En este video de Master Santana, dos interlocutores discuten cómo superar el miedo al rechazo al acercarse a mujeres. El hablante A plantea preguntas que revelan que los temores son mayormente imaginarios y que la mayoría de los rechazos no causan daño real. El hablante B comparte su experiencia: después de decidir actuar, obtuvo resultados el mismo día al practicar la aproximación repetidamente (alrededor de diez veces en un día). Señala que el miedo desapareció rápidamente cuando se expuso de forma continua, y que incluso una amenaza de la policía por parte de una mujer no tuvo consecuencias. El diálogo refuerza la idea de que el rechazo es una pérdida neutral, que no se pierde nada al intentar, y que la constancia es la clave. Finalmente, se insta al oyente a hablarle a la mujer sin miedo y se promociona el sitio “El Seductor Legendario, El Mad Project.com”.
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Si el motivo por el que no le hablas a la que te gusta es porque te da miedo que te rechacen, ahí te va una pregunta: ¿cuántos de los miedos que tuviste porque te rechazaran eran reales?
No, ninguno.
¿Cuánto tiempo pasaste de querer hablar a las morras y que no lo hiciste?
Años.
Ya de que comenzaste a hacerlo, ¿cuánto tardaste en tener resultados? El mismo día. ¿Cuánto te tomó darte cuenta que todos los miedos que tenías eran miedos pendejos?
Pues en ese momento, cuando empecé a abordar con este güey, me di cuenta que pues todo estaba acá, todo está en la mente.
¿Te arrepientes de no haberlo hecho antes?
Ah, no, sí. Si estás joven, te recomiendo que empieces ya.
¿Te pasó algo malo alguna vez por abordar?
Lo más malo que me pasó fue una morra que me dijo que no la moleste, que si no le iba a hablar a la policía. Pero pues nada más me dijo así como para que me vaya y no hizo nada.
¿Qué fue lo peor físicamente, emocionalmente, que te pasó de que te rechazaran? Nada, nada, güey, nada, hijo de su reputa madre, cabrón. Está en su pinche cabeza. Si vas y le hablas a la morra y te rechaza, vas a quedar igual, güey. No tenías vieja, güey, no te la agarraste, cabrón. No pierdes nada, lo único que queda es por ganar, güey. No es que tengas un rechazo más, es un rechazo menos, güey, porque el pedo está en la constancia. Este cabrón el primer día se dio cuenta que no tenía ningún sentido sus miedos, que no tenía ningún pinche pedo del rechazo. No porque lo hizo una vez. ¿Cuántas veces lo hiciste el primer día? Como 10 veces lo mandé al cabrón. En un pinche día se le quitó el miedo, se le quitó todo el pinche pedo de rechazo. En un día obtuvo resultados. ¿Por qué? Porque lo usó con continuidad 10 putas veces en un día, y ya con eso fue suficiente para— ¿Te cambió eso por completo la vida o seguiste igual?
Pues sí, sí, sí, obvio, toda la vida.
¿Vas a volver a tener miedo de agarrar a mujeres? No. ¿Crees que alguna vez vas a estar sin mujeres? No. Si quieres una morra, ¿qué haces?
Voy y le hablo.
¡Vas y le hablas, cabrón! ¡Vas y le hablas! Todo el conocimiento experto sobre seducción en El Seductor Legendario, El Mad Project.com.