
Most failures come from self-doubt, not lack of ability. The speaker shares stories of rejection and humiliation from his youth to show how painful experiences become the bridge to connect with an audience. Act without fear, and your struggles become your strength.
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Muchas veces las cosas no te salieron mal porque estuvieras pendejo, las cosas no te salieron mal porque no tuvieras el conocimiento, las cosas no salieron mal por suerte, te salieron mal porque las hiciste con desconfianza. Esa es una realidad. Cuando ustedes aprenden a abordar, se dan cuenta que no hay mucha diferencia en cómo lo hacían al principio y cómo lo hacen ahora. La única diferencia más grande es que dudan menos de ustedes mismos. Entre menos dudas de ti mismo, más probable es que te salga. Esto es, miren, yo sé que una de las cosas que se enseñan más importantes sobre creación de contenido es que tú puedas conectar con el dolor de la gente. Y yo sé que a muchos de ustedes les cuesta trabajo conectar conmigo, a muchos, muchísimos, la gran mayoría de los hombres les ha costado trabajo conectar conmigo porque conectan más con otros hombres que sufrieron muchísimo más que yo con las mujeres. O sea, que llegaron a los 17, 18, 20, 25 y tienes saludos a Mario Luna, no. Que llegaron muy tarde al mundo de las mujeres y sufrieron mucho por los pinches rechazos, ¿no? Que tuvieron que andar pagando cariñosas, cabrón. O que las mujeres nomás los usaron, que la mamada bien culera. Saludos a Luis Castillejas, ¿no? Puro cabrón que pues bueno, era un pinche perdedor, ¿no? Que nadie los pelaba. Saludos a Don Reto, ¿no? Entonces pues güey, conectas con ellos porque güey, ese güey pasó también por lo mismo que yo. Entiendo que eso parezca, lo que pasa es que yo empecé más temprano. Pero yo también sufrí muchísimos rechazos, güey. Yo me acuerdo así de, güey, o sea, que mis amigos no me pelaran, los que yo creía que eran mis amigos, ¿no? Tengo una camisa que cuando vuelva a ir a Guasille, güey, a Guadalajara de vuelta, güey, la voy a buscar, que es una camisa de la que salí de cuando sales de la primaria, que así tus amigos te la autografían y te ponen algún recuerdo bonito, y tú ni ves, ¿no? Porque te lo están escribiendo en la playera con el plumón. Bien feo, güey. Mi camisa está llena de mentadas de madre, de pinches ahí, ojalá te mueras, güey, ojalá. O sea, cosas culeras de niños que a lo mejor ni siquiera realmente lo sentían, Pero nadie me dejó un mensaje bonito, güey. Puros mensajes de así: ojalá te mueras, ojalá no te vuelva a ver en mi pinche vida. No, qué bueno que ahora, güey, me tienen que ver en TikTok, ¿no? Pero estuvo bien feo, güey. Mi vida social estuvo bien feo, bien triste, bien sola, cabrón. De hecho, yo le estaba contando a mi hijo el día de hoy que por ahí a los 22 años fue cuando comencé a tener amigos. Y el motivo de eso es porque también muchas veces no me aventé a hacer las cosas.
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