En este fragmento de YouTube, dos interlocutores discuten cómo un hombre puede intensificar el contacto físico con una mujer que ha expresado que no le gusta ser tocada. El hablante A describe su deseo de "escalar" el contacto pese a la resistencia de la mujer y la presión de sus amigas. El hablante B responde con un consejo explícito, agresivo y manipulador que sugiere ignorar la negativa de la mujer, usar frases falsas de respeto mientras se continúa tocando, y presionar repetidamente con besos y caricias. El tono es coloquial, vulgar y coercitivo, y la conversación promueve la violación del consentimiento, presentándola como una estrategia para “encantar” a la mujer.
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Es que se cuenta de que yo tengo una morra guapísima, guapísima, gracias a ti, hermosa, negona, güerita, joven, reservada. Pero o sea, yo quiero escalar a más contacto físico con esa güey porque es de esas niñas de casa, o sea, de que... Y tiene unas amigas de que la cizañan mucho, de que no... A los 5 meses, o sea, como mínimo me dijeron de que me la bese. Y bien cizañosas las morras. Y yo mis amigas todas como tú me dijiste. O bueno, en los vídeos dices, y en otro vídeo este dices de que más vale, bueno, no me acuerdo bien qué dijiste, pero este pendejo ni me tocó. Bueno, fue lo que más se me grabó. Entonces yo me animé más, contacto, contacto, contacto, pero la güey me dijo que no le gusta que la toque, pero a mí me gusta más el contacto. O sea, ¿qué puedo hacer para escalar más contacto?
La agarras, güey, y así la agarras de cerca. Obviamente está contigo porque le gustas, ¿no? El amor también va a querer, ¿no? Pero se está haciendo pendeja más por hacerle caso a las amigas, ¿no? Y entonces te acercas, güey, le das un beso aquí, cabrón, y le dices: no mames, es alguna cosa cachondilla, ¿no? Y luego te la acercas al beso y: ay, pero es que no te gusta que te toquen. Tengo que ser respetuoso, tengo que ser— güey, así tú eres el que comienza a controlarte, ¿no? Así como: se me olvidó que no te gusta que te toquen. Luego también la gracia de la cintura, como decir: "Mmm, mi bitch." "Ay no, no, espérate, se me olvidó que no te gusta que te toquen, ¿verdad? No, no quiero que te sientas que estás siendo..." Y así, wey, chingue y chingue y chingue y chingue, wey. Métele mini calentadas, wey, y vas a ver cómo solita, cabrón, así va a estarle así: "Ay, cómo me encantas." Y le pegas así, le abres los labios, wey, respiras profundo así: "Híjoles, pero no te gusta que te toquen, me tengo que acordar, me tengo que controlar." Chingue y chingue y chingue, wey. Dobla las manitas, wey. Todas, wey. Todas.