🙏 Fábula sobre la fe a Dios #semanasanta

A man dreams God offers him an ideal house on one condition: push a massive stone at the entrance for thirty minutes daily. He wakes in the house and tries for two weeks, but the stone doesn't budge. The fable explores what happens when faith meets the test of perseverance.
Chapters
Cuentan que había un hombre que soñaba con una casa ideal, una casa en la montaña con una vista increíble, con unos ventanales amplios, etcétera, etcétera.
Su casa soñada. Era tanta la obsesión de este hombre con esta casa que un día, cuando él se fue a dormir, se soñó estando en la casa. Y él estaba encantadísimo porque era incluso muchísimo mejor de todo lo que él había soñado, se había imaginado, incluso le había pedido tantas veces a Dios.
En el sueño también estaba Dios, y de hecho Dios le dijo: mira, cuando tú te despiertes despiertes, tú ya vas a estar en esta casa.
Entonces, esta casa ya va a ser una realidad, yo te la regalo. Y él decía: ¿En serio? Y decía: Sí, yo te la regalo, es mi regalo para ti, hijo mío. Pero solo hay una condición. Te vas a dar cuenta que en la entrada, en la única entrada que tiene la casa, hay una piedra inmensa, es una piedra grandísima. Y para poder salir de la casa, lo único que tú tienes que hacer es empujar la piedra durante 30 minutos todos los días.
Esa es la única condición.
Dios le pregunta al hombre: ¿aceptas esa condición para que la casa sea tuya?
Y el hombre dice: Sí, Señor, acepto. Cuando este hombre se despertó, tal cual la promesa que le había dicho Dios en el sueño, él ya estaba viviendo en la casa de sus sueños.
Y también, como le había dicho Dios, en la entrada había una piedra enorme. Dijo: Yo tengo que honrar mi palabra, tengo que hacer lo que le prometí a Dios.
Primer día, 30 minutos, la piedra era inmensa. Él hizo todas sus fuerzas durante 30 minutos y no la movió ni un milímetro.
Al segundo día, lo mismo. Ahí mismo, 30 minutos, no la movió.
Duró 2 semanas y después de ahí ya empezó a perder la esperanza.
Él dijo: yo no tengo la fuerza suficiente para mover esta piedra, entonces no la voy a mover. Entonces después le empezó a dedicar 20 minutos, luego 15, luego 10, luego 5, luego solo 1, luego apenas la tocaba, y luego al cabo de un tiempo ya ni siquiera se acercaba a la puerta. El hombre nunca pudo salir de su casa, vivió muchas décadas en esa casa, y al final cuando murió, cuando tuvo la oportunidad de nuevo hablar con Dios, y él estaba con mucha rabia y frustrado porque si bien vivía en un paraíso, no podía salir de él. No podía salir de esa hermosa casa. Y le decía con mucha rabia, con mucha frustración: Dios, me dijiste que si yo le dedicaba 30 minutos diarios, yo iba a poder mover la piedra. Y lo hice así durante bastante tiempo y la piedra no se movió ni un milímetro. Y Dios le dijo: No, no, hijo mío, yo no te prometí eso, yo no te dije eso. Yo te dije que si tú movías la piedra 30 minutos, yo iba a mover la piedra por ti. Esta historia nos habla de algo, y es: si bien nosotros hacemos un esfuerzo, si bien nosotros ponemos acción y hacemos que las cosas sucedan, en realidad el que mueve las piezas grandes es Dios, es la vida.










