
A group discusses why department store salespeople fail by waiting passively for customers to ask for things. They argue for a conversational approach: compliment their clothes, chat them up, guide them to more items. One sale becomes three when you actually engage.
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Y pues bueno, la mayoría de la gente que está en una tienda departamental, una tienda de ropa, pues lo único que hace es pues llega un cliente y está buscando algo, no, y ya, así se queda, no, no sean muchas cosas, no.
Buenas noches con el Cisneros, Tibón.
No hace la gran cosa esa gente más que pues estar esperando a ver si le pide, tienes en esta talla y se acabó.
Y es bien aburrido, güey.
Ese es el pinche detalle, ahí es donde yo descubrí algo hermoso, güey, de de lo que deben de hacer.
Pues esto es habilidades profesionales otra vez, y esto ya no es de seducción, pero estoy hablando por qué la seducción sirve para esto. Entonces las habilidades profesionales me comienzan a surgir ahí, cuando digo, güey, qué hueva estar nada más ahí en el mostrador o con mi cara de pendejo ahí parado cuando puedo interactuar con los clientes.
Y entonces me empiezo a dar cuenta cómo el abordaje que yo hacía con las chicas lo hacía con los clientes.
En vez de decir Hay algo que se refiere, no, güey, le chinga, le resaltaba algo que los veía.
Güey, qué buena playera, qué padre, qué andas haciendo por acá.
El chinga les comenzaba a sacar plática, los abordaba igual como abordaba a una chica. Yo abordaba a los clientes y en el cotorreo, en estar platicando, ya viste esto, mira, por eso es de mis favoritas de acá, y les mostraba más ropa. Y llegó gente que me llegó a reclamar, güey, de manera bonita, que yo nada más vine por una playera, me fui con 6. No, que fue, fueron momentos muy interesantes cuando comienzas a darte cuenta que también comienzas a resaltar.
Echarle más ganas en el trabajo no es, no es por el trabajo, es por ti. Y hay mucha gente se le olvida que la vida se trata absolutamente de ustedes.
La vida no se trata de nadie más, ni de su empleador, ni de su compañía, ni de su familia, ni de sus hijos, ni de nadie más.
Se trata de ustedes.
¿A qué me refiero con esto?
Yo no mejoro por mi hijo. Yo, al mejorar, le sirvo a mi hijo.
No hay ninguna persona por la que yo me sacrifique.
El mejorar es lo mejor que puedo hacer por los demás.
Entonces, a lo mejor no es el trabajo al que se quieren dedicar donde están ahorita, o al siguiente que entren.
A lo mejor no, pero el estar ahí trabajando y echándole ganas, aunque ni siquiera les paguen, también Es una práctica muy chingona para que después, cuando encuentren un trabajo que sí les gusta, ustedes tengan su emprendimiento, sepan lo que significa tener buena atención al cliente, tener una buena calidad de trabajo y no estar perdiendo el tiempo, güey.
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