
Two men discuss a survey where they asked recent girlfriends if they wanted more men like them. They claim most women said yes, then argue women are ungrateful complainers who constantly demand change. Their advice: men should never adapt to please their partners because it ruins what attracted them in the first place.
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Wey, te voy a contar algo súper mamón que me ha pasado en estos días, que te va a servir un chingo. Le he estado preguntando a las morras con las que he salido, con las que he andado en los últimos meses, algo como similar. Déjatelo cuento bien, déjatelo explico bien antes de que digas qué mamón. Les pregunto: ¿qué crees que debería de haber, más hombres como yo o menos hombres como yo? Ellas entienden que más que una pregunta egocéntrica es porque yo estoy haciendo este canal, me gusta recopilar este tipo de información. Lo mamón de todo esto es que la reacción normal es: no, pues más hombres como tú. Pero la respuesta les hace shock a ellas mismas, porque pues, güey, típico de las morras, pues más que ver lo que tienen se quejan por lo que no tienen. Y las morras se les hace súper difícil estar conmigo porque, güey, soy restricto, cabrón. Además de que las morras están súper acostumbradas a salirse con la suya porque los cabrones pues siempre andan de bien. Y conmigo pues jamás, cabrón. Porque pues obviamente si se voltean a ver hacia atrás dicen, ay, sí estaba bonito que aquel cabrón era todo lindo, ay, eran más fácil de mover. Pero lo que sucede ahí es que lo ponen en perspectiva y dicen, de estar con un cabrón que no tiene tantas cualidades, que es un pinche niño para las cosas, a estar con un hombre, aunque sea más difícil, pues mejor con este cabrón.
Por ejemplo, una morra me salió con que: "Sí, pero pues tampoco eres ideal." Y le dije: "Pues vete, vete a buscar el ideal, pues, ándale." Una me dijo: "Pues por eso regresé contigo." Y yo: "Pues, ¿con quién más te ibas a ir?" Ahora, lo que te quiero decir aquí no es que yo soy una súper chingonería.
Sí lo soy, pero no es eso.
Constantemente, güey, tú vas a escuchar a las morras quejarse de cómo eres. Van a estar chingui chingui que: "¿Por qué no eres más así?" "¿Por qué no eres menos lo otro?" No dudo que haya ocasiones que te estén diciendo que cambies algo importante, como ya bájale a la peda, pero normalmente lo que están haciendo es quejarse nada más de lo que no tienes, en vez de agradecer lo que sí eres. No las escuches, para empezar, porque jamás les vas a dar gusto.
Para ellas nada es suficiente, y peor aún, puedes terminar cambiando de ser la persona que la enamoró.
Así son, están chingui chingui, cambies esto, lo otro, y cuando lo cambias dicen: ay, ya no eres el hombre del que me enamoré. No mames.
Otra vez, no digo que haya cambios que no sean importantes, pero los cambios nomás por darles gusto.
Mija, aquí no es restaurante. Si no le gustó lo que le serví, no se lo coma. Pero güey, tampoco es para que te estés quejando, te estés enojando, te estés poniendo así de: ah, pues si no te gusta, a la chingada. Hazles como yo, nomás dales por su pinche lado y ya.
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