In this Spanish‑language monologue, the speaker (a self‑identified man) rants about what he perceives as a hidden truth for men in romantic relationships: while society tells men they must protect and care for their partners, it never tells them they also have to protect the women from themselves. He uses a series of exaggerated, profanity‑filled examples – a woman refusing a jacket, getting cold, and the man having to suffer the consequences – to illustrate his point that women make irrational, “stupid” decisions that force men to bear the fallout. He expands the argument to suggest that even among women, men (or the police) must intervene to keep them from harming themselves. The speaker acknowledges that staying single is an option but dismisses it as a “necessary evil.” The overall tone is combative, sarcastic, and comedic, with a strong bias against women’s agency and a lamentation of the burdens he believes men carry in relationships.
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Algo muy mamón que no nos dicen a los hombres acerca de tener pareja es que, o sea, tú sabes que la tienes que cuidar, que la tienes que proteger, ¿no? De hecho lo ves hasta bonito, ¿no? Te ves así como que tú, por la mujer que amas, obviamente darías la vida, la ves salvándola de una pinche bestia o de un ejército, se meten los asaltantes a tu casa y "sálvate mi amor, yo me encargo, yo te encontraré", ¿no? Chinga su madre, ¿no? Y está bien, está bien, o sea, pues hay que protegerlas, pobrecitas, ¿no? Está cabrón, jaja. Pero wey, no te cuentan la parte en la que tienes que cuidarlas de ellas mismas. Hijas de su puta madre. Su pinche madre, cabrón. Y lo deberíamos entender desde el primer momento en que cuando comenzas a salir con una morra, güey, te dice: "Oye, amor, se ve como que va a hacer frío, llévate una chamarra". "No, así estoy bien". Y tú le crees, cabrón. Y lo peor de todo esto es que dijeras: "Pues bueno, la pendeja pues ya se la peló, ¿no? Se va a morir de frío". "Ah, no, préstame tu chamarra, ¿no?". O sea, tú sí te cuidas, tú sí te proteges, tú sí prevés, cabrón. Ella no, y ahora tú eres el que tiene que pasar el pinche frío. Aparte de todo, la mayoría de las veces ni te lo regresa, ¿no? Pero ahí empieza todo, güey. O sea, güey, tienes que cuidar cuidarlas de ellas mismas, de que tomen decisiones bien pendejas. Hasta en el mujerismo, no, que ya no puedo decir la otra palabra porque con eso ya le bajan a mis visualizaciones. Pero hey, o sea, ¿quién más va a estarles cumpliendo sus caprichos y fantasías y que les partan la madre? No, pues los hombres, no, la policía. ¿Qué, qué le van a hablar a mujeres policías, güey, para defenderlas cuando se arma un pinche desmadre entre ellas, güey? No, hasta entre ellas tienes que cuidarlas de ellas mismas. Muy, muy mamón, cabrón. Pero pues si no lo sabías, para que lo sepas, cabrón, ¿no? Así va a tener que ser, porque si no, el pedo es que tu vida es la que se vuelve más difícil. Ahora podrías decir: "No, pues es que mejor así soltero, chinga su madre." Pues sí, también muy válido, pero pues güey, son un mal necesario.