CUANDO TU MAMÁ FRENA TU MASCULINIDAD ADM 577

In this lengthy one‑on‑one coaching session, Juan, a 20‑year‑old who has spent four years in seduction communities, shares his sense of being lost, his inconsistent effort, and deep‑seated fear that has halted his progress in dating, education, and career. He describes adopting a superficial "mask" of confidence to fit in with popular peers, yet feeling like a fraud, blaming friends and family for his failures, and repeatedly dropping out of challenges and school. Master Santana responds with blunt, confrontational guidance, emphasizing that true confidence comes from preparation and repeated practice, not motivation or affirmations. He stresses the necessity of daily, disciplined action, rejecting excuses, and building skills through consistent effort over months. The mentor repeatedly points out Juan’s lack of continuity, the importance of replicable results, and the need to stop seeking external validation. Juan expresses a desire to move to the coast, work in sales, and become a "chingón" with women, but acknowledges his inertia. The session ends with a clear prescription: adopt a habit of daily action in all areas—approaching women, physical training, work tasks—until success becomes the norm.
Chapters
Listo, ya. Perdón, es que andaba resolviendo unos pedos, pero ya estoy. No, es corriendo. Bueno, te lo comento de una vez. Pues es que la neta ahorita como que me siento medio perdido, como que sin rumbo. No sé, no sé ni qué hacer con mi vida porque siento como que los miedos y todo me ganó, como derrotado, no sé, algo así. Bueno, te comento desde el principio. Yo empecé en esto de la seducción y de las mujeres desde hace ya como 4 años, cuando estaba en la prepa. No tanto por así conseguir mujeres, y así también, pero era más como por encajar con los con los vatos que sí traían, con los vatos acá, o sea, populares, por así decirlo. Porque pues yo siempre he sido alguien como, no sé, en ese tiempo era más inocente y también medio güey, un poquillo. Empecé en eso viendo al Temache, viendo libros de seducción así, aplicaba poquillo, y pues ponle que sí funcionaba porque Pues lo decía con cierta seguridad, confiando en los métodos, ¿no? Y así uno que otro besillo, así, obviamente en pedos. Y así se fue por algunos años en la prepa hasta que entré a la universidad. Pero cabe resaltar que ahí cuando estaba con ellos no me sentía cómodo con los vatos populares, pues no me sentía cómodo, sentía como que no formaba parte de eso. Y eso es algo también que me ha pasado en muchos círculos sociales, en la gran mayoría en los que he estado, que no me siento parte de ellos. Y luego entré a la universidad, y igual se fueron muchos de esos vatos conmigo a la misma universidad, y pues estuvimos conviviendo, y por un tiempo me sentí parte de ellos. Íbamos a Los Santos, a todo, y seguíamos con la misma rutina. Pero llegó un momento en el que me empecé a tomar más en cuenta con mi futuro y mi crecimiento personal, y me empecé a separar de ellos porque según yo era la mala influencia. Y así como que los empezaba a rechazar. Luego me empecé a meter más en el abordaje contigo Pues cuando te empecé a seguir, bueno, ya te seguía, pero como que más de lleno y hacer lo que tú decías. Y sí empezaba a hablarle a las viejas así en la calle, pero de una manera como muy a medias, pues le preguntaba que la hora, que así, que yo, pero bueno. ¿Cómo?
Eso no lo enseño yo, pero bueno.
Bueno, sí, es cierto. El chiste es que así de poquito a poquito, y te digo, no lo hacía como para conseguir mujeres, sino que lo hacía más como por yo sentirme bien y por encajar allá en el círculo, como que sí. Como que tomaba más prioridad eso, aunque también me hacía mis chaquetas mentales de que un día voy a traer muchas viejas y acá. Y pero lo hacía así para decir, ah, güey, ahora sí le hablé a una y le saqué una sonrisa y me sentía bien perro yo. Y pues eso lo proyectaba allá en la escuela, en la universidad. Después me sentía mal de que cuando no lo hacía y así sabes, variaba mucho, no era como que lo hacía constante. Sí salía siempre al centro, sí salía a diario, pero había días que me ganaba el miedo, había días que no, había días que les hablaba y no, y me empecé a sentir mal por eso. Y después pues obviamente me empezaba a exigir un poco más, iba así como de poco en poco. Ya luego sí empecé a abordarlas de verdad.
¿De verdad te refieres a cómo yo lo enseño?
Sí, así con abridores pues así situacionales, bien. Pero creo que en ese tiempo le tenía un pensamiento que era así como de de bueno, ahorita hago esto y después mi yo del futuro, ya cuando esté sea más bueno para esto, pues va a resolver y va a tener ahora sí una cita. Pero como que yo no lo pensaba, yo pensaba simplemente en hacerlo de ese momento que era abordarla nada más, sacar la cita y decir, no, no, la cita no, abordarla y decirle adiós y ya, para sentirme yo bien. Y estar bien, pues. Y empecé a construir como que una máscara que proyectaba allá en la escuela también. Por cierto, en la escuela le empecé también a cotorrear también a todas las viejas más guapas, y a todas les hablaba, a todas, a todas. Pero no sé si se darían cuenta, pero yo como que empecé a pensar esa edad de que Pues como yo no, no digo, como que no se veía que realmente fuera un chingón, o sea, simplemente las cotorreaba y ya era como el amigo buena onda, o así me dijo tu clon. Y así, y pues como que me veían así como un amigo. Ya luego, antes sí, cuando las empezaba a cotorrear a todas, pues yo andaba eufórico y con una energía acá bien arriba. Y sí, hasta las miradas que me daban pues se miraban acá, ¿no? Pero yo nunca, y si te soy sincero, creo que ese es el problema. Yo nunca así con esos métodos tuyos, nunca había estado con una vieja una sola vez en mi vida. Y sí, me siento, no sé cómo, pero Pues creo que esa máscara que yo daba, pues yo sabía que era como una farsa. Y pues empecé así alejarme de todos como para no seguir demostrándolo, ¿verdad? Evidenciándolo. Y poco a poco me fui alejando de todos, y aparte de mis amigos, de mi círculo más cercano, que no eran amigos, pero porque les echaba la culpa a ellos de lo que no me salía, que porque a lo mejor eran malas influencias o no sé qué. Y hasta la fecha aún lo sigo haciendo con bastantes personas, con los de, con mis amigos de la secundaria, hasta con mi familia, de que también tienen sus mañas pues ellos, y siento que a veces me las pegan por el entorno, pero pues esa es responsabilidad mía, aunque a veces me gusta, o no me gusta, lo hago así inconscientemente, echar la culpa a otros. El chiste es que empecé a alejarme de ellos y así hasta que nunca saqué una cita, y por eso como que no me atreví a dar más pasos, pas, pas, pas, más adelante, y me empezó a ganar el miedo y ya no lo hice, ya no dejé de abordar. Por cierto, fracasé en muchísimas cosas. Como por ejemplo estuve en 2 retos tuyos de 100 de 100, los 2 fracasé.
Estuve en el— ¿No terminaste? No, no estás entre los finalistas.
No, estuve en el primero que hiciste y me salí al primer mes, y luego en el último que hiciste donde estaba— o no sé, ahorita no tienes, ¿verdad?
Se terminó uno apenas.
Ajá, ese, en ese yo me salí a los 2 meses, no tuve una cita ahí. Y pues así todo se fue cayendo para abajo, la escuela, dejé de ir, me quedé como derrotado en mi cuarto ahí en la ciudad pues donde estudio, donde estudiaba. Me quedé derrotado ahí como semana y media así en el cuarto de que no salía, me quedaba viendo vídeos y ya la madre, ya no tiene sentido nada, chingao, ya la cagué. Y me quedaba así acostado viendo vídeos y todo sin hacer nada, no iba a la escuela tampoco y le empecé a, y pues obviamente no podía quedarme así sin decirle a mi pa que todo andaba mal, ¿verdad? A mi papá. Y le dije que todo andaba mal ahí en la escuela y que ya no quería ir. Obviamente yo era por otros motivos, también porque no me gustaba. Y dijo: no hombre, ve esta semana. Y eso se lo dije un fin de semana. Y me dijo: ve esta semana e intenta arreglarlo y a ver cómo te va, ya luego vemos qué hacemos. Y sí fui, pero no entré a la escuela otra vez. Me quedé hasta que eran jornadas. Yo estudié para maestro, estudiaba, eran jornadas de práctica.
Habla un poquito más fuerte, empezaste a hablar medio ahuevado.
Estaba estudiando para maestro y eran jornadas de prácticas, nos mandan a las escuelas y pues yo no fui. Entonces no sé cómo estuvo, pero mi papá fue a la escuela y no me encontró. Le dijeron que estábamos de jornada de prácticas y que yo no había ido. Entonces fue a la casa y me encontró ahí todo derrotado. Me dijo que pues, ¿qué estaba haciendo ahí? Y nos fuimos a la casa, al rancho donde estoy ahorita. Y pues desde esas semanas que estuve ahí como que me di por vencido en todo eso. Me ganó el miedo, no di más pasos. No sé si me bloqueé, la verdad, pero así siempre he fallado en todo, en todo lo que he hecho. También estuve en una, en un taller contigo en León, no sé si te acuerdas, en el taller de conversaciones chingonas, algo así. Ok, y sí me sirvió porque ese mismo día abordé como a 5. Y así he estado. Hay etapas en las que abordo mucho más, 15, y yo, y al siguiente día ya no abordo ninguna porque ya me da miedo. Como que ese, no sé si sea el ego que construye, no quiero que caiga, o no sé cómo esté. Pero el chiste es que ahorita estoy aquí en el rancho, no sé ni qué hacer. Tengo planes de irme a a la costa, conocer personas que tienen lo que yo quiero, pero el miedo me gana. Ayer apenas fui a Guanajuato y dije, ahora sí voy a abordar porque es parte de mis metas. La neta, yo quiero ser como tú, de chingón, con las viejas y con las personas, y siento que tengo mucho talento porque Pues ya lo he hecho, verdad. He sentido cómo se siente, cómo te tratan las personas diferentes cuando traes otra energía. Cuando acabas de hablarle a 15 viejas en la calle y te tratan diferente, es diferente, y se ve su inseguridad, se ve que te perciben como superior, no sé cómo, y se siente bien chingón, lo he sentido. Y aparte Soy bueno para hablar, para estructurar palabras, conversaciones, como que analizo acá cómo lo voy a decir y lo, para decirlo de una forma así que se entienda, pues contundente. No sé, siento que tengo talento, pero me ganaron los miedos, me ganó la flojera de la, para disciplinarme, me ganó todo, siento. Y ahorita estoy como estancado, no sé ni qué hacer, no sé por dónde empezar. A veces salgo a correr todavía, pero aunque he escuchado todo lo que, muchas cosas de las que tú has dicho de cómo levantarse, qué debería hacer, todo eso no lo hago. Y no sé, no sé qué hacer.
El problema no es si lo haces bien o lo haces mal, pero es que no le das a nada continuidad, güey. A nada le das continuidad. Mira, hay dos cosas que necesitas. La primera es autoconfianza, pero la autoconfianza No viene de hablarte bonito, no, y no viene de las afirmaciones, no viene de la motivación. La autoconfianza viene de sentirse preparado. Sentirse preparado es si una situación sucede, yo ya estoy listo. O sea, ¿cómo aprendes? ¿Cómo te podrías tú sentir listo para ganar una pelea así a putazos? ¿Cómo te podrías ir por la vida sintiendo la confianza de que si hoy te tuvieras que agarrar a putazos, ganarías?
Pero si antes ya hubieras agarrado a putazos, ¿no?
¿Cuántas veces?
Por varias.
¿Por cuánto tiempo?
Pues será un mes.
¿Tú sientes que si entrenaras por un mes ya estarías listo para ponerte con cualquiera a los putazos?
No, pues más. Yo creo que unos 6 meses, tal vez.
OK, alguna de las actividades que tienes que hacer para llegar a donde ya quieres llegar, ¿las has hecho por 6 meses o más? No, güey. O sea, tú quieres sentirte como los chingones sin hacer lo que hacen los chingones. Me quiero sentir como los chingones, pero no puedo. Y no, no lo haces lo que ellos hacen, güey. Lo que ellos tuvieron que hacer. La gente que me dice: yo quiero ser como tú, yo quiero ser mejor que tú, tienes que hacer lo que yo hice, güey. Chingo de rechazos por un chingo de tiempo, sin muchas pinches ganas, pero los resultados fueron los que me dieron la motivación. No, la motivación fue lo que me dio los resultados. Entonces tú tienes que ponerte en la Así, aceptación total y absoluta de que, mira, voy a tener que hacer esto un pinche rato, güey, mucho tiempo. Quién sabe cuándo me vaya a comenzar a salir bien, quién sabe cuándo va a salir bien, pero pues en algún momento va a pasar. ¿Para qué me apuro? ¿Para qué me estreso? ¿Para qué me molesto? ¿Para qué me ahuevo? No, porque además no lo puedo dejar de hacer, no, no lo puedo dejar de hacer hasta que dé resultados. Y un día los va a dar. Voy a empezar a hacerlo, aunque no quiera. Lo voy a poner en mi agenda, lo voy a hacer a esta hora, por tanto tiempo, todos los días, todos los días, todos los días, todos los días. Hoy me da hueva, lo voy a hacer. Me siento mal, lo voy a hacer. El día está feo, lo voy a hacer. Lo voy a hacer. Es como, digo, no sé si te ha pasado, pero es como cuando trenas con una morrita que te encanta. Me encantaba la pinche morra y traen así, es que todo lo recuerdo de ella, güey. Es que yo iba con ella a ese OXXO, cabrón, el OXXO que queda cerca de mi casa. Entonces cada vez que voy al OXXO me acuerdo, güey, ¿no? Y ay, es que aquí fue donde me la chupó y aquí es donde yo todos los días me siento, me acuesto a dormir. Pues claro, cada vez que me acuesto a dormir pienso en que me la chupó y bla, y bla, y bla, y bla, y bla. Pero por mucho que llores, por mucho que chilles y te duela, ay, qué mal me siento, y bla, bla, bla, llega el momento en el que un día te despiertas y dices, cabrón, ya llevo un rato sin pensar en esta pendeja, ¿no? O sea, llega un momento en el que sin que tú lo hayas pensado, sin que tú lo hayas forzado, sin que tú hayas tenido que hacer meditaciones y afirmaciones y muro de visión, Despiertas, cabrón, naturalmente, ¿no? ¿Cómo que llevo varios días sin pensar en esta vieja? Pues un día, ya que te des cuenta, ya vas a estar entrado en la disciplina, ya vas a tener la razón. Oye, güey, ya me llevo rato sintiéndome bien, güey. Mira, como que hace mucho que no me rechazan, ¿no? Esto va a ser así raro. Ya llevo rato que no dejo de venir al gimnasio, ya llevo rato que no dejo de entrenar, ya llevo rato que no dejo de estudiar, ya le agarró bien la onda a eso. Pero tú quieres sentir el avance, güey, para seguirle. Tú quieres sentirte bien para hacer las cosas, tú quieres sentirte motivado, tú quieres obtener. O sea, imagínate, te pregunté: oye, ¿cuánto hace? No, pues en un mes. Así tienes una conciencia bien rara del tiempo. Lo mamón de todo esto es que si te hubieras decidido hacer las cosas desde que empezaste a pensar en hacerlas y lo hubieras hecho con continuidad, ahorita ya estarías donde quieres estar. El pedo no es la edad, el pedo no es quién eres, el pedo no es la escuela. El pedo es que no le das continuidad, no tienes la constancia de la disciplina. Y eso se adquiere haciendo las cosas, wey. Las cosas se hacen haciéndolas. Se oye bien raro, pero es que muchas cosas, mucha gente quiere hacer las cosas estando totalmente listos, quieren hacer las cosas imaginándolas, tienen que ser las cosas que sucedan por sí mismas, quieren hacer las cosas más rápido, de manera mágica, que los demás Quieres hacer las cosas sin pasar por los errores, sin pasar por las vergüenzas, los fracasos, las pérdidas, las humillaciones. Las cosas se hacen haciéndolas, hasta que me salga, hasta que me salga bien, hasta que me salga de nivel experto, hasta que sea raro que no me salga, porque casi nada, prácticamente nada tiene 100% de efectividad, ¿no? Hay gente que dice que la muerte, pero hay gente que no se le ha abierto el paracaídas aventándose de un avión y ha sobrevivido. Entonces no es ni siquiera la muerte segura, no. Entonces hay gente que sí, de 100 años, no, que pensaron que iban a vivir. Yo tenía un tío que pensó que iba a vivir bien poquito, no. Entonces desmadró su vida, hizo puras pendejadas, y pum, cabrón, el güey terminó viviendo 89 años, no. Entonces pues terminó enfermo, gordo, viejo, pobre, solo, no, porque pues pensó que se iba a morir joven. Entonces echó toda la carne al asador, igual, no, 30 y tantos años de haber despreciado por completo de cuando él creía que ya se iba a morir, no hizo nada. Póntese las cosas, güey, póntese las cosas sin pensarlas, muchas de las cosas con pinche estructura, no, voy a hacer esto, voy a hacer diario por tanto tiempo aceptando, aceptando mi situación. O sea, pues no sé, ahorita no sé, ahorita no me siento cómodo, esto no me sale, hay veces que sí, a veces que no, pero todavía no estoy en el nivel como para echar la hueva Porque todavía es más normal que no me salga que sí.
Yo siento que sí lo estaba haciendo bien, pero algo que me pesó, yo creo que fue el miedo lo que me hizo acabar con todo. El miedo de no seguir con las, o sea, de no seguir dando pasos con las mujeres, pues, porque pues en sí era mi meta más grande esa, pero como tú lo dices, se complementa con todas las demás disciplinas. En la cena, pero se me cayó esa, no avancé nunca, y todo lo demás se cayó también y no avancé.
No lo estabas haciendo bien, güey. Estabas teniendo mejores resultados, estabas teniendo suerte, pero no lo estabas haciendo bien. Si no lo puedes repetir en cuanto quieres, en cuanto se te dé la gana replicar el resultado, no lo estabas haciendo bien. Estaba saliendo, pero bien es cuando lo puedes replicar. Cuando lo puedes tener éxito en algo es poderlo replicar. Y tú vives en esa mentalidad, esa fantasía que te salió un ratito. Es que gané unos cuantos partidos. Pues cuando tengas varios trofeos, no nada más uno, no. Cuando tengas varios campeonatos acumulados, ahora sí eres un chingón, no. Pero pues, güey, o sea, ningún cabrón en el planeta se siente estrella deportiva porque ganó un campeonato, porque ganó una carrera, porque ganó un partido, porque ganó una pelea, güey. No, es que es la constancia el éxito, no el fracaso.
Y esa forma de, o sea, ese como bloqueo que tengo así con las viejas de no seguir dando pasos, es que el miedo es—
Ahora, Juan, tú otra vez empezaste a hablar como si te diera hueva la vida.
¿Y qué puedo hacer con ese bloqueo que tengo con seguir dando pasos o con todo el miedo en general? Todas las cosas que me dan miedo muchas veces me detienen, me hacen cambiar mi forma de ser. Por ejemplo, en los círculos sociales, a veces cuando veo a alguien Pues que se ve más seguro acá. Y aunque yo sé que ya lo he tenido, pues igual como que cambió mi forma de ser y me veo más sumiso, no sé. Y aunque ya no trato de aparentarlo, así ser acá más chingón, intento ya no serlo, ya no aparentarlo, igual No sé qué me pasa, pero pues soy todo tímido así, y no sé, en los círculos sociales me pasa, conmigo mismo, en las metas que me propongo, el miedo siempre me domina.
¿Cuál miedo, güey? No entiendo.
Pues, por ejemplo, Y con las mujeres, pues, ¿cuál es el miedo? A lo mejor a quedar en ridículo.
¿Y qué? ¿No se te hace que te sientes más ridículo desperdiciando miserablemente el tiempo en no intentar ir a conseguir lo que quieres? ¿No te parece más ridículo, güey? Imagínate un cabrón: no, pues Es que me gusta esto, lo quiero hacer. Y ¿por qué no lo haces? No, pues, ¿por qué no? Es que, ¿qué tal que me sale mal? Sí, ridículo, güey. No, eso es ridículo. Siente ridículo con tu displicencia, con tu apatía. Pero ¿qué tal que me sale mal? ¿Qué tal que me rechazan? ¿Qué tal que me da vergüenza? ¿Y qué más da, güey? ¿Tú crees que de niño no te caíste?
No, pues sí.
¿Nunca la has cagado en tu vida? ¿Crees que yo nunca la he cagado, güey? ¿Crees que yo nunca me he humillado por intentar algo?
No, pues sí.
¿Por qué quieres ser especial y que, ay, tú no, güey? No, es que yo sí quiero tener la habilidad, yo sí quiero tener los éxitos, pero ay no, güey, yo no quiero pasar, quiero que me salga perfecto para que jamás me humillen. Jamás pierda. Porque yo, tú, ¿quién eres, cabrón? O sea, ¿por qué tiene que pensar que contigo va a ser diferente? Aun cuando los más grandes maestros del planeta en cualquier tema sí tuvieron que pasar por todas las cosas malas. ¿Cómo quieres llegar a lo bueno sin pasar por lo malo? Dame la lógica, güey.
No, no hay.
Entonces, güey, pues, ¿cuál es el miedo, güey?
No sé.
¿Es miedo o son excusas, güey?
Las excusas vienen del miedo, ¿no?
El miedo son excusas. Te doy dos opciones.
Creo que son puras excusas. Creo que son puras excusas.
¿Crees? O sea, podría que no sean excusas.
No, sí son excusas.
Es, güey, te gusta alejarte de las cosas, te gusta decir como no, puede que no sea, pues creo que sí, no, qué bueno, hay que darle una chance. ¿Sabes cuál es el pedo, güey? Que tu mamá te trataba muy bonito, güey, muy suavecito, sí o no. Ay, no se preocupe, mijo, ya hay 20, no. Ay, ¿qué le pasó? Venga, señor, no pasa nada, ya ve, te preparo un chocolatito para que te sientas mejor. ¿Sí o no?
Sí, sí es así.
La cagabas y tu mamá te la perdonaba bien fácil, ¿verdad?
Pues hasta la fecha todavía.
Y tú ahí, bien, bueno, pues sí, me va a aceptar, me va a apapachar, me va a dejar seguir siendo un niño por el resto de mi existencia. ¿Voy a aceptar ese tipo de trato que me enseñó mi mamá para dármelo a mí mismo para nunca convertirme en hombre? Y eso no va a pasar con el tiempo, güey. No creas que porque pasen los años y llegues a la edad de tu papá te vas a convertir en hombre, güey. ¿O estabas esperando convertirte en hombre así gratis? Nomás por la edad pasa automático. ¿Para dónde ibas con esto?
No, pues siempre he sabido, pero es que se tiene que construir.
Habla bien, cabrón. Pues sí, tengo un chingo de ganas de hacer las cosas, tengo ganas de que me vaya bien, es que Yo quiero éxito, es que me gustan las mujeres. Ah, no, se nota que enjundia, güey. No, dejarte contrato mañana mismo, pues, a la pinche. No necesito saber más, con esa actitud tienes el puesto ganado. Imagínate que hubiera un pinche genio. David, te va a conceder el deseo que tú quieras, cabrón. ¿Quieres? Pero, ¿que realmente quiero un pinche sesión? Pues me gustaría, yo creo que quizás tener un pinche género y ya chingas a tu madre, ¿no? Y se iría, ¿por qué le consejas este miniskial? ¿Lo quieres realmente?
Mm, chinga. Listo, tienes tu micrófono apagado.
¿Ya me escuchas? Sí. Hace unos años yo daba una conferencia que se llamaba Cómo generar riqueza y la mentalidad de éxito. Y cuando yo comenzaba, cuando comenzaba la conferencia, les decía: ¿Quién le gustaría ganar un millón de dólares?
¿No?
Y unos levantaban la mano y otros no. Y les decía: todos los que no levantan las manos nunca lo van a obtener. Porque ellos ni siquiera así por juego, por ganas, no, por desmadres, y que ya no ¿Qué tal que ahorita yo sacara un millón de dólares? Ya, bueno, ese que sí levantó la mano se lo voy a decir: ay, güey, hubiera levantado la mano, ¿no? Pues es que tienes que entrar a la vida con hambre, con ganas, con sabor. Es un juego, cabrón, la vida es un juego y debe ser divertido y debes de intentar ganar y no te debe molestar perder. Pero se lo toman súper en serio, no la disfrutan, y como nunca aprenden Nunca ganan. Tienes que comenzar a expresarte con firmeza, con huevos, cabrón. Sí fue esto, sí lo otro, sí lo quiero, esto lo que estoy haciendo, esto lo que está mal. Con pinche energía, güey, no con cara de— imagínate, güey, qué feo que vayas por la pinche vida de este güey tiene mamitis, este güey su mamá toda seguramente le limpia el calzón después de que caga, o no. Hasta sacar las toallitas húmedas, güey, las doblas y bonito, y te empiezas a limpiar ahí en el culito, ¿no? Así es como la gente va a saber que eres, güey. Se lo imagina, lo espera. Hablando así, OK, no se nota masculino. Habla así con la boca cerrada, como si estuvieras chupado, como si tuvieras un chupón aquí adentro. Así habla. Es que yo sí siento que no, y eso no por mí, cabrón. Esa tía quien te resta poder, esa tía quien te hace ver como, pues, güey, o sea, imagínate que la vida te quiere dar cosas, pero tú te portas como si te diera hueva que te las diera, y luego te sorprende que no te las dé. Si tú, si yo llegara, si tú llegaras con regalos conmigo, así cada semanita me trajeras un regalo, entonces el regalo y yo lo agarro, y cuando me lo das, gracias, y lo pongo ahí, güey, con esta cara. ¿Cuánto crees que te tardarías antes de volverme a dar cualquier pinche regalo, güey? Quizás no mucho, va. Y se hacen en ese mismo pinche, dice, pinche vato, pañal zurrado, cabrón. ¿Para qué le traigo un pinche regalo? Ve, nomás tiene que decir gracias. Gracias. Entonces, pues, güey, tú quieres tener éxito, pero hablas como si estuvieras derrotado.
A veces sí me siento así derrotado, pero obviamente sé que no me voy a quedar así. No me— no me—
ya estás hablando mejor, qué bonito.
Sí, no me quiero quedar así, no me voy a quedar así. Ahí tengo mis planes de irme a cualquier playa, a lo mejor Playa del Carmen. ¿Qué debería empezar a hacer ahora para trabajar en eso?
Pues yo diría tomar acción, ¿no? ¿Qué quieres, más teoría, güey? Teoría tienes un chingo. ¿Qué quieres, que le hable a tu mamá? Oiga, señora, puede pedirle a David a ver si... ¿Cuándo crees que deberías de comenzar a tomar acción? Es una buena pregunta.
Pues ya, ya.
¿Cuándo significa ya?
Ahora.
Ok, ¿ahora cuándo significa?
Terminando la sesión.
Terminando la pinche sesión.
¡Ah, no!
¡Hasta acá la pinche vida, güey! ¡Chinga su madre, güey! No voy a permitir esta más que otra vez que un pendejo me vea como un niño de mami, güey. ¿Qué pasó, güey? ¿Cuántos tienes? ¿19?
20.
Así te veías tú de niño cuando tengas 20. Así creías que iba a ser tu vida cuando sí fantaseabas de cuando ya fueras adulto y pudieras salir a hacer lo que tú querías. Te veías así viviendo en casa de tus papás, que tu papá todavía tuviera que checar si vas a la escuela o no, si te estás aplicando, güey, que así, que en esa actitud derrotada, cabrón, güey. Bueno, así te veías. Entonces otra pregunta, güey, ¿cómo te ves a los 25?
Pues ya fuera de mi casa, ya con resultados claros, hechos, con una habilidad desarrollada, trabajando en ventas, puede ser, que es lo que quiero.
¿Tú crees que va a pasar nomás porque pase el tiempo? No, pues no. Ok, si tú no empiezas ahorita, güey, ¿crees que vas a llegar cuando tengas 25? O sea, ¿crees que hay más tiempo que desperdiciar? No. Ya, bueno, ya no llegaste a los 20 como pensaste, va. Ya eso ya falló.
Sí, ya.
¿Y pasó por mala suerte o pasó por hueva?
No, pasó por mí.
¿Pasó por el gobierno? ¿Pasó por los cárteles? ¿Pasó porque tus papás te castigaron? ¿Porque alguien te amarró? O pasó por nomás porque no te decidiste?
Fue porque nunca me decidí.
Okay, el conocimiento existe, ¿verdad? Está ahí, sí, disponible, ¿verdad?
Sí.
Entonces, lo único que falta para que sí suceda Es que acción, no más. Estaría bien padre, güey, dijera: no, pues es que, güey, tengo que salir de Venezuela, está para chingada, güey. Y luego aparte, pues, hoy no puedo caminar, se me chingó una pata, me estoy quedando ciego, me quedan 3 meses de vida, no, es que no, no sé ni hablar, no, nunca me, nunca me hicieron hablar, no sé, güey. Podrías decir: me faltan un montón de cosas. No te falta más que ponerte a trabajar. Y está súper bien. O sea, imagínate, pues si tomo acción diario, va a pasar, puta, güey. Qué chingón, ¿no? Si tomo acción diario, va a pasar. ¡Qué belleza! No, esa es una oportunidad única que estás desperdiciando. Si tomo acción diaria, va a pasar. Si tomo acción diaria, va a pasar. Si tomo acción diaria, va a pasar. Pues, güey, pues mejor toma acción diaria. ¿No crees?
Sí, sí, sí.
Qué padre, ¿no? Lo único que tengo que hacer es hacerlo diario, güey. Así aprendiste a hablar. No importa a veces cuántas veces te equivocaste, no importa si no había manera de enseñarte, si no sabes hablar o te pueden explicar cómo hacerlo, güey. ¿Tú podrías enseñarle a hablar a alguien que no sabe hablar? Explicarla, que yo no sé hablar, güey. Enséñame una palabra para decirme cómo le dirías a una persona que no sabe hablar, cómo le serías una palabra.
No, pues no, no, no podría hacerlo como se aprende el idioma, no. Bueno, pero eso ya sería de él. Tú, de ti.
Entonces lograste algo que es imposible que alguien más te enseñe, ¿verdad? Caminar, cabrón. ¿Cómo le haces para enseñarle a caminar a alguien que no sabe hablar?
No, pues él solito es el que tiene que hacerlo.
¿Y lo hiciste? ¿Lo hiciste? Sí, sí, sí lo hice. ¿Y cómo lo lograste, güey? ¿Te tuvieron que motivar? ¿Te tuvo que llevar tu mamá? ¿O tomaste acción diaria?
Fue por acción diaria.
¿Necesitaste afirmaciones, muro de visión? Necesitas tener algún creador de contenido, te tuvieron que dar la oportunidad personas. ¿Qué? ¿Cómo lo lograste? Practicando diario, acción diaria, acción diaria. O sea, si ya sabes hacerlo y ya sabes que trae resultados, pues, ¿qué deberías de hacer ahorita?
Actuar.
Acción diaria. Tranquilo, güey. Este, afortunadamente la solución está bien fácil, nomás no la has tomado porque no has tenido la constancia. ¿Cuánto tiempo lo voy a hacer? Pues hasta que me salga, güey. Hasta que sea más normal tener éxito que no. Y cuidado, que llegues ahí, vas a decir, güey, no más con lo que me costó trabajo llegar aquí. Pues mejor le sigo para darle mantenimiento. Yo lo tengo que seguir haciendo, güey, si no se me cae todo, güey. Toda la habilidad que no se practica se pierde. Toda habilidad que no se practica se pierde. Y bueno, sí, tienes razón, debería.
Bueno, ahora estoy juntando dinero para irme. De hecho, estaba trabajando y me salí porque me quitaba mucho tiempo. Entraba a las 7 de la mañana y salía a las 6 de la tarde, y luego me metía a una clase de box.
Oye, oye, ¿de qué estamos hablando? ¿De qué me estás hablando ahorita?
De la acción que estaba tomando y lo que debo hacer.
¿Y eso de qué sirve? Ya lo que hiciste no salió. Entonces estamos hablando de cómo hacer que sí suceda. ¿Por qué te estás desorientando? ¿Hacia dónde vas con esa conversión?
Quería llevarla a lo que debo hacer ahora y es conseguir.
La respuesta es tomar acción. Tengo que conseguir esto, voy y lo hago. Tengo que hacer este trámite, voy a sacar el papel. Tengo que hablarle, tengo que volver a hablar con la chica, voy a decirle. Mejorar mi físico, voy a hacer deporte. Nada de lo que ya pasó tiene nada que ver, porque antes tenías otra actitud, tenías otra perspectiva. ¿Qué haces ahorita? Tomar acción. No sé por qué siempre lo quieren pensar un chingo.
Tomar acción.
Okay, what do you want to do now?
Take action.
Take action. What do you want to do now? Take action. How do I continue this? Taking action. How am I going to do it from my casa? Tomando acción. ¿Cómo volver mejor en el trabajo? Tomando acción. ¿Cómo conseguir viejas? Tomando acción, tomando acción, tomando acción, tomando acción, tomando acción, tomando acción, tomando acción.
Bien, tomando acción.
Deja de pensar en historias, deja de pensar en posibilidades, deja de pensar en lo que ya pasó, deja ya pensar en quién eres, deja de pensar en otras personas, ¿Qué va a hacer ahorita? Tomar acción, güey. Ya, como pinche robotito, güey. Tomar acción, tomar acción. Como enajenado, güey. Como traumadito, güey. Como loquito, güey. ¿Qué va a hacer? Tomar acción, güey. Oye, pero es que a lo mejor si me pasa— no, voy a tomar acción. Oye, pero mis papás— voy a tomar acción. Oye, que les voy a tomar acción. Voy a tomar acción. Que nunca nada sucede Sin tomar acción, no importa el nivel de motivación, no importa el nivel de estudio, no importa el nivel de apoyo, si te trataron bien, si te educaron más, si tus papás te quieren, si la sociedad, todo lo que sea. Aunque estés en el mejor lugar del planeta, con la mejor pinche situación socioeconómica, con los padres que más te amen, güey, si no tomas acción no va a pasar nada. Todo, todo es tomar acción.
Bien, por acción.
Imagínate qué bien se siente. ¿Qué tipo de hombre eres? Un hombre de acción. ¿Qué tipo de hombre es David? Es un hombre de acción. Es un hombre de acción. ¿Se te hace un buen pinche adjetivo calificativo? ¿Qué tipo de hombre es David? Cabrón que toma acción. No sé, casi como que es una cualidad chingona con la que te describiría cualquiera. Imagínate, oye, ¿con quién andas? ¿Quién es ese chavo con el que te vi el otro día? Ah, es David. Órale, ¿qué onda? ¿Cómo se va a tomar acción? Sí, bien. ¿Para qué quieres más descripción, güey? Es que él es entregado, es que es él, es que él es culto, es que él sabe mucho, es que es buena persona. Chinguen a su madre. A mí, ¿qué me dicen? Toma acción, cabrón. Todos los demás, no importa lo que tengan, se la pelan contra el que toma acción.
Es la solución a todo, ¿no?
Es la solución a todo.
No action. Sin excusas de nada.
Vaya con Dios y tome acción.
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