
A man dates a Ukrainian dominatrix who teaches him shibari rope bondage, then suddenly disappears. He later learns she fell in love with him and got jealous. He argues men should watch for hidden feelings and never surrender control in relationships.
Chapters
Story time de cuando me metí con una dominatrix. Aparte de que el chismecito está sabrosito, quédate porque al final te voy a contar dos cosas que tienes que aprender de esta historia. A principios del año pasado comencé a salir con esta ucraniana, belleza. La onda es que a esta morra le gustaba así como que lo osado, wey, le gustaba ser dominante y su puta madre. Tenía hasta agendado a sus esclavos, wey, en la semana. Y ya yo siempre le dije que ese no era mi trip, entonces pues nomás salíamos, cotoreamos, íbamos a aventuras, estaba chido. Total, un pinche día se compra unas cuerdas nuevas y quiere practicar esta madre que se llama croquet shibaru. Es un arte de amarrar a la gente con sogas y que se ve artístico. Y ya, pues la morra obviamente me propone probarlo conmigo, wey. Yo siempre estoy abierto a cosas locas, nuevas experiencias. Le digo, cámara va. Nunca lo había intentado, así que pues quién sabe, ¿verdad? Pues la morra hace su jale, cabrón. Hace todo el pinche show. Terminamos. No me gustó. Tampoco es que estuvo para chingada, pero pues no es lo mío, wey. Estuvo sexy, estuvo rico, pero no es lo mío. Total que quién sabe qué pasa, pero los 2 días la morra me deja de hablar y pues no la voy a estar buscando yo, ¿verdad? Pues la morra se termina mudando de aquí y se va 2 meses a Colombia. Un pinche día en un bar me encuentro a una de sus amigas y le digo: oye, ¿qué pedo? ¿Qué ha pasado con esta morra? Y me dice: ah, pues ya regresó, nomás no te ha buscado porque sigue sensible. Pues ya le saco la sopa y resulta que esta morra se encabronó por celos y se fue. Pues me empieza a soltar la sopa y comienzo a ver si es cierto, güey. La morra empezó a dejar de a todos los que tenía agendados y nomás me buscaba a mí. Y yo estaba saliendo de todas maneras con otras y nunca me di cuenta que la morra se había enamorado, güey. Pero la morra, como se las da de súper dura, súper cabrona, pues no dijo nada, mejor se fue, güey. Si vas a estar con amigas, con derecho, güey. Sé muy observador de cómo es su lenguaje no verbal, lo que te están diciendo, lo que están haciendo, porque puede ser que se enamoren y tú no te has dado cuenta. Y si llega a pasar, ves que está iniciando, es mejor que termines con ellas porque No porque ya hayas hecho un pacto significa que tú debes de seguir recibiendo beneficios cuando aún la persona está siendo perjudicada. Por cierto, si te interesa aprender sobre cómo manejarte con las mujeres, voy a dar un taller en la Ciudad de México este fin de semana. Pero ahí te va la 2, cabrón, ¿ok? No importa que la morra su trip sea ser una pinche dominante, sadista, güey, una súper mujer, güey, no importa. No le gusta un vato sumiso a ninguna morra. Todos los demás que ella traía dominados los traía en putiza, en chinga, y me constó que los vatos ahí le andaban llorando. Y aún cuando según esto eso les da placer, no cabrón, no les pega de manera contundente. Jamás, jamás, jamás te va a servir de nada ser la parte débil de la relación, ni siquiera 50/50. A las morras les gusta un cabrón que está en control de sí mismo. No des excusas de más, explicaciones de más, ni concesiones de más. Nunca te cedas por una morra porque así es como la vas a perder.
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