
Master Santana shares a story from a Mexico City workshop about Manuel, who traveled from Empalme, Sonora. He argues that success isn't about forcing self-belief but about refusing to entertain the idea of failure, using a scene from Cars to illustrate the point.
Questions this video answers
Pilares del Hombre Chingón
Manuel, from Empalme, Sonora
Ian, six years old
Chapters
Hace un par de meses me tocó dar el taller presencial de los Pilares del Hombre Chingón en la Ciudad de México y me pasó algo de lo más interesante que estoy muy agradecido. Uno de los seguidores que ya de cuando empecé este proyecto todavía ni siquiera se llamaba ManLab, simplemente seguía en la parte de Santana Coaching. Uno de los seguidores se llama Manuel, ahora ya gran amigo, me dijo yo voy a ir, creo que él vive en, se llama Empalme, Empalme Sonora, se fue desde Empalme Sonora a la Ciudad de México para el curso, de hecho fue también al de Guadalajara, pero por lo pronto se fue a ese y le dije ¿A qué hora llegas al aeropuerto? Me dijo a tal hora, eran como 10 minutos de diferencia a la hora que yo llegaba desde Cancún, yo vivo en Playa del Carmen, Quintana Roo, hermosa Playita del Carmen. Y me pasó que nos vimos, nos saludamos, le dije vamos a agarrar un Uber, vámonos para acá y empezamos a caminar y yo traía un ticket de compra de algo que se había adquirido, creo que fue un pan en el Globo, que en la Ciudad de México hay una repostería que se llama El Globo, que me encanta, me fascina. Entonces íbamos caminando, él a mi lado y había un bote de basura, acuérdense que era la primera vez que me veía en persona este Manuel. Entonces eso lo hizo muy interesante y lo hice rollito y realmente el espacio para que cayera el papelito no estaba muy grande, lo hice rollito, lo tiré, entró y el Wow Sensei se quedó impactado. Ahora no estoy tratando de presumirles que yo le atino a la perfección en movimiento un papelito dentro del bote de basura, pero cuando él lo dijo, cuando él se impactó, me recordó que a mí me pasaba lo mismo porque cuando yo estaba pues como decimos en México, morro, cuando estaba chiquillo como dicen en Argentina, como estaba pendejito, aquí significa México otra cosa diferente, me desconfiaba, tenía yo muy poca confianza para hacer las cosas, lo pensaba mucho, me acuerdo cuando jugaba basket, me lanzaba en el balón de basquetbol y pensaba lo voy a atrapar, esta vez lo voy a atrapar, me va terminada pegando en la cara porque lo pensaba mucho. Descubrí que la vida realmente no significa de creer en uno, yo lo voy a hacer, yo lo puedo lograr. No, realmente es de eso, la gente que hace ese tipo de cosas, de trucos que parecen naturales, que le salen súper bien a la primera, no es la que cree en ellos, sino la que no desconfía de ellos mismos. Y no es lo mismo, no es lo mismo decir yo puedo hacerlo que simplemente no pensar siquiera que no podrías hacerlo. De hecho me acuerdo que bueno, ahora ya tengo un hijo de seis años cumplido, Ian, mi muchachito y pues bueno, me toca ver las películas de Disney con él, tengo que ser honesto que muchas veces las veo todavía yo más, con más entusiasmo que él y pues me ha tocado seguir uno que a mi hijo le encanta que es el de Cars, no sé si tenga nombre en español, Cars, que el protagonista principal es Lighty McQueen en la primera película de las tres, en la primera película está a punto de ganar y pierde, en la segunda ya es un ganador total y en la tercera pues ya prácticamente está para retirarse, ya llegaron las nuevas generaciones y ya es momento prácticamente de retirarse y le toca una fan que es la que le está ayudando a entrenarse tipo Rocky Balboa en la tercer película y mientras lo está ayudando a entrenarse pues ella le expresa que cuando era ella era niña que lo veía ganar por las carreras, los Piston Cups y que como lo logró. Llega este momento muy interesante que le ¿Cómo fue que supiste que tú podías ser campeón de carreras? Y él dice pues es que nunca se me ocurrió que no podía hacerlo. Ese momento mágico, él no dice ya es que yo me levantaba y me motivaba y me daba mis afirmaciones diarias de yo soy un hombre capaz, yo soy el que puede alcanzar la copa. No, simplemente a él no se le ocurría que no podía pasar. Y como eliminó esa posibilidad de su mente entonces pues lo lograba. ¿Es muy sencillo, las capacidades humanas son las mismas, tenemos capacidad de evolucionar en nuestra propia vida y sabes que? Si alguien más lo logró, tú lo puedes lograr. Bueno, los récords olímpicos establecidos en natación en 1940 están siendo quebrados en estos días por días de 12 años. Entonces la evolución humana está en todos nosotros y las capacidades también, siempre y cuando más que confiar en que tú puedes hacerlo, dejes de desconfiar que no puedes. Es muy sencillo, está dentro de ti y está en todos los humanos. Kárale Si ¿Quieres más consejos? Ya sabes, suscríbete al canal, siempre hay un vídeo de ManLab que te puede ayudar. Y aquí nos seguimos viendo para seguir creciendo juntos.
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