rápido el WhatsApp, la gente lo entiende. Pero si no, entonces uno entra en el juego de estar ansioso porque entonces tengo que cumplir las expectativas del resto del mundo. ¿Y desde cuándo yo tengo que hacer eso? Lo que yo necesito hacer como persona que quiere tener un gran año y que quiere lograr sus metas, es decir, qué es lo importante para mí, yo dedico tiempo a mis prioridades. Y obviamente no es que no le vaya a responder al resto del mundo, sino que también ese tipo de espacios necesitan ser diseñados y creados en nuestro día, donde yo respondo llamadas, donde respondo los mensajes de WhatsApp, pero no que las personas estén esperando que yo esté respondiendo o esté ahí todo el tiempo respondiendo a sus, quizás, afanes o expectativas de respuesta inmediata.
¿Qué es exactamente, con base en lo que usted ha logrado estudiar, en lo que usted ha logrado aprender o analizar o mirar, qué hace que a una persona, por ejemplo, no le alcance el tiempo? Porque tampoco le podemos echar la culpa al teléfono celular. Hay gente que es perezosa y hay gente que es muy aburrida en cuanto tiene que ver con el trabajo. Yo una vez tuve una empleada que se demoró 8 horas arreglando la cocina, imagínese usted. Eso es que yo decía, pero esto, ¿qué es? Yo no podía entender eso. Es decir, una cocina que ordinariamente se arregla, no sé, en 2 horas, 1 hora y media, 2 horas, esta señora se demoró 8 horas arreglándola. Entonces yo eso no lo puedo entender. Como hay gente, por ejemplo, cómo uno puede, uno puede llegar rápido a alguna parte, cómo puede uno estar a tiempo en una entrevista, en una reunión, en una cita, y hay gente que no lo logra.
Yo, son varias cosas dependiendo del contexto, pero en la generalidad hay varias. Y es cuando nosotros nos ponemos una meta que la ponemos fuera de tiempo, nos sentimos que no nos alcanza el tiempo. Por ejemplo, digamos que yo quisiera bajar 30 kilos en una semana, es un ejemplo ridículo, pero hay veces que nosotros estamos diciendo voy a lograr esto en esta semana. Entonces, dado que trabajé mucho y no lo conseguí, entonces siento que el tiempo no me alcanza. Esa es una. La otra es justamente por distracciones, y es justamente preguntarnos esto, y es ¿Cuáles son las metas que yo tengo? ¿Qué tanto tiempo yo le estoy dedicando a esas metas? Y la verdad es que muchas personas no le están dedicando ni siquiera una hora a la semana para eso que dicen que quieren, porque sienten que la mayoría de cosas son urgentes, sienten que la mayoría de cosas que tienen que hacer son responsabilidades que ocupan la gran parte, la mayoría de su tiempo, y no les permiten como tener ese tiempo extra para dedicarle a lo que ellos de verdad quieren.
Uno le mete demasiada información a la cabeza cada día. Y llega un momento en que ya no sabe en qué es que está, no sabe si va o viene, sube o baja, yo soy, yo me llamo, quién soy yo, en fin. Pero entonces, ¿qué pasa si uno, por ejemplo, se agenda? ¿Me explico? Es decir, uno se puede agendar a través del teléfono o se puede agendar a través de una libretica. Mira, Antonio Navarro Wolf, que es uno que está aspirando a la alcaldía de Bogotá y a quien tuve la oportunidad de conocer cuando estaba en la universidad, porque estudiamos en la misma universidad, más no en el mismo curso, Antonio Navarro Wolf, yo no sé si fue la guerra cuando estuvo en el M-19 o fue su cambio a la democracia cuando fue miembro de la Asamblea Nacional Constituyente o gobernador de Nariño o alcalde de San Juan de Pasto, en fin, qué sé yo, que lo volvió disciplinado. Antonio anda con una libretica que parece de la época de los años upa, y en esa libretica el hombre apunta absolutamente hace todo lo que tiene que hacer. Usted puede llamar a Antonio Navarro Wolf hoy a las 7 de la mañana y decirle que lo necesita dentro de 20 días a las 8 de la mañana el día martes, y el hombre le llega. Es impresionante. Él me dice: no, mientras yo no apunte en esta libreta, yo no le paro horas a nada. Eso, eso es, eso es, a eso es, a eso le pasa a todo el mundo, o solamente Navarro Wolf.
Eso, eso nos pasaría a todos si tuviéramos esa disciplina de poder, de ponernos a todo lo importante, sobre todo en nuestro calendario. Y ahí también hay algo que es muy curioso, y es nosotros usualmente estamos haciendo citas con nosotros mismos, incluso mentalmente, pero esas citas son las que ni siquiera tomamos. ¿A qué voy con eso? Si yo digo, por ejemplo, tengo una cita con el doctor hoy a las 3 de la tarde, yo llego, a menos de que ocurra una catástrofe, un accidente o alguna cosa, yo voy a llegar allá a las 3, o incluso llego tarde, pero llego a la cita. Pero hay veces que pasa, uno dice, listo, Julián, tú quieres ser libre financieramente. Entonces voy a tomar un curso de libertad financiera en YouTube. Entonces yo agendo conmigo mismo, con Julián Castañeda, a las 3 de la tarde y lo tengo mentalmente. Pero, ¿qué pasa? Son las 2:45 y todavía no he terminado ese informe. Entonces yo sigo haciendo el informe y falto a la cita que yo tenía conmigo mismo. Entonces, ¿a qué voy con esto? Cuando nosotros decimos, ok, vamos a darnos a nuestros, a nuestras prioridades, en nuestros sueños, la misma relevancia que tienen las otras personas. Y si yo tengo una cita a las 3 de la tarde conmigo mismo, igual la voy a tomar como si tuviera una cita con el doctor. Entonces ahí nosotros podemos crear ese espacio de tiempo, porque muchas veces no se trata de que no tengamos tiempo, sino que no lo agendamos y no lo respetamos.
Le voy a decir una cosa, yo creo que es la primera vez que escucho a alguien decir que uno tiene compromisos con uno mismo y que los debe respetar. Pero cuando uno dice, ay, yo tengo una cita tal parte, pero no, yo llego, yo alcanzo a llegar, ya uno mismo está incumpliéndose a sí mismo, de acuerdo. Y ese tipo de cosas uno no las tiene en los cálculos. Respetar los compromisos que uno tiene, eso no está en los cálculos de nadie, porque a uno le parece que cuando uno incumple su propio compromiso no pasa nada. Pero si a mí me pone el presidente de la compañía una cita, hombre, yo hago todo el esfuerzo del mundo por llegarle temprano al presidente de la compañía, porque qué oso y qué vergüenza y qué maluco, qué mal gusto llegarle con 15, 20 minutos de tardanza al presidente de la compañía que me está poniendo una cita. Entonces sí hay que respetar el tiempo del presidente de la compañía, pero el propio tiempo mío no lo respeto. ¿Qué marca esa diferencia?
Lo que marca es la importancia, tiene que ver con la relevancia que nosotros damos a nuestras metas y a nuestras prioridades. Entonces nosotros, nosotros tenemos una relación con nosotros mismos, de hecho, y tenemos una conversación interna todo el tiempo con nosotros mismos. Y esa relación y esa conversación hace que nosotros tengamos ciertas creencias. Entonces, por ejemplo, si yo tengo esa hábito de estar, por ejemplo, diciendo bueno, hoy voy a empezar, que hoy sí a las 3 de la tarde voy a dedicarme a ver ese vídeo o esa conferencia o eso que yo estoy agendando, y realmente lo hago, yo digo oiga, empecé con algo, que es justamente lo que habíamos hablado, con pequeños pasos para ir construyendo esa confianza. Entonces eso es una cosa. Lo otro es enamorarnos literalmente del propósito y del porqué de esas metas. Yo quiero la libertad financiera, ¿Por qué quieres la libertad financiera, Julián? Porque quieres bajar de peso. Entonces cada uno de nosotros tenemos nuestro porqué, y nuestro porqué es, es interno, y debería ser ese motor y esa gasolina por el cual nosotros decimos: bien, eso yo sé que por eso estoy haciendo esto, porque quiero darle lo mejor a mi familia, que mis hijos crezcan de la mejor forma, porque quiero ayudar a las demás personas, o porque quiero tener una excelente y una gran calidad de vida para que cuando yo me retire esté tranquilo y pueda disfrutar. Entonces, cuando nosotros tenemos claro ese propósito, uno dice, bueno, o sea, no solo se trata de lograr la libertad financiera, sino se trata de lograr esa libertad financiera por ese propósito, que es justamente lo que me va a impulsar a mí, me da la energía y la motivación que necesito para poner en la mesa lo que necesito hacer. Porque nadie que sea exitoso lo logra solo por accidente, por casualidad.
Mire, yo leo mucho y estoy muy atenta al tema de las redes sociales. Porque me interesa y porque formo parte de ese mundo de alguna manera. Y leo cosas que uno dice, bueno, y esto, ¿de dónde diablos salió? Ser incumplido te hace más inteligente.
¿Por qué? No creo que sea cierto.
Por eso, es decir, es que yo, ¿cómo así que ser más incumplido? Ser más incumplido lo que lo pone a uno es al borde de un infarto.
Sí, claro, y además que genera, cuando uno tiene ciertos comportamientos, se repiten, eso se vuelve un hábito.
Totalmente de acuerdo.
Como dice T. Harv Eker, o sea, cuando uno siembra en su mente un pensamiento, ese pensamiento genera una emoción, desde esa emoción uno toma una acción, esa acción repetida genera unos hábitos y ese hábito genera tu destino.
Mire, Julián, eso era posible cuando nosotros estábamos chiquitos. Bueno, usted no porque usted es un peladito, pero, pero, pero, por ejemplo, la generación mía que es una generación de gente muy adulta, ya es una generación que tal vez la última que aprendió a respetar el tiempo de los demás, que aprendió a llegar temprano, que aprendió a decir gracias, que aprendió a decir buenos días, con permiso, discúlpeme, todo ese tipo de cosas, porque se lo enseñaron en su casa, porque le dieron chancleta. Es que, es que la chancleta no desalinea los chakras, perdónenme. No se desalinean los chakras de ninguna manera, ni te vuelve ni terminas depresivo, ni terminas enloquecido con problemas mentales en un hospital psiquiátrico. Entonces, ¿por qué esa disciplina que se imponía en la casa y que hoy en día no se puede imponer porque los derechos de los niños hay que respetarlos? Entonces, ¿qué mal nos está haciendo eso?
Eso es muy, muy delicado, porque cuando nosotros como generación adulta, por decirlo así, estamos transmitiendo valores, enseñanzas, principios a un grupo de niños que están aprendiendo, eso se vuelve su marco de referencia, y ese marco de referencia es justamente cómo ellos crecen y cómo se desarrollan. Entonces yo creo que acá la invitación y el llamado es que nosotros seamos conscientes que tenemos el poder de enseñarle a las generaciones futuras, a las generaciones más jóvenes, cómo deben comportarse en relación con este tipo de cosas. Pero lo más importante es que no necesita ser a través otra vez, de decir, o sea, decir es un nivel, pero lo más importante es el ejemplo. Es decir, que si nosotros queremos que nuestros hijos sean disciplinados, lo mejor que podemos hacer es ser nosotros disciplinados. Si queremos que ellos valoren el poder de hacer ejercicio, nosotros necesitamos ser los primeros haciendo ejercicio. Porque es como el típico cuento: si un papá le dice al niño no fume mientras está fumando, ¿el niño qué le presta más atención, a las palabras o al hábito?
El tema del trago, ¿cómo le parece a usted en este país de borrachos que somos los colombianos? Que todos lo celebramos con tragos. Las tristezas, las alegrías, los triunfos deportivos, todo se celebra con tragos. Es decir, vamos a ver el partido, pero la botella de whisky tiene que estar puesta encima de la mesa, o si no, no, qué chingada de partido, eso está maluco, eso qué es. Entonces el pelado es eso, y qué se supone que va a hacer ese muchachito cuando tenga 17, 18 años y vaya a ver el partido con sus amigos, va a hacer lo mismo, repite la historia. Exactamente, se repite la historia. Bueno, y entonces, ¿qué hacemos para poder mejorar? Para poder mejorar y para poder convencernos de que el éxito debe ser una palabra permanente en nuestra mente, en nuestro accionar.
Perdón, claro que sí. El éxito tiene que ser primero definido por nosotros mismos, es decir, nosotros necesitamos buscar nuestro propio éxito bajo nuestra propia definición, porque muchas personas han invertido gran parte de sus vidas persiguiendo el sueño de alguien más. El típico caso es una persona que estudia una carrera porque toda la generación pasada de su familia familia ha tenido esa línea profesional. Pero dentro de esa, esa persona no siente que sea lo de ella, se siente frustrada, pero a la vez siente que es una obligación de ella. Entonces yo creo que independientemente que quizás una persona pueda llegar a estar ya, ya, o una persona esté quizás más joven en la vida, lo importante es uno definir exactamente qué quiero en la vida. Y para eso es importante que nosotros tomemos un espacio de silencio con nosotros mismos en la naturaleza o en algún lugar que nos inspire, con una libreta o con lo que sea que uno pueda tener para escribir, y decir qué quiero yo. ¿Qué quiero yo para mis finanzas? ¿Qué quiero yo para mi vida? ¿Qué es importante? ¿Qué me gusta? Y en ese mismo camino de encontrar esa claridad, uno dice: el éxito para mí luce de esta forma.
¿Qué tan importante es estar solo para pensar? Porque nosotros los periodistas nos acostumbramos a que hacemos muchas cosas a la vez, y las mujeres tenemos por encima de ustedes los hombres un gran plus, que es poder hacer varias cosas a la vez. Y hacerlas todas y hacerlas bien. Alguna de pronto nos quedará por ahí medio chueca, pero, pero ustedes los hombres no son capaces de hacer dos cosas a la vez porque el cerebro creo que no les da para eso. Y fíjese que cuando estábamos hablando, yo soy por ejemplo una fanática de Albert Einstein. El cerebro de Albert Einstein, cuando se murió, miraron el tamaño porque todo mundo decía: no, es que el tamaño del ser humano inteligente, berraco, trabajador, líder, es un cerebro grande. Y resulta que el cerebro el cerebro más pequeño que se ha podido conocer hasta ahora en la historia de los genios es el cerebro de Albert Einstein. Un cerebro muy pequeño, y aún así el hombre produjo todo lo que produjo y dijo lo que dijo. Y entonces eso se nos quedó a los que lo seguimos a él, o lo hemos seguido a él. Entonces, entonces, ¿cómo es la movida ahí?
El tiempo con uno mismo es importante, sin embargo no luce para todos igual. Es decir, no luce todos estando en un museo con música clásica. A eso algunas personas los inspira y los conecta, a otros no. Hay personas que Encontrar más conexión consigo mismo, de pronto en un deporte extremo o escuchando música acelerada. Lo importante es que uno haga algo que a uno le ponga en su mejor versión, porque es como el equivalente de pararse encima de una montaña, que es como la analogía. Y es cuando uno está encima de esa montaña, uno tiene una vista muy clara de la ciudad. Sin embargo, si no está abajo, uno, los edificios, los árboles le tapan a uno mucho la vista. Entonces eso es lo mismo que nosotros necesitamos hacer con nuestra vida, es el poder encontrar un espacio en donde decimos, ok, voy a pararme en esa cima de la montaña. A eso, ¿qué equivale? Que es estar en nuestro mejor estado, en nuestra mejor emoción, conectados con nosotros mismos. Para algunos lucirá con cosas calmadas, para otros lucirá con cosas de pronto un poco más de más movimiento, de más emocionalidad. Pero desde ese estado nosotros nos hacemos ese tipo de preguntas que hablábamos: es, ¿qué quiero yo para mi vida? ¿Por qué eso es importante para mí? Y ese tipo de reflexiones nos hace definir nuestro propio éxito. Y desde ahí nosotros decimos, ok, el éxito luce para mí así, entonces vamos a buscarlo.
Porque la gente piensa de noche cuando se va a acostar.
Porque vuelven complique la vida, porque las, los estímulos externos están apagados y ahí estamos nosotros con nosotros mismos.
Y cuando uno tiene, digamos, dificultades o enfrenta preguntas que no tienen solución o que no tienen respuesta durante el día, eso es lo que nos hace soñar cosas horribles, por ejemplo, tener pesadillas y ese tipo de cosas. Porque hay veces, yo por ejemplo formo parte de las que no recuerdo lo que sueño. Que yo no creo que eso sea bueno. No tengo idea, estoy, se me están torciendo los tornillos, que vamos a saber qué me está pasando a mí. Pero yo casi nunca recuerdo lo que sueño. Entonces, pero hay gente que sueña pesado, que sueña horrible, que sueña que el terremoto, la vaina, la cosa, el cuento.
Por lo que yo he escuchado, es el sueño, es como una vía de nuestro subconsciente de mandarnos mensajes a través de imágenes y de situaciones y de escenas estilo película. Entonces el sueño agarra varias cosas, y es cosas que que están por allá muy adentro nuestras, y también cosas que sucedieron en el día. Por eso es mucho más probable que uno tenga una pesadilla si uno vio, por ejemplo, una película, una serie, algo que tenga que ver con violencia, versus no.
La película de terror y la del monstruo y la del lagarto que se le enreda a uno en el cuello y que le sale la punta de la cola por la nariz, no, eso no, para nada, eso a las 10 de la noche no.
Yo tampoco, yo soy regañina para esas vainas.
Yo también, yo soy una película de terror y usted no alcanza a imaginar que necesitaba entrar al baño y yo no fui capaz de pararme en la cama. Yo me subí a la cama y pegué un brinco hasta que me metí en el baño porque yo sentía que debajo de la cama me iba a salir ese monstruo. Y claro, entonces mejor no ver esas cosas porque de alguna manera afectan la mente humana, ¿o no?
Sí, de hecho, cuando uno se va a acostar, lo mejor no es ver cosas exteriores, incluso si eso es, por ejemplo, redes sociales. ¿Por qué? Porque eso activa una parte de nuestro cerebro que es la que se encarga de reaccionar. Y cuando uno se va a dormir con una parte del cerebro activada, esa es la que va a predominar durante el sueño, y esa parte va a estar activa cuando uno se levanta. Cuando uno se levanta, uno va también a estar reaccionando ante el mundo versus estando, por ejemplo, leyendo algo que uno le inspire, o quizás conversando con la pareja, o compartiendo con la familia. Mejor dicho, hay que buscar algo que uno haga como en los últimos momentos antes de irse a dormir que a uno lo inspire y lo haga sentirse conectado.
O tomar una decisión, por ejemplo, y es dedicarse a ver televisión mala para quedarse uno dormido, Esa también puede ser una buena propuesta, ¿no?
Sí, claro, o meditar o hacer algún tipo de hábito que nos ayude a también relajarnos.
Anoche, anoche tuve la oportunidad felicísima de estar en el homenaje que se le está rindiendo nuestro canal RCN a Fernando Gaviria, a Fernando Gaitán, que murió hace muy pocos días, y volví a ver el primer capítulo de Betty la Fea. Hicimos un moñón ahí en el rating, 6.16 sacamos de rating, lo que quiere decir que a la gente en Colombia le interesan las historias cotidianas. Y cómo termina uno de ver, cuál es la diferencia entre terminar de ver Sin Senos No Hay Paraíso a Betty la Fea, son dos posiciones emocionales completamente diferentes.
Totalmente, totalmente. Hay que ver cosas que nos que nos eleven el espíritu y nos llenen el alma.
Pero además que nos hagan sentir que somos seres humanos y no cosas.
Exacto.
Sí, ¿si entiendes el cuento? Qué maravilla. Teléfono, por si alguien te quiere consultar, por si alguien tiene que hablar contigo, por si alguien quiere que tú le ayudes a arreglar un poco la vida y encauzarla por donde tiene que ser.
En redes sociales estoy como Julián Castaneda M en Facebook.
Castaneda sin la eñe.
Julián Castaneda M en Facebook y en Instagram.
En Instagram. Entonces ahí te buscamos.
Correcto. Repíteme. @juliáncastañedaem.
¿Y entonces qué pasa con la gente que te llama ahí?
Bueno, las personas normalmente me hacen todo el tipo de preguntas que estuvimos conversando hoy contigo, Amparo, y es: ¿por qué el tiempo no me alcanza? ¿Qué puedo hacer para ser más productivo? No me siento con energía, no me siento motivado.
¿Cómo hago para que mi marido no me ponga los cachos y sí le alcance el tiempo? Auxilio.
No sé si pueda ayudar yo allá, pero...
Eso está grave, ¿no? Eso está grave. Esa no tiene respuesta, esa es callate la boca, bobo. Julian, porque bueno, en fin, que sea yo. Bueno, muchísimas gracias por acompañarnos, Julian, muy amable.
Gracias por la invitación, Amparo.










