Suelta, confía... y prepárate para los milagros.

En este episodio de su podcast, Julian Castañeda explora a fondo el principio de "soltar y confiar". Inicia con una leyenda sobre un hombre que recibe una casa perfecta a cambio de mover una enorme piedra durante 30 minutos al día; el hombre falla porque cree que él debe mover la piedra, cuando en realidad Dios movería la piedra si él hacía su parte. A partir de esta historia, Julian distingue entre lo que está bajo nuestro control (sembrar la semilla, regar, crear contenido, ejercitarse) y lo que no lo está (el ritmo de crecimiento del árbol, la cantidad de seguidores, el peso exacto, la facturación). Usa metáforas de agricultura, salud y negocios para ilustrar cómo debemos hacer nuestro mejor esfuerzo y luego entregar el resultado a la divinidad. Advierte contra la interpretación errónea de "soltar y confiar" como un mantra sin acción y muestra cómo la obsesión por controlar lo incontrolable bloquea la ayuda de Dios. Luego comparte su propia crisis existencial: la agencia de marketing que fundó con su esposa Jessy se desmoronó, tomó un préstamo, se mudó a Brasil, vivió con la familia de su esposa, y tras varios fracasos lanzó la "Comunidad de la Alta Productividad", que creció exponencialmente. Concluye que los planes de la divinidad son mucho más grandes que los nuestros, que debemos aceptar las situaciones difíciles como lecciones, y que la práctica concreta consiste en sembrar, regar, meditar, enviar energía positiva y luego soltar, revisando y ajustando solo lo que está bajo nuestro control. Invita a la audiencia a aplicar el principio, dejar comentarios y seguir el podcast.
Chapters
A veces has escuchado la frase suelta y confía. Yo la he escuchado un montón, tanto en videos de Instagram, videos de TikTok, en películas, en canciones, pero la verdad nunca le había entendido la profundidad de lo que significa primero, y segundo es cómo implementarla. El día de hoy en este podcast vamos a profundizar alrededor de no solo qué es lo que significa soltar y confiar, sino también cómo lo hacemos prácticamente, porque te vas a dar cuenta que cuando lo hagas de una forma muy llamémoslo consciente, los resultados y las cosas y milagros que tú vas a ver en tu vida son extraordinarias. Y quiero empezar con una leyenda o con una historia que dice lo siguiente. En esta leyenda cuentan que había un hombre que soñaba con una casa ideal, una casa en la montaña con una vista increíble, con unos ventanales amplios, etcétera, etcétera. Su casa soñada. Y de hecho era Tanta la obsesión de este hombre con esta casa que un día cuando él se fue a dormir se soñó estando en la casa, y él estaba encantadísimo porque era incluso muchísimo mejor de todo lo que él había soñado, se había imaginado, incluso le había pedido tantas veces a Dios. En el sueño también estaba Dios, y de hecho Dios le dijo: mira, cuando tú te despiertes, tú ya vas a estar en esta casa. Pues esta casa ya va a ser una realidad, yo te la regalo. Y él decía: ¿En serio? Y decía: Sí, yo te la regalo, es mi regalo para ti, hijo mío. Y decía: Pero solo hay una condición. Y estás a cuenta que en la entrada, en la única entrada que tiene la casa, hay una piedra inmensa, es una piedra grandísima. Y para poder salir de la casa, lo único que tú tienes que hacer es empujar la piedra durante 30 minutos todos los días. Esa es la única condición. Dios le pregunta al hombre: ¿aceptas esa condición para que la casa sea tuya? Y el hombre dice: Sí, señor, acepto. Cuando este hombre se despertó, tal cual la promesa que le había dicho Dios en el sueño, él ya estaba viviendo en la casa de sus sueños. Y también, como le había dicho Dios, entonces en la entrada había una piedra enorme. Entonces dijo: Yo tengo que honrar mi palabra, tengo que hacer lo que le prometí a Dios. Entonces, primer día, 30 minutos. La piedra era inmensa. Él hizo todas sus fuerzas durante 30 minutos y no la, no la movió ni un milímetro. Al segundo día, lo mismo, 30 minutos, no la movió. Duró 2 semanas y después de ahí ya empezó a perder la esperanza. Él dijo: yo no tengo la fuerza suficiente para mover esta piedra, entonces no la va a mover. Entonces después le empezó a dedicar 20 minutos, luego 15, luego 10, luego 5, luego solo uno, luego apenas la tocaba. Y luego, al cabo de un tiempo, ya ni siquiera se acercaba a la puerta, ni siquiera hacía nada con la piedra. El hombre nunca pudo salir de su casa, vivió muchas décadas en esa casa, y al final, cuando murió, cuando tuvo la oportunidad de nuevo hablar con Dios, le dijo, y él estaba con mucha rabia y frustrado porque si bien vivía en un paraíso, no podía salir de él, no podía salir de esa hermosa casa. Le decía con mucha rabia, con mucha frustración: Dios, me dijiste que si yo le dedicaba 30 minutos diarios, yo iba a poder mover la piedra. Y lo hice así durante bastante tiempo, y la piedra no se movió ni un milímetro. Y Dios le dijo: no, no, hijo mío, yo no te prometí eso, yo no te dije eso. Yo te dije que si tú movías la piedra 30 minutos, yo iba a mover la piedra por ti. La primera vez que yo escuché esa historia, y de hecho ahorita al contarla, yo sentí muchas cosas extraordinarias porque Esa historia nos habla de algo, y es: si bien nosotros hacemos un esfuerzo, si bien nosotros ponemos acción y hacemos que las cosas sucedan, en realidad el que mueve las piezas grandes es Dios, es la vida. Y solo para ilustrarlo, y esto lo hablan todas las filosofías antiguas, desde el budismo hasta muchas cosas, y es: hay que diferenciar, hay que entender. Ahí vamos a empezar a ya destilar un poco qué es lo que significa soltar y confiar, porque dentro de todas estas filosofías antiguas siempre nosotros Podemos entrar en contacto con la idea o el principio fundamental de que hay dos cosas. Sí, está lo que nosotros controlamos, lo que está en tu control, y está lo que está fuera de tu control. Piensa en sembrar un árbol y tener un fruto. ¿Cuál es tu fruta favorita? La de mi esposa son los arándanos, la mía yo no sé cuál es, pero me encantan los bananos, a mí me encantan las fresas, me encantan las, los mangos. Pero piensa que tú vas a tener un árbol de tu fruta favorita. Si tú quieres tenerlo, lo que sí está en tu control, empecemos a destilarlo, es conseguir la semilla del árbol que tú quieres, sembrarla en una tierra que idealmente sea fértil. O sea, tú estás en control de en dónde la siembras. Y ok, voy a buscar allá, de sembrarla, de regarla y de nutrir la tierra. Pero, ¿qué no está en tu control? No está en tu control a qué ritmo crece el árbol. ¿A qué ritmo crece raíces? ¿Controlas tú si llueve o no llueve? ¿Controlas tú si hace sol o no? Aunque tú puedes controlar con sombrillas y con diferentes elementos. El punto es el siguiente, y es: tu misión para que el árbol crezca es conseguirle mejor terreno, sembrar la mejor semilla y regarla y cuidarlas con los mejores nutrientes, con agua y demás. Es lo que está en tu control. El resto, la naturaleza se encarga. De la misma manera, en nuestra vida y en nuestro negocio sucede exactamente lo mismo, es exactamente igual. Y ahí es donde necesitamos empezar a entender qué está en nuestra jurisdicción, que en el caso de la metáfora es el hombre moviendo la piedra, haciendo su máximo esfuerzo por 30 minutos. Eso es lo que está en control de él. Pero en esa metáfora no está en control de él si la piedra se mueve o cuándo la piedra se va a mover. Desde que él siga haciendo su esfuerzo, Dios lo va a ayudar con su otra parte del camino. Entonces, ejemplo a nivel personal: tú quieres bajar de peso y quieres ver un peso específico en la báscula. El peso no está en tu control. Tú no puedes cerrar los ojos y pujar y decir, y no, y pueda pesar tanto, y de repente ya pesas eso. No, pero ¿qué sí está en tu control? Está en tu control el ejercicio que haces, con qué intensidad, cuántas veces, etcétera, con balance. También está en control qué es lo que tú pones en tu boca, qué es lo que tú estás alimentándote con, cuáles son los alimentos que estás consumiendo a diario. Y si tú haces lo que estás en tu control y está alineado con eso que tú quieres, en este caso tu cuerpo se va a alinear con eso. Pero vayamos a otro lugar, vayamos por ejemplo a un término de negocios, y es de expansión de marca, de expansión de negocios. Si tú quieres tener una marca personal, no está en tu control cuántos seguidores vas a tener, ni cuántos, cuántas vistas, ni cuántas reproducciones, ni compartidos, ni comentarios. Pero sí está en tu control crear el mejor contenido, hacer el mejor script producir la mejor forma, editarlo, ponerle música. Todo eso sí está en tu control. Si tú haces una campaña de marketing, no está en tu control cuánto dinero va a facturar o cuántas ventas vas a cerrar, pero sí está en tu control hacer la mejor campaña, mover, hacer, hacer publicidad, hacer tu mejor esfuerzo en cada uno de los diferentes puntos. Entonces, todo esto te lo menciono porque cuando hablamos de soltar y confiar tiene que ver mucho con eso. Y es por responsabilizarnos, uno, y dos, hacer el mejor trabajo que esté en lo que está en nuestro control, y el resto confiar en que Dios y el Creador van a crear las condiciones o lo van a querer al ritmo que quiere o que sea necesario que se dé, de acuerdo. Y qué es lo que sucede, yo me he dado cuenta que muchas personas, dentro de ellas incluido yo, especialmente en el pasado Lo que decimos es como: quiero un árbol de manzana o quiero un árbol de mango, tengo la semilla, pero no la siembro, no la riego. ¿Por qué? Porque no estoy seguro de si va a salir bien. Y si vas, y si ves que ahí Dios no te puede ayudar, ¿cómo Dios te va a ayudar si tú no siembras el árbol? ¿Cómo Dios te va a ayudar si tú no riegas agua? Porque soltar y confiar no significa tener un mantra, decir yo a ser millonario, yo soy próspero, etcétera, y quedarte de brazos cruzados. No significa eso. Soltar y confiar significa que tú siembras la semilla, que tú riegas la semilla, y que tú confías. Por eso se llama soltar y confiar, y que tú confías que la naturaleza, Dios, va a hacer su parte del trabajo. Y por eso, como dicen en el Tao Te Ching, con una filosofía antigua oriental impresionantemente profunda y espectacular. Ellos dicen: un granjero no siembra una semilla y está revisándola 5 minutos cómo va creciendo la semilla, porque si hace eso, él retrasa el crecimiento del árbol, tanto que incluso puede matar el crecimiento del árbol solo por estar revisando constantemente. Y ¿por qué lo digo? Porque soltar y confiar no significa Que tú publiques un video y entonces estás entrando cada 5 minutos a ver cómo está y si le está yendo bien. Eso no es, o no luce como que tú quieras controlar absolutamente todo. Eso es el equivalente al granjero entrando cada 5 minutos a ver cómo el crecimiento de las raíces, se va a desesperar. Y cuando yo he tenido campañas así, por ejemplo, de marketing, hablando de mi negocio, donde yo he estado en control absoluto, entre comillas, de todo lo que implica crear la campaña, la campaña ha sido un desastre. ¿Por qué? Porque yo estoy en energía de escasez. Yo le estoy diciendo, y esta es una de las lecciones más importantes de este episodio del podcast, y es: cada vez que yo entro a revisar la semillera, cómo va, yo no le estoy dejando a la naturaleza hacer su trabajo. Cada vez que yo entro a tratar de controlar algo que no está en mi control, yo le estoy diciendo a Dios: yo no te metas acá, no te dejo entrar y no hagas tu trabajo. ¿Por qué? Porque lo voy a hacer yo. ¿Te das cuenta lo que le estamos diciendo inconscientemente a Dios? Entonces, básicamente, uno de los principios más importantes que te puedes llevar de este podcast es: Dios estaría encantadísimo de hacer cosas por ti, de, llamémoslo así, eso solo lenguaje para expresarlo, de hacerte favores divinos, de darte coincidencias, de mostrarte oportunidad de darte claridad, de crear milagros por ti, estaría encantadísimo, solo si tú le permites hacer el trabajo. Pero si tú no le permites hacer el trabajo, que tiene que ver con soltar la parte que no es tuya y confiar en que Dios, el universo, etcétera, va a hacer su parte, entonces Dios no va a poder obrar por ti. Y mientras tú creas que tú lo haces todo por ti mismo, pues vas a estar limitado a solo tus capacidades. Y es de que yo me empecé a volver mucho más más amigo y accionador de esta idea de soltar y confiar, grandes, extraordinarias cosas funcionan. Ahora, ¿qué no es soltar y confiar? Soltar y confiar no es decir, ok, que sea lo que Dios quiera, pero en el fondo de tu corazón tú estar pensando, sintiendo, pero hay donde no sea lo que yo quiera, sí, hay donde Dios no me entregue lo que yo quiero, como yo lo quiero, porque te voy a armar la pataleta de la vida. Sí, yo me acuerdo que mi mamá me cuenta, yo no me acuerdo de eso, mi mami me cuenta que una vez yo le armé una pataleta en un bus público. Entonces la historia es la siguiente: mis papás tienen un carro, creo que un Renault 12, una cosa así, no era un carro súper lujoso, era un carro súper normalito, pero siempre andábamos en carro. Un día mi papá estaba de trabajo No podía manejar, mi mamá no sabe manejar, y entonces mi mamá tuvo que llevar en bus a otro lado. Mi mamá me cuenta que cuando yo me subí al bus, en México sé que le dicen el camión, y ella fue a pagar el pasaje de ambos, yo me eché al piso a llorar, a berrear, a patalear y a gritar como un loco. Yo decía: yo no quiero subirme en el bus. Le hice el show del siglo. Porque no era lo que yo quería. Y cuántas veces nosotros no inconscientemente decimos, ok, listo, yo voy a hacer esa campaña de marketing, yo voy a mandar esa propuesta, y de verdad que sea lo que Dios quiera. Pero en el fondo estamos diciendo, donde no me salga esto, yo me voy a frustrar, voy a deprimir, me voy a echar a llorar y me voy a echar a la pena. Entonces, si tú en el fondo estás sintiendo eso, en realidad no lo estás soltando. Soltar, ¿sabes qué es lo que sí significa? Soltar significa que tú confías en que lo que sea que suceda y lo que el creador, es la, Dios cree para ti, o sea, en el desarrollo del árbol, de la semilla que tú estás sembrando, va a ser lo mejor diseñado para ti, incluso si no es en el empaque en que tú querías. Igual, esa es una, es una lección muy profunda para ti. O lo fue también una lección muy profunda para mí. Y la razón de por qué digo eso es porque muchas veces nos han enseñado a que nuestra confianza o nuestra certeza o nuestra mentalidad esté asociada a que yo quiero que este proyecto salga bien, que facture, que tenga views, que este vídeo se vuelva viral, que esto salga tal cual como yo lo tengo pensado. Pero en el transcurso de mis pocos años de vida, si algo he podido aprender y si algo he podido reflexionar en retrospectiva, es que los planes que tiene la vida para ti son mil veces más grandes, más poderosos que los planes que tú tienes para ti. Entonces, si las cosas no salieron en su primera versión como tú esperabas, Eso es algo extraordinariamente genial, de lo cual nos deberíamos sentir agradecidos. Es muy difícil estar agradecidos de algo que no sale como tú esperas, pero te vas a dar cuenta que en el paso del tiempo eso sucedió por una razón muy poderosa. Te doy un ejemplo. Con mi esposa, con Jessy, nosotros arrancamos una agencia de marketing digital alrededor del año 2003. La crecimos, funcionó muy bien, etcétera. Luego yo fui a un mentor espiritual que se llama Neale Donald Walsch, a un seminario en Barcelona. Creo que ya te contaba la historia. Y él despertó en mí algo que ya estaba muy dentro, que yo estaba tratando de ocultar. Ocultarla, ya estoy hablando como un puertorriqueño, que yo estaba tratando de ocultar. Y que a través de todo lo que él presentó en su seminario hizo que saliera a flote. Y fue una crisis existencial. Y esa crisis existencial giraba en torno a: yo no estoy haciendo algo que realmente quiero. Estoy haciendo algo que sí genera dinero, genera facturación, me da un gran estilo de vida a mí y a mi esposa, pero en realidad no tiene más allá de eso, no tiene propósito, no tiene una visión mucho más allá de facturar y generar dinero. Entonces eso me desconectó muchísimo y yo duré un año y medio con la crisis existencial de no saber qué hacer. Esa crisis existencial me llevó a mí a que de forma tanto consciente como inconsciente a quebrar la empresa. Porque yo siempre cuento que nuestra empresa y nuestra agencia de marketing quebró, y en realidad no quebró ni por condiciones del mercado ni nada, sino porque si tú tienes un avión que está volando y tú sueltas el timón, es inevitable que el avión vaya empezando a caer de poco a poco y en algún momento se va a estrellar. Eso fue lo que pasó cuando yo estaba en esa crisis existencial. Yo dejé de poner la intención, de ponerle acción a la empresa y al negocio. Entonces de repente ya no se están inscribiendo tantos clientes, las campañas no están funcionando de la misma forma, unos clientes se molestaban porque bajaba el nivel de servicio, entonces ya no renovaban la, la membresía que teníamos en ese momento, y así sucesivamente. Entonces los cambios no son drásticos, si no es que quebramos de la noche a la mañana, pero al cabo de un año y medio hemos perdido dinero, tuvimos que endeudarnos más para cubrir gastos tanto de empleados como de sistemas como de inversión publicitaria, etcétera, etcétera. Y en ese momento, cuando ya estamos al borde de la quiebra, se nos presentó una oportunidad, que es donde hablamos de conocer y reconocer las señales de Dios. Y se trata de que vino una persona de Brasil al mercado hispano. Nosotros trabajamos y trabajamos hoy en día con una persona que se llama Hotmart. Vino uno de los grandes líderes de ese mercado acá a Bogotá. Nosotros participamos de un seminario, de un taller de él de 3 días, junto con otros grandes líderes del mercado de marketing digital, infoproductos, etcétera. Y él hizo una invitación a un mastermind Tiene una inversión de $15,000 por persona. Nosotros en ese momento con deudas, sin ingresos, con la empresa casi al borde de la quiebra, sentimos, porque eso no hacía lógica, y de hecho, paréntesis, una de las frases, quizás vaya a ser un podcast alrededor de este tema porque es fantástico, una de las frases que más nos estamos repitiendo con mi esposa, a mirar hacia atrás de lo que más nos ha funcionado, es la idea de que la vida no es tan lógica. Cierro paréntesis. Y la razón de por qué no era lógica era porque, Julián, Jessy, ustedes están con muchas deudas, la empresa no tiene suficiente flujo de caja, les están pidiendo una inversión de $15,000 para solo para entrar al programa. Eso no incluye ni viaje, ni tiquetes, ni hospedaje, ni comida, ni nada de nada. Entonces, ¿qué hicimos nosotros? Va a parecer una idea loca para muchos, pero lo que nosotros hicimos fue conseguir un préstamo. Fue un híbrido entre un préstamo familiar. Ellos nos dieron una parte de nuestra familia, nos la prestaron. Y otra parte del banco. Fuimos al banco, el banco nos prestó, tuvimos el dinero para poder pagar la inversión en el programa. Bueno, una parte, porque nosotros fuimos a cuotas para pagar los tiquetes de ir a Brasil al evento. Eran varios encuentros en Brasil durante el transcurso de un año. Y lo que nosotros decidimos encima de todo eso fue: ¿por qué no vendemos todo? Lo que nosotros tenemos, sí, o sea, nuestra lavadora, nuestro todo, todo, todo, todo, y nos vamos a vivir a Brasil. Y eso hicimos, nos sumamos a la locura, vendimos todo, muchas cosas las regalamos, y después toda nuestra vida se redujo a un par de maletas, a las posiciones de Jessy, a las posiciones mías, y nos fuimos a Brasil. Llegamos primero al Hotmart Festival. Bueno, en fin, la historia corta fue que nosotros dijimos, esta es la señal, nos va a ir súper bien, súper bien. Seguimos la mentoría, hicimos tal cual el paso a paso. En diciembre, eso fue como en octubre, nos preparamos un mes de preparación para un lanzamiento de uno de los programas de productividad que yo quería lanzar, y perdimos dinero. Solo una persona se inscribió. Entonces estábamos con no solo las deudas de la empresa, sino además las deudas ahora de todo el estilo de vida de Brasil, etcétera, etcétera. Y entonces ahí yo me sentía muy frustrado. Sí, esto evidentemente no venía en el paquete que yo quería. En resumidas cuentas, nuestra visa se vencía porque solo teníamos 3 meses como turistas para estar en Brasil. Regresamos a Colombia y la siguiente pregunta fue: ¿dónde nos vamos a hospedar? Porque no tenemos dinero para el arriendo, no tenemos dinero para el alquiler de la casa. Mi suegra, mis suegros, muy generosamente dijeron: mientras resuelven eso, vénganse a vivir acá nosotros. Alistaron el cuarto de infancia de mi esposa y ahí nos instalamos. Nuestro plan era que solo durara un poquito de tiempo, unos pocos meses, pero duramos 2 años y medio allá. Cuando llegamos, eso fue diciembre, transicionando enero del 2019, yo empiezo con las clases de productividad, empiezo a aportar valor a la gente, hicimos un lanzamiento. Digo: no, ahora sí va a funcionar. Hicimos un lanzamiento, nos endeudamos en $500 más. Para poder hacer esa campaña. Y facturamos 0 pollitos, 0 dólares. Estábamos endeudados en más de 20 no sé cuántos miles de dólares, viviendo en las casas de mis, en la casa de mis suegros. Yo sintiéndome como un total fracaso, yo regañando, reclamando y estando muy molesto con la vida y con Dios de por qué yo estaba en esa situación. Insistiendo, no venía nada empacado como yo quería. Todo estaba en mi contra, o por lo menos así yo lo percibía. Y como siempre dice mi esposa, es una de las frases favoritas de ella, y es: un mal día para tu ego es un muy buen día para tu alma. Un mal periodo para tu ego es un gran periodo de crecimiento para tu alma. ¿Por qué lo digo? Porque después lanzamos algo que se llama la Comunidad de la Alta Productividad, que hoy en día es nuestro programa principal, nuestro programa estrella. Y ahí se inscribieron 2 personas, luego 3, luego 5, luego 10, luego 20, luego 50, luego 100, luego 500, luego 1000, luego— y así sucesivamente. Pero fue un periodo donde las cosas no salieron como yo esperaba. Pero si hubieran salido como yo hubiera esperado, si hubieran venido empacadas tal cual como yo las tenía, entre comillas, planeadas, me hubiera perdido de lo que hoy en día estoy disfrutando, que es de mi propósito. Me hubiera perdido, por ejemplo, de crear la comunidad de alta productividad. Seguramente no estaría hablando aquí en este podcast de esas cosas porque mi línea de trayectoria, si lo quieres ver así, hubiera sido totalmente diferente. Entonces te cuento esta historia porque cuántas veces nosotros creemos que las cosas, si Dios nos ayuda, tienen que salir tal cual como nosotros queremos, y resulta que no. Dios te puede estar ayudando, poniéndote en el camino correcto, dándote exactamente lo opuesto a lo que tu ego quiere. Y eso tiene que ver con recordarte, porque esa lección yo hoy en día ya la aprendí. Cuando tenemos retos y dificultades, en vez de ponerme de mal genio, frustrarme, reclamarle a Dios, hoy en día, aunque no es fácil, lo reconozco, Hoy en día la sensación es: gracias Dios, ahorita no lo entiendo. O sea, ahorita no entiendo por qué estás poniendo esta situación difícil, dolorosa, retadora en mi vida, pero sé que si tú la estás poniendo es por una razón que, a pesar de que no la vea, es más grande que lo que yo alcanzo a ver. Y como suelto y como confío en ti, y como confío en el desenlace de la vida misma que está creando conmigo, donde yo me responsabilizo por hacer lo mejor de lo que está en mi control y le entrego al universo, a Dios, el resto que no está en mi control. Entonces gracias por eso, sí, va a atravesar esta situación, va a aprender de ella, etcétera, etcétera. Entonces recomendación para esta parte, y es: soltar y confiar no significa que las cosas, no significa que tu confianza está en que tu campaña va a ser rentable, no significa en que tu video va a ser viral, no significa en que entre comillas vas a lograr el resultado tal cual como tú lo quieres. Significa que tú confías tanto en Dios, confías tanto en el universo y en la vida que incluso si te da lo que entre comillas es opuesto, tú sabes en el fondo de tu corazón que es lo mejor para ti, porque de otra forma no hubiera sucedido. Hoy en día yo estoy convencido de esta idea, es una de las ideas quizás más difíciles de aceptar, pero es la idea de que lo que sea que está sucediendo en mi vida es lo mejor que tuvo que haber pasado y no pudo haber pasado otra cosa, porque si otra cosa hubiera sido mejor para mí, hubiera sucedido esa otra cosa. Pero como lo único que existe es este momento presente, y como nos enseña Eckhart Tolle y todos los grandes mentores espirituales y demás, y lo único que existe es el presente, entonces tenemos una de dos: o resistirnos, y lo que resistes persiste, y decir eso no es justo, eso no debería pasar, etcétera, querer cambiarlo, etcétera, o aceptarlo. Y cuando lo aceptas, curiosamente, las cosas se van yendo en flujo de donde tú deberías estar. Entonces, cuando hablamos de soltar y confiar, quiero redondear esta idea, que también es una de las ideas más poderosas que te puedes llevar de este episodio. No significa que tú confías en que la cosa vaya a salir tal cual como tú la tienes pensada, en el empaque. Significa que tú tienes la plena confianza que sea lo que sea que vaya a suceder es lo mejor que te puede suceder justamente a ti. Porque Dios y la vida no te hacen nada en contra de ti, nunca de los nunca, siempre lo hacen a tu favor, así tú no lo veas. Sí, es como cuando, no sé si tú eres papás, si tú eres papás, pero lo que yo sé del tema de parenting es que, por ejemplo, cuando mis papás castigan a mi hermano, a mí no me, casi no me castigaban. Porque yo era demasiado, demasiado, o sea, el pasado. Mi hermano sí era el rebelde que les dio muchos dolores de cabeza a mis padres. Cuando castigaban a mis padres, ellos lo hacían con mucho amor, sabiendo en el fondo que lo estaban haciendo por el bien de él. Y en ese momento no lograba entender. Entonces, lo que hay veces puede parecer como un castigo de la vida: ¿por qué me pones esta crisis financiera? ¿Por qué me pones esta ruptura amorosa? ¿Por qué me pones este reto así difícil de salud? No es porque no es que te esté castigando, no es que tú te lo tienes, un karma, y entonces estás pagando las consecuencias de lo que no hiciste. No, no, no, no, no, no, la historia va mucho más profunda alrededor de eso. Dios te lo está poniendo en tu camino. Eso lo vamos a profundizar seguramente en otro episodio. Te lo está poniendo en tu camino por un propósito mayor, porque hay algo que quiere que tú aprendas. Porque es un pequeño giro, o es un gran giro que tú sí o sí necesitas dar en tu vida. Y Dios, la vida, encontró que es la mejor forma para que tú lo puedas tomar. Entonces, ¿qué es lo que significa, señoras y señores, soltar y confiar? Soltar y confiar significa que tú vas a tener una visión, porque sí, todos nosotros tenemos una visión de lo que queremos y un deseo de facturar, de tener un negocio rentable, de impactar la vida de personas, etcétera. Sigue teniendo esa visión. Pero no estés apegada a ella. Ten visión, ten objetivos, y haz lo que está en tu control, en nuestro control. ¿Qué está? Planear, prepararnos, estudiar, hacer la mejor acción, etcétera. Listo, haz lo mejor que esté en tu capacidad. Mueve tus 30 minutos la piedra, y el resultado no lo vas a lograr tú solo. Si tú luego sueltas y confías, ¿qué significa suelta y confía? Es, por ejemplo, si tú haces un vídeo Graba un vídeo como el Luz, Esaltar y Confiar. Yo grabo el vídeo, lo publico y listo. Y quizás al día siguiente reviso, pero no estoy todo el tiempo ahí teniendo cerca de mí el vídeo para ver cómo va y si va bien y empezar a juzgar. No, suéltalo. Hoy en día es lo que yo hago. Y lo mejor que puedes hacer, incluso, que también está en tu control, es mándale buena energía, mándale buena vibra. Mandarle bendiciones a eso que acabas de hacer. Hoy en día, cuando yo hago un proyecto, por ejemplo, cuando lanzo una campaña de marketing con mi equipo y demás, yo cierro los ojos, hago una pequeña meditación y me visualizo yo mandando la energía. Sí, es la cosa más loca y etérea del mundo, pero yo me imagino la campaña llegando a las personas, etcétera, y ya. Y luego lo suelto y luego me pongo a hacer otras cosas en mi vida. Sí, no tratando agarrar la semilla y mirando si está creciendo, no. Y si después, al día o los 2 días o lo que sea, lo que está en mi control, voy, reviso y hago los ajustes necesarios. Si yo miro la semilla y digo, uy, de pronto le hace falta agua, está muy seca, entonces le pongo un poco más de agua. Uy, le puse mucha agua, ahorita no le voy a poner agua. Uy, le faltan sus minerales, le voy a poner esta pastillita de minerales, etcétera. Todo en términos de analogía. Entonces, señoras y señores, tengo una pregunta, y es: a partir de ahora, ¿cómo vas a empezar a aplicar este principio? De soltar y confiar en tu vida. Y quiero concluir recordándote algo, y es: los planes de la divinidad, del creador, de Dios, son mil veces mejores que los tuyos. Entonces, lo que sea que tú estés atravesando en este momento, no te resistas tanto. Mírale el lado de donde puedes aprender, mírale por qué está en tu vida, porque si la vida te lo puso por una razón mucho más profunda. Y sigue enfocándote en lo que sí está en tu control. Y eso, como siempre, señores y señores, me encantará leerte en la zona de los comentarios. Déjame saber qué resonó contigo este episodio, déjame saber si quieres que profundice alrededor de algo, déjame saber si tienes alguna pregunta, porque seguimos en el inicio. Es el episodio número 4 y me ha gustado mucho el proceso, tanto de crearlos, grabarlos, publicarlos, recibir tu feedback. Ha sido súper mega especial. Y este proyecto del podcast va a seguir adelante siempre y cuando esté aportando valor, que es su máxima misión y su máxima intención. Así que me encantará leerte en la zona de los comentarios. Muchísimas gracias por llegar hasta el final. Recuerda traer alguno de esos principios y aplicarlo a tu vida, y ya me vas contando cómo te va funcionando. Te mando un fuerte abrazo y nos vemos en el próximo episodio. Chao, chao.










