El poder de no estar listo y de ser imperfecto.

Julián Castañeda launches his podcast to explore where productivity, spirituality, and business intersect. He shares how a mentor introduced him to treating God as a business partner, and how he delivered an improvised talk that changed his direction. His core lesson: stop waiting to be ready, start small, and trust the process.
Chapters
Señoras y señores, bienvenidos al primer episodio del podcast de Julián Castañeda. Me siento muy emocionado y a la vez muy nervioso porque llevo durante varios años con la intención, es la idea de poder sacar este proyecto del podcast, porque siempre había querido tener un espacio donde pueda hablar de otros temas aparte de los que yo hablo necesariamente, productividad, de organización del tiempo, incluso negocios. Porque no sé, yo me considero hoy en día, no sé cómo las llaman, pero personas multiapasionadas o multitalentosas o multicosas, así de ese estilo. Yo me considero, sí, yo tengo muchos intereses. Y hay cosas que, por ejemplo, no tienen nada que ver con mi negocio, con lo que yo hago. Entonces yo quería buscar un espacio donde justamente pudiera hablar, y creo que este es un espacio donde quiero darme la oportunidad de hablar al respecto de eso. Porque desde hace 3 años que lo he hecho en 3 ocasiones, y siempre el feedback que he recibido de las personas ha sido extremadamente valioso alrededor de: Julián, esto, uno, me gusta. Dos, me aporta un montón. Tres, por favor, saca más de esto. Entonces te quiero contar por qué surge la idea de este podcast y qué es lo que, cuál es la intención en general de este podcast, que en realidad es como una especie de experimento slash Como te venía diciendo, un lugar donde me pueda dar a mí la oportunidad de hablar de cosas de una forma bastante, llamémoslo así, libre. Y básicamente en este podcast yo quiero hablar, por ejemplo, de cosas que tienen que ver con desarrollo personal, espiritualidad, filosofía antigua aplicada a la vida actual y también a los negocios, porque es algo que en lo personal a mí me ayuda un montón. Más que estrategias de marketing, que sí ayudan, más que estrategias de venta, de copywriting, etcétera, los negocios, a mí lo que más me ha transformado la vida es mi propio crecimiento interior. Porque yo creo mucho en algo, y es que tu mundo exterior el exterior es tu reflejo del mundo interior. Sí, y yo he tenido un proceso muy bonito, muy lindo, y también bastante retador de poder trabajar en mí mismo. Y te quiero compartir algunas de las lecciones que yo he visto que a mí en lo personal me han ayudado, con el ánimo y la esperanza de que algo de esta sabiduría te pueda servir en tu vida, te puede servir también en tu negocio. Entonces, ¿cómo surge esta idea de este podcast? Y es hace varios años atrás yo escuché a un mentor americano, se llama Perry Marshall, Y en una de sus conferencias, en algún momento él dijo una frase que a mí me llamó mucho la atención en ese momento. Y esa frase fue algo así como por el estilo: el mayor socio de mi negocio es Dios. Sí, es decir, yo consulto absolutamente todo lo que hacer en mi negocio con Dios, y Dios me ha dado señales, me ha abierto puertas, ha hecho que mi negocio crezca, etcétera. Y en ese momento, yo no sé por qué, yo estaba con la apertura quizás mental de abrirme a esa idea, porque antes yo venía de un mundo muy escéptico, llamémoslo así. Yo en algún momento no creía en Dios, en el universo, en la divinidad, en el creador, como quieras llamarlo. Y era muy no, solo ciencia, sí, solo lo que es medible, lo que es observable, lo que tiene el método científico, es lo que yo puedo ver que funciona. Entonces el caso es que me llamó mucho la atención y yo empecé a estudiar un poco más de lo que él hacía, de cuáles eran sus prácticas alrededor de ese proceso de tener a Dios como su socio en su negocio. Eso me llamó mucho la atención. Resulta comprando un libro que él había escrito para leerlo, que se llama Se llama The Head Office, así lo llama él en inglés, que es como la oficina de la cabeza, una cosa así. El concepto es que tú puedes enviar información, como si mandaras un email, una comunicación al head office o a la oficina central de absolutamente todo lo que sucede en el mundo, y ellos te responden. Que obviamente esa oficina central es Dios, el universo, etcétera. El punto es, para cortar la historia, es que yo quedé fascinado con eso y empecé a experimentar. Sí, yo dije, ¿cómo luciría si yo invito a Dios, al Creador, a mi vida y a mi negocio? Y ahí empecé a ver unas cosas que es muy difícil de explicar bajo la ciencia o la lógica, que sucedieron, sí, en mi vida personal, transformaciones, oportunidades de negocios, crecimientos de negocios que no se dieron necesariamente por técnicas de marketing, sino por dioscidencias, por un montón de cosas. Entonces yo me acuerdo que duré como un año y medio estudiando, practicando, yo estaba feliz. Y nosotros al final del año hacemos siempre con mi esposa un taller que se llama El Taller Plan el Mejor Año de Tu Vida, donde nos reunimos varios cientos de personas que adquieren la entrada a este taller, y en 2 días lo que hacemos es diseñar el plan del próximo año. Y siempre el día domingo, porque lo hacemos un sábado y un domingo, me gusta iniciar una hora antes compartiendo algo extra y supremamente como opcional. O sea, yo digo a las personas, este año quiero hablar de tal cosa. Y en esa ocasión, en mi journal, o en mi diario, que yo siempre hago journal, que es este cuaderno rojo que yo siempre muestro en redes sociales, yo empecé a decir, ok, este año, ¿qué quiero hablar? Y yo empecé a escuchar una voz que me decía: habla de tu proceso conmigo. Y yo empecé a decir: no, no hay forma, o sea, yo hasta ahora estoy en proceso, todavía no estoy listo, etcétera, etcétera. Y todos los días que yo preguntaba qué voy a hablar en esa charla extra, era: habla del proceso conmigo. Y yo me resistí durante varias semanas, sí, porque yo decía: ¿quién soy yo? Sí, yo no soy un mentor espiritual, etcétera. ¿Quién soy yo para hablar acerca del creador, de Dios, de la divinidad, etcétera? Y Y se empezó a despertar en mí una conversación muy fuerte alrededor de eso, pero yo seguía escuchando ese mensaje. Mi intuición, etcétera, decía: habla de esto. Hasta que en algún momento me rendí, dije: OK, listo, hagámoslo, vamos a hacerlo. Entonces voy a estructurar la charla. Y el siguiente mensaje que me llegó fue: esta vez esta charla no la vas a preparar. Y yo dije: ¿cómo así que no la vas a preparar? Y él dijo: sí, confía en que cuando tú llegues a la charla vas a saber de qué hablar. Y yo dije: oh, no señores, no, eso no va a ocurrir, porque yo, Julián Castañeda, con mi nivel de estructura y demás, tengo que tener absolutamente todo controlado. Si yo tengo una serie de notas, de hecho acá tengo unas notas del podcast, de mis clases del taller, tengo todo. Si es una plataforma que a mí me encanta, se llama Dynalist, donde yo organizo por bullets o por viñetas qué es lo que va a hablar. Entonces acá cuento esto, acá cuento esta historia, acá anclo este concepto, acá doy este ejemplo, acá hago este dibujo, y todo está muy estructurado. Entonces yo dije, no, no, a ver, forma tengo que prepararla. Pero cada vez que yo me sentaba a preparar, me sentía como uno bloqueado, no se me ocurría ni idea, y seguía escuchando dentro de mí ese mensaje, y es, no la vas a parar, Julián. Si por primera vez en la vida te vas a soltar y vas a confiar en que cuando llegue el momento tú vas a saber qué decir. Y así fue. De todo el taller, lo único que no preparé y que no tenía ni idea de qué iba a hablar era en esa charla. Entonces yo le dije a las personas: señoras y señores, esta charla de este año va a ser totalmente nueva, diferente. Quiero probar y arriesgarme a hacer esto. Quiero hablar de mi proceso de crecimiento espiritual, de lo que he aprendido acerca de diferentes elementos, de incluir a El creador, a Dios, en mi vida, en mi negocio. Si ustedes quieren, no tienen por qué. De hecho, si quieren conectarse una hora más temprano, vayamos. Curiosamente fue la sesión donde hubo más asistencia. Así, para mi sorpresa, tuvimos como, yo no sé si 200 y no sé cuántas personas en esa charla madrugadas atentas a escuchar. Y en ese momento justo se cumplió esa, entre comillas, profecía en donde yo supe de qué hablar. Yo estaba supremamente, te confieso, yo estaba muy nervioso, con muchos miedos, porque yo decía: ¿y si esta charla es un fiasco? ¿Y si yo quedo en ridículo? Pero curiosamente, en ese momento me llegaron las palabras adecuadas y yo simplemente compartí mi proceso, compartí mi historia, algunas lecciones que había compartido, que de hecho es una de las que te quiero dejar en este episodio del podcast del día de hoy, y salió muy bien. Entonces, al año siguiente, mira, y la gente amó y dijo: Julián, por favor. De hecho, hasta me encontré personas en la calle que me dijeron: Julián, tú eres Julián. Dijo: sí, sí, sí. Una señora me dijo eso, sabes que esa charla que tuviste acerca de espiritualidad y Dios me conectó mucho, por favor sigue haciendo más de eso. Y me llegaron así más mensajes de personas que quiero más, quiero más, quiero más, quiero más. El siguiente año hice la actualización de lo que había aprendido ese año. Al siguiente año ya llevo 3 años en MAF, en el taller para el mejor año de tu vida, hablando de eso. Y cada vez que yo hablo de esto, muchas personas me dicen, Julián, por favor quiero más. Y por un lado yo también quiero hablar más acerca de esto porque me parece uno fascinante y dos, que funciona súper bien. Entonces, por eso yo quise iniciar este podcast, porque quiero un espacio para poder compartir eso. Primera lección que aprendí alrededor de este proceso y que te quiero dejar, y es: hay que distinguir qué es lo que está en nuestro control y qué es lo que no está en nuestro control. Sí, y qué es lo que sucede, tú has escuchado un montón de veces y la clásica famosa frase de quizás desarrollo personal que dicen algo así como por las líneas de Suelta y confía. Sí, hoy en día ese es uno de sus mantras: yo suelto y confío. ¿Qué significa soltar y confiar? Y aquí es donde vamos a entrar con uno de los temas centrales de este primer episodio, que no solo se trata de mi historia, sino de compartirte algunos insights, principios y demás que he aprendido que te puedan servir a ti. Y este principio de soltar y confiar consiste en entender hasta dónde va tu jurisdicción y hasta dónde no va tu jurisdicción. Nosotros como seres humanos creemos que tenemos absolutamente control de todo. Sí, y es de las filosofías antiguas. Por ejemplo, los griegos, creo que no sé si eran los griegos, o bueno, en fin, hay muchas culturas que dicen mira, hay cosas que están en tu control y hay cosas que están fuera de tu control. Y el ejemplo que siempre dan es el clima. Tú no estás en control de si llueve hoy o hace sol. Sí, todo, bueno, yo no sé si en algún momento vamos a estar en control de eso. Tú solo estás control de qué ropa usas, cómo te preparas. Si ves que hoy hay pronóstico de lluvia, entonces sales con un paraguas, etcétera. Hay cosas que están en nuestro control y cosas que no están en nuestro control. Hoy en día muchos de nosotros, por miedo, lo que queremos hacer es controlar absolutamente todas las variables para asegurarnos de que las cosas que estamos haciendo son las correctas, están bien hechas y nos van a dar el resultado que nosotros queremos. Y de hecho, para mí esa charla fue una demostración muy clara y tangible donde recibí una comunicación muy directa, personalizada para mí, diciéndome: Julián, si tú sueltas el control, te vas a dar cuenta de que las cosas también van a fluir. Y ahí es donde yo quiero que tú empieces a ver en tu vida en donde tú necesitas soltar el control. Hace menos de una semana escuché uno de mis mentores espirituales, se llama Ethan Yardeni, una historia que me parece increíble que ilustra eso. Él contaba que hay una historia, y ahí sí no sé si es en la Biblia, no dijo en dónde, pero donde una persona está queriendo tener una casa espectacular en la naturaleza con una vista increíble, etcétera. Y en algún momento el deseo de esa persona era tan grande que cuando estaba durmiendo se soñó en la casa, se soñó en la casa. Y de hecho la casa era muchísimo mejor de lo que él se había imaginado. La vista era mejor, los espacios, la decoración, el diseño, todo muchísimo mejor de lo que él había pedido y se había imaginado. Y en esa casa él estaba conversando con Dios en el sueño. Él decía que Dios le dijo en el sueño: mira, Cuando tú te despiertes vas a estar en esta casa tal cual. Sí, ya es tuya, te la estoy dando. Solo hay un requisito, y es para salir de la casa tienes que empujar una piedra grandísima que está obstaculizando la casa. Eso, y lo tienes que hacer durante 30 minutos con la, con todas tus fuerzas, todos los días. Ese es el único requisito. Para que tú puedas estar en esta casa. Entonces Dios le preguntó: ¿aceptas el requisito? Y él dijo sí. Y efectivamente la promesa se cumplió. Cuando él se despertó, estaba en la casa. Sí, dijo: esta casa es genial, etcétera. Y dijo: yo tengo que honrar mi compromiso. Entonces el primer día, 30 minutos con su mayor esfuerzo empujando la piedra, no se movía, era muy grande, muy pesada. Al siguiente día también. Duró 3 semanas haciendo ese esfuerzo. A la tercera semana, viendo que no se movía ni un solo milímetro, la piedra empezó a bajarle. Entonces ya no eran 30 minutos, eran 25. Luego ya no eran 25, sino eran 20. Ya no eran 20, sino eran 10. Ya luego no eran 10, sino eran 5. Ya luego solo la tocaba, y luego ya ni siquiera se acercaba a la puerta. Quedó confinado en su propia casa y él murió. Y cuando murió, y está en contacto nuevo con Dios, él estaba supremamente frustrado, está con mucha rabia. Y cuando tuvo la oportunidad de volver a hablar con Dios, Dios le decía: ¿Por qué tienes tanta rabia? Él decía: Porque tú me dijiste que si yo dedicaba 30 minutos diarios a mover la piedra, yo voy a poder mover la piedra. Y Dios le dice: No, yo no te dije eso. Yo te dije que si tú dedicabas 30 minutos diarios a mover la piedra, yo iba a mover la piedra por ti. Y esa historia, la verdad, la primera vez que escuché me pareció fascinante porque nos ayuda a entender que hay cosas que están en nuestro control y cosas que no están en nuestro control. Traigámoslos al mundo de los negocios. ¿Qué está en mi control? En mi control, por ejemplo, es crear este podcast. Este podcast puede ser un fracaso, o sea, nadie lo escucha, e incluso las personas dicen: Julián, mejor quédate con tus temas de productividad y demás. Eso puede ser un escenario, eso no está en mi control. Si no está en mi control si te gusta el podcast necesariamente, o si llega a millones de seguidores en algún futuro, no tengo ni idea. Sí, eso ya van a ser una serie de variables que ya están fuera de mi control. Que sí está en mi control es tener la mejor preparación, el mejor contenido, compartirlo de la mejor forma posible, estructurarlo, etcétera. Eso sí está en mi control, de acuerdo. Entonces, lección y misión principal: yes, primero enfócate en lo que sí está en tu control y siempre enfócate en eso y hazlo lo mejor posible. Siguiente consejo en relación con esto, porque es uno de los principales temas con los que yo ayudo a las personas en la comunidad de alta productividad, dentro de lo que yo hago como como mentor de organización y productividad para emprendedores. Y es el tema de cuántas veces tú no has querido hacer algo que en realidad no estás haciendo, cuántas veces tú has querido vivir una vida que no estás viviendo. Y es ese confrontarnos a nosotros mismos con nuestro potencial inexpresado, con las cosas que muy por dentro de nosotros sabemos que podemos vivir, sabemos que podemos hacer y lograr Sabemos que podemos ser, pero que no lo estamos haciendo. Y la razón principal de por qué no lo estamos haciendo es por miedo. Yo siempre hablo que existen 3 tipos de miedo. El primer miedo es el miedo al fracaso. ¿Qué tal yo haga este podcast y sea un fracaso, o me critiquen, o la gente diga: Julián, ¿quién te crees tú para hablar de Dios y del camino espiritual? Tú no eres nadie, etcétera? Pues es un reto. Si yo me dejo ganar por ese miedo, entonces no hago el podcast, que es algo que quiero hacer. El siguiente miedo es el miedo al éxito. Es el miedo a que las cosas salgan tal cual como tú quieres. Es que tal vez yo hago el podcast, se vuelva tan popular y famoso que entonces después las personas vengan a mí a querer contratarme por mis servicios, etcétera, y yo no sea suficientemente capaz de sostener eso. Jolines, me da miedo, entonces mejor no lo hago. Y el tercer elemento, que es uno muy común hoy en día, especialmente con este mundo donde vivimos en saturación de redes sociales e inteligencia artificial, es el miedo al proceso. No sé por dónde arrancar. O sea, es mejor hacer un podcast y cómo lo hago, o sea, cómo lo estructuro. Es mejor en YouTube, es mejor en Spotify, es mejor en Apple Podcast. ¿Cómo, cuál es el primer capítulo? Etcétera, etcétera. Entonces, cada vez que nos enfrentamos a todos estos tipos de miedo, lo que usualmente sucede es que nos bloqueamos. ¿Y qué es lo que, cuáles son las herramientas que nos ayudan a vencer ese miedo? La primera es, y yo creo que es el título de ese podcast, a menos de que me arrepienta, y es el poder de la imperfección y de empezar en pequeño. Cuando tú lo analizas de cerca, todo en la vida y en la naturaleza inicia en pequeño. Piensa en una semilla. Una semilla tiene toda la información para poder convertirse en un gran árbol que da frutos, que da mucha sombra, pero todo inicia en algo chiquitico. Una semilla es demasiado diminuta. Ahora, Tu misión, ¿cuál es? Sembrar la semilla y regarla. ¿Tu misión es que crezca? No, la naturaleza se encarga de que crezca. La tierra, los minerales, los no sé qué proceso interno ocurra, pero eso ya está fuera de tu control. Tu misión es sembrar la semilla y regarla. Para eso que tú quieras, hay algo que sí está en tu control, principio anterior, y algo que no está en tu control. Pero si tú haces las cosas con la confianza de que se va a ir dando a través de la ayuda yo lo llamo así, ayuda divina, ayuda del universo, ayuda del creador, las cosas se van a ir dando, pero solo si tú das el primer paso. Sí, Dios no va a sembrar la semilla por ti, Dios no va a hacer el podcast por ti, Dios no va a iniciar el negocio por ti. O sea, no va a ocurrir que en algún momento llegue alguien tocando a la puerta diciendo: oiga, el señor Julián Castañeda, sí, usted ha querido lanzar un negocio desde hace 5 años, ¿cierto? Mira, acá está toda esta lista de clientes que están listos para comprarle. Eso no sucede. Tú tienes que dar el primer paso. Sí, como querían los griegos con las, con las musas, que son las diosas de la inspiración, de las artes y demás. Ellos decían que si tú quieres que las musas te visiten, lo que tienes que hacer es ir al borde del Monte Olimpo. Sí, al borde, ni siquiera llegar arriba del monte, al borde, a las faldas, a las, ¿cómo se llama? Sí, al borde, al inicio. Y ahí las musas van a bajar. En otras palabras, si tú haces tu esfuerzo, en este contexto las diosas, no son diosas, las musas están dispuestas a hacer su trabajo. Y sucede exactamente igual. La única forma en que la vida te recompensa es si tú te mueves en dirección de tus sueños y de tus objetivos. Entonces todo inicia en pequeño. Y segundo, todo inicia entre comillas imperfecto. Imperfecto es un concepto que solo existe en nuestra realidad humana, porque algo que nosotros juzgamos como imperfecto es algo que está alejado de nuestra expectativa. Sí, sí. Y bueno, imperfección está muy ligado también incluso al concepto de fallar. No son lo mismo, pero están como en una misma categoría. Nos da mucho miedo fallar. Sí, ¿qué tal yo invierto en ese negocio digital que quiero y fracaso? Sí, porque no vendo o porque pierdo dinero. Y la verdad es que lo más probable es que eso justamente sucede, porque el proceso natural de aprendizaje siempre está lleno de errores. Y no son errores, errores es para la mente humana. En la vida y en la naturaleza no existe tal cual cosa como errores, solo existe algo que intentaste que no funcionó y que la siguiente vez lo vas a hacer muchísimo mejor. Es como cuando A mí me encanta dar este ejemplo, y es: si tú tienes un hijo o una hija, bebecito, y está empezando a caminar, se está parando de gatear a caminar, y lo intenta una y dos y tres veces, tú no le vas a decir a ese bebé: oye, tú no naciste para caminar. Tú no le vas a decir que fracasaste, que fracasó. No le vas a decir: no lo intentes más, mira que has tratado las últimas 10 veces y no lo has logrado. No, todo lo contrario, tú le vas a impulsar. Cada vez que se levante y se caiga, le vas a aplaudir. Sí, vas a estar con una sonrisa. Y esa es la misma actitud, señoras y señores, que nosotros podemos traer con nosotros mismos para nuestros procesos, incluso cuando fallamos, porque inevitablemente vas a fallar. Historia corta, es el año 2019. No sé si conoces esta historia mía, pero en caso que no, nosotros teníamos una agencia de marketing digital del 2014 al 2019. Al finalizar 2018 la quebramos, teníamos como $20,000 en deudas no teníamos dinero ni siquiera para pagar el arriendo, la renta de la casa, de nuestra vivienda. Entonces nos fuimos a vivir con mi suegra y con mi suegro, con los papás de mi esposa, con los papás de Jessy. Entonces ahí yo elegí seguir algo que venía, sigue, que venía queriendo seguir durante mucho tiempo, siguiendo mi intuición y lo que yo quería, y es hablar del tema organización y productividad, por mi historia, que probablemente la conoces, donde me enfermé. Y eso me hizo, me enfermé a causa del trabajo duro y a causa del estrés crónico en mi agencia. Y eso me llevó a buscar una forma alternativa de organizar mi tiempo, de ser más productivo y de lograr más resultados trabajando menos. El punto es que yo empiezo todo emocionado sembrando mi semilla, y en ese momento yo dije: no, por aquí es. Entonces creé 4 clases gratis en YouTube donde compartí varias cosas que estaba aprendiendo alrededor de este tema de organización y productividad para emprendedores. Y hubo una audiencia que resonó con eso. Sí, no eran muchas personas, pero sí había un grupo de personas que estaban interesadas, comentaban: muchas gracias, Julian, me gusta lo que haces, etcétera. Y listo, tengo una audiencia a la cual le puedo ofrecer un servicio, a la cual puedo lanzar un producto. Entonces organizo un lanzamiento de marketing digital, lanzo un curso, y la historia corta es que vendimos cero. Yo me acuerdo que durante la semana de apertura de inscripciones del curso nosotros invertimos $500 con tarjeta de crédito porque estábamos endeudados en $20,000. Estamos menos $20,500, en una situación muy compleja, muy difícil, Y vendimos 0, 0, 0, 0, 0, 0. Y yo me frustré un montón, yo me frustré un montón. Y yo dije: esto no es para mí, Julián, esto no funciona, deberías volver a la agencia porque la cerraste, esto que tú sientes es un error, bla, bla, bla. Y en ese momento yo pensé en cambiar de camino. Ese mismo fin de semana tuve la oportunidad de hablar con un amigo y él me estaba mostrando todo lo que estaba facturando haciendo algo que se llama marketing de afiliados. Y nada mal con marketing de afiliados. Y yo dije, oiga, eso sí está funcionando, lo mío no. Entonces vamos por eso. Entonces empecé a probar y a los 2 días ya tenía una venta. O sea, invertí $500 en algo que yo sentía que quería y no funcionó. O sea, vendí cero, estaban menos $500. A esto no le estaba metiendo ni siquiera $20 y ya tenía la primera venta. No era lo que yo quería, pero estaba funcionando. Pero entonces, y ahí es donde entra todo este proceso de sabiduría interior, yo tengo un proceso que se llama Mastermind con Dios. Y el Mastermind con Dios o el Mastermind con el Creador es un proceso donde principalmente a través de la palabra escrita que es la forma en cómo yo principalmente conecto con mi sabiduría interior, o con Dios, el universo, etcétera, y recibo información. Es esa. Y algo dentro de mí, a través de este proceso, me dijo: Julián, no, regresa a lo anterior. Sí, yo sé que luce como que no está funcionando, pero tú estás sembrando algo. Y ahí surgió la idea de lanzar, no un curso, sino una comunidad. Y ahí surgió la idea de lanzar algo que hoy en día se llama la Comunidad de la Alta Productividad, que es nuestro producto principal. Y cuando lanzamos la Comunidad de la Alta Productividad, creo que la primera vez tuvimos 3 personas. Sí, por eso digo, todo inicia en pequeño. Hoy en día ya somos miles, pero primero fueron 3, luego 5, luego 10. Sí, al cabo del tiempo, al cabo de las semanas, al cabo de los meses, luego fueron 100, 200, 300, 400, y así sucesivamente. Pero todo inicia en pequeño. Si tú quieres, por ejemplo, emprender en redes sociales desde el punto de vista de crear contenido, tener una audiencia, una marca personal, vas a empezar con un seguidor. Sí, MrBeast no inició con los cuántos tiene, 250 millones. Bueno, yo no sé, no tengo ni idea, pero tienen muchísimos. Él inició con uno. Todos iniciamos con uno, pero lo importante es iniciar, lo importante es empezar, incluso si no te sientes preparado. Sí, porque el proceso más importante es este, y es algo que en el sistema se llama un feedback loop, un ciclo de retroalimentación. Cada que tú tomes una acción, tú vas a ver una reacción. Si aprendes de esa reacción, la siguiente vez la acción que tomas va a ser un poquito mejor y el resultado va a ser un poquito mejor. Y aprendes así constantemente. Yo siempre lo dibujo como el símbolo del infinito. Dibuja un símbolo infinito en tu mente. A la izquierda tienes acción, a la derecha tienes reacción, sí. Y el ciclo que lo alimenta es el aprendizaje. Entonces, ¿qué es lo que sucede si yo hubiera lanzado eso perdí $500 y no hubiera, y no hubiese vuelto a tomar acción alrededor de eso, ahí me quedo estancado. Por eso muchas personas entre comillas fracasan, y no es porque fracasaron de verdad, es porque en el primer, segundo, tercer intento, como no se cumplieron las expectativas de lo que tenían, entonces simplemente se rinden. Entonces esos son los conceptos principales que te quiero dejar el día de hoy, y creo que estamos hablando de 3 cosas. 1, Suelta el control. Hay lugares donde, mejor dicho, pregúntate: ¿en qué lugares de mi vida yo puedo soltar el control? Esto es la vida real. El año pasado, una de las campañas, usualmente yo quería estar en control de absolutamente todo, sí, de las campañas de marketing digital y demás. Hicimos una campaña para nuestro negocio, para la comunidad de la alta productividad, y en su ocasión yo dije: voy a confiar. Y lo único que hice yo fue intencionar enviarle la mejor energía a la campaña Y sí, revisarla, o sea, tampoco ser irresponsable, de acuerdo. Ahí hay una gran diferencia, una línea muy delgada entre dejar que las cosas fluyan, soltar, a ser responsable y echarte a la lucha, como decimos en Colombia. No, haz lo que está en tu control. Lo que está en mi control es crear campañas, grabar anuncios, etcétera. Pero es que antes yo estaba revisando todos los días varias veces cómo vamos, y yo dejaba que las métricas eran las que me informaran a mí. Es como si, no sé, tú siembras la semilla y a los 5 minutos estás abriendo la tierra y volviendo, será que ya están las raíces, será que ya hay un árbol, será que ya hay un fruto. No, tú siembras, riegas lo que está en tu control y confías. De eso se trata la confianza en la vida, el creador, el universo, Dios, etcétera. Primer concepto: suelta y confía, pero soltar y confiar de verdad. Segundo: todo inicia en pequeño. Todo lo que tu imperio millonario de libertad financiera va a empezar en pequeño, o ya empezó en pequeño. Si ya empezó en pequeño, ¿cuál es su siguiente paso? Enfócate en eso. Hay veces nos frustramos porque no vemos un volumen grande de cosas y no sucede así, no sucede así. Sucede en pequeño, de a pasos. Si una semilla saca una raíz súper chiquita, con el paso del tiempo se va fortaleciendo hasta que tiene la suficiente fuerza de sacar un tronco, y ese tronco se va a demorar no sé si años en crecer, no tengo ni idea. Pero funciona exactamente igual para todo eso que tú quieres para tu vida y para tu negocio. Y lo siguiente es: deja de querer que todo esté perfecto. Mira, este podcast está lejos de ser perfecto, lejísimos. Yo ya nada más viendo todo eso que te he compartido hasta ahora tengo 14 elementos que yo podría cambiar para hacerlo mejor, de feedback y de retroalimentación, por lo cual no está perfecto. Y tú también me vas a poder decir: mira, Julián, estos son errores, esto no lo debiste haber dicho así, esta palabra, bla, bla, bla. Sí, y entonces hay muchos, entre comillas, errores dentro de eso que yo estoy haciendo. Pero recuerda algo, es tu misión no ser perfecto, tu misión es servir. Desde que tú tengas en tu corazón la firme intención de servir a las personas que quieres servir, entonces te vas a dar cuenta que incluso si cometes errores, incluso si no es perfecto, en largo plazo lo que más vas a hacer es justamente eso, servir. Y como en el mundo uno de los principios fundamentales es que tú recoges lo que das, Tú vas a recoger muchísimo. Listo. Entonces, para finalizar, señoras y señores, este es mi primer episodio del podcast. Quisiera saber tu retroalimentación. Yo me estoy dando, no sé, un número. Yo estaba pensando, ¿será 4? ¿Será 10? No sé, de episodios que quiero crear a modalidad de prueba. Pero también esto, si te soy sincero, tiene la intención de ayudarte. Entonces me encantará que por favor me dejes en los comentarios: ¿te gustó? Si no te gustó, también dime: Julián, y eso es de corazón, no hables de esos temas, a ti te va mejor en lo de productividad, etcétera. Si algo de esto te resonó, si te gustaría más contenido alrededor de esto, que vuelvo a recordar, la intención es compartir principios de desarrollo personal, filosofía, espiritualidad, incluso aplicados en la vida y en el negocio. Si eso te gustó, quisieras un poco más, yo siento que nada más en mis últimos 5 journals tengo un montón de materiales para, no sé, capaz que 100 episodios. Me encantará saber. Sí, porque lo más importante para mí es poder tener la oportunidad de que algo de lo que puedo tener el espacio aquí de compartir te pueda inspirar, te puede ayudar, y que tú digas, oiga, quiero probar eso, y que eso cuando lo pruebes te empieza a funcionar. Listo, entonces me encantará saber de ti. Te leo en los comentarios, si no, escríbeme en Instagram, @juliencastañedaam. Me dices, Julián, escuché tu primer capítulo del podcast, y lo que quieras decirme abiertamente, por favor, me encantará escuchar tu feedback. Señoras y señores, nos vemos en un próximo episodio. Muchísimas Muchísimas gracias por escuchar y nos seguimos viendo. Chao, chao.










