
A man born in 1982 traces how absent fathers and intervening mothers reshaped family structure and discipline. He argues feminism eroded paternal authority without replacing it, leaving a generation without clear boundaries. He calls for fathers who are both loving and firm, mothers who back them up, to stop raising what he sees as weak men.
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¿Qué hicimos tan mal como sociedad que llegamos al punto de los TERFs, identidades de género, la sobresexualización de las mujeres? En fin, todo lo que está mal de cómo nos comportamos los humanos. Les prometo que este video completo va a estar interesantísimo. Yo soy de 1982 y por aquel entonces la paternidad se empezó a poner extraña. Para empezar, eran padres que habían sido criados por padres sumamente ausentes, algunos porque participaron en conflictos bélicos. Otros porque se volvió muy común tener que irse a otros lugares del país para buscar una oportunidad, pero muchos eran ausentes en su afecto. Venían de épocas tan duras que pues era difícil llegar y todavía ser amoroso en la casa. Ahora, la generación de padres que nos tocó, a los que crecimos alrededor de mi época, ahora eran ausentes por exceso de carga laboral, es cuando se empezaban a trabajar un chingo, y seguían siendo ausentes en su afecto por un extraño momento social en el que pues, güey, era casi prohibido ser homosexual. Y ser muy amoroso con los hijos les hacía pensar a los padres que a lo mejor pues eso era lo que los volteaba. En ese momento se empieza a meter el feminismo dentro de lo que es la paternidad. Antes existían dos estándares de reprimenda. O sea, te portabas medio mal y pues tu mamá lo arreglaba. Te portabas muy mal, la frase era "espérate a que llegue tu papá". Ya sabías que tu papá, la regañada esa sí iba a ser en serio, no jalabas. Y hasta ese entonces las mamás jamás le llevaban la contraria al papá frente a los niños. Al contrario, buscaban que al papá se le respetara. Después de eso comienza Hizo un cambio drástico en el que las mamás se meten todo el tiempo, no solo evitando la corrección que el papá estaba dando, sino llevándole la contraria todo el tiempo frente a las crías. "Ay, que déjalo, ay, que pobrecito, ay, que no seas tan duro con él, ay, es que se siente mal." Y ahí es cuando se pierde toda la seriedad que los padres aportaban a la paternidad, toda esa estructura, toda esa disciplina, todos esos valores que mantenían la rigidez necesaria. Y ahora tenemos generaciones que crecieron sin estructura, para quienes hacer lo que deben de hacer depende de su estado emocional. O sea, sin responsabilidad alguna. Lo interesante o importante de esto es que después de la exageración se llega al balance. O sea, padres amorosos pero que saben cuándo ser duros con sus hijos, y madres que respeten a su hombre y tanto los hijos lo hagan respetar al padre. Que las discusiones nunca sean frente a los niños. Y ojalá llegue a tiempo, porque la historia nos ha enseñado que hombres débiles hacen tiempos difíciles.
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