
A man argues that women often claim to want the best for their partners while actually steering them toward what the women want, eroding the man's sense of self. He says this dynamic breeds resentment and relationship strain, and calls on women to let their partners pursue their own vision instead.
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Las morras dicen: es que cuando eres una mujer buena te terminan dejando por una de esas. No, güey, las morras no entienden bien el concepto de lo que es ser una mujer buena. Ellas se imaginan que lo son porque pues tienen el pedo distorsionado, no. Pero fíjense bien para que vean, o sea, hay mujeres viendo este live, aprendan de lo que voy a decir, porque lo que voy a decir les puede ayudar a que tengan mejores relaciones próximamente, ok. Una cosa, una cosa es que tú digas: a mí me encantaría ver a mi hombre alcanzar su mejor versión, ¿no? Que veré, bravo, aplauso a todas esas morras, ¿no? Pero hay muchas morras que no es eso lo que hace de buscar que su hombre sea su mejor versión, sino el tipo de versión que ellos quieren que sea. El tipo de versión que ellas quieren que sea. Y es una cosa totalmente diferente, porque hay morras y para ellas la diferencia es tan pinche sutil que no la ven, pero para un hombre es enorme, porque pues voy, entiende los efectos colaterales de las acciones, no. Pero ellas entonces ven en ti cómo a través de ti ellas pueden alcanzar sus metas, no. Entonces dice, pues yo quiero que estudie esto, yo quiero que trabaje en esto. "Yo quiero que haga este tipo de ejercicio, yo quiero que le gusten este tipo de actividades, güey." Yo decía: "Pues aguanta, ¿por qué estás con él?" "No, pues búscate uno que sea así, hija de tu pinche madre." Pero las mujeres no lo ven, güey. Según ellas, lo encubren diciendo: "Es que yo soy buena mujer porque yo nada más quería lo mejor para él." Y entonces, y esto es lo que está muy interesante, con el tiempo, entre más elecciones tomó el hombre que eran inspiradas en la mujer, y la verdad es que muchos lo hacen por amor, No es que sean simps, así dicen, pues güey, confío en ella, no es buena mujer, yo la veo que me ama, así debe querer lo mejor para mí. A lo mejor yo no lo veo, o sea, no tiene ni que ser un pinche simpsazo, güey. Hay hombres buenos, güey, o sea, chingones, que dicen, bueno, pues a lo mejor mi morra tiene razón, ella quiere lo mejor para mí, me ama. Pero con el tiempo comienza a separarse tanto ese hombre del hombre que él había visualizado que él quería ser, güey. Y entre más te empiezas a separar del hombre en el que tú te habías visualizado que querías ser, pues menos te reconoces, güey, menos te reconoces, menos te gusta quién eres, güey. Inevitablemente, güey, el hombre va a comenzar a tener cierto rencor, cabrón, porque es esto, no es lo que yo quería hacer, cabrón, no estoy feliz, no estoy cómodo, y por estarle haciendo caso a esa pinche vieja, güey, que ahora aparte de todo, cabrón, ni le gustó que que cambiara, ¿no? Y ese pinche, así el último clavo del ataúd, cabrón. Aparte ni le gustó que cambiara, ¿no? Me sale con que: ay, no eres el que me enamoré, ¿no?
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