Cuando dejé que Dios entrara en mi negocio, todo cambió | Clase #284

Julian Castañeda describes how treating God as his main business partner transformed his approach through daily silent practice, intuitive signals, and rituals like writing in a red journal. He shares how serendipitous discoveries like finding the book 4000 Semanas guided his decisions, and argues that inner wisdom beats external advice.
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La charla que vamos a tener hoy, antes de iniciar oficialmente el día número 2 del taller Planea el Mejor Año de Tu Vida, es algo que he venido haciendo desde los últimos 2 años. Y para los que se han dicho quién ha participado alguna de mis charlas anteriores donde he hablado de espiritualidad, de Dios y de toda esa conexión interna en más anteriores, déjenme saber por favor aquí en la zona del chat. Acá Susana, veo Pauli. Muchas personas, qué lindo, súper. Entonces, el caso es que les cuento la historia corta y los principales aprendizajes que he tenido en estos últimos años, que en esta ocasión quiero enfocarlo mucho especialmente en la parte de servicio y la parte de negocios. Entonces, llegó un punto, yo no me acuerdo qué fue, este año, que yo estaba siguiendo un mentor de marketing, sí, y él es un mentor americano y él habla acerca de full crecimiento de marketing, de negocios, etcétera. Y en algún momento él dijo algo que capturó mi atención, y él dijo algo así por las siguientes líneas. Él dijo: mi principal socio en mi negocio es Dios. Él dijo eso y lo soltó así nada más. Y ahí eso me empezó a resonar. Y después, en una de las charlas adicionales, él dijo que gran parte de su claridad, de sus decisiones, de muchas cosas que él hacía, estaban basadas en una relación profunda que él cultivaba con Dios, con la divinidad, con el universo, o como quieras decirle tú. Entonces eso llamó un poco más mi atención y empecé a investigar un poco más acerca de lo que él hacía y cuáles eran sus prácticas que él hacía para tener una mayor conexión con Dios. Porque él decía que gracias a la sabiduría, los insights, las decisiones y la claridad que obtenía a través de esa relación con Dios, su negocio había funcionado muy bien. Y de hecho le enseñaba también a sus clientes cómo pueden hacerlo mismo. Y es más, incluso él conoció por una serie de cosas interesantes de su vida a unas personas que tienen la capacidad de darte mensajes específicamente a ella. A muchos lo llaman que tienen dones, que son clarividentes, que tienen el poder de canalizar. Entonces nos quedó sonando ese tema. Entonces yo dije: quiero participar de una de estas sesiones, a ver qué onda, qué pasa. Entonces el caso es que participamos de una de esas sesiones Y él, él, o bueno, las personas que participaron, que eran los canalizadores, tienen la capacidad de que incluso sin verte, sin nada, solo conectando con tu energía, te dan un mensaje que es algo bien loco porque se siente que es muy personalizado, como si te conocieran. Si te hablan de una forma en donde tú dices, este mensaje fue diseñado y enviado 100% para mí. Y una de las cosas que me dijeron a mí en lo personal en esa primera canalización con este señor que llama Gary Es primera lección que la que te quiero compartir el día de hoy, y es, es muy importante regresar a ese espacio que tú tienes de conexión interior. Es muy similar a la idea de lo que les veníamos diciendo el día de ayer, de silenciar el ruido de afuera y escucharnos más a nosotros mismos. Y en este caso, escucharnos más a nosotros mismos desde el contexto de tener una relación y una comunicación con Dios. Entonces, hay varias ideas y varios conceptos que he tenido la oportunidad de aprender durante el transcurso de este tiempo. Y es: las mejores respuestas que tú puedes tener no vienen de afuera. Las mejores respuestas, las mejores decisiones, debería ir por el camino A, B, C, D, debería hacer esta estrategia en mi negocio, A, B, C, D, debería contratar a esta persona o a esta otra, no viene de afuera, no viene consultar a ChatGPT, no viene de— y no que esas cosas no nos puedan dar claridad, dirección, Pero finalmente, la mayor fuente de sabiduría que nosotros podemos llegar a tener es la sabiduría que podemos obtener a través de esa comunicación con Dios. Y una de las cosas que yo me di cuenta a través de este proceso es que la única, o bueno, una de las formas más importantes para poder tener esa comunicación es si tú te abres a escuchar. Y esta también fue una lección muy importante, y es Dios, el universo, la vida, el creador, siempre te está hablando. Siempre de los siempres, a través de diferentes cosas, a través de algo que llamamos intuición, a través de corazonadas, a través de incluso sueños, a través de mensajes y cosas que van apareciendo en tu vida, de otras personas cercanas, de cosas que tú ves, de canciones que resuenan contigo. Hay mil maneras en que Dios está comunicando. La gran pregunta es si tú estás escuchando. Porque, ¿qué es lo que sucede, señoras y señores? Cuando nos perdemos demasiado en el mundo allá exterior, llamémoslo así, el mundo de todo lo que hay que hacer y todo lo que está pendiente y los urgentes, etcétera, etcétera, normalmente es como si nosotros nos pusiéramos tapones en los oídos y no escucháramos los mensajes y la sabiduría más importante. Entonces, para eso Una de las cosas esenciales que en mi caso personal, y de hecho lo que yo te quiero hablar es de mi experiencia, en pro de que algo de lo que hemos tenido la fortuna u oportunidad de vivir te pueda ayudar dentro de tu propio camino, es el hecho de poder estar más tiempo en silencio. Y te voy a decir prácticamente cómo luce esto. Una de las cosas que yo he venido haciendo durante estos últimos años es invertir un tiempo en la mañana donde no tengo ningún input, ningún audífono, ni escuchando absolutamente nada, Y estoy haciendo algo que yo llamo hoy en día mi proceso de mastermind con Dios, mi proceso de mastermind con el Creador. Y básicamente consiste en, a mí me gusta escribir, yo siento que cuando escribo conecto un montón, y hasta escribir podría llegar a ser muy terapéutico. Pero, ¿qué es lo que pasa? Yo siempre estoy conversando, y básicamente lo que yo hago en estas jornadas, y de hecho en el journal, que para los que me siguen en Instagram yo siempre lo muestro, es, es rojo. Si no es rojo, no funciona. Bueno, ese es uno de los secretos. Mentiras, poner el color que quieras, solo que a mí me encanta el rojo. Entonces yo utilizo este journal y yo lo trato como una hoja en blanco para hablar de lo que yo quiero. Y les voy a repasar una de las lecciones importantes que aprendimos en la sesión del año pasado de esta misma dinámica de espiritualidad, Dios y demás. Y es: tú le puedes pedir a Dios lo que sea que quieras. Lo que sea que quieras. Esta fue una idea que vimos el año pasado. Otra idea muy importante es: a Dios le importa absolutamente todo de ti si tú dejas que él se interese y te muestre el camino y te muestre soluciones. Entonces, ¿por qué lo digo? Porque si tú quieres saber, por ejemplo, cuál es tu oferta ideal, literalmente tu negocio, pregúntale a Dios. Si tú quieres saber cuánto deberías cobrar por tu servicio, pregúntale. Y lo que yo hago literalmente es escribir preguntas abiertas, tipo: Dios, no sé qué camino tomar Sí, ahorita estamos lanzando esta, esta, este nuevo producto, etcétera, y no tengo ni idea qué precio cobrar. Sí, por favor. Y acá viene algo que les podría contar muchas historias, y hasta que lo vivan, quizás ustedes van a decir, no, Julián, se enloqueció, o sea, ¿de cuál está fumando Julián? Y es el poder de pedir y estar abierto a recibir señales. Es algo, algo muy, muy poderoso. Cuando tú quieras tener claridad alrededor de algo, primero pregunta, y segundo, pide que por favor Dios, el universo, etcétera, te dé una señal tan clara. De hecho, eso yo escribo aquí. Yo le digo: Dios, por favor, dame una señal tan clara que no quepa duda que viene de ti, alrededor de el precio, si debería contratar a esa persona, no, si debería aceptar esa propuesta, no. Etcétera. Cosas importantes, consultalas ahí. Y lo importante es que tú simplemente lo dejes ir, o sea, lo dejes ir. De hecho, una de las historias que creo que ya había contado una vez, fue en algún momento donde habíamos tenido una racha de lanzamientos malos en la comunidad de alta productividad. Ya la comunidad de alta productividad existía, ya teníamos clientes, etcétera. Financieramente, la verdad, no estábamos muy bien porque algunas cosas desde el punto de vista marketing no estaban funcionando. Entonces estábamos con tarjetas de crédito, etcétera. Estábamos en una situación financiera a nivel de la empresa complicada. Entonces ahí yo empecé a dudar de esto, de decir, oye, ¿será que sí es por acá? ¿Será que no es por acá? Y yo me empecé a sentir bastante inseguro alrededor del futuro porque en los últimos meses no nos estaba yendo muy bien. Entonces en ese momento yo pedí una de esas señales y como a los pocos días yo iba, yo salía de algún, no sé, de encontrar con una persona, algún cliente, una cosa, no me acuerdo, el caso es que estaba de regreso Y yo llamé a Jessy como buen marido y le dije: Baby, ¿necesitas que lleve algo a la casa? Así yo me sentía como el cazador. Si necesitas un jabalí, necesitas un león, ¿qué es lo que necesitas? Entonces Jessy me dijo: Sí, necesito arándanos. Entonces yo dije: Listo. Entonces yo entré a la tienda, fui por los arándanos y yo ya con mis arándanos para ir a la caja. Y entonces resulta que habían como 3 cajas que tenían una fila larga. Y no sé si me conocen, pero yo a las filas De hecho, Jessy sabe, o sea, si yo veo una fila con 3 personas, digo no, ya no fue. O sea, a mí no me gustan las filas. Entonces, y yo vi que allá a lo lejos había una caja donde había una cajera y estaba vacía, no había nada. Entonces yo dije genial, me voy hacia allá, caminé, fui allá, y resulta que justo esa caja está al lado de la sección de los libros. Y en esa sección de los libros había un libro que me llamó mucho la atención porque estaba ahí. Es un libro que se llama 5000 Semanas. Y la historia de ese libro es que yo antes había escuchado ese libro en inglés, no sabía que existía en español para ese momento. Lo he escuchado hace varios años atrás, o bueno, como un año atrás. Y el que ese libro estuviera ahí, en el momento en que yo vi el libro, yo sentí algo dentro de mí, como si se me disparara mi sentido arácnido. Y de repente yo sentí como que hay algo. Entonces yo lo tomé, inmediatamente lo pagué, me lo llevé, y yo dije porque este libro apareció de esta forma. Y lo que yo recibí en ese momento como señal, porque ese libro es un libro de organización del tiempo consciente, o sea, no es organización del tiempo tipo mátate trabajando, sacrifícate, dale con todas, sino es mucho más alrededor de mucho, se podría decir que filosofía tanto minimalista como de conciencia alrededor de cómo tú quieres diseñar tu vida. Y ese libro, de hecho, yo lo recomiendo un montón porque me parece un libro fantástico. Yo no sabía que el libro existía en español. Luego yo dije ¿Por qué aparece este libro? Yo me devolví y esto es la parte que quizás van a decir no, no puede ser. Yo voy a ver si había otra copia del libro, no había. Una de dos, o se acabaron y justamente yo me llevé la una, la única, o de verdad por alguna razón ese libro estaba ahí para que yo lo viera, lo comprara y lo recibiera. Y el mensaje que yo recibí en ese momento es: Julián, ese es tu camino. O sea, por más difícil que pueda llegar a parecer la situación, sigue con el tema productividad, sigue con eso que están haciendo con la comunidad Y el hecho de decidirlo nos ayuda a atravesar esa tormenta relativamente difícil a nivel financiero y tomar mejores decisiones en el negocio. Entonces, lección clave es: la respuesta más importante que tú te puedas llevar es la respuesta que viene desde dentro. Y les podría contar muchísimas historias más de señales, coincidencias. Mi esposa las llama diosidencias, que es una palabra muy bonita para ilustrar el hecho de que O sea, no hay forma de explicar lógicamente cómo llegó esta situación, o cómo llegó esta persona, o cómo llegó esta experiencia a mi vida. Entonces, si me están preguntando acerca del libro, vengan y les averiguo bien cómo se llama. Creo que es 5000 Semanas y se llama Oliver Burkema. 4000 Semanas, tienen toda la razón, yo me equivoqué, son 4000 Semanas y el autor se llama Oliver Burkema. Entonces, eso es una de las cosas que él me dijo. O sea, él me dijo en esa canalización: Julián, las respuestas más importantes vienen de ti. Y él dijo, de hecho, bueno, eso fue otra persona, dijo: hay un lugar, hay un lugar sagrado que es como si fuera un estanque donde tú vas y conectas contigo mismo. Y con eso, tu única misión es ir allá más seguido. El mensaje que yo te quiero dar es A manera de reflexión, ¿qué tanto tú estás contando con Dios, el universo, el creador, en tu día a día? Y siempre nosotros, cada uno, tenemos la oportunidad de poder contar más, de poder abrirnos más, de poder conversar más, de poder abrir más las líneas de comunicación para darle la oportunidad a Dios que hable. Él quiere hablarnos, ayudarnos, guiarnos. Pero única y exclusivamente si nosotros lo invitamos y lo dejamos participar. Si cerramos las puertas, lo más probable es que quizás te pase, porque esta es otra lección de otro punto, y es: tú puedes crecer a través de dos formas. Una es a través de dolor, sí. La vida es tan maravillosa que si tú no aprendes lo que tienes que aprender, la vida te va a poner un escenario tan doloroso, puede ser una pérdida terrible a nivel de salud, a nivel financiero, o no sé, una situación muy dolorosa para que eso te despierte, te sacuda tanto que tú recibas el mensaje. Esa es una de las formas, solo aprendí un mentor espiritual. La segunda forma es por pura apertura, donde tú dices: muéstrame el camino, déjame saber qué es lo que tengo que aprender, muéstrame cuál es mi siguiente paso, soy abierto a escuchar. O aprendes desde el dolor, que Así aprendemos muchos. Yo aprendí a cuidarme más, a respetarme, a buscar una forma diferente a través de mi enfermedad, a través del estrés crónico, etcétera. O puedes aprender a través de la apertura. Listo, esa fue una de las cosas que yo vine aprendiendo. Lo siguiente que él me dijo, ese, esa persona de canalización fue Julián. Bueno, y de hecho nos lo dijo a los dos porque estamos juntos, junto con Jessy, en esa sesión, en ese momento. Y es: crea tu negocio desde quién tú eres. Crea y construye tu negocio de quién tú eres. A lo largo de estos últimos años yo pude entender que eso tiene dos grandes categorías: el quién soy yo y cómo construyo yo mi negocio. Dentro de ese contexto tiene dos connotaciones. La primera tiene que ver con ser auténtico y fiel a mí. Que eso ustedes lo han escuchado en redes sociales. ¿Quién ha escuchado la idea de sé tú mismo, sé auténtico, comparte tu verdad? Todo ese tipo de cosas. En realidad es muy cierto. ¿Y qué significa ser auténtico? Ser auténtico es que tú hagas que tu negocio sea un reflejo de quién eres tú. De hecho, eso nosotros lo enseñamos en nuestro curso de Comunidades Rentables. Y cuando hablamos de negocios, una de las cosas más importantes que desde mi perspectiva tú puedes hacer es hacer que tu negocio refleje tu punto de vista, tu filosofía, incluso tu personalidad. Si ustedes se dan cuenta, el taller, este taller, Plan el Mejor Año de Tu Vida, las clases, nuestros productos y demás reflejan mucho la filosofía y la personalidad del creador. En este caso, Mr. Julián Castañeda, que Julián Castañeda tiene una serie de características, una serie de cosas, y si las exponencializamos o las ponemos al servicio de las personas, entonces salen cosas como por el estilo. Si ustedes se dan cuenta, yo soy muyñoño y yo hablo en términos muyñoñiscos. A mí me gusta ir en profundidad, entonces mis clases y en mis contenidos yo tiendo a ir en profundidad, ¿sí? Yo combino muchas cosas de mis intereses. Si ustedes se dan cuenta, en mis clases o incluso acá en este taller estamos hablando de varios temas centrados en un único objetivo, que es planear. Pero acá tenemos desarrollo personal, si se han dado cuenta, tenemos principios de filosofía antigua como el estoicismo, el minimalismo. Bueno, eso no es filosofía antigua, pero tenemos principios de filosofía minimalista, etcétera. Entonces, lo que yo hago es combinar la esencia de las características internas mías, de mi personalidad, y las pongo al servicio de las personas. Listo. Entonces eso es uno, y es ser auténtico. Si tú, por ejemplo, sigues a Jessy en su canal de YouTube o en su curso Manifestador y demás, la comunidad de Jessy, todo lo que Jessy ha creado, es supremamente fiel a quién Jessy es, sí, a su misma naturaleza. Y eso hace que las personas quieran más de ti, que las personas que resuenan, porque la idea no es resonar con todo el mundo, hay personas que van a resonar, hay personas que no, y está fantástico. Si tú eres más tú mismo en todo, dentro de ese proceso, el camino de poder lanzar o crecer tu negocio va a ser mucho más sencillo porque no vas a tener que fingir absolutamente nada. Que eso es una de las cosas que muchas personas sienten, es que siento el síndrome del impostor. Para mí, esta es mi humilde opinión, muchas personas sienten el síndrome del impostor es porque no están siendo honestas hacia afuera. Tú eres 100% honesto y 100% transparente alrededor de quién eres tú. Si no te la das, o sea, no te crees que tú eres determinada manera. Si no eres honesto, no vas a tener síndrome del impostor, que ese soy yo, ese es mi camino, eso es lo que yo he aprendido. Tengo un deseo genuino de ayudar a las personas, listo. Entonces, eso es lo primero alrededor de tener y hacer tu negocio, es de quién eres. Y lo segundo de hacer tu negocio es de quién eres, es asegurarte de tú estar en tu mejor versión. Y esto es una idea bien interesante que yo le he escuchado, por ejemplo, a Robin Sharma. No sé si alguno de ustedes sigue el trabajo de Robin Sharma. Robin Sharma y muchos de estos, estas personas increíbles y maestros del mundo del crecimiento personal comparten una idea, y la idea es muy simple, y la idea es que tu negocio solo va a crecer hasta tu capacidad interna. En otras palabras, si tú tienes limitaciones, tu negocio va a estar limitado a esas mismas limitaciones internas. En otras palabras, tu negocio solo va a crecer hasta tu máximo crecimiento como persona. Entonces, eso qué implica, que si nosotros estamos en nuestra mejor versión y siempre crecemos y trabajamos en lo que sabemos que debemos trabajar, llegamos a esa siguiente mejor versión, es inevitable que nuestro negocio crezca. Además, también porque acá les introduzco otra idea que al inicio para mí fue bastante revolucionaria, y de hecho, yes, la enseña en su programa a sus estudiantes todo el tiempo, y me la recuerda a mí todo el tiempo, y es: todo, absolutamente todo, es energía. Todo es energía. Y de hecho les quiero contar una anécdota bien curiosa que me hizo ver tangiblemente el poder de ese principio de que todo es energía. Yo me acuerdo que nosotros tenemos en la capa algo que se llama bloques de enfoque láser. Listo. Y los bloques de enfoque láser son sesiones en Zoom que yo hago para ayudar a las personas a que se concentren en sus tareas más importantes. Y resulta y pasa que hubo una semana, yo creo que llevamos como 3 días, en donde yo me sentí extremadamente distraído, yo, en mis bloques de enfoque láser. Yo sentía que no avanzaba, que me distraía, estaba viendo otras cosas, redes sociales, estaba reaccionando. Entonces yo, Julián Castañano, estaba muy concentrado. Y curiosamente, cuando yo le preguntaba, siempre que terminamos un bloque de enfoque, yo les pregunto a las personas: cuéntenme cómo les fue. Sí, también retroalimentación, cómo estuvo tu bloque de enfoque. Y esos días yo recibí como muchas personas también diciendo: me siento distraída, sí, me siento distraída. Entonces yo dije, en ese momento me surgió una duda: ¿hasta qué punto yo, siendo la persona que está en el centro, que está liderando los bloques de enfoque, influyo en la concentración de las personas que están conectadas ahí? Yo dije: Y desde ahí yo le traje mucha conciencia, mucha conciencia a estar yo, Julián Castañeda, más en mi mejor versión. Yo siendo íntegro con lo que enseño, en la mejor de mis capacidades, no por ser perfecto, pero sí por tener la filosofía lo más cercana posible a mí, en términos de mi comportamiento, mis creencias y mis acciones. Y desde ahí, los siguientes bloques de enfoque dije: no, me voy a comprometer, va a soltar diferentes cosas y voy a ser mucho más enfocado. Y los siguientes días, curiosamente, yo me di cuenta que las personas reportaban que también estaban más encontrabas. Yo me doy cuenta de algo, y es bueno para las personas que saben los bloques láseres. Usualmente, por ejemplo, cuando hay muchas distracciones, usualmente el grupo tiene distracciones, pero cuando hay enfoque en general, entonces hay mucho más enfoque. Entonces, si se distraen, me da culpa. No, mentiras. Entonces, lo que yo aprendí es, más allá de los bloques de enfoque láser, es tu energía. Es la que va a sostener todo lo que sea que tú vas a aportarle en la vida de tus clientes, en la vida de las personas que te siguen. Y eso requiere que nosotros estemos en nuestra mejor versión, que crezcamos, que soltemos paradigmas, que soltemos creencias y demás. Y eso también nos lleva a una idea de que nosotros tenemos una capacidad de recepción, de sostener energía. Jesse lo llama el container energético, y para explicarlo en términos simples, básicamente, y en este contexto de negocios Consiste en lo siguiente, y es: si mi energía actual, es decir, mis creencias, mis comportamientos, mis emociones y todo dentro de mí, solo puede sostener la capacidad de transformar una persona, ¿hay unas cuántas personas más a llegar en mi negocio? Una. Pero si yo trabajo internamente en yo estar en mi mejor versión, ser mucho más congruente, yo vivir al máximo de mi capacidad lo que yo enseño, lo que yo quiero enseñar, no porque sea perfecto, sino porque estoy alineado, Entonces yo voy a poder sostener la energía de 2 personas o de 3 personas o de 4 personas. Entonces todo tiene que ver con cuánta energía eres tú capaz de sostener, y eso tiene que ver 100% en dirección con si tú estás en tu mejor versión. Es una de las cosas que yo aprendí directamente, es si yo invierto más en mí, en mí, en mis habilidades, en superar mis creencias, en estar en mi mejor versión, Entonces es inevitable que mi negocio crezca. Y así ha sido. Yo me doy cuenta que hay una relación directa que se puede incluso graficar de: si Julián es mejor persona, si Julián trasciende sus creencias y demás, Julián va a poder sostener más energía, Julián va a poder ser un mejor líder, Julián va a poder sostener mejor la energía de las personas, Julián va a poder tener mayor confianza para ayudar a más personas. Entonces aquí todos nosotros Que queremos construir un negocio, lo estamos queriendo construir, o bueno, ese es mi anhelo principal, para el servicio y la transformación de otras vidas. Independientemente del producto, independientemente del servicio que tú estés lanzando o que tú tengas, la misión siempre es la transformación. La misión siempre es ayudar a la vida de las personas. Si yo ayudo a más personas y si las ayudo de forma más profunda a transformarse, si nosotros como empresa logramos eso, Los que se van a beneficiar no solo son nuestros clientes, sino nos vamos a beneficiar nosotros mismos. Piénsalo de la siguiente manera, y es: si nosotros damos un extraordinario taller Plan el Mejor Año de Tu Vida, sí, y tú te vas con un plan de acción, te vas con mucha más claridad, te alejas del ruido, y ese plan de acción te ayuda a conseguir tus metas, la persona que más se va a beneficiar después de ti, porque tuviste el proceso de tener claridad, de eliminar distracciones, de concentrarte, dejar de procrastinar, de lograr metas, Eso va a ser una proporción directa de cómo a nosotros nos vaya a ir. Porque si a ti te va muy bien, tú en algún momento, si no eres parte de la comunidad de alta productividad, vas a querer ser parte de la comunidad de alta productividad. El otro año vas a querer estar en la versión 2027 del mar. Si cuando hagamos un evento en vivo tú vas a querer, cuando lancemos un nuevo producto, una nueva mentoría, o lo que sea, lo más seguro es que tú vayas a querer. ¿Por qué? Porque tu vida está siendo transformada. Por eso siempre el centro, y eso lo vamos a ver un poco más adelante el día de hoy en el, en el taller Plan el Mejor Año de Tu Vida, día 2 de plan de negocios, cuando nos demos cuenta que el centro de un negocio son las personas, no es la facturación, no es el dinero, no, son las personas. El dinero y la facturación es una consecuencia. Si yo sirvo más, si sirvo mejor, si ayudo a más personas, es inevitable que nuestra empresa crezca. Incluso a nivel financiero. Por eso el centro, como dice Jeff Bezos, es un customer-centric company, es una compañía que está centrada en el cliente, no en la facturación, sino en el cliente. Entonces, ta ta ta ta ta ta ta, listo. Vamos a ver qué más tenemos para acá. Entonces, 2 ideas centrales que aprendí de esa canalización. Ahorita les cuento un par de prácticas y cosas más que me han ayudado en este último año es, primero, la mayor claridad y respuestas que tú puedes llegar a obtener no vienen de afuera, no vienen de preguntarle a 10 inteligencias artificiales qué debo hacer, aunque lo puedes hacer y te van a guiar, no que no lo hagas, solo que finalmente el mayor nivel de claridad va a venir de tu propia conexión interna con Dios, con el Creador, con el universo. Segunda idea: crea tu negocio desde quien tú eres, desde ser auténtico a ti mismo, y también desde ser y estar en tu mejor versión. Otra cosa que aprendí especialmente este año, no sé si alguno de ustedes conoce un libro que se llama el Tao Te Ching, o el Tao Te Ching, dependiendo de cómo lo pronuncies, se llama Tao Te Ching. Es un libro de sabiduría ancestral Y lo escribió un autor, un sabio chino, hace muchísimos, muchísimos años, miles de años atrás. Y este, en este libro, que viene siendo un poco, hay veces, complejo de entender porque hablan de mucha filosofía un poco etérea y un poco como difícil de entender, hay un principio. Y básicamente, cuando ellos hablan del Tao, hablan de la energía universal, que para mí es sinónimo de Dios, de todo lo que existe, de la fuerza creadora, etcétera. Ellos le dicen Tao. Y una de las cosas que más me llamó la atención es una frase que ellos dicen. Ellos dicen: el Tao no hace nada y no deja nada por hacer. El Tao no hace nada y no deja nada por hacer. Y ese fue uno de los pasajes que en lo personal más me como que me resonó y yo duré varias semanas pensando alrededor de esto. Y también complementado con otros aprendizajes y demás, yo me di cuenta de algo, y acá viene la lección, y es: ¿quién de ustedes— de hecho, el tablo escribe Lao Tzu, creo que se escribe así, déjenme un segundo verifico en internet solo para darles el nombre— no, Lao Tse, Lao Tse, Tao Te Ching. Sí, Tao Te Ching. Lao Tse se llama Lao. Listo. Entonces, ¿quién de ustedes, por favor confíeselo en la zona del chat con un hashtag confieso, se aplica? ¿Quieres tener las cosas bajo control? Ay, pensé que yo era el único. Entonces, holy shit, confieso, confieso. ¿Qué significa querer tener las cosas bajo control? Es que uno quiere saber absolutamente todos los detalles desde dos ángulos. Uno es, por ejemplo, es del lado que Jessy nos está hablando ayer, perfeccionismo. Muchos de nosotros tendemos a creer que entre más control tengamos sobre una situación, sobre el lanzamiento, sobre el logo, sobre la propuesta, sobre el precio, sobre absolutamente todo, Entonces mejor nos va a ir en nuestro negocio. Si yo controlo todos los detalles y me aseguro que todo esté perfecto, entonces muchísimo mejor. Yo me di cuenta de algo, y es que si nosotros estamos tratando de controlar absolutamente todo, nos estamos limitando mucho. Sí, entonces por eso hay muchas frases que suenan muy bonitas, aunque son difíciles de hacer, y tienen mucho, mucho sentido y mucha profundidad, tipo suelta y confía. Sí, suelta y confía en que las cosas van a estar bien. Suelta y confía en que las cosas se te van a dar como tú quieres. Pero no sé, no sé qué tipo de, mejor dicho, hay veces uno trata de hacer esto pero lo hace solo desde la mente. O sea, desde la mente yo sé que tengo que soltar el control, yo sé que tengo que confiar en Dios, en el universo, en que las cosas van a salir de forma perfecta, pero en el fondo es como si yo dijera, ok, Dios, Señor, que sea lo que tú quieras. Pero es como si por dentro yo estuviera diciendo: pero ahí donde no sea lo que yo quiera, donde no sea lo que yo quiera, mejor dicho, ahí yo me voy a frustrar, ahí yo voy a entrar en depresión, ahí yo me voy a sentir mal. Entonces, cuando hablamos de soltar y confiar, realmente consiste en eso. Porque les confieso, yo antes era una persona que micromanejaba todo y quería estar en control de todo. Si hablamos de negocios, entonces haciendo una campaña de marketing, yo era el que todos los días estaba pendiente de cuántas personas están ingresando, cuántos clics estaba teniendo, cuántos no sé qué, ta ta ta ta, absolutamente todo. Y yo juraba dentro de mí, de esa versión de mí mismo, que el hecho de estar súper pendiente era el hecho de estar muy comprometido. Y el hecho de controlar absolutamente cada uno de los movimientos de, de lo que nosotros hacíamos era justamente lo que me iba a llevar a mí al éxito. Pero a través de ese principio que el Tao no hace nada y no deja nada por hacer, yo entendí algo, y es: hay un punto en donde nosotros tenemos control de las cosas y hay un punto en donde el control ya se nos escapa por más que queramos. Yo estoy en control de sembrar la semilla, de regarla, de nutrir la tierra, pero yo no estoy en control de a qué ritmo crecen las raíces, ni el tronco, ni las hojas, ni los frutos. Eso ya no está en mi control. Sí, entonces una de las analogías que yo aprendí para ilustrar eso es: una persona que siembra una semilla no está todos los días o cada 5 minutos abriendo la tierra diciendo: a ver cómo están creciendo las raíces, y la vuelvo a cerrar. Después: ah, ¿será que ya creció? No, esa persona lo que hace es sembrar, riega, y tiene la confianza de que la naturaleza va a hacer su parte. Tiene la confianza de que la semilla tiene todo dentro de ella, que es una cosa chiquitica. Una semilla tiene, es una cosita chiquitica que se puede convertir en un árbol gigantesco con el paso del tiempo y con el paso de los años. Y lo nuestro es exactamente igual. Nuestras acciones son esa semilla. El grabar vídeos, el prospectar, el definir una oferta, el hacer cualquier cosa en tu negocio es esa semilla. Llega un punto en donde lo mejor que tú puedes hacer, y eso es retador y es difícil, especialmente para nuestra mente que está acostumbrada a tener control de absolutamente todo, llega un momento en donde si tú sueltas de verdad, sueltas de verdad y confías, lo que un mentor espiritual me enseñó es básicamente lo que tú estás haciendo es darle permiso a Dios de que tome eso y lo siga trabajando. Porque, ¿qué es lo que pasa? Si nosotros estamos muy, en mucho, en mucho modo control, es como si nosotros le estuviéramos diciendo a Dios: no te metas acá, sí, eso lo resuelvo yo. Entonces Dios dice: ok, vale, o sea, listo, sí, haz tu campaña, perfecto. Y todos los resultados de lo que sea que tú creas. Y creo que la pregunta es muy obvia responder, pero ¿quién tiene capacidad de crear mejores resultados, tú solito o tú en ayuda con Dios? Entonces, lección grande que puede aprender es muchas cosas se van a dar de una forma mucho más fluida, de una forma mucho más en calma, inclusive con mejores resultados Si tú haces lo que está en tu cancha, eso no se trata de no tomar acción, eso no se trata de no hacer nada, pero si tú haces lo que tú estás en tu, en tu, sí, lo que está en tu responsabilidad, y después de ahí tú confías. Esto es un proceso de yo hago y confío. Luego una campaña, sí, la hago lo mejor posible y suelto y confío, de acuerdo. Y no estoy en 5 minutos viendo, ay, cuántas personas, no, no, no. Dentro de 2 días puedo realizar perfectamente y hacer los ajustes, sí, porque eso también está en mi cancha. Pero también suelto y confío. Antes yo era, no sé, todavía estoy trabajando en eso, sí les confieso. Yo publicaba un reel y decía, ¿será que este reel va a ser viral? Entonces lo publicaba y a los 5 minutos, ¿cuántas personas lo habrán visto? Sí, a la hora, ¿cuántas personas lo habrán visto? Es lo mismo que estar abriendo la tierra, viendo a ver si ya tiene raíces. No, se trata de confianza, se trata de tener certeza de que lo que tú haces lo haces desde tu mejor versión y que Dios y el universo te va a ayudar a que se den las cosas como sea que se tienen que dar. Porque aquí viene otra cosa, que es, esta fue una gran lección que yo aprendí este año, y es muchas veces nosotros creemos que tener confianza es que la campaña va a ser rentable. Muchas veces nosotros creemos que tener confianza es el hecho de que pueda lograr mi meta. Pero probablemente todos nosotros hemos escuchado que los planes de Dios son mucho más grandes que los planes que tú tienes para ti mismo. Entonces eso nos lleva a reconocer algo, y eso me, eso nos lo enseñó también un mentor espiritual, y es la mayor confianza y certeza que tú puedes llegar a tener es que tú estés en la plena convicción que lo que sea que sea que suceda, lo que sea que sea que suceda, va a estar bien. Incluso si la campaña tiene pérdida, es justamente perfecto. Y de hecho, yo me acuerdo que, no sé si algunos de ustedes ha escuchado este, esta historia. Hay un gran maestro espiritual que él se llama, no sé si hoy en día o no, tú sabes si Krishnamurti vive o ya no, ni idea. Bueno, no sé, pero hay un gran maestro espiritual, se llama Krishnamurti, y cuenta la leyenda que en algún momento le preguntaron algo y él dijo: les voy a contar cuál es el secreto, a contar cuál es el secreto de la iluminación. Ah, no, ya murió hace muchos, muchos años, hace más de 100 años, lo que es que no sabía. Y el caso es que cuando sus alumnos y discípulos se acercaron a escuchar cuál era el secreto de la iluminación y demás, él dijo algo que les sorprendió a todos. Y él dijo: a mí en realidad no me importa lo que pase. Y al inicio yo escuché esa frase y yo dije: pues muy mal por ti, Christian, amor, porque debería importarte. O sea, si algo realmente es importante para ti, debería importarte, ¿no? O sea, deberías estar como que no, esto tiene que salir así. Pero después, con el tiempo, especialmente este año, entendí que esa frase, que no me importa lo que pase, es Yo estoy bien independientemente de lo que sea que pase allá afuera. Muy alineado con lo que Jessy nos estaba diciendo ayer: tú no eres tus circunstancias externas. Y nosotros nos sentimos bien cuando las campañas van bien y cuando el dinero está fluyendo y cuando tenemos clientes, y nos sentimos mal cuando no. Entonces, ¿quién está en control de nuestro estado emocional? El mundo allá afuera, el dinero, sí, las métricas de tu negocio. Entonces Lo que la confianza real en Dios significa es: Dios, Señor, universo, etcétera, yo hago lo mejor que está en mi capacidad, listo, lo mejor que está en mi capacidad, y estoy muy bien con el resultado, sea con el que sea que suceda. Porque incluso si las cosas salen en contra de lo que tú quieres, incluso si las cosas salen opuestas a lo que tú estás deseando, lo que tú estás planeando y demás, es lo mejor que te pudo haber pasado a ti. En el momento es muy difícil verlo, el momento es muy, muy difícil verlo, porque nadie queremos ser una campaña donde perdemos dinero, nadie queremos un mes en donde no se inscribe ningún cliente, nadie queremos que nosotros le pongamos mucho esfuerzo y cariño y dedicación a algo y que no dé los resultados que nosotros esperamos. Pero incluso si eso sucede, de esa confianza, sí, desde esa certeza tú te vas a dar cuenta que eso fue lo mejor que pudo ocurrir en tu vida. Y de hecho les cuento un caso, porque normalmente cuando nosotros cometemos eso, lo que, lo que está detrás de ahí es un mensaje mucho más profundo. Yo me acuerdo que hubo una época en donde yo llegaba a las clases de productos. Ustedes conocen las clases de los miércoles, ¿cierto? Creo que la mayoría. OK, para los que no saben, yo hago clases todos los miércoles. Yo llevaba como varias clases de los miércoles, no sé si un año, creo que un año y medio o algo así, eran varias clases. Y ya hace rato, en algún momento me surgió una idea y yo dije, esta idea la va a romper mucho más que las clases. Entonces yo me emocioné, hice mis escenarios, o como dice mi papá, cuentas alegres. No sé si alguno de ustedes hace eso, pero agarra la calculadora, digo, si escriben 50 personas a 497 dólares sería hoy, y si son 70, hoy son 100. Uy, no, qué locura. Entonces yo digo, entonces yo estaba con toda mi película, estaba súper bien armado en la estrategia, en ese momento Jessy estaba de vacaciones, de hecho por eso fue la locura. Entonces cuando Jessy regresó de vacaciones, yo le dije, mira, hoy vamos a hacer esto, a funcionar, y yo dejé de hacer las clases, yo dejé de hacer las clases. Cada vez que hicimos una campaña y nuestro negocio empezó trabajar en resultados, en facturación, en inscritos de la cap. O sea, mi expectativa estaba acá y lo que en realidad estaba consiguiendo era muy bajo. Y yo me frustré mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho. Y después me di cuenta de que eso fue lo mejor que yo pude hacer en ese momento, incluso si salió mal. ¿Sabes por qué? Porque en ese momento yo reafiancé como nunca la importancia de nuestra estrategia y de seguir haciéndola, de volver a las clases y a lo que funcionaba. Y ahí aprendí una lección, y es: Julián, no te distraigas con cosas. O sea, si quieres hacer pruebas, está fantástico, pero nunca a costa de lo que ya viene funcionando. Entonces, todo esto para decirte que si tú sueltas y confías, lo que estás haciendo es darle un espacio para que Dios haga el resto del camino. Y te vas a sorprender las cosas tan maravillosas que suceden cuando tú sueltas y confías. En realidad, si no se trata del control absoluto, se trata de simplemente enfocarnos en las cosas que sí están en nuestro control, desde hacerlo en nuestra mejor versión, hacer la mejor visión de nuestra ejecución y acción, y desde ahí simplemente soltar y confiar que el resto va a salir de la mejor forma posible, incluso si es en contra de nuestras propias expectativas. Porque vuelve y juega, ¿Quién más sabe qué es lo que más te conviene a ti y al desarrollo del camino de tu alma, incluso si es doloroso? Eso no lo sabemos nosotros. Sí, por eso nosotros no podemos esperar nunca que todo lo que nosotros hagamos nos vaya bien, porque no estaríamos sirviéndonos a nosotros mismos. Y así siempre nos suele decir, y es un día, ¿cómo es? Un día, un mal día para el ego es un muy buen día para el ser. Un mal día para el ego, porque perdiste ventas, dinero, etcétera, es un muy buen día para el ser, porque ahí puede aprender, de ahí puede crecer, de ahí puede agarrar muchísima energía, fuerza, voluntad, visión, etcétera. De acuerdo, entonces esa es la siguiente idea. La siguiente, señoras y señores, acá ustedes iban a decir: Julián, se chavetó. O sea, y si lo piensan, les digo, se los acepto totalmente de acuerdo. Si llegan a decir esa frase, si llegan a pensar Julián Hoy no. Y qué es lo que sucede, eso fue una experiencia personal, y es este año en algún momento, yo no sé por qué, estamos teniendo una situación relativamente complicada a nivel personal que no entrará en detalles, y en ese, en ese momento yo sentí un fuerte deseo de ir como un evento espiritual Y entonces yo dije, yo siempre he querido ir a un evento de Joe Dispenza. Y no sé, algunos de ustedes conocen el trabajo de Joe Dispenza. Y entonces yo entré a ver a la página web de él los eventos que tenía próximamente, y había un evento que ocurría la siguiente semana, sí, en los siguientes 15 días. O sea, en 15 días arrancaba ese evento, y justo estaba como con $500 de descuento, una cosa así, que usualmente él no hace descuentos. Entonces yo me quedé pensando la idea, qué tan posible fuera, sería que fuéramos a hacer eso. Miren, eso no estaba planeado, o sea, eso no estaba en ese calendario, te lo juro que no. O sea, nunca lo pensamos, nunca lo planeamos, surgió como un impulso. Y entonces escuché ese impulso como 2 o 3 días y yo seguía, porque yo tengo una regla, sí, si yo sigo un impulso tengo que, Julián, calma, si no lo vayas a hacer ahorita, porque a veces es muy, hay veces sí es muy impulsivo. Si tú quieres saber si un impulso realmente tiene algo deja el tiempo, cálmate. Y si ese impulso sigue hablándote fuerte al cabo del tiempo, entonces ya no es más solo un impulso, ya es algo mucho más profundo. Entonces yo seguía sintiendo eso. Entonces yo le dije a Jessy, baby, qué tan loco es que vayamos a este evento. Y ella dijo, ¿en qué fechas es? Dijo, es en esta y estas fechas. Y curiosamente eran las mismas fechas que nosotros tenemos para nuestras vacaciones de aniversario, y nosotros ya teníamos asignado las que sí estaban planeadas. O sea, nosotros sí teníamos el calendario de una semana bloqueada. Y entonces dijimos, bueno, podría ser. Entonces lo estuvimos pensando, los que tú haces inversiones y viajas a Estados Unidos, los tiquetes son mucho más elevados porque los estamos comprando sobre el tiempo. Y el, estuvimos averiguando, y el hotel donde ellos estaban haciéndolo, eso ya estaba fullísimo, no había ni una sola habitación. Entonces nos tocaba quedarnos por fuera. Entonces el caso es que lo estuvimos pensando Y una semana antes nos decidimos a ir. Entonces fuimos, entonces compramos absolutamente todo, hicimos y nos echamos la bendición. Nuestra primera vez en EE.UU. Entonces fuimos y ahí sí nos dejarán entrar, nosotros tenemos la visa, por supuesto. Entonces bueno, la odisea, fuimos y nos fue súper bien. Y una de las cosas que fue una de nuestras experiencias favoritas que ellos hacen dentro del evento es algo que el Dr. Joe creo que se llama coherence healing. Y consiste eso, en español sería algo así como una sanación de coherencia. Y básicamente la idea es la siguiente: nosotros somos energía, nosotros podemos enviar energía a otras personas para ayudarles en sus procesos de sanación. A través de esas coherence healing, ellos han logrado sanar a miles de personas. Al principio, para mi mente, a mí me costaba, porque tú te sanas solo a través de alimentación o ejercicio, cuidarte o esto, pero que te pongan las manos y te manden energía y te sanen, eso para mí estaba fuera de mí, de mi concepción de lo que es posible. Pero conocimos a tantas personas que lo han experimentado que yo dije, puede ser verdad. Y él hace varias sesiones en donde nos pusieron a nosotros a ser las personas que enviaban energía. Ellos se llaman los sanadores. Y entonces vimos como 4 de esas, y el nivel de conexión, de amor, de gratitud, de energía que tú sientes cuando tú estás en el proceso de ayudar y enviar amor, porque la misión no es sanar, la misión es mandar energía, mandar amor a esa persona. Cuando tú estás ahí, o por lo menos cuando nosotros estuvimos ahí, cuando yo estuve ahí, se sentía una cosa increíblemente poderosa. Es como sentir un amor que se expande de una forma increíble. Y yo me acuerdo que la primera vez que yo hice una de estas sesiones, al día siguiente se me ocurrió una idea que yo escribí en el journal rojo, y La idea que surgió ahí es: ¿qué tal si yo hago eso mismo en mi negocio? O sea, si nosotros somos energía, y es lo que somos, energía, y si yo, y si absolutamente todo alrededor mío es energía, tanto los clientes como las campañas como el contenido, etcétera, ¿qué pasa si yo de forma consciente le envío mi mejor versión de energía, ¿qué pasaría en mi negocio? Esa fue la idea que se sembró en ese momento. Y después de ahí empecé, no de forma tan consistente, para ser honesto, pero empecé, por ejemplo, si yo hacía una campaña de Facebook, que para los que saben hacer campañas de marketing digital es muy técnico, se te entra en la plataforma y le pones la inversión, subes los anuncios, etcétera. Entonces, después, antes de publicarla, cerrar los ojos Ponía las manos en mi corazón y le mandaba amor al computador. Esa es la parte loca. Yo le mandaba amor al computador, le mandaba amor a Facebook, le mandaba amor a los números. Y yo me repetía cosas así como por el estilo: que por favor estas campañas lleguen a las personas que tienen que llegar y ayuden a las personas que tienen que ayudar. Es eso. Y yo me sentía bien, sí, yo me sentía bien. O sea, mi misión es conectar conmigo, elevar el amor, etcétera, y hacer eso. Y mandaba las campañas. Y eso yo no les puedo decir porque pues no hay, o sea, no les tengo una prueba A/B de las típicas que hacen los de marketing, de decir, ay, miren, les muestro los resultados de las que no hice con amor y de las que sí hice con amor para demostrarles que aumentó en un 17% la conversión y un 35%. No tengo eso, pero lo que sí estoy seguro es de dos cosas. Uno, Yo me sentí mil veces mejor haciendo eso que cuando no lo hacía, sí. Y entonces ya no se me convirtió en una tarea obligatoria que hay, tengo que hacer campañas y más, sino algo muy interesante y un proceso que en mi caso se sintió mejor. Y yo digo, pues si yo me siento mejor, creo que ese es un muy buen beneficio. Segundo, y esa es una hipótesis, esto no se los puedo garantizar ni comunicar como una verdad absoluta, pero mi hipótesis es que Si tú haces algo con amor, va a tener sí o sí un mayor impacto versus si lo haces sin amor. Y acá no te puedo decir ni por qué, ni cómo, ni cuándo, ni dónde, ni no, pero yo por lo menos hoy en día estoy creyendo eso, de acuerdo. Entonces yo empecé a hacer eso. Otras veces lo que hago es cuando respondo mensajes de clientes y demás, mando el mensaje también con mucha conexión interna a la persona. Y ya mi misión no es cerrar ni vender ni no, enviar amor. Y lo otro que hice, que también de hecho hoy hice una de estas, los estoy haciendo, no lo estoy haciendo a diario la verdad, pero sí quisiera llegar a un punto donde lo haga a diario, y es hacer una visualización, es la meditación donde mi foco es concentrarme en mí, expandir mi capacidad energética, sentir muchísimo, muchísimo amor y enviarle los mejores deseos a todos mis clientes y a todas las personas que se encuentran en contacto con mi marca, y que les vaya súper bien, inclusive si nunca compran ningún producto mío. Pero mandarles mucho amor y muchísima buena energía, buena vibra y demás. Lo que sí te puedo garantizar es que se siente súper, súper, súper bien. Y yo creo en lo siguiente: todo es energía, todo es energía, inclusive nosotros que estamos conectando aquí en Zoom a kilómetros de distancia, y personas que están Bueno, tenemos personas de Europa, tenemos personas de todas partes de Latinoamérica. Yo estoy segurísimo que tú, incluso si no eres consciente de la energía que nosotros tenemos acá, tú la percibes cuando tú estés con alguien, cuando estás grabando un reel y tú te grabas a ti mismo, a ti misma, haciendo un contenido. La energía que tú tengas en el momento que hagas ese contenido va a quedar impregnada en el contenido, que luego va a llegar a ser vista, recibida por esas otras personas. Entonces, básicamente, la idea central acá es: si nosotros conectamos con emociones más elevadas, acuerdan la pirámide, no es una pirámide, perdón, la escala de conciencia del Dr. David Hawkins, ayer la veíamos, escala de conciencia del Dr. David Hawkins básicamente dice lo siguiente: Si tú tienes emociones más elevadas, el amor es una de las más elevadas de todas, tú estás vibrando en altas frecuencias literalmente. Y si lo que tú haces en general en tu negocio va a estar impregnado con esa energía, lo que va a ocurrir de ahí en adelante es magia. Sí, es una cosa increíble. Entonces, la lección que yo me he llevado, que yo estoy trayendo conciencia en hacer más y más y más, es ponerle muy buena intencionalidad de energía a lo que sea que yo hago. Voy a escribir un email, lo escribo desde mi mejor versión, y cuando lo enviamos, lo enviamos con amor y con esa energía de transformación, ¿sí? No pensando en eso, cuánto va a convertir. No, no, no, ya no estoy ahí. Yo siento que si lo hacemos más desde ese ángulo, las cosas incluso van a funcionar muchísimo mejor. Por lo menos esa es mi perspectiva. Y finalmente, otra lección, señoras y señores, y es, los voy a dejar con un reto para los que se quieran sumar, y ustedes me van contando cómo les va en términos de los cambios que empiezan a ver en sus vidas. Se trata de lo siguiente, y es: lo que tú dices, tu palabra tiene un gran poder de crear. Tu realidad. Sí, yo me acuerdo que he hecho una vez la— eso fue muy divertido. Una vez estamos en la casa de, en la finca de la abuela de Jessy, y ella se llama Teresa, la señora Teresa. Y entonces ella estaba diciendo, ella estaba barriendo y ella está hablando, ella habla sola consigo misma, sí, en voz alta. Entonces uno la puede escuchar desde el otro lado de la habitación. Yo creo que ya un día estaba diciendo, estaba barriendo y está diciendo Dios dijo hágase el mundo y se creó el mundo. Dios dijo hágase el día y se hizo el día. Dios dijo hágase la noche y se creó la noche. ¿Por qué Dios no dice hágase el almuerzo y el almuerzo está hecho? Literalmente ya dijo eso. Me pareció tan bonito y tan divertido. Y a lo que voy con esto es que lo que nosotros decimos crea nuestra realidad, porque ello es un reflejo de lo que pensamos. Y este año yo he hecho un experimento en relación con esto, que le escuché a un mentor espiritual y él dijo lo siguiente, y es lo mismo que te quiero enseñar y te invito a que lo pruebes y me cuentes qué tal, o simplemente vívelo y tú mismo juzgas por qué cambios ves en tu vida. Y el desafío es Deja de quejarte. Es así de sencillo. No digas nada que implique queja. Y cuando yo empecé el desafío, yo dije, jolines, yo me quejo un chingo, como dicen los mexicanos. Yo me quejo un montón, de un montón de cosas. De por qué está haciendo mucho frío, de por qué hay mucho calor, de por qué no son suficientes clientes, de por qué yo tengo que hacer esto cuando yo dije que yo lo quería hacer. De por qué. En fin, yo me di cuenta conmigo mismo que al traer conciencia, no quejarme, me quejaba mucho. Pero entonces en muchas ocasiones me aguantaba las ganas de no quejarme. Sí, porque básicamente, ¿quejarte qué es? ¿Tú crees que quejarte es una energía positiva o es una energía negativa? Por más que tengas razón y por más que esté justificado, quejarte no aporta en absolutamente nada. O sea, yo me di cuenta de eso. Y me di cuenta de varias cosas, y es que uno, el hecho de no estar hablando, llamémoslo así, cosas negativas, solo por ejemplificar, el hecho de que de mi boca no salgan, por lo menos en comparación con antes, palabras negativas, hacen que también muchas cosas sucedan. Y sí, a mí sí me pasa el asunto interno de sentirme de determinada manera, que es lo que me lleva a querer quejarme. Y muchas cosas maravillosas han sucedido en mi vida en relación con eso. Entonces, dos cosas alrededor de eso. Te invito a que hagas la prueba. Uno, trae conciencia a no quejarte. Si te quejas una vez y eso, no pasa nada. Y segundo, trae mucha conciencia en no hablar absolutamente nada malo de nadie. Lo que tú hablas malo en alguien es hablar mal de ti inconscientemente. Y aquí no quiero profundizar mucho, pero hay veces nosotros creemos que tenemos la justificación de por qué es que esta persona es así, hizo esto, tal, bla, bla. No, otra lección importante, sí, de hecho se las compartí el día de ayer. Ya, sorry, yo oprimí donde no era. Entonces, una de las lecciones que yo aprendí de ese libro que se llama Meditaciones de Marco Aurelio es No te metas en asuntos de otras personas. No te metas en asuntos de otras personas. Entonces, eso nos lleva a ser muy conscientes de lo que nosotros decimos. Y si lo que yo digo refleja mis creencias, y si tú crees que tus creencias tienen que ver algo con lo que tú creas en tu realidad, de hecho, creencias, crear, vienen de la misma raíz. Tus creencias, lo que tú dices, crean tu realidad. Entonces trae conciencia y ponle un grado más de atención a lo que tú expresas en tus conversaciones cotidianas. Listo. Y vas a empezar a ver que muchas cosas empiezan a funcionar. Entonces, para hacer una recapitulación de lo que estuvimos hablando el día de hoy alrededor de este tema espiritualidad aplicada a los negocios, entonces primero, primeras ideas: es la mayor sabiduría no viene de afuera, viene de adentro, y de esa conexión y esa relación fuerte que tú construyes con Dios. Puedes utilizar, si quieres, el diario, alguna práctica, oraciones, espacio en silencio, meditaciones, para afianzar esa conexión con Dios y abrirte a escuchar. Lo siguiente es: haz tu negocio de quién eres, sé auténtico a ti, y siempre enfócate en estar en tu mejor versión. Lo siguiente que les decía, el Tao no hace nada y no deja nada por hacer. Eso significa haz lo mejor de ti dentro de lo que está en tu control y suelta. Confía en que lo que sea que suceda de ahí, con ayuda del creador, de Dios, del universo, va a ser lo mejor, inclusive si no necesariamente sale como tú esperabas. Lo siguiente es trae la intención, ponerle buena energía a las cosas que tú hagas. Incluso también si te animas a mandarle buena energía a tus clientes, a las personas que vas a tener en un futuro, etcétera. Y también sé muy consciente del poder de la palabra hablada. Lo que tú hablas crea tu realidad. Entonces traigámosle un poco más de consciencia para que refleje más la grandeza de nuestro corazón, la grandeza de nuestro ser, lo que sí queremos, no tanto lo que no queremos, ¿sale? Entonces, para transicionar ya oficialmente a nuestro taller ¿Qué te resonó el día de hoy de lo que estuvimos hablando en esta, en esta sesión? Estoy leyendo acá. Nos dice Jorge: me llevo el reto de cero quejas. Nos dice Paula: soltar y confiar. Nos dice Lina: súper, Julián, porque sabiduría espiritual ya a la práctica. Nos dice Manuela: además espectacular, muchísimas gracias. Susana: me pusiste a llorar como una hora, por Dios. Qué lindo, eso significa que algo de lo que estuvimos compartiendo te resonó. Mauricio: dar lo mejor de mi intención de amor, suelto y confío, Dios hace el resto y da lo que me corresponde. Heidi nos dice lo del Tao. Graciela: entregar más amor a todo lo que hago de forma consciente. Marta: me encantó lo de soltar y confiar. Marta Garzón: mi palabra tiene el poder de crear. Pauli: dejar mi amor en lo que hago y poner atención a lo que hago. Ana Zapata: la palabra crea, el poder de la palabra es poderoso. Ana: me apunto al reto, me quedo con un mal día para el ego es un muy buen día para el ser. Órale, súper. Nos dicen: Jenny, cero quejas y no hablar mal de nadie, y todo lo hago con amor. Súper, súper. Les quiero hacer una pregunta final, y eso sí ya es de pura curiosidad. Desde que yo me abrí a hablar de estas cosas, que la verdad yo no quería, o sea, yo dije no, pero yo escuché una voz que me decía: Julián, tienes que hablarlo. Y yo: no, no, no, pero ¿quién soy yo? ¿Y por qué? Y bla, bla, bla, etcétera. Hasta que la voz fue tan fuerte que hace 3 años, hace 2 años Bueno, no me acuerdo, hace 3 años fue la primera vez que yo mencioné a Dios en alguna de las cosas que yo hago. Y desde que me atreví a hacer eso, porque fue escuchando, o sea, nadie me dijo, eso fue algo interno, me han pasado o he recibido muchos como retroalimentaciones de que la gente resuena con eso. De hecho, yo pensaba en crear algún programa o algo más profundo, como paso a paso alrededor de eso. Y si ese fuera el caso, yo solo quisiera saber de corazón quién de verdad estaría interesado en algo. Eso no tiene que ver con la comunidad productiva, no tiene que ver con lo que nosotros hemos hecho, algo súper mega aislado, loco. Hay veces yo siento como el impulso a hacer eso, pero digo, es que eso no entra en la estrategia de mi negocio, eso no tiene que ver con productividad, eso no tiene nada. Entonces yo escucho esa voz y digo, pero es que siento como una, no sé si es un deseo y no es de ese impulso, sino es algo de crear y compartir un poco más de esas cosas que hemos tenido la oportunidad de aprender. Pero ahora quisiera saber si a algunos de casualidad le llamaría la atención. ¡Jolines! ¡Qué nivel! Creo que es una confirmación. Ok, listo. Si algún día llega a pasar, porque no es una promesa, entonces ustedes lo van a saber, listo, y van a ser parte de lo que sea que podamos crear. Entonces, señoras y señores, muchísimas gracias por estar acá. A mí de verdad me honra mucho que hayas decidido tomar este espacio adicional, que como les decía, es una Conversación opcional, pero el hecho de ver acá a más de 100 personas me hace sentir que sus temas resuenan mucho. Mi única intención de verdad, de corazón, es que algo de lo que estuvimos compartiendo, algo de lo que estoy compartiendo, haya resonado contigo y que tú lo integres y lo pruebes. Yo siempre digo, no me creas a mí, o sea, yo no siento que soy nadie, yo no tengo la verdad, yo simplemente comparto lo que en mi experiencia veo y siento que me ha funcionado. Mi esperanza más grande es que tú algo de esto te inspire, te conecte y lo puedas aplicar. Y si en algún momento me puedes escribir algo que te funcionó o algo que no te funcionó, lo que quieras, yo estaré más que encantadísimo. Así que, señoras y señores, muchísimas gracias. Nos vamos a dar un break, vamos a tomarnos unos 7 minutos para transicionar a nuestro día número 2 de Math 2026. Entonces vamos a 7 minutos para ir al baño, para estirarnos, y regresamos en 7 minutos a nuestra sesión número 2 del Math 2026.










