En este video, Master Santana y su interlocutor discuten, de forma coloquial y con mucho slang, una serie de tácticas para manejar la fase de llegada a una cita romántica. Recomiendan no enviar mensajes antes de estar físicamente cerca, sino avisar al llegar (por ejemplo, “ya llegué”) y hacerlo entre 15‑20 minutos antes de la hora pactada. Insisten en llegar puntual (5‑5:30) y, al esperar, adoptar una postura que no muestre ansiedad: dar la espalda a la puerta, evitar mirar el celular o el cielo, y solo girar cuando la pareja abre la puerta, mostrando control y evitando que ella perciba expectativa. También se menciona la importancia de no aparecer demasiado ansioso o “malo” al ser visto primero, y se alude a un juego de poder donde el hombre debe mantener la calma y no ceder a la manipulación percibida. Se discuten opciones de transporte (coche propio o Uber) y la necesidad de que la mujer llegue arreglada, reforzando la idea de que la cita es un evento serio y no casual.
Chapters
Paso por mis citas normalmente.
Ya antes las veía donde era cerca de la cita, no.
Si es que yo paso por ellas o la estoy esperando, es muy normal.
Si paso por ellas, güey, es de que me bajo del coche, le escribo ya llegué. No le escriban antes, esto es muy interesante, güey. No le escriban antes, te les digo si no traen carro cómo funciona. Pero vamos por lo de trae carro, así se vayan en Uber, güey. Si no tienes carro, güey, pues güey, ve y recogela en Uber, no. Pero ahí te hablo si la ven en la cita, no. Pero si la morra está así, güey, en su casa, yo paso por ella, me bajo del carro, sea Uber o sea mi carro, güey, y le digo ya llegué.
No le digo antes porque no quiero que me espera afuera, güey.
Eso es sumamente importante. Ahí, güey, la manipulación a todo lo que da, digo, el convencimiento, convencimiento, que yo nunca enseñé manipulación.
Entonces, güey, cuando llego por la morra, le escribo ya llegué, que todavía se va a tardar poquito en salir porque así son las cabronas, güey. Eso sí, güey, eso sí es bueno. Escríbanle unos 15 minutos, 20.
Ya voy para allá, yo creo 5, llego 5 y media puntual, algo así, güey.
Pero bueno, llego, cuando llego le aviso que ya llegué, y entonces en lo que sale yo me volteo, güey. Si es estar en el celular, güey, si es estar viendo el pinche cielo, yo le doy la espalda a la puerta, güey. Eso es sumamente importante. Yo le doy la espalda a la puerta porque el amor espera salir y que yo esté así atento, no, puro chile, cabrón, no. Sale la morra, yo estoy volteado, y sí volteo, güey, no volteo.
O sea, que no sea lo primero que ella me vea, o sea, que yo la vea, que primero ella me vea, güey, que primero ella me vea, y que relativamente la estoy ignorando, no, o sea, no es mala onda, no, pero pues como que relativamente estoy distraído, güey, no es como que así de sale la morra y qué onda, morra, este, ahorita vemos eso, no, tú súbete al carro, nada, tampoco, no, pero que no estoy ahí a la expectativa, güey, a ver a qué hora sale, no, como si fuera mi banda favorita, no, güey, no. Así te abre Claudia Sheinbaum, le abrinas en la cara, güey.
Entonces estoy volteado, güey, oigo que abren la puerta, guardo el celular, güey, o dejo de hacer lo que estaba haciendo, volteo, cabrón, y hola, ¿no? Esa volteada, güey, esa volteada que la reconozco es que no, porque fíjate bien, güey, la morra va a salir arreglada, güey. O sea, si va a salir a una cita contigo, no va a salir toda valeverga, güey, no.
O sea, obviamente hay un juego de poder que ella quiere ganar, que no va a pasar, ¿no?
O sea, hay algo que no, miren, desde el principio, güey, Desde el primer segundo, cabrón, el