A spoken monologue by Master Santana criticizing the cultural habit of waiting for a single person (religious leaders, politicians, scientists) to solve social problems. Santana argues that relying on others absolves personal responsibility and that individual positive actions are outweighed by many small negative actions. He proposes systemic political reforms—eliminating periodic elections and political parties and replacing them with merit-based nominations and career-based administrative appointments (termed "Omnicracia")—with job duration tied to measured performance rather than fixed terms.
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La más extraña de todas las actividades humanas es seguir esperando que haya una persona que resuelva los problemas de todos. Ya sea un dios, ya sea un sacerdote, ya sea un político, ya sea un científico. Estamos esperanzados de que no importa qué tanto la caguemos, alguien lo puede arreglar. Para eso les pagamos. Es que no importa qué tan grande y poderosa sea la acción positiva que tome una persona, jamás podrá competir contra millones de acciones negativas, así sean pequeñas. Pero los engaños religiosos, políticos y hasta farmacéuticos siguen persistiendo porque a la gente se le hace mucho más cómodo, mucho más fácil echarle la culpa, dejarle la resolución a todas las personas excepto a sí mismas, cuando curiosamente, eso es lo único en lo que realmente tiene algún tipo de control y que realmente puede dar resultados sostenibles. Si realmente queremos ser un país exitoso, pacífico, progresista y vanguardista, tenemos que eliminar tanto las elecciones periódicas como los partidos políticos. Mientras la gente siga pagando para llegar, va a llegar para robar. Ese es el primer paso del proyecto de Omnicracia. Los profesionales reclutados para la administración de todos los recursos del país deben de ser nominados por la misma gente y elegidos conforme a su currículum. Que sea el mejor profesionista de cada entidad, de cada ciudad, de cada municipio, de cada estado del país, comprobado en su calidad profesional, en su ética y su moral. La durabilidad en su puesto debe estar totalmente justificada con su desempeño laboral, o sea, no porque es malo, nos vamos a tener que esperar seis años para quitarlo, y si es bueno, no lo vamos a terminar corriendo nomás porque se acabó su periodo. Es una mentalidad mediocre elegir a la gente solo porque nos cae bien. Tenemos evidencia de que el sistema actual funcione, pero sí tenemos evidencia de que no funciona y seguir aplicando la misma solución a un mismo problema es exactamente la definición de locura. Para ser un país mejor, necesitamos tener mejores sistemas, no rogarle a Dios, tener suerte con el siguiente candidato.