
En este breve intercambio, el hablante A expresa su deseo de comenzar a llevar un diario diario para mejorar personalmente, pero no sabe qué anotar. El hablante B responde preguntando cuán intensamente quiere mejorar, indicando que la conversación está orientada a explorar la motivación y los posibles beneficios de la práctica del journaling.
Y algún día escuché que tú tienes, o tu hijo, le pusiste, no recuerdo bien, que al final del día anotara en un diario lo que hizo. Lo que no sé es qué tiene que anotar, o más bien quiero empezar a hacer eso para mejorar diariamente, pero no sé qué anotar.
¿Qué tanto quieres mejorar?
Mmm, no, pues lo más que se pueda.
¿Lo más, lo más, lo más que se pueda? Un 50% más te puede ayudar a aumentar un chingo, pero va a necesitar cierto nivel de incomodidad. Jalas o te agachas, jalo. Te compras una libretita como de este pinche tamaño, sabes, chiquita, y una pluma que le quepa, y esa la tienes que traer contigo todo el tiempo, güey. Y cada vez que salga algo que tú, sea un pensamiento profundo, una lección que te llegó, algo que aprendiste, apunta. Y ahora sí, al final del día te tomas un momento para sentarte, una media hora, güey, yo creo que lo que te toma, y todo lo transcribes a tu diario, güey, lo transcribes a tu bitácora, lo transcribes. Entonces lo transcribes y ahí mismo lo lees, y luego lo escribes otra vez, y luego lo escribes otra vez, y luego lo escribes otra vez. Llegado el fin de semana, el domingo te tomas unas 2 horas, una hora y media, una hora, no sé cuánto te tome, que repasas todo lo que leíste de la semana, y luego la otra semana empiezas la misma secuencia. Cuando llega el mes, te tomas medio día quizás y lees todo lo que escribiste del mes, todo lo vuelves a repasar. Y luego al final del año te tomas un fin de semana si es necesario y te pones a leer todo lo del pinche año, hijo de su puta madre, wey. Te vuelves una bestia en poco tiempo. Esa es la mejor manera. A mi hijo se la puse más leve de nomás comenzar a escribir lo que lo que él recuerda, lo que le pareció importante de su día, que tiene 10 años. Pero a tu edad, es que, güey, una verdadera honestidad, güey, autorreflejarte es lo vital, cabrón. Ahora, no quiero ser hipócrita, yo no lo hago, pero yo desarrollé una madre bien sociópata, bien psicópata, en la que todo el tiempo yo todo lo repaso. Por eso soy tan bueno con las conversaciones, porque cuando se termina una conversación, si una venta, si una cita, todo lo repaso. Cuando aprendo una lección, está como disco rayado, pero es un desarrollo mental que yo hice, no, que ni siquiera lo recomiendo, que está medio raro, no.
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