Quién es y cómo empezó Julián Castañeda...

En esta entrevista, Jessy Vargas conversa con Julián Castañeda sobre la evolución de su carrera, pasando de enfocarse exclusivamente en productividad a reencontrarse con el marketing bajo una nueva perspectiva de contribución. Julián relata cómo, tras organizar el evento presencial Mastermind 10X, decidió compartir públicamente su método llamado "Karma Positivo" (K+), inicialmente de forma gratuita, para responder a la creciente demanda de su comunidad. Explica la decisión de abrir y cerrar las puertas del programa de manera limitada, la filosofía del "karma positivo" que prioriza sembrar valor antes de cosechar ingresos, y cómo combina persuasión ética con un modelo de negocio sostenible. Se discuten los retos de equilibrar la contribución con la necesidad de generar ingresos, la importancia de la maestría en persuasión y estructuración de impacto, y la analogía del árbol que ilustra la visión a largo plazo. Julián ofrece consejos prácticos, como posponer la gratificación instantánea y disfrutar el proceso, y destaca el papel del coaching grupal y la comunidad Alta Productividad. La conversación concluye con reflexiones sobre la necesidad de cuidar la salud básica, la importancia de disfrutar el camino y la llamada a la acción para que los oyentes apliquen los aprendizajes.
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Hey, bueno, bienvenidos a esta especial entrevista y el honor que tengo no solo de ser parte de toda esta transformación, de la parte de la historia de lo que ha sido y toda la transición que has hecho, Julián Castañeda, que es mi esposo. De verdad me honra poder entrevistarte el día de hoy. Y como yo venía diciendo, una de las cosas que más admiro de este maravilloso hombre es su ímpetu para tomar mucha acción, para fracasar bastante, para arriesgarse para bloquear todo ese ruido externo del qué dirán, o de qué pudieran pensar incluso tanto tus seres más cercanos, que a veces somos muy vulnerables a nuestras familias, a las personas que más valoramos, y también obviamente cuando nos exponemos en el emprendimiento al resto del mundo. Así que una de las cosas que quiero aprovechar este espacio es para agradecerte, porque definitivamente ha sido una gran influencia en mi vida, en mi camino del emprendimiento, y también ha sido una gran influencia para muchas personas, de verdad, yo creo que miles de personas en todo tu camino en todas tus transiciones, en todas tus etapas, y realmente sobre todo ahorita en toda esa parte del auge de la era digital y todos los cambios que han venido y que hay mucho exceso de información. Ya es, uno no sabe por dónde comenzar o qué tener en cuenta a la hora de emprender. Entonces, gracias, gracias de verdad por todo, por liderar con el ejemplo, por atreverte, por, no sé, caerte una y otra vez, fracasar. Y sobre todo hay algo muy valioso, y es que Has, a través de tu transformación interior, como que abierto más tu corazón a que tus fracasos los compartes. Los compartes no solo conmigo, con las personas que estamos detrás de cámaras, sino también con toda tu audiencia. Entonces es muy rico ver tu vida con todos los matices, con todos los colores, y poder también encontrar ahí inspiración para saber, wow, cómo en mi vida, en mi punto inicial, mi punto actual, yo puedo hacer Para primero ahorrar, de pronto acortarme ese camino de tomar, de cometer errores, y también para tener esa inspiración, ese coraje que tanto hablas para tomar acción y decir bueno, yo voy por lo mío, creo en mí, creo en mis sueños y servir a los demás y contribuir, que es algo que es una de las cosas que le estás colocando el sello desde que iniciaste la transición. Pero antes de entrar ahí, me encantaría saber y que nos compartieras a todos que estamos acá presentes, ¿cómo comenzaste? ¿Cómo es tu historia? ¿Cómo nació ese deseo, el emprendimiento? ¿Cuáles son tus raíces?
De acuerdo, pues muchas gracias, baby. Justamente la intención es eso. Y digamos que también, digamos que un poco antes de responder también a otra, a esa pregunta, digamos pensando en las personas que están aquí un poco, que quizás no saben quiénes somos o a lo que nos dedicamos, o quién soy yo, porque digamos que este podcast en sí es una, la intención es responder a muchas personas que quisieran saber un poco acerca de cuál ha sido esa transformación, cuáles han sido esas lecciones. ¿Cómo podemos ayudar a que una persona que está ya en proceso de emprender o que está pensando en emprendimiento, cómo pueda acortar su camino? Entonces actualmente yo me dedico a ser un coach de simplificación. Ya está, eso es lo que yo hago. Es decir, yo le ayudo a las personas a simplificarse, en especial, en especial emprendedores digitales, a que puedan a través de la alta productividad lograr hacer menos cosas y tener mejores resultados. ¿Qué significa eso? Tener un mayor impacto con su emprendimiento continúen su emprendimiento y con su proyecto tener una mayor facturación para que puedan vivir un mejor estilo de vida. Y ¿cómo comenzó todo esto? Pues bueno, yo vengo de, vamos a mostrar aquí un par de fotos de mis padres. Entonces déjame un segundo que me voy a acordar, estoy hasta ahora aprendiendo a manejar esto. Listo, entonces aquí están mis padres, Mr. Luis Eduardo Castañeda y Mrs. Luz Adelva. Yo soy, mis padres, mi mamá es de un pueblo acá en Colombia que se llama Pesca, que es en Boyacá. Mi papá es de Bogotá. Y bueno, ellos se conocieron, se enamoraron, y como a los 5 años de casados tuvieron a su primer bebé, que soy yo, Julián Castañeda. Entonces yo tuve una infancia muy afortunada en el sentido que mis papás, en especial mi mamá, siempre tuvo muy claro que quería dejarme el amor por el aprendizaje. Ellos siempre tenía una filosofía, y es: independientemente de cualquier cosa material que nosotros les podemos dejar, una de las mayores cosas que les podemos dar a ustedes— yo tengo un hermano menor, se llama Nicolás— a ustedes es la educación. Y no solo la educación per se, es decir, lo que ellos nos hayan enseñado, lo que hayan pagado para que nosotros aprendiéramos, sino incluso el amor por la educación. De hecho, yo me acuerdo que desde niño yo siempre estaba en cursos de alguna cosa. Yo estaba en cursos de robótica, literalmente, cuando tenía como 11 años. En cursos de arreglo de computadores, en cursos de contabilidad, en cursos de absolutamente todo. Desde mis vacaciones, desde que yo recuerdo, siempre mis papás han hecho mucho énfasis en el proceso de aprender. Y es más, me acuerdo que incluso, no me acuerdo, pero mi mamá nos cuenta que cuando yo elegía regalos, o mi mamá elegía regalos de Navidad, de cumpleaños, etcétera, ella pensaba en cómo ese regalo les va a ayudar a aprender algo, o cómo les va a ayudar a desarrollar una capacidad, versus no solo O sea, un muñeco de esos de disparar y ese tipo de cosas nosotros normalmente no tuvimos porque ella nos regalaba fichas de armar, como especie de Legos y ese tipo de cosas para desarrollar herramientas. Entonces creo que eso ha sido una de las cosas más importantes que mis papás me han dejado, en combinación con una cosa especial que no ellos me enseñaron pero que sí me ayudaron a que aprendiera, es el idioma inglés. Ellos desde muy temprana edad tuvieron claro que sus hijos iban a ser bilingües. Entonces, desde muy pequeños, yo desde los 6 años, yo iba todos los sábados al Instituto Colombo Americano aquí en Bogotá, y durante 2 horas aprendí inglés, así por 7 años, algo así. Y eso me ayudó a aprender el inglés. Y bueno, la historia de emprendimiento, que es como una de las cosas más relevantes, lo vamos a sacar nosotros, es cuando yo llegué a mis manos, no me acuerdo por qué razón, el libro de Robert Kiyosaki, Padre Rico, Padre Pobre, y llega de hecho a mis 14 años de edad. Yo leo ese libro y en ese momento me queda muy, muy claro que yo quiero ser un emprendedor, que yo no quiero trabajar para nadie, que yo quiero ser mi propio jefe y que yo quiero construir las cosas a mi manera, que yo quiero un Lamborghini, quiero una mansión y quiero todas las cosas buenas de la vida y tener una vida de multimillonario, un avión privado y todas esas cosas. Entonces, desde ahí es que empieza ese ese camino de, pues no necesariamente empieza el camino ahí, pero sí por lo menos esa semilla sembrada de que yo quería ser un emprendedor.
Ese deseo, sí, como que se empezó a despertar ese deseo.
Exactamente.
¿Y qué edad tenías aproximadamente? ¿Recuerdas?
14 años cuando leí el libro de Robert Kiyosaki.
14 años. Pero hay algo que me parece muy interesante. Primero, rescato el hecho de que el amor por el aprendizaje que tú adquiriste, porque no fue forzado, sino que te nacía y tú también eras muy proactivo a la hora de aprender, viene de tus padres. Y lo segundo que también sé es tú tenías en tu infancia una parte muy tímida, eras muy introvertido, como Julián Castañeda, con, no sé, fobia social, con toda esa introversión, muy callado, muy en sí mismo. Hoy es en día una persona que da este tipo de conferencias en vivo, entrevistas, incluso has hecho eventos presenciales. ¿Cómo te atreves y cómo rompes ese como esa identidad de quién eras y quién eres hoy en día.
De acuerdo, mi mamá siempre ha dicho que la causa de mi timidez/introversión/fobia social se debía a que ellos me sobreprotegieron muchísimo, en especial mi mamá. Es decir, ella decía que me protegía muchísimo, que no dejara que nadie se me acercara porque le daba miedo que me hicieran daño, cosas por el estilo. Entonces yo viví, crecí en un mundo muy sobreprotegido. Entonces eso hizo que cuando yo fuera adolescente A mí me diera literal miedo salir de la casa solo por enfrentarme a interacciones sociales, a saludar a personas, a alzar la mano en público, hablarle a un extraño, ni imaginarme ni siquiera alguien que yo tenía, que conocía más o menos. Era una pura fobia social. Y yo crecí durante todo ese proceso. De hecho, aquí hay unas fotos de cuando tenía, no sé si son 15 años o algo por el estilo. Pero aquí en ese momento, básicamente, ese soy yo, obviamente, Mike, Nicolás, bueno, son amigos del colegio donde yo estudié. Y en este punto, como a mis 15, 16 años, donde muchos adolescentes tenemos la, llámese, búsqueda de quién soy yo, qué identidad, y en ese entonces, que era más o menos año 2006, empezó a surgir todo ese tema de las tribus urbanas, hubo algo que a mí me que me llamó mucho la atención y acá les voy a dibujar quién es, no les voy a dibujar sino les voy a señalar, vamos a ver si le podemos hacer un zoom a esto, no creo que se vea muy bien, pero esta es Julián Castañeda, tiene una camiseta de Slayer que es una banda de heavy metal, bueno no de heavy metal, de un metal mucho más pesado, tiene los labios pintados de negro, eso obviamente es porque mi colegio donde yo estudié permitía, de hecho eso es un día normal de colegio, cada quien se viste como quiera y bueno en fin, entonces Yendo directamente a la pregunta, yo me di cuenta en ese momento, yo me di cuenta que no quería estar en el colegio porque no me gustaban muchas cosas per se, no del colegio, el colegio era extraordinario, por lo menos para lo que yo quería, o por lo menos viéndolo desde ahorita, el colegio me dio muchas herramientas. Sin embargo, a mí no me gustaba la vida que yo tenía por diferentes circunstancias. Y una de esas cosas era justamente el tema de la fobia social. Entonces yo en ese momento tenía 15 años y yo decidí, yo estaba en noveno grado aquí en Colombia, eso es, faltan 2 años para que se termine la secundaria. Entonces en ese momento yo decidí salirme del colegio, entonces yo decidí de cierta forma renunciar, pero yo no podía renunciar, o sea, retirarme del colegio por varias razones, porque si tú no tienes un título de secundaria no te dejan entrar a la universidad.
Claro.
Entonces hubo una persona en mi mismo colegio, de un grado superior, una chica, Catalina, de hecho me acuerdo que se llama. Ella hizo una jugada que hoy en día yo la considero una jugada suprema y maestra. Lamentablemente, hoy legalmente eso no es viable, pero era que si tú, independientemente de la edad que tuvieras, hacías el examen del ICFES, que es el examen en Colombia que asegura que tú tienes los conocimientos básicos para aprobar la secundaria, Entonces a ti te daban un título con el tema de bachiller.
O sea, el gobierno te avalaba de que hayas completado tu bachillerato.
Exacto. Entonces yo convencí a mis papás que eso era lo que yo quería hacer. Les dije que me compraran un libro de test, de pruebas del tema del ICFES, que es el examen. Lo estudié, me preparé, lo presenté y evidentemente lo pasé. Entonces a mis 15 años literalmente yo ya era bachiller y le había ahorrado a mis papás 2 años de colegio, que la verdad no es que fuera muy barato el colegio donde yo estudié. Entonces yo quería entrar a la universidad y bueno, tuve que esperar 6 meses porque los calendarios académicos no cuadraban. Entonces ahí estuve estudiando alemán, francés, magia, de hecho me gustaba mucho la magia en ese momento, y karate. Entonces estuve haciendo eso durante 6 meses, luego entré a la universidad y en la universidad me di cuenta cómo mi fobia social me estaba afectando. Porque obviamente yo ahí quería tener una novia, quería tener un grupo de amigos, pero no me daba, o sea, mis habilidades no me daban. Entonces yo lo que hice literalmente fue acercarme al programa de psicología de la universidad para poder decirles que yo necesitaba ayuda. Entonces en ese proceso yo justamente les— yo llegué a la psicóloga y le dije: oye, necesito ayuda con esto. Y durante 2 2 años y medio aprendí quizás la macro lección más importante de toda mi vida, y es: yo superé mi fobia social no por hacerme motivaciones, disfraces de decir yo soy seguro de mí mismo, yo puedo, no me da miedo hablar en público ni mirarme al espejo ni saltar como Tony Robbins. Eso ayuda, pero no ha sido la clave. La clave es tomar acción. ¿Por qué? Porque ella semana a semana me dejaba tareas que eran muy jodidas. O sea, que eran muy difíciles. Como por ejemplo, en ese momento como me gustaba mucho la magia, ella me decía: mira, acércate a un par de extraños y hazles un truco de magia.
Wow.
Eso es extremadamente difícil, muy, o sea, me dan muchos nervios, pero solo enfrentando esos miedos fue que yo empecé a sobrellevarlo. Y me decía: mira, si no tienes ninguna pregunta, no me importa, pero en la próxima clase tú vas a levantar la mano. Así no tengo ninguna pregunta. Sí, así no tengo ninguna pregunta, y vas a decir algo.
Wow.
Si ves una niña que está bonita, te le acercas y le hablas. Cosas de ese estilo, o sea, cosas de tomar acción. O sea, no era intelectual, era de tomar acción. Entonces yo tomé acción, me costó muchísimo trabajo, hubo semanas en las que literalmente no fui capaz de hacer la tarea. Entonces tenía que enfrentarme al decirle a la psicóloga que se llama Paola: oye, no, no lo hice, no fui capaz. Entonces, ¿por qué? No sé qué, darme más ánimos para que la próxima vez sí lo pudiera hacer. Y así fue como se superó la fobia social.
Wow. Entonces fue como en paralelo, tú superaste la fobia social, luego aparece el libro de Robert Kiyosaki, empieza como a despertarse ese deseo del emprendimiento, y luego ¿Cómo empieza ese paso a paso? ¿Comenzaste antes de graduarte de la universidad o fue después de que te graduaste de la universidad que empezaste a emprender? ¿Cómo fue ese primer paso? ¿Cómo fue que empezaste en el mundo del emprendimiento? Porque evidentemente lo que sí sé es que no empezaste con el emprendimiento digital, de hecho empezaste con otro tipo de cosas, así que nos encantaría que nos compartieras.
Sí, yo decidí estudiar administración de empresas porque me vendieron la idea de que eso te enseñaba a ser un buen emprendedor y que tú pudieras tener tu propia compañía y todo el asunto. Pero la verdad es que no, no fue así. En algún momento yo me di cuenta, y esa fue una realización de pura observación, y es decir, yo me encontraba con un calendario de mis clases semanales y estaba, por ejemplo, emprendimiento, negociación, bueno, etcétera, etcétera. Y hubo algo que me pareció muy curioso y me empecé a cuestionar, y yo dije: ninguna de estas personas que me está dando clase tiene una empresa. Entonces ahí hubo algo que no me cuadró en el escenario. Entonces en ese momento yo dije, un momento, alguien que nunca ha tenido una empresa me está enseñando el supuestamente cómo manejar una empresa. Hay algo que ahí no tiene sentido. Entonces yo empecé a desenamorarme de la academia y de la universidad y empecé a buscar más información en otros lados. Y de hecho la Cámara de Comercio de Bogotá en ese momento tenía un programa que se llamaba Bogotá Emprende. Y yo con mis 17 años o algo, en mis tiempos libres, iba ya literalmente a estudiar clases de emprendimiento de personas que efectivamente tenían una empresa y enseñaban eso por, bueno, por diferentes razones. Y empecé a darme cuenta que era un mundo grandísimo. Y entonces la gente siempre ha hablado: haz algo que te gusta, o sea, enfócate en hacer algo que esté alineado con algo que tú disfrutes hacer. Y en ese momento a mí me gustaba mucho la tecnología, entonces en, por alguna razón, no sé cómo, pero en el proyecto de emprendimiento, que es básicamente un, solo es un documento, o sea, no es un emprendimiento real, sino simplemente es un documento largo de 70 y no sé cuántas páginas en el plan de negocios, donde tú dices supuestamente cómo vas a lanzar tu negocio, cómo van a entrar las ventas, como etcétera, etcétera. El que yo estaba desarrollando tenía que ver con tecnología importada desde Asia para el campo publicitario. Bueno, eso fue lo que nos dimos cuenta después, pero el caso es que resumiendo la historia, yo me di cuenta que estaba con un grupo de 3 personas, o sea, mis 3 compañeros que estamos haciendo el proyecto de emprendimiento, y eran unas pantallas. Ya ahorita les muestro la foto, pero les quiero contar algo que me parece muy importante, y es: todos mis compañeros la verdad estaban pensando sobre el documento y en la nota. Yo no estaba pensando en eso, yo estaba pensando cómo hacemos eso una realidad, es decir, cómo de verdad tenemos las pantallas. Esto para mí no era un ejercicio solo de imaginación. O sea, sí era un ejercicio de visualización, pero yo quería plasmarlo en la realidad, yo quería tener las pantallas, yo quería que la gente las comprara, etcétera. Entonces necesitábamos dinero, necesitamos dinero para poder hacer una importación, comprar las pantallas e iniciar un capital inicial. Y bueno, otra, otra, otra lección importante que mis papás me han enseñado es a conseguirme las cosas por mí mismo. Es decir, a mí personalmente no me gusta entrar a pedir algo, sino conseguírmelo por mis propias vías. Entonces justo ahí fue cuando cumplí 18 años y entré a trabajar. Entonces entré a trabajar a una empresa de call center. Entonces yo era un agente de call center donde ayudaba a otras personas a comunicarse al extranjero. De hecho, un dato curioso acá: solo por el hecho de yo saber inglés ganaba el doble de salario de personas que habían trabajado en esa empresa como más de 20 años. Y era mi primer trabajo, tenía 18 años, solo por el hecho de saber inglés.
Claro, yo tengo una pregunta que puede ser un paréntesis, pero tú entraste a trabajar para conseguir el capital de tu primer emprendimiento.
Exacto.
¿En qué parte, y eso sí lo sé detrás de cámaras, sé que hay un momento en que tú dijiste necesito un crédito? Que normalmente que cuando queremos emprender lo primero que se nos viene a la mente es: necesito recurso financiero, necesito dinero para poder emprender. Y si no estoy mal, ¿fuiste por la vía tradicional? ¿Le ejerciste a un crédito? ¿Cómo funcionó eso? ¿Fue antes, después?
En el mundo del money, en especial también de las startups hoy en día, en ese momento en el mundo de los planes de negocio, básicamente tú, a ti te decían, mira, si tú quieres crear una empresa, tú tienes que primero montarla en el papel, o sea, y sustentarla teóricamente. Luego, si esa sustentación está bien hecha, tú la presentas a un banco, la presentas a una entidad, Y si ellos ven potencial en tu idea, ellos te prestan dinero. Yo en ese momento estaba pidiendo alrededor de unos $25,000.
¿Eso fue antes o eso fue en el primer emprendimiento?
Eso fue en el primer emprendimiento.
O sea, cuando querías traer las pantallas desde Asia dijiste voy a pedir este recurso bancario.
Exacto, eso fue de hecho muy paralelo, muy paralelamente. Afortunadamente, gracias al cielo, nadie me aprobó ningún crédito. Afortunadamente, porque si no hubiera sido un caos total.
Sí, y justo por eso te lo preguntaba, porque sé que con tu propia experiencia, o sea, para resumir, tú pides el crédito, muestras todo tu plan de negocio, no te lo aprueban, y eso es el impulso que te lleva a decir, bueno, como yo quiero conseguir mis cosas, empiezo a trabajar, y ahí es cuando entras al call center. Sin embargo, quiero rescatar la lección más valiosa que te llevaste. Obviamente la ves después del tiempo, no la ves ahí mismo, pero cuando no le niegan una posibilidad, uno siente que se le cierran las puertas. Y es como, wow, el mundo no cree en mí, las cosas no se me están dando. Y a veces uno se bloquea y es como, esto no es para mí, o ahí uno se frena. Sin embargo, siento que tuviste frustración, seguramente bastante. Y lo que haces es, bueno, incluso con eso buscas otra vía alternativa para ver cómo haces que las cosas sucedan. Y luego, tiempo después, te das cuenta de, wow, esto fue, o sea, fue genial que no me hubieran dado el crédito. Entonces me encantaría que nos compartieras parte de la historia y parte también de la lección. ¿Por qué fue tan guau?
En general, en la vida, cuando de hecho si tú en tu propia vida haces como un flashback hacia atrás de cosas que no han salido bien, probablemente tú dices: gracias al cielo, las cosas no salieron como yo hubiera querido por diferentes circunstancias. Esa es una de ellas, y hay muchas otras en mi vida y en la vida de todos nosotros. Entonces, varias lecciones en relación con el tema del emprendimiento. Uno, tú no necesitas, o sea, sí es importante tener capital para iniciar, sí, pero no necesitas necesitas un crédito, o sea, no necesitas una suma de capital así hiper mega grande para poder iniciar. Con los recursos que nosotros tenemos o podemos conseguir de una forma sencilla, sin necesidad de endeudarnos alocadamente ni nada, podemos iniciar nuestro propio negocio, en especial hoy en día que se trata de negocios digitales. Entonces esa es una lección. Segundo, lo mejor que te puede pasar a ti es que las cosas no te funcionen, y esto es un consejo un poco quizás raro, una lección un poco extraña, Pero, ¿qué pasa? Y es, hace poco, no me acuerdo cuándo, una, de hecho tu mami, mi suegra, me contó una historia extraordinaria. Es el hecho de que es una chica que quería ser bailarina profesional de ballet. Entonces ella practicaba muchísimo, muchísimo, muchísimo, estaba muy enfocada. Entonces en algún momento vi en el periódico que venía a su ciudad uno de los promotores de ballet más grandes del mundo, de los profesores, o quién sé yo, un icono en eso, y venía a hacer audiciones. Entonces ella se preparó, se inscribió, etcétera, etcétera, e hizo el proceso y se paró al frente de esta persona y auditó. Entonces hizo su presentación, etcétera, etcétera. Entonces al final ella dijo: señorita, usted no sirve para el ballet. Y eso fue todo. Y entonces esa chica en ese momento su sueño se le vino al piso. Sus sueños se le desmoronó inmediatamente. Entonces, frustrada, ella dijo: no, si él dice que yo no puedo, no puedo, etcétera, etcétera. Bueno, la historia continúa. Muchos años después, ella va a una presentación de ballet donde la dirigió esta persona. Entonces, al final, él sale a la ovación, se le acerca a las personas, y ella sintió el deseo de acercársele. A él y decirle cómo él había arruinado su carrera. Y entonces ella se le acercó, le dijo: hace no sé qué año yo me presenté, yo consideraba que era bastante buena porque me dedicaba solo a eso, practiqué muchísimo, pero me presenté y usted me dijo que yo no servía para el ballet. Entonces él respondió: sí, yo le digo a todo el mundo que no sirve para el ballet. Entonces dijo como— entonces él dijo sí yo le digo que todo el mundo que no funciona para el ballet porque si en realidad ese es el sueño tú no te vas bloquear por absolutamente nada y si bien nosotros estamos buscando la aprobación o el cambio más rápido exacto una de las cosas que tú necesitas aprender es que independientemente que te cierren las puertas no te aprueben el crédito como en mi caso otros salgas a vender algo y te digan que no o hagas un lanzamiento y no se venda el producto o algo el poder está en la persistencia. Yo siempre lo abro de la siguiente forma: tú estás sembrando una semilla, tú la riegas. Si tú a los 2 meses no ves que haya nada, no es porque no esté sucediendo nada, está sucediendo en el campo invisible, etéreo, de que estás adquiriendo habilidades, etcétera, y tú tienes que seguir regando. En el momento en que se muere es cuando tú la dejas de regar. Entonces es una de las lecciones.
Y lo pregunto y lo traía a la luz porque básicamente es la constante en el camino del emprendimiento. Sales a ofrecer un producto o un servicio y te dicen que no, no se vende. No consigues a veces un crédito, y es lo mejor que te puede pasar en este caso. O de pronto vas a lanzar y tu esposo, tu pareja, no te ayuda. O no entiendes muy bien, en este caso para las que están emprendiendo en la parte digital, cómo funciona toda esta vaina, la tecnología. Todos son como obstáculos en el camino, y cuando tú estás emprendiendo hay muchos obstáculos. Entonces me encantaría Que de pronto nos terminas de contar la historia de Las Pantallas, porque ahí tuviste muchos obstáculos, te llevó a otro emprendimiento, y es parte de lo que estás haciendo hoy en día.
O sea, 100%. Entonces, como yo tenía la intención de que eso fuera un proyecto real y no solo un documento académico, entonces yo convencí a mis compañeros, a Víctor y a Mónica, de que cada uno tuviéramos el equivalente de $1,000, 3 millones de pesos. Entonces yo trabajé, ahorré mi parte, ellos no sé de dónde sacaron su parte, pero reunimos entre todos el dinero, compramos por internet 50 copias de las pantallas, que son estas, de hecho, estas pantallas que se ven aquí en la, en la, en tu brazo, sí, en la camiseta, entonces básicamente son las mismas pantallas que hay en los buses o en los Transmilenios en Colombia, y donde va pasando un mensaje, entonces Otra lección muy curiosa. Nosotros creíamos y jurábamos, y como dicen, comíamos mocos, que queríamos venderla a esa gente del mundo del rave y de las fiestas electrónicas, porque digamos, tiene luces, la gente quiere darse, o sea, mostrarse. Entonces la tratamos de vender de muchas maneras al público de gente de ese mundo, y si bien le llamaba la atención, no vendimos ni una sola. Durante meses hasta que una persona nos vio de afuera y dijo: chicos, eso no es por ese lado, eso es por el lado publicitario. Y cambiamos de mercado y empezamos a enfocarnos en alquilarlas. De hecho, la gente no quería comprarlas, alquilarlas para eventos, para ferias, para congresos con fines publicitarios. Y ahí fue donde nos empezó a ir más o menos, más o menos bien, más o menos bien.
Y bueno, ¿y cómo se, cómo se llega al final ese emprendimiento? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué no continuaste con ese emprendimiento?
OK, varias razones. Luego de eso, mis amigos que se graduaron conmigo de la universidad, ellos tienen una visión distinta. Ellos querían seguir el proceso normal después de graduarse, tener un empleo, escalar con el tema corporativo, y pues bueno, genial por eso. Pero yo no quería eso, o sea, yo quería 100% sí o sí ser emprendedor. Entonces yo se podría decir que les compré su parte de la compañía. No existía compañía, pero fue un acuerdo en amigos. Pero en otras palabras, ellos me cedieron como sus derechos hechos, y yo me quedé como accionista social de la gran corporación. Y la verdad es que el dinero que yo generaba en ese momento, que la verdad era bastante, bastante poco, yo no era responsable con él. Entonces me lo gastaba saliendo con mi novia del momento, en este tipo de cosas, y terminó, o sea, terminé quedándome sin pantallas. Ya no tenía capital para importar más. La cosa no era tan sencilla para alquilarlas y venderlas, habían bastantes problemas técnicos porque algunas pantallas se dañaban en ciertos momentos, teníamos quejas, bueno, en fin. Entonces decidí, más que cerrarlo, me enamoré de otro proyecto.
Ah, ok, o sea, en paralelamente dijiste esto de pronto lo voy dejando a un lado y empezaste a ir, no sé, construyendo tu segundo emprendimiento, o...
De hecho se podría decir que sí, aunque Yo siento que si uno es emprendedor de por sí, es inevitable estar haciendo cosas que tengan que ver con el emprendimiento. Es como si alguien, o sea, tiene el deseo natural de cantar, normalmente se encuentra cantando, viendo cosas de música o cosas. O alguien que le encanta los deportes se encuentra haciendo deporte. Y a mí me encanta el emprendimiento, me encontraba emprendiendo. Yo en la universidad, mientras estaba haciendo eso, la historia es muy curiosa porque mi hermano, que fue un chico súper hiper mega rebelde, en algún momento tenía una chica que le gustaba. Entonces era el cumpleaños de ella y él le quería dar un regalo diferente, o sea, él no quería darle el típico regalo, tipo peluche, chocolates, rosas. Exactamente. Entonces lo que sucedió fue que él encontró unos diseños por internet de unos peluches diferentes, o sea, era algo nunca antes visto, era como unos monstruos, se llamaban de hecho los muñecos feos. De hecho hoy en día hay una película, la acompañan, se llama Ugly Dolls.
Al 2.
La compañía, exacto. Y entonces yo con mi mente así de negocios, yo dije, eso se puede vender. O sea, cuando mi hermano estaba pensando en eso lo puedo regalar, yo pensé, eso se puede vender. Entonces la verdad lo que yo hice en ese momento muy descaradamente fue agarré los mismos diseños que tenía esa compañía, los fusilé, es decir, los puse, los copié, los puse en un, ¿en un qué? Sí, en los documentos de PDF, en el brochure, les puse mis propios nombres y lo empecé a rotar por mis amigos de la universidad. Entonces, en ese entonces usábamos Facebook, por mensajería de Facebook se enviaban unos de ellos. Entonces yo vendía llaveros y peluches grandes. Entonces era por encargo, cuando alguien quería uno porque eran muy bonitos. Ahorita los diseños que ya nosotros creamos, que sí fueron de nuestra propia originalidad, yo los fabricaba porque mi mamá tenía una máquina de coser en la casa. Entonces yo los hacía por pedido y los entregaba. Y entonces cuando esto no empezó a funcionar, yo dije: la empresa de peluches puede funcionar muy bien.
Ya entiendo, ya hiciste la transición.
Ya hice la transición. Y entonces, de hecho, para contar un poco, un poco la etapa de la empresa de peluches, nosotros creamos este negocio que se llamó La Cocina de Monstruos. Miguel Ángel, que es mi, este personaje acá, y yo, Julián Castañeda, éramos los Socios, llamémoslo así, los que creamos la idea. Miguel Ángel se encargaba de toda la parte de diseño porque es un gran diseñador gráfico, y yo me encargaba de toda la parte comercial, negocios, etcétera. Entonces ahí empezamos a venderlo, y la verdad es que dimos con un producto genial porque los diseños son así sencillos, planos, lo cual para nosotros de cierta forma los hacía mucho más fácil de hacer porque no tenía tanta complejidad como un peluche de verdad.
Sí, sí, claro.
Pero también los hacía diferentes. Entonces nuestro público ideal eran niñas como ella, o sea, niñas de colegio. Ellas lo veían, apenas los veían se enamoraban de los peluches y querían comprarlos. Era así de sencillo. O sea, el asunto, el único asunto era si tenían el dinero o no, la verdad. Entonces, perdón por el gallo adolescente.
Bueno, acá hay algo muy interesante y es de dónde nace esa habilidad de vender, porque acá tenías que vender ya más directamente, o sea, cómo empiezas a hacer esa parte de ventas, que en el camino del emprendimiento, sea digital o presencial, hay que vender. Y muchos, muchos bloqueos a la hora de vender tus productos o productos de otras personas, hay ahí como una aflicción en ese proceso. ¿Cómo hace Julián Castañeda con su timidez? Que bueno, sí, yo sé que superaste la fobia social, Pero pues la venta es otro, como yo digo, otro nivel de habilidad a la hora de emprender.
La verdad, en ese momento yo no me consideraba, yo no me consideraría un buen vendedor en esta etapa de mi vida. La forma en cómo lo empecé a superar era en mi proyecto anterior de las pantallas. Yo agarré lo que te enseñan, es decir, llama en frío. Yo agarré un directorio telefónico y llamaba en frío a las agencias de publicidad que estaban en Bogotá. Entonces llamaba en frío y trataba de buscar una cita con el director creativo, con el gerente. O algo. Era súper jodido, me daba mucho miedo. Lo hice, fui como a muy pocas citas en realidad. Es decir, yo decía, oye, mira, tengo este producto, no sé qué, me gustaría presentárselos cuando tiene un espacio en su agenda. La mayoría de personas no están interesadas. Lo curioso, y o sea, lo curioso del emprendimiento es que la gente normalmente no te dice que no.
O sea, te dice una versión de no, que más tarde lo voy a pensar.
Exacto. No te contestan o algo por el estilo. Igual cuando yo iba a hacer las presentaciones, decían: ah, sí, eso me parece muy interesante, déjame pensarlo y te llamamos. Y esa llamada la verdad es un no, o sea, la gente nos da miedo decir que no. Entonces, como nos da miedo decir que no, entonces te dejan ahí, pero era un rotundo no. Entonces ahí yo empecé a desarrollar esto. Acá lo que me pareció interesante es que yo no tenía que vender, el producto afortunadamente se vendía por sí solo. Yo simplemente tenía que ayudar a las personas a encontrarse el mejor color de de que se alineaba con ellos, explicarle cada uno de los peluches, porque cada peluche tiene una serie de ingredientes, que era el de la felicidad, otro el de la paz, el del amor. Exacto, tienen una personalidad los muñecos. Entonces, a través de esas experiencias fue que yo aprendí de cierta forma a perder el miedo a vender, ofrecer lo que tú tienes para las otras personas.
Ok, y bueno, ¿cómo concluye ese segundo emprendimiento?
Ese segundo emprendimiento concluye porque Miguel Ángel en ese momento tuvo una hija y digamos que nuestra empresa, dado que estaba bastante joven, digamos que sus ingresos no eran tan predecibles como un trabajo tradicional. Entonces él tuvo que conseguir un trabajo tradicional, no solo uno, bueno, uno, y él estaba en paralelo terminando su carrera de diseño gráfico. Entonces la disponibilidad de tiempo que él tenía para el negocio era bastante limitada. Yo por otro lado tenía al 100% mi tiempo porque yo era emprendedor. Entonces nosotros íbamos a colegios, hacíamos muchas cosas. Bueno, hablo nosotros porque nosotros en ese momento habíamos contratado un vendedor que era el primo de él, que se llama Cristian. Ah, y con él íbamos a muchos lados, etcétera. Entonces era, era muy frustrante por diferentes circunstancias, porque a veces llegábamos y los colegios no tenían la política de que te dejaran vender, entonces, etcétera. Y a veces nos pasaban mal las direcciones de los colegios. Y llegamos a un sitio donde no era. Bueno, en fin, era muy, muy, muy frustrante y la verdad me cansé de todos los días estar teniendo que salir y estar tratando de hacer tantas cosas y que la cosa no funcionara. Así que, y creo que es también parte del emprendimiento de muchos de los que tenemos corazón de emprendedores, que nos dejamos seducir fácilmente por otras ideas. ¿En qué sentido? En ese momento, cuando estaba justamente ese proceso de cansancio, por así decirlo, Llegó una idea que llegó a mí a través de algo digital, que era cómo puedes hacer dinero por internet mucho más fácil desde la comunidad de tu casa. Y llegó esa idea de cómo tú puedes estar en una playa en México tomando piña colada facturando miles de dólares. Entonces yo dije, ¿dónde firmo?
Sí, es la típica idea que nos venden cuando entramos al tema de los negocios digitales, ¿no?
Exactamente. Entonces Eso fue justamente lo que sucedió en este proyecto.
Bueno, y entonces ese tercer emprendimiento, cuando te empezaste a dejar seducir por la idea de los negocios digitales, ¿cómo es que tú empiezas a, cómo se diría, ese camino con todo el tema de la tecnología, con eso que es nuevo? Tú venías desde un mundo presencial de emprendimientos que no tenían nada que ver con la parte digital. ¿Cómo haces esa transición?
OK, esa transición la verdad fue relativamente fácil de hacer y de alguna u otra forma tenía una presión muy importante porque digamos que en esa etapa de mi vida ocurrió una situación bastante particular y es, esa es una historia que ya he contado bastante pero creo que vale la pena nombrar a través de todo este proceso y es que el, como yo fui bastante disciplinado en mi universidad, tenía buenas notas y demás, me gané una beca para estudiar cualquier maestría que yo quisiera quisiera en esa misma universidad. Yo elegí la verdad algo que se llamaba, ya ni me acuerdo, algo que tenía que ver con información porque era como lo menos malo que había desde mi punto de vista o dentro de lo que yo quería, porque yo estoy en una escuela para ingenieros, una escuela de ingeniería. Y empecé, mejor dicho, cuando yo me gradué de la universidad tenía 2 años máximo para poder utilizar esa beca. Entonces ya estaban pasando esos 2 años Y mis papás ya estaban empezando a ejercer más presión porque tus proyectos, Julián, no estaban funcionando. Y mira que tus primos ya están trabajando, ya ascendieron a yo no sé quién, bueno, en fin, a cierto puesto. Y ya esta persona se compró tu carro. Y además, mira tu compañero en la universidad ahora qué puesto tan bonito tiene. Y esa presión hizo que yo tuviera que de cierta forma cumplir con mi compromiso que yo les había dicho. Que mira, estos 2 años no voy a estudiar, no voy a estudiar porque me voy a dedicar a mis proyectos y las cosas van a funcionar muy bien. Pero la verdad es que no habían funcionado muy bien. Entonces tuve que, con el rabo entre las piernas, firmar la beca, empezar el primer semestre, y lo estudié y no me gustó para nada porque la maestría no era para mí. Yo no era, yo quería seguir emprendiendo. Entonces el caso fue que en el segundo semestre lo que yo decidí fue hacer toda la parafernalia como si yo asistiera a clases, pero en realidad yo no estaba asistiendo. Es decir, yo sí iba a la universidad, pero entraba a las bibliotecas, no entraba a la clase per se. Yo a la universidad para trabajar en mi proyecto, de hecho mi proyecto digital. Entonces yo tenía algunos cursos, creo que compré un curso, fue el primer curso, ya ni me acuerdo de quién fue, donde compartía las cosas, pero nada me quedó claro. O sea, solo me quedó claro que se podía, pero no tenía clara la parte tecnológica, no tenía clara cómo llegaba a las personas. Dónde sonaba genial cómo poner un producto digital, o sea, pone un curso y es que la gente lo compre, pero en ese curso per se no compartía, cómo decir, la profundidad, exacto, la profundidad del how to, del cómo hacerlo. Entonces quedé un poco frustrado, me metí más, investigué más información, y ahí empecé a aprovechar una de las habilidades que mis papás me dieron. Ahí es donde se ve un poco, y es el autoaprendizaje, en el sentido que como yo amo aprender, para mí es fácil, si yo no sé algo, no quedarme varado. Y no me voy a quedarme trabado, sino encontrar a alguien que ya lo sepa, en, no me acuerdo si en YouTube, en tutoriales, en foros en ese momento, etcétera. Entonces yo empecé a volverme como más o menos geek de todo ese mundo y empecé a investigar cómo hacer landing pages, cómo contratar sistemas, cómo descargar plugins para WordPress, cómo hacer una página web, hosting, todo ese tipo de cosas.
Y que antes era más difícil, o sea, en la época en que tú comenzaste era muy difícil.
Antes era súper, súper mega difícil.
Bueno, y síguenos contando. Entonces te volviste súper como nerd, súper niño, empezaste a aprender por tu cuenta todo el tema digital. ¿Y en qué momento decides qué producto lanzar, a qué audiencia? ¿Cómo comienzas a dar esos pequeños pinitos?
Dentro de muchos pequeños pinitos, es decir, yo intenté vender muchas cosas por internet e intenté vender Desde productos de afiliados, de muchos nichos, muchos nichos. Básicamente un producto de afiliados que tú agarras el producto de alguien más que ya existe, tú lo revendes, y si tú vendes una copia o X copias, tú te ganas una comisión dependiendo de tu desempeño. Entonces yo hice eso. También estaba en ese momento unos, no sé por dónde, pero yo escuchaba en ese momento audios subliminales para concentrarme, para mejorar eso, y de repente apareció una compañía de España son muy buenos, una compañía de España diciendo si quieres ser un reseller, que es distinto a un afiliado, un reseller es un revendedor, es decir que tú puedes tener eso y era en white label, es decir, era marca blanca, tú le puedes poner tu propia marca y los puedes revender, está eso y era muy barato, no me acuerdo cuánto pagué, pero yo pagué por esos derechos, eso se llama PLR en Estados Unidos, que son productos libres de copyright y derechos para vender. Entonces hice eso, traté de vender los audios, no me funcionó muy bien, invertí dinero en Google AdWords, no funcionaba bien, hasta que se me ocurrió lo siguiente y es, yo dije ok, yo necesito audiencia, o sea, yo necesito gente que esté viendo los productos y los servicios que quiero, los productos que quiero vender, porque en ese momento yo no tenía ningún producto. Entonces dije, voy a contactar con influencers. En ese momento, no sé si ustedes se acuerdan o si eran parte de internet, pero en ese momento los influencers no eran tanto personas sino fanpage de Facebook. Y hay veces eran fanpage ridículas, o sea, fanpage que tenían una frase que dijo Homero, tenían 3 millones 500 mil seguidores, o, y era así, o sea, literalmente. Entonces yo agarré, hice una lista de muchas de esas páginas y les propuse el negocio, los contacté por mensaje directo, les decía, oye, mira, yo tengo un producto, ustedes sí lo notician. ¿Por qué no me dejan crear, que yo cree contenido para ustedes? Y cuando salga una venta, tú te ganas una comisión. Era como un reafiliado, por así decirlo. Hice eso, una persona me dijo que sí. Yo les hice un post y me acuerdo que en el 2012 yo tuve mi primera venta de un producto digital, que era un curso como recuperar a tu ex novio. Entonces ese fue el primer, ese fue el primer como test que yo tuve de eso funciona. Sí se vende y es real. Luego tuve la oportunidad, de hecho aquí mostramos la foto, esta fue una de las primeras personas con las que yo me contacté. Bueno, acá no se ve bien la foto. Bueno, este es un evento después, pero en ese momento Juan Sebastián Celis Maya, no sé si algunos de ustedes lo conozcan, pero él es un gran youtuber hoy en día, en su momento también. Él, yo empecé a ver varios de sus vídeos y me gustaron. Yo lo contacté, él me respondió, y uno de los consejos que me dio él es: tú necesitas tu propio producto. Es decir, tú necesitas tu propio producto. Y entonces yo dije: OK, necesito mi propio producto. Y en ese entonces entro a una membresía, que fue ahí donde nos conocimos. Entré a una membresía de un mentor que vive o vivía en EE.UU. y enseñaba todo el tema de negocios por internet. Entonces yo entro ahí, me vuelvo muy disciplinado y muy juicioso en hacer las cosas del, del, o sea, que ellos enseñaban. Lanzo mi primer producto, se llama en su momento Domina Tu Vida, que era un curso incluso de productividad, porque digamos que en ese entonces el foco era haz algo que te gusta, o sea, es algo que tú disfrutes. Y a mí por alguna razón el tema de la productividad me ha gustado desde hace mucho rato. Y entonces en ese, en ese proceso El que la cosa, la cosa quedó en que yo lo lancé, no lo vendía, lo lanzaba, no lo vendía, hacía webinars, no lo vendía, hasta que en algún momento la, el mentor de esa audiencia, porque yo me volví un muy buen estudiante, me patrocinó. Entonces hicimos un seminario para la audiencia de él, que él obviamente tiene muchísimo más posicionamiento que yo, etcétera, etcétera. Entonces él Ahí sí vendí, vendí mis primeras copias cuando él me ayudó a promoverlo. Y ahí fue mi primer test de mi propio producto digital, que era mi propio curso.
¿Y cómo se siente eso cuando vendes los cursos?
Se siente genial, se siente lo máximo. Incluso, es decir, tanto sea una venta externa como de uno mismo, para mí digamos que la sensación es muy similar, no cambia mucho, porque el proceso es todo este esfuerzo está siendo recompensado. Y eso la verdad no tiene, o sea, no tiene precio. Y no sé, por lo menos es mi experiencia, yo vi, yo dije, si lo puedo hacer con uno, imagino si lo puedo hacer con 2 o con 3 o con 4, con 100 o con 1000.
Ok, y me parece muy interesante porque justo en ese momento, obviamente tu edad, el tener esa prueba de guau, esto se puede vender, luego voy a vender lo mío y se vende, y empieza como despertarse un hambre de quiero más, quiero más, y esto me permite más ingresos, más estilo de vida, más libertad. Y ahí empiezas una carrera. ¿Cómo es que comienza todo eso?
Varias cosas. En esa misma membresía nos conocimos con Jessy. Jessy también entró por una circunstancia distinta. Y ahí empezamos a compartir, a formar un mastermind donde éramos más o menos como 6, 7 personas. Nos reunimos aquí en Bogotá cada mes y compartimos nuestra experiencia, cuáles son los retos, etcétera, etcétera. Y así se fue desarrollando una amistad. Nosotros duramos siendo amigos como más de un año, más de un año. Y si quieren escuchar la historia del punto de vista romántico, necesitan escuchar el podcast de emprendimiento en pareja porque ahí la contamos. Vamos a escuchar la historia del punto de vista de otro ángulo. Entonces, por ciertas circunstancias, Jessy tiene una relación, yo tengo una relación, las relaciones por muy cerca, o sea, la de ella no funcionó.
Exacto, yo terminé mi relación casi paralelamente a que Julián termina su relación, conflictos totalmente diferentes. Y de repente hicimos, oye, tú y yo hacemos match.
Exacto, hicimos match, de hecho. Ese fue el punto. Entonces, una de las cosas interesantes es que la mentalidad que nosotros teníamos en ese momento era muy similar, y de hecho creo que eso es una de las cosas que más nos ha unido y que más ha hecho que las cosas funcionen en general. Y estábamos dentro de un ambiente en donde estábamos consumiendo lo mismo, respirando lo mismo, teniendo como la misma el mismo objetivo y demás. Entonces, en ese proceso, no me acuerdo quién la identificó, pero bueno, digamos que antes, y eso es un paréntesis, mi papá, que había trabajado en una empresa multinacional durante más de 30 años, se había retirado. Entonces mis papás habían decidido poner un restaurante. La cosa es que al año y medio después no funcionó. Entonces todo el dinero que le habían dado a mi papá de liquidación ya había desaparecido y las cosas financieramente en, en mi casa estaban complicadas. Entonces en ese momento mis papás decidieron hacer algo que habían hecho por hobby durante mucho tiempo, que es vitrales. Entonces volvieron a hacer eso como un negocio. Como yo en ese momento estaba aprendiendo el tema de las cosas digitales, yo les hice algunas campañas de marketing digital, especialmente en Google AdWords. Y las cosas empezaron a funcionar bastante bien en cuestión de meses. Les empezaron a llegar clientes contratándolos, incluso empresas contratando vitrales grandes, lo cual representaba un buen ingreso. Entonces, ¿qué fue lo que yo vi? Es, hay muchas empresas que les ayudaría esto que yo hice con mis papás. Sí, hay muchas empresas que les ayudaría el que les hiciera el marketing como se los hice a mis papás. Entonces ahí fue donde empezamos a trabajar juntos, de hecho.
Sí, empezamos a trabajar juntos y creamos, bueno, nuestra empresa incluso actual es la Organización Mundial del Éxito, pero en ese momento creamos una submarca que fue la Asociación de Marketing Digital. Y fue cuando te empezaste a volver, o sea, más que todo a profundizar mucho más en todo lo que es marketing digital, a trabajar con clientes uno a uno, hacer el marketing por algunas empresas. Y eso obviamente generó muchas, como diría, muchas oportunidades y muchos beneficios, tanto para la empresa como también personales.
Exactamente. Y de hecho ahí pudimos lograr muchas cosas. Y bueno, está entrando acá en Amazon para mostrarles un, pero no, mejor no les cuento. Más bien, el punto es que cuando se logró identificar esa oportunidad, ahí hubo algo que era, y ese se llama el poder de la intención. ¿En qué sentido? En nuestro mercado, lo que nosotros siempre habíamos estudiado tenía que ver con el proceso de, espera un segundo, que está trabado acá el, ah, ok, dejémoslo así, no corramos el riesgo de que nada se nos caiga, perdón. Entonces, nuestro, las personas de las cuales nosotros aprendíamos, su enfoque era la facturación, es decir, un negocio es exitoso en la medida en que facture más. El negocio más exitoso es el que más factura. Entonces nosotros creímos eso, por eso decidimos irnos hacia el lado de enseñar a otras empresas cómo hacer marketing digital. Entonces, en un primer principio lo quisimos hacer a través de modalidad consultoría. Entonces yo me acuerdo que ahí, ahí sí fue donde yo empecé a aprender a vender. Esa sí fue mi mejor escuela de ventas. Porque en ese momento lo que yo hacía era básicamente lanzar algunas campañas por internet para atraer personas a una conversación vía Skype. En este caso eran empresarios, tienen mucha experiencia en negociación, en diferentes cosas, y yo trataba de mostrarles por qué era una buena idea contratarme a mí. Entonces eso pasó con otra cosa que también fue muy importante, y es todas las cosas que incluso le digo a mis papás, y es como yo sabía inglés y el mentor que yo estaba aprendiendo es latino, vivía en Estados Unidos, él siempre mencionaba que sus mentores eran americanos, o sea, y él nombraba nombres: Frank Carney, Pagan Daquene, etcétera, etcétera. Entonces a mí me pareció curioso, yo anotaba los nombres, y en algún momento a mí se me ocurrió la idea: ok, ¿por qué yo no estudié los mentores de mi mentor? Entonces Eso fue lo que empecé a hacer. Entonces empecé a consumir información de estas grandes personas, de grandes gurús del marketing digital, ventas, negocios digitales, etcétera. Y empecé a aprender un montón de vainas que empecé a aplicar y funcionaron súper bien, en el sentido que las primeras empresas empezaron a contratarme a mí para que les hiciera sus campañas, y era una suma relativamente alta de dinero. Porque pues digamos que ganarse $8,000 en un contrato por algo que sí requiere trabajo, para mí en ese momento era una suma súper, súper alta de dinero. Y ahí fue donde nosotros empezamos como financieramente a crecer y dijimos por aquí es la cosa, entonces busquemos más y más clientes.
Sí, sí, así fue. Y esa búsqueda de más y más clientes también nos llevó a otro estilo de vida. Y fue como, como de cierta manera saciar ese hambre que teníamos, no solo por todo lo que estamos aprendiendo, por todo el proceso, por todo lo que estamos creciendo, sino también por ese estilo de vida que te venden y que a veces a uno, uno cae muchísimo en perseguir ese objeto brillante, que a veces ese objeto brillante puede ser más dinero, puede ser más fama, puede ser más reconocimiento, más posicionamiento, ser el que más facturo en una empresa. Y cuando nos dejamos seducir por eso es lo que vamos a contar justo ahorita en esta segunda parte, y es cómo después de todo ese éxito que tuviste, lo que te permitió, llegas a hacer una transición de un antes y un después en tu vida, en todo este emprendimiento que ya es digital.
De acuerdo, mira, entonces aquí vamos a mostrar un par de cosas que sucedieron justo en ese momento. Eso fue el año 2017. El año 2016 nos empieza a ir súper bien. El año 2017 nosotros decimos tenemos que disfrutar la vida al máximo. Entonces aquí fue por, fue mi primer viaje internacional. Yo nunca había salido de Colombia, estuvimos viviendo, no me acuerdo cuánto tiempo en México, casi un mes en México. Luego en mayo esta empresa que se llama Hotmart vino, estaba justo empezando a expandirse hacia Latinoamérica, entonces él, que se llama Mateus Alves, Mateus, me contactó Porque en ese momento se consideraría que yo era un influencer del mercado.
Y de hecho había sacado un libro bestseller en Amazon.
Exacto, exacto. Entonces él me contactó y él quería que les ayudara a traer su empresa acá. Entonces él y Hotmart literalmente nos pagaron absolutamente todo para que fuéramos a Belo Horizonte, conociéramos sus oficinas, etcétera, etcétera. Y bueno, ahí también tuvimos otro viaje internacional, la verdad, patrocinado por Hotmart. Luego en marzo, perdón, mayo y junio, mayo y junio del 2017, nosotros fuimos a Europa porque queríamos participar de un evento que se llama Mindvalley University, en donde básicamente es este. Aquí estoy yo, no sé alcanzar, pero ahí estoy, y él está ahí. Bueno, aquí estoy yo y fuimos. Es un programa de entrenamiento intensivo, dura un mes, en ese momento dura un mes. Y era en Barcelona. Entonces aprovechamos para conocer aquí París, que era uno de los sueños de Jessy, conocer la Torre Eiffel y demás cosas, y disfrutamos de un estilo de vida extraordinario. Ahora, en uno de esos eventos, que fue un seminario que dio este personaje, este señor que parece Papá Noel con un poco más de barba, él se llama Neale Donald Walsch, es el autor de una serie de libros que se llaman Conversaciones con Dios. Que tienen que ver con el tema espiritual, nada religión, pero sí con el tema espiritual. Entonces hubo algo, o sea, mientras nosotros estábamos durante todos esos viajes y demás, si bien yo estaba teniendo ese estilo de vida, había algo dentro de mí que no cuadraba, es decir, había algo que se sentía insatisfecho, había un vacío, había un vacío, exactamente, y yo no lo podía explicar. Pero cuando fui al entrenamiento de ese señor lo entendí, o sea, logré Darle como claridad a esa insatisfacción, entenderla, darle un nombre a esa sensación. Exactamente. Y la respuesta era que estaba muy enfocado en mí, es decir, yo estaba ultra enfocado en mis cosas y he hecho toda mi mentalidad giraba alrededor de eso. Mis clientes me quitan mucho tiempo, entonces, ¿cómo yo puedo cobrarles más para poder trabajar menos? ¿Cómo puedo yo dejar de hacer esto porque no me gusta? O sea, todo era pensado en mí, ¿cómo yo puedo crecer? Todo yo, yo, yo, yo, yo.
Facturar más.
Sí, exacto. Y lo curioso es que estaba obteniendo lo que quería, pero eso no era realmente lo que me iba a hacer feliz. Y ahí me di cuenta. Entonces, en ese momento yo tomé una decisión inconsciente que ya después se volvió a volver realidad, y es este, o sea, esta forma de hacer negocios como la estoy haciendo no es la forma de hacer negocios. Yo en ese momento creía que era el tema, o sea, yo le asocié eso al tema. Yo dije el marketing digital no es lo mío. Eso era lo que yo había concluido en ese momento. No es lo mío el marketing digital, no quiero enseñarlo más, quiero más bien enfocarme en todo el tema de productividad, etcétera, etcétera. Entonces bueno, fue un periodo bastante complicado en el sentido que yo estaba en una zona muy fea, es decir, yo estaba en una zona en donde no tenía motivación para hacer las cosas, no revisaba las campañas. Entonces era como un avión que estaba en caída, o sea, se veía, se veía en términos financieros, en términos del negocio, etcétera, etcétera.
Entonces fue una etapa difícil tanto para ti, imagino que a nivel personal, también para mí como pareja, y también para nuestro equipo. En esa época teníamos el equipo porque pues evidentemente hay muchos costos. Quienes tienen ya un emprendimiento saben que hay costos, gastos, muchas cosas que hay que suplementar. Además ya teníamos un estilo de vida que teníamos que también de cierta manera mantener y era bastante alto. Y de cierta manera Aunque, por ejemplo, tú veías las campañas no estaban funcionando, había que hacer cambios, y estábamos tratando de encontrarle a Julián, todo el equipo, esa pasión para que él de pronto míralo de otra manera diferente, encuentra ahí, pero nada se daba, nada se daba. Y como que pasamos de estar como en naranja a estar en rojo por varios meses. Y llegó en ese momento en que Juli dijo: esto definitivamente ya no es lo mío. Y te dedicaste, como que hiciste un corte de wow, esto no más, y voy a empezar a hacer lo que siempre me ha apasionado, que es la productividad. Pero hay algo muy valioso que yo sé que vas a comentar más adelante. No tiene que ver, o sea, sí es el tema, pero hubo algo mucho más allá que yo sé que lo vas a compartir después. En ese momento llega alguien muy especial que está alineado, son como esos angelitos que yo les digo angelitos en la tierra, que cuando uno de pronto no sabe cuál es el siguiente camino, o hay algo como una insatisfacción, o hay como una frustración, de pronto el universo te coloca las personas adecuadas para que encuentres una nueva dirección. Y eso fue lo que justo nos pasó con, sí, con esta persona.
Y bueno, digamos que eso, eso fue 100% real. La compañía estaba, digamos que literalmente en caída, nuestras finanzas estaban complicadas. Bueno, en fin. El caso es que justo en una coincidencia muy, muy extraordinaria, y es nosotros vivíamos en arriendo en un muy buen sector aquí en Bogotá, en un apartamento grandísimo con terraza, bueno, en fin. Y justo en el momento en que se nos está acabando nuestro contrato, vino a Colombia un personaje que se llama Erico Rocha. Vamos aquí a mostrar un poco de las fotos. No, les cuento ahorita porque ahí todavía no se ha revelado esa parte de la historia. Érico Rocha es el mayor entrenador de infoproductores en Brasil, pero una cosa increíble, o sea, como no se imaginan. Él hace un evento que fue uno de los eventos que nosotros fuimos en Brasil con 6.000 personas. Y no solo eso, o sea, no son solo 6.000 personas que pagaron un ticket para asistir, son personas que pagaron el ticket para asistir, pero que además son clientes alumnos de la Fórmula de Lanzamiento, que es el mismo curso para aquellos que saben un poco de estrategia de marketing digital, de Product Launch Formula de Jeff Walker. Él tiene los derechos para Brasil en portugués. Y el caso fue que él vino a hacer una presentación aquí en Bogotá privada para clientes especiales de Hotmart, etcétera, etcétera. Entonces nosotros fuimos, otros players del mercado también asistieron, y entonces él ofreció una oportunidad. Y la oportunidad era inscribirse a un programa que se llama Insiders. Y básicamente Insiders es un programa ultra mega caro, literalmente, porque tiene un precio de $20.000 dólares por año. Y solo para una persona, solo para una persona. Y nosotros en ese momento, la compañía así literalmente así bajó nuestro contrato de arrendamiento, se iba a vencer. Nosotros la verdad no sabíamos qué era lo que íbamos a hacer, estábamos como muy, muy confusos. Entonces yo me acuerdo que estábamos en el entrenamiento y Jessy en uno de los cuadernos donde está tomando notas me escribió algo así como que nos vamos para Brasil. No creo que me escribiste.
Bueno, teníamos un sueño, o bueno, Juli tenía un sueño de viajar por el mundo. Y no sé, yo creo que lo que te escribí en ese cuaderno fue por qué no empezamos por Brasil. Y la propuesta es pues aprendamos de Érico, seamos unos grandes estudiantes, hagamos la inversión. Que una de las cosas que te preocupa es de dónde vamos a sacar la inversión. Y no sé, pero ese es el camino. O sea, cuando uno quiere algo, cuando uno realmente sabe que por ahí es, uno lo siente, lo que tenga que hacer lo hago, obviamente, éticamente. Pero eso fue lo que hicimos. O sea, decidimos invertir. Y fue curioso, ¿no? Fue curioso porque yo te escribí, porque empezamos por Brasil. Y tú, sí, mi amor, vamos a pensarlo. Yo soy como, ah, o sea, yo soy la de las que me lanzo y me emociono. Y Julián es como más la cabeza de la relación, analítico. Y me dijiste, vamos a pensarlo, ¿no? Y lo pensamos y esa noche me dijiste, no, o sea, financieramente no era viable. Y dijimos que no, no dijimos que no. Entonces, al día siguiente teníamos la oportunidad de escribirnos solo hasta el mediodía, antes del almuerzo, y ya habíamos dicho que no, o sea, ya me habían convencido de que no. Y yo, bueno, está bien, de pronto yo emociono mucho. Y bueno, se ha quedado. Casualmente, al día siguiente, una de las cosas que está enseñando Érico era a rebatir objeciones.
Y nos rebatió las nuestras, y nos rebatió nuestras propias objeciones.
Que una de las cosas que sí, sí creo que hemos hecho desde el comienzo de los tiempos, incluso antes de conocernos, es invertir. Como tú decías, tú tienes el amor por el aprendizaje y luego empezar a invertir en tu desarrollo personal y espiritual. Igual yo por mi lado invertir en desarrollo personal espiritual. Y eso nos lleva a que a pesar de todo el estilo de vida que ustedes vieron, que fuimos a Barcelona, que fuimos a México, que fuimos a A París y a Brasil, una de las cosas que no mencionaste y que creo que es importante es: fuimos a México porque queríamos aprender de Daniel Marcus. O sea, siempre en nuestros viajes siempre hubo un entrenamiento, un seminario, que obviamente fue un gasto o una inversión, no, no fue un gasto, fue una inversión adicional al viaje. Entonces siempre buscábamos la manera de invertir en nuestra educación, en nuestro propio tanto crecimiento personal como en nuestro propio emprendimiento, a través de aprovechar y viajar. Entonces, en México fue con Daniel Marcos, en Barcelona fue con Mindvalley, que fue todo un mes con diferentes autores como Neil Donald, Lisa Nichols, Wim Hof, Sonia Coquette, bueno, muchísimas, muchísimas personas, este emprendimiento que te encanta, Bernd Hartnisch, bueno, muchísimas personas, y fue como una parte de educarnos. Que si fue, si miramos si fue económico, no, no fue nada económico, pero era parte de nuestra interacción. No solo fueron viajes, sino también, guau, cómo podemos educarnos. Y en Brasil fue igual, o sea, el solo hecho de ir a conocer a Hotmart, de también cuando fuimos a invertimos en lo de Erico, que fuimos en Brasil, fue cómo podemos aprender de Erico, expandirnos. O sea, siempre ha estado la inversión presente. Y una de las cosas que de pronto tenía yo el miedo Y hablando de la parte financiera, cuando Érico dice: wow, la inversión son $20,000, y miramos nuestras finanzas más todo lo que veníamos transitando y todo ese cambio, fue como: no hace sentido. Y dentro de sus opciones, Érico habla del tema de las parejas, ¿no? Y es como a veces cometemos errores, o a veces hay alguien en la pareja que comete de pronto un error o se arriesga y hace una mala inversión, y por ahí no es, y se pierde por todo un, la confianza, ¿no? Y cuando hablaba del tema de las parejas y de la confianza, decía: si ese es el caso, tienes que hablarle a tu pareja. Pero bueno, si yo no me atrevo y si yo no lo intento, entonces, ¿cómo hago que las cosas sucedan? Tienes que confiar en mí. Y él estaba hablando de eso y dije: ah, de pronto sí tengo que confiar más en Julián, porque muchas de las cosas que está, que hicimos, si bien no todas fueron decisiones malas, porque no, de pronto sí nos excedimos, pero no todo fue malo. O sea, hay que reconocer que a veces cuando uno está como con una venda en los ojos, uno cree que todo fue malo, y no, hay cosas muy buenas dentro de las cosas que funcionan, hay cosas que funcionan. Entonces, cuando nos dimos cuenta de todo eso, fue como, ok, hagámosle, hagámosle. O sea, si ya hemos de pronto, nos hemos emocionado financieramente en viajes, en cosas, en estatus, ¿por qué no emocionarnos de pronto en esta ocasión? Si implicaba entrar en deudas, porque las veces pasadas no, pero en esta ocasión sí implicaba endeudarnos para hacer una inversión de que estaba alineada a una transición y que es justo el resultado de todo lo que tú, el impacto y la contribución que has tenido hoy en día. Si eso no hubiera estado en nuestras vidas, no estaríamos hoy en día hablando de todo lo que has creado y todo ese cambio y ese paradigma que has hecho. Entonces creo que lo más valioso que detecté en ese momento fue que Érico era alguien que estaba muy alineado a esa transición espiritual que también veníamos haciendo. Él no solo es un gran emprendedor, el número uno en Brasil, sino que en su ser y en su espíritu es extraordinario. Entonces creo que fue una de las grandes inversiones que hemos hecho y que ha valido toda la pena del mundo. Y bueno, síguenos contando entonces.
Entonces eso fue lo que decidimos. Entonces decidimos, bueno, ¿por qué no nos vamos a Brasil? Y eso fue justamente lo que hicimos. Entonces ingresamos en el, bueno, la verdad no ingresamos, ingresé yo. Por dado el alto costo, nos hubiera encantado entrar los dos, pero en ese momento no era viable el que los dos pudiéramos estar en el programa. Entonces yo fui el que participé, yo le hacía los resúmenes a Jessy, le compartí todas las notas, todos los recursos que nos daban, etcétera. Y entonces estuvimos. Una de las ventajas, siento yo, a diferencia de otros participantes de Insiders, de este programa, fue que nosotros vivimos en Brasil. Esa fue una gran ventaja. O sea, si nosotros no hubiéramos vivido en Brasil, probablemente no hubiéramos llegado a todas las conclusiones que hemos llegado aquí. Absorber la cultura, sí. Exactamente. Entonces, ¿qué fue lo que sucedió? Nosotros llegamos a Brasil y bueno, primera cosa, el idioma es distinto, obviamente, pero la verdad es muy sencillo y lo aprendí. Lo aprendimos de una forma muy sencilla solo con escucharlos. Es decir, es muy parecido al español, solo le pones un "iño" a todo y ya está. Es decir, es súper mega fácil.
Es cuestión de no frenarse y decir: "Bueno, ¿cómo lo puedo aprender?" O sea, intentar.
Exactamente. Entonces bueno, ya después de la barrera del idioma superada, asistiendo a los entrenamientos, yendo a las sesiones virtuales que él tenía todas las semanas con los miembros de Insiders, empezamos a hacer una transición, pero empezada especialmente en temas de mindset. Entonces hay una persona que yo ya había escuchado mucho porque es un gran emprendedor, se llama Gary Vaynerchuk, pero en ese momento cobró mucha más relevancia porque, porque es el top número 1 de todas estas personas. Entonces Ericko Rocha sigue muchísimo a Gary Vaynerchuk, Mayra Vergara, Pedro Sobral, bueno, en fin, jugadores muy grandes del mercado brasileño siguen como su ídolo a Gary Vaynerchuk. Entonces yo empiezo a escuchar más la filosofía de este hombre, Gary Vaynerchuk. Y cuando nosotros tenemos la oportunidad de interactuar con ellos uno a uno, es decir, conocerlos de frente a frente, ver su sencillez, ver que ellos no están interesados en tener ni un avión privado, ni un yate, ni un Mercedes-Benz, ni nada, sino que son las personas más sencillas del mundo y que en realidad de corazón de lo que están enfocados es en el contribuir, en el estar jugando el juego de su arte, el estar aportando a la vida de las otras personas. Es donde yo digo, wow, o sea, ¿cómo esta gente pudo lograr eso a través de eso? Porque en mi mundo anterior, o en lo que yo había aprendido por las circunstancias que hayan sido, el enfoque era cómo tú puedes extraer el máximo de valor de las personas, cómo tú puedes venderles al máximo. Y ellos juegan un juego totalmente diferente, es cómo podemos agregar la mayor cantidad de valor posible. Y ese fue el enfoque siempre. Y de hecho, yo escuché, empecé a escuchar los podcast de Gary Y cada vez la mentalidad mía cambiando más, cómo puedo agregar más valor y más y más valor y más y más valor y más y más valor, etcétera, etcétera. Entonces el caso fue que nosotros, o sea, ese cambio fue difícil porque es un cambio de mindset. Estábamos haciendo algo como medio híbrido, o sea, los lanzamientos que hicimos en su momento, bueno, en fin, las cosas que hicimos con el objetivo de facturar dinero porque estábamos en otro país, en un país que es más caro que donde nosotros estamos acostumbrados, a Bogotá, las cosas por el cambio de moneda, por bueno, por diferentes circunstancias, porque vivimos en 3 lugares, en 4 lugares, en Belo Horizonte, vivimos en São Paulo, Brasil, y en Río de Janeiro durante casi 3 meses, lo que nos duraba el permiso de la visa. Entonces participamos de varios eventos y ahí me quedó claro algo, y es: si me llevo algo de acá, no es tanto la estrategia, no es tanto la táctica, que sí las revelan y las compartes, pero más que nada el mindset. Es más que nada el mindset. Y entonces cuando regreso, o cuando regresamos aquí a Colombia, la visión cambia. Y la visión del 2019 se convirtió literalmente en la contribución. Y eso fue algo en lo que, aunque yo no sé, mostramos pantalla, pero aquí está. Entonces la visión del 2019 fue justamente la contribución, fue justamente cómo podemos aportar al máximo. Y ahí había algo un poco complicado, que era la presión de ya esta deuda que habíamos adquirido, la presión de seguir generando ingresos para poder vivir. Y había como este, o sea, este, esta balanza, porque tenemos un mundo en donde si yo quiero facturar y vender con fuerza, yo lo hago y sé que funciona. Porque lo había hecho durante mucho tiempo y funciona, porque se ha vendido, hemos vendido la verdad muchísimo dinero a través de esta forma de hacer las cosas. Pero internamente había algo que no se sentía bien ya con eso, porque habíamos experimentado, lo habíamos vivido desde adentro, una nueva forma de hacer las cosas.
Y hay un dicho que dicen que cuando tu mente se abre es como un paracaídas, es, ya no puede volverse al tamaño normal, algo así. Y es igual cuando tú ya conoces un nuevo mundo, conoces muchas cosas también a nivel espiritual, de mentalidad, Volver a lo que eras antes cuando ya no resuenas es, o sea, no. O sea, como que tú mismo, tu propia grandeza interior dice, o sea, no, no me voy a traicionar así. Y es como podemos tener ese balance entre, guau, tema ingresos y el tema de impacto y contribución, que lo que queremos hacer.
Exacto. Entonces en ese momento yo decidí seguir ese proceso y hacer un cambio en donde yo decía, ok, antes yo decía, mira, si tú quieres aprender algo de mí tienes que pagarme, de resto te comparto cosas básicas. O sea, si tú ibas a uno de mis webinars, procesos o lo que sea anteriores, era, mira, te comparto como, mira, te doy una indicación de algo más o menos, pero si quieres el resto, aquí está mi curso, ingresa en www.comprame.net y compras el curso.
Y si quieres la otra fórmula, la otra parte, exacto, entonces cómprame el upsell.
Y si quieres ya más acceso a mí, entonces estos Entonces está todo eso que se llama la escalera de valor, que está muy bien, pero creo que nuestro mercado se ha ido por otro lado. Pero bueno, el caso es que en ese momento yo decidí hacer algo que es justamente parte de lo que hoy en día ha sido uno de los pilares más importantes de eso, y es cambiar y empezar a dar todo lo que sé de forma gratuita. En ese momento yo decidí modelar algo que hacen en Estados Unidos, en Brasil, y es esta persona enseña tráfico tráfico de tráfico web, no tráfico en nada de esas cosas, o sea, tráfico digital, Facebook, YouTube, etcétera. Y él hace clases todas las semanas donde revela todo lo que da. Entonces yo dije, voy a hacer exactamente lo mismo con mi tema. Entonces yo dije, todas las semanas voy a hacer una clase en donde voy a enseñar todo lo que sea alrededor del campo de la alta productividad y todo lo que aprendí durante estos años.
Y todo fue una búsqueda de esa parte interior de querer contribuir. Cuéntanos, ¿en qué momento, cómo eso te lleva a que crees la comunidad de la alta productividad?
OK, la comunidad de la alta productividad surge con varias cosas. Yo empiezo a hacer las clases, eso fue enero del 2019, clase 1, clase 2, clase 3, clase 4, pero yo no estaba vendiendo nada. Entonces evidentemente había, necesitábamos ingresos por lo que ya hemos comentado, deudas y demás cosas, y bueno, para vivir, of course. Entonces era evidente que yo necesitaba vender algo, entonces yo dije bueno, ya he agregado suficiente valor a las personas, entonces ahora sí llega un momento de poder ofrecer algo. Entonces lancé un curso que se llama Master Plan. Y en ese momento me acuerdo que fue uno de los momentos más frustrantes del 2019 porque le invertimos dinero, etcétera, etcétera, y no vendimos ninguno. O sea, se vendió 0, 0, 0, 0. Eso fue un momento muy triste, bastante deprimente de cierta forma, donde nos preguntamos: ¿es este el camino?
Es decir, si es por acá, es como cuando tú haces una transición, te ponen, el universo te pone pruebas, y es cuando te empiezas a dudar: ¿será que sí? ¿Será que no? ¿Será que ¿Y qué pasó?
Me di cuenta que de varias cosas. Una es seguía con la misma mentalidad de antes, o sea, lo había querido vender con la misma mentalidad de antes. Bueno, cometí una serie de errores técnicos y estratégicos también, obviamente, que compartí en mis posts de Instagram y mis cosas. Y entonces en ese momento yo me empiezo a preguntar, ok, porque mi plan era el siguiente: yo vendo este producto que tiene un precio de $97, luego vendo uno más caro de $297, luego vendo otro de $1000 Luego mando a mi consultoría y así sucesivamente. Entonces tengo mi escalera de valor. Pero entonces yo empecé a darme cuenta que si me salgo de mí, que fue la lección que aprendí con, con Neil Donald Walsh, y me enfoco en el servicio que puedo dar a las personas, entonces yo me enfoco en qué es lo más valioso que las personas necesitan. No es en qué yo quiero vender, es qué es lo que la gente necesita y cómo puedo darle justo lo que necesita y que los dos salgamos ganando. Entonces ahí se me ocurrió la idea de poder organizar un grupo de personas que quisieran construir la alta productividad como base importante de su crecimiento, para poder crecer y lograr sus metas financieras en su negocio, personales, etcétera, etcétera. Entonces cosas como instalar hábitos, entrenamientos, protocolos, etcétera, etcétera. Entonces salió como una idea. Al principio la vendí internamente uno a uno a mis clientes, o es decir, las personas que ya estaban cercanas a mí, que mi mundo pasado me habían comprado. Algunos de ellos decidieron invertir en la comunidad, creer esa idea, y ese fue como mi primer producto mínimo viable alrededor de la comunidad. Y también tuve la visión de que ya no voy a jugar ese mismo juego de cómprame este, luego cómprame esto otro, y esto otro, esto otro, para extraerte el máximo valor. Yo quiero jugar un juego totalmente diferente y es quiero darte el máximo valor posible. Entonces yo dije, ¿por qué no creamos un producto en donde esté absolutamente todo. Porque si se trata de aportar, entonces yo, o sea, yo no debería, si es por esa filosofía, si a mí se me ocurre algo nuevo, quiero lanzar un nuevo producto, ¿por qué no hacer el producto que ya tenemos mejor? Sí, ¿por qué no ya incluirlo dentro del producto que las personas tienen para que se lleven una mejor experiencia?
Mentalidad de abundancia.
Exactamente. Entonces así es como La comunidad de alta productividad nace el 2019.
Sí, y algo muy parecido en tu historia. Primero, dos cosas. Una es que al comienzo, cuando tú empiezas a hacer esa transición a la contribución, de cierta manera tú quieres alejarte al máximo de todo lo que es marketing, de todo lo que es, lo que ya venías, de cierta manera habías estudiado, de todo lo que ya, todas las dogmas que tenías de cómo funcionaba el marketing antes. Y de cierta manera como que dejas ese tema de lado, dices yo no quiero eso, no quiero saber de esto. Esto, quiero dedicarme solo a productividad. Luego sucede algo muy curioso en uno de los eventos presenciales que lanzaste el año pasado, y es el Mastermind 10X, que te hizo cambiar el paradigma y te hizo como volver a reencontrarte con la parte del marketing, pero desde un lado totalmente diferente. Y creo que fue parte de lo que tú decías, o sea, todo lo que sabíamos en el mercado latino tenía mucho que ver con la estrategia, la cosa per se, pero no tenías espíritu, no tenías esa filosofía de vida o esa parte de contribución detrás. O sea, no está ahí, no, no está. Y cuando tú te empiezas a conectar más con la parte de contribución, es como agregarle esa capa adicional al marketing, y eso hace que tú vuelvas como a enamorarte, pero desde un ángulo totalmente diferente. ¿Cómo sucede otra vez ese reencuentro?
Ok, una aclaración: el marketing a mí me ha encantado desde que yo tengo memoria en el tema de los negocios O sea, el marketing me ha gustado muchísimo, muchísimo. Cuando yo dije el marketing no es lo mío, más a lo que me refería en ese momento, como yo lo vi, es yo no quiero ser reconocido como un experto en marketing. Es decir, yo no quiero enseñarlo, no quiero hacerles a otros el marketing, que era lo que estaba haciendo antes, etcétera, etcétera. Pero el marketing en sí lo he disfrutado mucho y me ha gustado mucho. Entonces eso es una aclaración. Segundo, efectivamente, cuando, cuando yo hice este evento, ¿cómo surge este evento? La verdad es una cosa loca. Yo escuché un podcast de Joe Polish y Joe Polish dice, mira, si tú quieres hacer tu evento presencial, te aconsejo que sigas esa estrategia. Entonces yo dije, ok, sigamos esa estrategia. Entonces yo le dije, Jessy, vamos a hacer un evento, no sé qué, etcétera, y la convencí. Entonces nos embalamos en el evento. Entonces dijimos, ¿cuántos vamos a tener? Entonces la meta era tener 15 personas en el evento. Entonces Mastermind 10XP, que es básicamente un evento de 2 días donde tú puedes simplificar toda tu vida personal, tu negocio, para tener la claridad suficiente para hacer crecer 10x tu negocio. Y la mayoría de personas, un 90% de las personas que dijeron son emprendedores digitales, de hecho. Pero bueno, el caso fue que lo hicimos así. Al final de cuentas tuvimos 6 personas de las 15 que queríamos traer. Alquilamos este salón bonito de un hotel aquí en Bogotá y lo hicimos. ¿Qué sucedió? O sea, si miras mi agenda de lo que yo quería enseñar en el mastermind, era 100% productividad, es decir, cómo organizar tu tiempo, cómo planear metas, etcétera, etcétera. Y en una de las sesiones, yo no me acuerdo quién fue el que preguntó: oye, Julián, me gustaría saber un poco más de lo que tú estás haciendo. Porque la gente vio las clases, el engagement que estamos teniendo en Instagram, la comunidad, o sea, han visto muchas cosas y se han dicho: yo quiero eso que tú estás haciendo, quiero entender lo que es lo que tú estás haciendo. Entonces yo dije: ok, ¿a quién más le interesaría saber eso? Y creo que todo el mundo literalmente quería saberlo. Entonces tomé un espacio, sacrifiqué una de mis sesiones por darle lo que ellos querían. Entonces diagramé justo acá en este tablerito, diagramé exactamente las cosas que yo estaba haciendo en ese momento, las clases, cómo funcionan con la filosofía, etcétera, etcétera. Me hicieron varias preguntas tanto de filosofía como técnicas, las aclaramos. Y de hecho, después de eso era el almuerzo, y en el almuerzo de lo único que se habló fue de lo que había sucedido acá. O sea, no se habló de otra cosa, hubo muchas preguntas alrededor de esto, etcétera, etcétera. Entonces yo dije, hay un interés grandísimo en hacer esto.
Y lo que me gustó, porque de cierta manera he visto tu proceso detrás de cámaras, y fue como, ok, ese, esa, o sea, tú estabas muy cerrado, no quiero enseñar esto, no quiero hablar de esto, y de repente darte cuenta de la vida no se acerca a ti, sino que tú puedes servir a los demás. Y lo más valioso es que en esta ocasión vas a servir no solo en la parte de marketing digital, sino de dar a las personas el propósito y la contribución de toda esa mentalidad nueva detrás del marketing que no está en el mercado hispano.
De acuerdo, exactamente.
Entonces eso también, no solo en el evento, sino también dentro de los miembros de la comunidad de la Alta Productividad, empieza a recibir una serie de preguntas de: oye, Julián, ¿cómo estás haciendo? Julián, estás teniendo mucha, mucho impacto, mucho engagement en tus redes sociales. Cómo estás logrando todo eso. Además, que también hay personas que te han conocido de tiempo atrás, cuando eras el gurú del marketing digital, cuando lanzaste el libro bestseller en Amazon de Plan de Marketing Digital, y todo eso, que se han podido dar cuenta a lo largo de más de 6 años el cambio tan drástico que hiciste. Porque fue súper drástico, de ver un Julián que no amaba su celular para nadie, que no tenía WhatsApp, a ver un Julián donde, mira, cómo te puedo ayudar, donde estás interactuando en redes sociales, tanto por interno con tus clientes, en la comunidad de la Alta Productividad, estás también dedicándole mucho tiempo en el WhatsApp, en la zona de miembros, en las sesiones de coaching. Y de verdad que le dedicas ese alma, ese esfuerzo, ese tiempo, esa dedicación, y se siente todo el amor con lo que estás haciendo ahorita, las cosas que de repente hace que las personas empiecen a preguntarte: Julián, ¿cómo estás haciendo esto? Si estás teniendo éxito con lo que estás haciendo, ¿por qué estás dando todo? Entonces la duda es: wow, lo estás dando todo, entonces, ¿cómo vives? ¿Cómo vendes? ¿Cómo facturas? Y lo más curioso del caso es que toda esa facturación, todos los ingresos han llegado ahora como consecuencia de toda la contribución.
100%.
Entonces, en la medida en que tú vas a recibir ese tipo de comentarios, tú dijiste, y me acuerdo que me dijiste, necesito crear un programa donde voy a enseñar toda la metodología, todo este marketing que lo llamaste el método de karma positivo, todo lo que venías haciendo, porque eran muchas las preguntas. Y tú decías, mis sesiones de coaching se están volviendo para que yo explique el método. Entonces dije, no, voy a crear un programa para explicarme todo. Pero lo que más me dejó a mí en shock, porque dije, guau, está genial, y en cuanto lo vas a vender, amor. Y tú me dijiste, llegó un momento en que tú dijiste, lo quiero dar gratis. Y fue como, what, ¿qué sucedió ahí?
Pues ahí tuvo una total transformación. Evidentemente en el mastermind fue como el primer glimpse de las personas diciendo, Julián, cuéntanos acerca de qué es lo que tú estás haciendo, por qué estás dando todo, por qué tienes tanto engagement, lo que ya estábamos compartiendo en las sesiones de la comunidad. También la gente lo preguntaba. Entonces, a partir de justamente esa frustración que hice, ya sé, estar diciéndole, oye, mira, Pepito, se hace así, y luego en la siguiente sesión, oye, Francisco, mira, se hace así, entonces yo dije, no, necesito salir de acá, voy a crear un método para que la gente lo estudie. Entonces yo dije, listo, primero fue pensado solo en mis clientes, entonces dije, lo grabo, lo hago así, y la idea empezó a evolucionar en el momento, y yo dije, pero también podemos salir y venderlo, o sea, este método también va a ayudar a muchas personas. Entonces podemos salir y venderlo. Entonces dije, ok, eso. Entonces yo dije, quiero ver en mi lista, en mi base de datos, qué personas están, o sea, para hacerlo mejor quiero tener ciertos puntos para poder crear un muy buen producto. Entonces yo hice una encuesta, la respondieron 202 personas, de hecho me acuerdo exactamente, en donde pregunté cosas del estilo de, de los cursos que ya has tomado, ¿qué te ha gustado? ¿Qué no te ha gustado? ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por un método que te enseñe a eso, eso, eso? Dar y servir en la contribución y que eso sea la consecuencia de que puedas crecer financieramente, vender tus productos, servicios, etcétera, etcétera. Y entonces una de las cosas que me pareció muy interesante es que uno de los principales puntos que la gente tenía de inconformidad alrededor de otros cursos digitales, que no sé cuáles, no me interesa saber, pero yo quería saber cómo yo podría contribuir en ese proceso, era que, era varias cosas. Uno, son muy confusos. Otro, son muy teóricos y poco prácticos. Tercero, solo te dan una pieza del rompecabezas. Y ahí es donde yo empecé a dar, ahí es lo que yo hacía antes, porque es justamente eso. Mira, si tú quieres aprender a tener esto, entonces compra esto, y lo compras. Y dices, pero si además quieres aprender a esto, que es el segundo paso, entonces te vendo esto otro, y solo durante los próximos 2 segundos lo puedes adquirir con un 32% de descuento. Entonces la gente se quejaba de eso, de cierta forma, mejor dicho, estaba insatisfecha con eso. Tampoco la parte técnica está explicada, es decir, no sé cómo utilizar las herramientas, cómo empiezo, cuál es el orden, etcétera, etcétera. Entonces yo dije, ok. Y una de las preguntas interesantes, que era la parte de las finanzas, que fue justamente lo que tú me dijiste, que es el precio del producto, le pregunté cuánto estarías dispuesto a pagar. Y respondieron desde, literal, personas que decían pagó $10 hasta personas que pagaron $5,000, porque de hecho es una cliente privada que conozco, esa persona que respondió ese valor. Entonces sé que es real. Y el caso fue que en el promedio decía que yo debería vender, si promedia todas las respuestas de las personas, en $300 algo dólares el producto. Entonces yo dije, ok, voy a lanzarlo un poco más alto porque siento que la información es muy extremadamente valiosa. Entonces yo tenía esa idea en mi mente, o sea, yo ya la había cocinado y decía, voy a hacer eso. Y entonces yo empecé a estructurar los contenidos y todo se trataba acerca de la contribución, acerca de dar el máximo valor, etcétera, etcétera. Yo dije, ahí hay algo que quizás ¿Puedo yo contribuir más? Entonces, ¿yo qué dije? Y es, en mi mente fue lo siguiente: voy a dejar de lado el dinero sobre la mesa, porque yo sé que hubiese vendido muy bien y hubiese sido una gran oportunidad para mí, para nosotros financieramente. Voy a dejar de lado ese dinero, o sea, lo voy a sacrificar en el corto plazo, y lo que voy a ganar es más personas estudiando. Más personas implementando, más personas haciendo eso que voy a enseñar. Y entre más ellos puedan crecer, las personas que siguen el método de K+, en el largo plazo mejor me va a ir a mí. O sea, eso es, eso es la filosofía del karma positivo. Lo que tú siembras es lo que tú cosechas. Antes yo estaba cosechando, se podría decir, extraer valor, y eso era justamente lo que, lo que recibía de alguna otra forma o manera. Ahora lo que quiero hacer es sembrar. Entonces dije lo vamos a hacer gratis. No creo que tenemos una discusión al respecto de por qué, de si está seguro, de si no, de eso no tiene sentido, porque no tiene ningún sentido en el mundo, o sea, dar un curso que he hecho es recibir ofertas.
Es todo, o sea, es todo.
Y además no solo eso, es mi ventaja competitiva.
Yo cuando digo que es todo es sí, y es tu ventaja competitiva, pero cuando digo que es todo es que no es un curso gratis donde te dan una parte para luego venderte otra cosa.
Exacto.
No, ahí todo, o sea, literal todo. Y yo era como, yo, verdad, si lo confieso, yo no estaba de acuerdo, o sea, no me parece, o sea, hasta ahí, hasta ese nivel no me parece. Pero digamos que son esas lecciones que yo digo detrás de cámaras, cuando después de que tú dices no lo voy a hacer así y haces las cosas de esa manera, y de repente digo wow, una de las lecciones que más me llevé es toda la contribución de verdad, que de cierta manera también te da libertad Porque si tú lo hubieras vendido, hubiera sido totalmente diferente la relación con las personas, hubiera demandado muchísimas cosas de tu parte. Pero es que acá obviamente hay cosas, hay elementos que no hay, como sesiones de coaching, pero igual lo das todo. Hay tutoriales, hay muchísimas cosas, también tienes a veces preguntas resueltas. Pero lo que me parece válido es que la gente se lleva una claridad absoluta y muchas personas que quieren emprender la parte digital, que no saben por dónde pensar o cómo es la parte técnica, lo tienen ahí todo.
De acuerdo.
Y otra de las cosas que, una de las cosas que yo decía, amor, es que no estoy de acuerdo, es porque si es gratis la gente no lo va a valorar. Esa es una de las cosas, 100%. Y creo que también ya en la experiencia, cuando tú llegas y dices, ok, tienes razón, pero entonces voy a hacer una cosa muy especial, y es no voy a tener las puertas abiertas del método de karma positivo todo el tiempo.
Exacto.
Y ahí es cuando tú dices, no, hay puertas abiertas y las puertas se cierran. Y es cuando comienza toda esa parte de darle valor a lo que es gratuito, porque realmente es muy, muy valioso. O sea, lo que tú dices, prácticamente como hay $1000 ahí en todo el valor, la contribución y el impacto que estás haciendo en ese programa.
100%, 100%. Y de hecho, un, sí, dale, no te preocupes.
Sigue contando la historia de, bueno, sale el método de karma positivo. Luego se conecta todo eso con la ayuda que querías darle a los miembros de la alta productividad. Y qué es lo que ha representado hoy en día eso dentro del emprendimiento digital.
De acuerdo, sí, igual si quieres sal, sale.
Sí, un momentico, ya vengo.
Llegó un domicilio, señores y señoras, no se preocupen. Y yo continúo acá. Y entonces básicamente fue justamente esa la, digamos que el asunto, la decisión era bastante digamos que no tenía sentido. Y además por otra cosa que también quería decir, y es que era mi principal ventaja competitiva. Es decir, nadie más en el mercado estaba haciendo eso, bueno, no a la manera en como nosotros lo estábamos haciendo. Entonces era revelarle a todo el mundo, incluidos entre comillas competidores, aunque yo no creo en eso, el que yo estaba haciendo. Entonces eso de cierta forma sentía yo que me iba a poner en un lugar mucho más vulnerable, porque era como si yo hubiese encontrado una receta para poder hacer un impacto grande, que mis ventas crecieran, etcétera, etcétera, pero que no pero, pero que yo ahorita la estaba regalando a las demás personas. Entonces el asunto fue que justamente decidimos eso, no tener las puertas abiertas durante todo el tiempo, solo es cuando nosotros deseamos abrirlas. Solo han habido 2 aperturas, ya tenemos más de 600 personas estudiando el método de K+ y ya decenas de personas haciendo las acciones, tomando acción, lanzando, creciendo su negocio digital a través de toda esta, a través de toda esa filosofía. Una cosa que sí debo mencionar es que Estoy formando, o bueno, estamos formando, tampoco yo me quiero considerar como el experto en eso, pero estamos formando un grupo en donde estamos haciéndole coaching casi personalizado, coaching grupal, a las personas que sean parte de mi comunidad de la alta productividad y que además estén lanzando el método de K+ porque tenemos sesiones mensuales en donde lo que vamos a hacer es literalmente revisar su proceso, revisar sus páginas, revisar todo eso, darles feedback y demás cosas. Entonces esa es una de las cosas que hemos hecho para a aportar más. En relación con el método, que es una de las cosas más extraordinarias literalmente del universo en el sentido de ver el impacto que está generando, una de las cosas que más me gustó fue el hecho que el proceso ha sido magnífico porque literalmente las personas están tomando muchísima acción alrededor de eso y es un segmento del mercado que no había sido atendido de alguna u otra manera. ¿Por qué? Porque hay muchas personas que de corazón y por naturaleza son dadoras, si me hago entender, es decir, les gusta dar, les gusta entregar, les gusta servir, les gusta ayudar. Pero por otro lado, el negocio necesita facturar, necesita poder vender, necesita poder tener ingresos. Y no, ¿cómo tú das si no tienes dinero para pagar tus cuentas, tu comida, tu arriendo, etcétera? No es viable, no es sostenible. Y son personas que les da miedo la venta, que les da miedo ofrecerse y que están dando, dando, dando, dando, dando. Y eso pero no logran encontrar una forma dentro de estos principios, ética, y alineada con ese factor de contribución para que puedan recibir ingresos. Y justamente eso es algo que nosotros logramos de cierta manera solucionar y atender ese mercado o esas personas que se sentían de pronto un poco intimidadas por las técnicas tradicionales en donde todo es una venta y todo post tiene que llevar a algo y todo tienes que ofrecerlo y no reveles el cómo, solo revela el qué. Y bueno, Todo ese tipo de cosas que por lo menos yo aprendí antes y que no necesariamente están mal, sino que simplemente hoy en día ya no me alineo con eso, ya estoy buscando otro tipo de cosas. Y es así, es justamente gran parte de la, de toda la transición, de todo el aprendizaje que hemos vivido, en especial en este año 2019. Estuvo lleno de muchísimos retos, estuvo lleno también de muchísimos aprendizajes, pero lo más importante es eso: logramos experimentar en carne propia durante todo un año cuáles son los resultados de poder contribuir al máximo a través de las clases gratuitas que hago literalmente todos los miércoles en YouTube a las 10 de la mañana, en donde revelo todo lo que sé acerca de alta productividad, a través del curso del Método Karma Positivo, que es un curso como lo veníamos hablando de inicio a fin de la, la Z, incluyendo la parte técnica, en donde se le enseña a las personas cómo lanzar o crecer su negocio digital, a través de los podcast y demás proyectos e iniciativas que estamos teniendo. Con el pro de contribuir a las personas, nos hemos dado cuenta de algo, y es uno, la gente está empezando a prestar atención, a seguirme, admirarme, a considerarme incluso un mentor. Cuando digamos que eso era uno de mis objetivos de cuando yo era niño, ser admirado, este tipo de cosas se está logrando. También se está logrando el tema financiero funcionando súper, súper bien. De hecho, las campañas que nosotros estamos haciendo hoy en día son súper mega rentables, no por la estrategia per se de marketing, sino por la filosofía detrás de la estrategia de marketing. Pt, porque nos enfocamos justamente en la contribución. Y lo siguiente es el estilo de vida que nos permite vivir, porque fíjate que el estilo de vida hoy para mí no solo se trata de lo que viví en 2017, no solo se trata de los viajes, porque ese estilo de vida ya lo pude vivir y te puedo decir que no es lo mismo. Esos años, por, bueno, en especial el año pasado, eso que fue un año de recuperación de nuestra gran deuda, de nuestros costos y demás cosas con esa inversión grande que hicimos para irnos a Brasil y demás, ¿Por qué no? Sobre el, bueno, en fin, eso no importa. El punto es que el estilo de vida que hoy tengo la fortuna de vivir no tiene que ver con eso, con viajes y ese tipo de cosas. No, no, tiene que ver con la satisfacción en mi corazón de saber que estoy contribuyendo a las personas, que todos los días que yo hago un live, que hago una clase o algo, hay por lo menos una persona que se está transformando, y que eso está sembrando un legado muy importante que está generando transformaciones positivas Eso es literalmente el estilo de vida al cual hoy yo me siento supremamente agradecido de vivir, y que todo este proceso de haber aprendido estas lecciones, de haber pasado y conocido en especial ese mundo antiguo en donde solo me enfocaba en extraer valor, y donde hoy en día me estoy enfocando 100% en la agregación de valor, es justamente lo que me ha permitido lograr todo ese tipo de cosas. Entonces, esa es una de las, de las principales lecciones que de hecho, hablando de eso, Una de las cosas que yo le recomendaría al Julián cuando estaba iniciando, si solo fuera una, si solo pudiera darle un consejo que cambiara el destino totalmente, todo eso, y no es porque no está agradecido de vivir todo lo que vivió, me siento supremamente agradecido, afortunado, no cambiaría nada de eso, pero si es un consejo que yo le daría a él, es la ciencia, el truco, el secreto, el hiper mega poder está en que literalmente tú te enfoques en la contribución que haces. El mundo no se trata de ti, Julián. Es como dice Zig Ziglar, es muy curioso. Cuando lo logras entender intelectualmente es una realización interesante, pero cuando lo logras entender de corazón y en tu práctica es una realización que te cambia la vida. Y Zig Ziglar nos enseñó: si tú quieres lograr algo, si tú quieres lograr la abundancia y riqueza en tu vida, ayuda a otras personas a lograr lo que ellos quieren. Y es 100% así. Hoy en día, de lo que más me siento orgulloso es de esa contribución y esa satisfacción de ayudar a las personas. Y más allá del dinero y ese tipo de cosas, lo que más me satisface es recibir mensajes. Hoy en día es a diario. Cuando empecé era cada 3 semanas o algo así, o sea, el 2000, cuando empecé con esta filosofía, el 2019 cuando empezamos era cada 3 semanas, pero hoy en día literalmente salía. Julián, muchísimas gracias, porque gracias a tu clase, gracias a tu comunidad, gracias a tu, el método de Key Plus, estoy haciendo esa transformación, etcétera. Y lo recibo a diario, y esa es la sensación más bonita y extraordinaria el universo. Y es algo que también te quiero, o te queremos dejar a ti. Ahorita mi esposa está recibiendo en tu domicilio, pero lo que te queremos dejar también, parte de eso es, hay una forma distinta de hacer las cosas, en especial si eres emprendedor digital. Hay una forma distinta de hacer las cosas en el sentido que tú te puedes enfocar muchísimo en no tener miedo a revelar las cosas que tú sabes, en no tener miedo de Sí, literalmente de abrirte y de ser transparente. Ese es otro de los grandes cambios que también olvidé mencionar alrededor de la transición. Y es hoy en día nosotros hacemos algo que se llama marketing 100% transparente, porque antes, en mi, ya en la vida actual de marketero digital, yo utilizaba varias técnicas que no eran tan éticas, la verdad, para vender cosas por el estilo de, yo decía, mira, esta promoción está disponible solo hasta este día a la medianoche. Pero, ¿qué pasa? La persona al día siguiente entraba y la promoción todavía está disponible. ¿Por qué? Porque yo decía, bueno, si alguien entra después y la compra, Pues no pasa nada, pero hoy en día sí pasa algo, y que es mi integridad y mi palabra. Yo cierro normalmente mis puertas de mis ventas o de las inscripciones, algo, a las 6 de la tarde, y a las 6:01 literalmente ya no lo puedes comprar. Es eso. Lo siguiente es, como te decía acá, yo quería generar 15 personas, pero al final logramos generar 6, y te lo estamos contando abiertamente porque se trata justamente de ese principio. De que uno puede ser honesto. Tú no tienes que maquillar las cosas o exagerarlas, sino simplemente compartirlas, y eso las personas lo pueden valorar. Entonces estábamos justamente hablando de la contribución, exacto, y de esa lección que yo le haría al Julián más pequeño, al Julián de 17. Y si pudiera enseñarle algo es enfócate en la contribución que hace a los demás. No pienses tanto en solo lo que hay ahí para ti, sino en cómo tú puedes contribuir a las demás personas.
Así es, así es. Aunque el arroz, que todo es un proceso, y a veces hay que vivir las cosas para quemarlas y poder ver el valor de las otras cosas que están por venir.
Exactamente, exactamente. Entonces, listo, ¿cómo cerramos?
¿Cómo cerramos? Ya dijiste que harías diferente, ¿cierto?
Eso, eso es lo principal que yo haría diferente si volviera a iniciar. Exactamente.
Bueno, hay algo que me parece muy interesante en algo que de pronto puede generar confusión a las personas, y es: ahorita tengo la parte de la contribución, pero entonces a veces tenemos, en inglés se dice entitlement, pero es que tenemos una mentalidad de debería. Entonces, como yo estoy contribuyendo muchísimo, entonces la gente debería comprarme, y las cosas no funcionan así. Entonces, si bien estamos contribuyendo muchísimo, creo que una de las cosas que tuviste y encontraste claridad en todo ese proceso. Fue, antes estabas muy en la venta y muy enfocado en ti. Ahora, luego hiciste la transición y fue como contribución, más enfocado en los demás, pero tuviste que encontrar un balance entre los dos mundos. Porque si bien cuando estás contribuyendo y lo haces extraordinariamente, de verdad que le pones todo el alma al corazón, también sabes que cuando tienes un producto y un servicio súper valioso, lo vendes con fuerza.
Exacto.
Y no es como, porque contribuyo, la gente debería comprarme. No, o sea, es porque tengo algo muy valioso que sé que le va a cambiar y va a transformar la vida de las personas. Y es la manera en cómo también parte de todos los ingresos que se generan entran para que toda la contribución que estás haciendo sea, llegue a más personas. O sea, todas las clases que son gratuitas tienen publicidad y se invierten muchísimas cosas en dar muchas cosas gratis. Entonces, ¿cómo logras ese balance? Porque igual hace parte de todo el estilo de vida de un emprendedor. Primero, unas cosas que tú mencionas al comienzo, y es Los ingresos a veces son un mes tengo una gran cantidad de ingresos, al otro mes no tanto, son variables. Y de pronto, ¿cómo logro mantener toda esa presión de que igual tengo que mantener mi familia? Hay quienes tienen hijos. Entonces, ¿cómo logras tú ese balance entre necesito dinero, por eso quiero emprender también para darle un estilo de vida a mi familia, para mí, pero también quiero contribuir, estás ese deseo de contribución? Entonces, ¿cómo logras esas dos cosas, el balance entre la contribución, la venta, y el balance entre también el impacto. Y guau, necesito un estilo de vida para poder lograr no solo impacto, sino mantenerme en el camino.
Para la primera parte, yo diría que se trata acerca de maestría. Maestría, ¿en qué sentido? En el sentido que él, o sea, cualquier persona que tenga el deseo de contribuir puede salir a diestra y siniestra a gritar al mundo: yo tengo esto, y hacerlo. No, o sea, y eso no es que esté mal per se, pero de pronto no es tan estratégico desde el punto de vista de que incluso el impacto y la contribución necesita una estructura. De hecho, si nosotros analizamos el mundo de las ONGs o de las empresas sin ánimo de lucro, filantropía y demás, ellos tienen una estructura de negocios muy importante, no porque el objetivo sea el lucro, sino porque tú para impactar a las demás personas necesitas ciertas habilidades, necesitas igual persuadirlas, es decir, En una clase utilizamos muchos elementos de persuasión para que una persona, incluso si es gratuita, incluso si no es, sí, o sea, para que 1, la persona se registre, para que 2, para que asista, 2, para que preste atención al contenido, 3, para 4, para que tome acción, ideal, cambio. Incluso si, si a pesar de que sea gratis, igual tenemos que persuadir, igual tenemos que influir, igual tenemos que vender, tanto lo gratis como lo pago. Entonces esas herramientas del marketing, de la venta y demás, aplicadas dentro de la contribución, son un elemento genial. De hecho, ese es el centro del curso del Método Kiplaz, dar ese balance entre las dos cosas, porque evidentemente lo otro no funciona tampoco. O sea, el contribuir, contribuir, contribuir, contribuir, y luego esperar que por eso te vendan, en nuestro caso no funcionó. Y conozco muchos casos de personas que son súper hiper mega givers y dan muchísimas cosas, pero financieramente no les está funcionando su negocio digital. Entonces Yo diría que el tener maestría en el arte como tú compartes un mensaje, en el arte como generas la transformación de las personas, y también el arte como persuades, en el arte como generas que las personas tomen acción, te compren, den dinero por tus servicios, tus productos que tú estás vendiendo, es la respuesta. Y en relación con lo segundo, es un poco más complejo porque hay casos de casos, es decir, no, no hay como un consejo universal que pueda llegar a servir para todas las personas, porque hay las personas que se pueden dar el lujo. De pronto nosotros que somos jóvenes, que no tenemos hijos, que no te, o sea, que sí tenemos compromisos de las buenas, de diferentes cosas, pero que quizás uno podría decir, ok, sí, sí, de pronto mi estilo de vida baja, no es que pase mayor cosa, lo podemos ajustar, etcétera. Pero hay situaciones que son un poco más delicadas en el sentido de que una familia quizás no se puede dar el lujo de un mes estar sin ingresos. Entonces depende mucho de esas de esas variables. Pero digamos que el principio acá es entender muy bien tu situación y que sí o sí tú estés hoy, independientemente que estés buscando algo para generar ingresos ahorita y que te supla las necesidades básicas, sí o sí estar sembrando, sembrando pensando en ese largo plazo. Porque digamos que esto que nosotros estamos proponiendo, esta nueva forma de hacer negocios, no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Y eso es una de las cosas un poco quizás retadoras de este método, que es que es pensado en largo plazo. ¿En qué sentido? Es sembrar un árbol. Tú siembras un árbol y los frutos no los ves sino hasta después de hecho. Todo ahorita nos contó algo que yo no tenía idea de los árboles, y es un árbol, por ejemplo, ella me decía las cosechas, exacto, el tema de las cosechas. Yo no tenía ni idea, y eso me parece extraordinario, y es una analogía muy similar a este método y a muchas cosas en la vida per se. Tú siembras una semilla y el proceso per se para que el árbol crezca y nazca y esté listo, y bote su primera cosecha, dura supongamos que un año, por decir cualquier cosa. Al año tú tienes los primeros frutos, pero ¿qué pasa? Esa primera cosecha es la cosecha más pequeña que tú recibes, porque el árbol solo te da, me decía tu abuelita que vive en el campo, da solo 5 naranjas, por decir cualquier cosa. O sea, un año y te dio solo 5 naranjas, pero luego en la siguiente cosecha, yo no sé cuántos meses adicionales ya sale un árbol que te da 200 naranjas o algo por el estilo. Exactamente. Y bueno, no sé si son 200 y pasa de 5 a 200, pero puede ser progresivo, no tengo idea. Pero justamente el principio es ese. Independientemente de lo que tú estés haciendo en ese momento, igual, si contigo resuena eso de contribuir, de ayudar a las demás personas a través de tu conocimiento, tu expertise, etcétera, etcétera. Entonces sí o sí necesitas tener algo similar a la metodología del método Keplas, que básicamente es siembra, da el máximo, contribuye alrededor de una estrategia, en largo plazo eso va a ser.
Y te voy a regalar un tip: procrastina, pero no procrastines el tomar acción, procrastina la gratificación instantánea de las ventas, de las ventas, de querer ya el resultado, ya, ya, inmediatamente. Entre más procrastinemos o dejemos para después o posterguemos el deseo de querer el resultado inmediato y tengamos paciencia y nos enamoremos más del proceso, de la creación, de la contribución, del impacto. Primero, hay una satisfacción personal increíble que eso no tiene precio. O sea, son de esas cosas que te llenan el alma. Igual. Y segundo, estás, entre más sacrificas, ¿cómo se dice? O sea, entre más estés enfocado en el corto plazo, más sacrificas el largo plazo. Sí, no es que no funcione el corto plazo, hay muchas estrategias para el corto plazo y funcionan bien, pero si no tienes, o sea, es el balance. Si no tienes estrategias también para largo plazo y cosas que te llenen a ti, el ser, que no solo sea la facturación, entonces si no lo estás construyendo, creo que es una gran invitación para que las personas empiecen a construirlo. Y segundo, porque una de las cosas que me parece genial de todo lo que es la parte digital es que te ofrece un estilo de vida. Y no solo un estilo de vida de libertad de tiempo, espacio, de libertad, porque no hay un límite de todo lo que tú puedes facturar en ingresos, sino que también te ofrece un estilo de vida de vivir en propósito y en servicio. Y creo que es el llamado que tú más quieres hacer. O sea, los ingresos van a llegar, toda esa libertad que buscas, estilo de vida, va a llegar. Y no hay nada más satisfactorio que llegue como con una plenitud del ser. De algo que sabes que estás haciendo con todo el alma y el corazón, de algo que también te llena el proceso, el camino, porque hay cosas que no son fáciles. Ya lo hemos visto en toda tu historia, el emprendimiento tiene muchos retos, muchas puertas que se cierran, muchos nos que recibes, muchos obstáculos. Y si tú no tienes un deseo y un amor por lo que haces, entonces no vas a tener las ganas suficientes de levantarte cuando te caes, de superar los retos y los obstáculos, de simplemente ver, bueno, esta puerta se me cerró, pero ¿cómo puedo abrir otra? Y continuar el camino.
100%. Y una lección, y yo creo que podemos ir cerrando con esto, que la aprendí de Rembrandt, que me pareció extraordinaria, es: tú no escuchas una canción para saltarte al final. Tú no lees un libro y lo primero que quieres es llegar a la última hoja para ver cuál es el desenlace de la historia. Tú escuchas la canción para disfrutar la canción. Tú lees el libro para disfrutar el libro per se. Por ejemplo, a mí me encanta mucho cómo escribe Darren Brown, y lo más genial de leer— sí, no, no, no, perdón, el Dan Brown, Dan Brown, Dan Brown, sorry, nombres similares, se me confunde. Entonces el punto no es el resultado per se, sino el camino que tú estás viviendo para lograr ese resultado. Nosotros queremos la facturación, queremos el estatus, queremos el reconocimiento, queremos la libertad del viaje, pero ese es el, de cierta forma, en ese capítulo de esa meta, ese es el final del libro, es el desenlace de la historia. Pero lo que te quiero aconsejar, y también queremos que te lleves, es disfruta el camino, el día a día. Es decir, si tú, por ejemplo, sigues nuestro método y haces contenidos, clases, disfruta eso. O sea, no creas que el resultado será lo que te va a hacer feliz. Lo que necesita hacerte feliz es el proceso, es el jugar el juego. Es muy diferente un atleta que está solo presionándose, estresado porque quiere la medalla de oro y está diciendo la medalla de oro es lo que me va a hacer feliz. Es muy diferente ese atleta que otro que se disfruta cada, cada corrida, cada proceso que está él en sus aros o en su deporte jugándolo. Está disfrutándolo. Entonces ese es un mensaje que también te queremos dejar: disfruta mucho el camino, y entre más lo disfrutes, más extraordinariamente vas a hacer todo lo que hagas, y más extraordinarios incluso, incluso van a ser tus resultados.
Así es. Así que gracias, Julián, por tu tiempo, por compartirnos tu historia, por todas las lecciones que nos compartiste aquí. Justo tengo una pregunta ahorita en el chat que nos dice Ana Luisa: entonces la clave es aprender a persuadir. Y yo creo que la clave O sea, uno siempre está buscando la única cosa que me hace falta para lograr el éxito. Pero cuando estamos interiorizados, disfrutando el proceso, el camino, hay diferentes claves en diferentes etapas de tu emprendimiento. Y una de las cosas más valiosas en todo ese camino es también rodearte de personas que te puedan guiar y decir, bueno, en tu momento actual de la vida, en tu situación actual, ¿cuál es el siguiente paso? Porque a veces puede ser persuadir, puede ser aprender a vender, puede ser enfocarte más en tu contribución, puede ser tener claro tu modelo negocio o el 20/80. Hay muchísimas cosas y todo siempre está en constante evolución porque siempre hay un siguiente nivel. Entonces, de verdad, creo que con toda esa historia y con toda la lección que nos compartiste, hay muchas claves acá, hay muchos insights que las personas se pueden llevar en este momento para, wow, simplemente la respuesta es toma lo que tú sientes que necesitas para el siguiente nivel y enamórate de lo que haces. Y sobre todo, parte de lo que has dicho es contribuye, contribuye mucho, gózate el camino y Y toma mucha acción, mucha, mucha acción.
Esa es la clave. Y como dice Tony Robbins, la cosa no es de ignorancia, o sea, no es que no sepamos cómo estar en buena salud. Es duerme bien, haz ejercicio y come bien. No hay secretos. Pero donde está la cosa complicada es dormir bien, comer bien y hacer ejercicio. Pero si lo haces de forma consistente, ahí está el secreto. Si hay tal cosa, ahí está la clave, la acción.
Listo, y con eso cerramos con Gracias por tu historia, por tu tiempo, por colocarte esta camisa que dice acción, para que nos quede muy claro que de verdad hay que tomar acción, hay que tomar mucha acción. Así que bueno, espero que les haya encantado la entrevista. Si la escucharon hasta el final y participaron en vivo hasta el final, déjenos ahí en los comentarios o en el chat qué fue lo más valioso que les gustó de esta, de esta maravillosa y especial entrevista. Gracias, de verdad, gracias por todo.
100%. Y si te gustó este podcast y sientes que le puede ayudar a alguien, también compártelo y también déjame saber qué opinas al respecto de lo que estuviste aprendiendo en este episodio en nuestros canales de Instagram. El tuyo, ¿cuál es?
El mío es @jesibargas_oficial.
Ok, con J-E-S-S-I, @jesibargas_oficial. Y el mío es @juliancastañeda_m por Instagram. Así que, señoras y señores, un fuerte abrazo y nos escuchamos en una próxima oportunidad. Chao, chao.










