
Two speakers detail manipulative seduction tactics, describing how to interrupt women's attention, use eye contact strategically, and disengage to position themselves as desirable. The content presents these domineering behaviors as superior ways to attract women while dismissing genuine connection or respect.
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Veo en internet un chingo de hombres llorando, güey. ¿Cómo se me hace tan chafa cuando escucho qué dicen o cuando leo qué escriben? Yo no tengo tiempo para perder las mujeres. Yo no soy payaso para entretenerlas. Mejor que ellas me busquen a mí, no mames. Con lo chingón que es la sensación de la seducción, el sabor de la conquista. Me imagino que es peor nunca vivir esos momentos bien manejados. Como cuando entras a una habitación y desde que te voltea a ver ya la manejas. Me dije la visualización mientras ibas entrando, desde ojos supiste que había una chica chida. Obviamente al interrumpir en la habitación pues causas presencia de una u otra manera y sabes que va a voltear a verte. Y en ese momento de coquetería chingona no importa si eres alto, si eres fuerte, si tienes dinero, es la manera en la que reaccionas. Cuando vas caminando la volteas a ver, la encuentras a los ojos, le sonríes Y antes de que ella pueda dejar de verte, tú eres el que primero deja de verla. En algún momento de la velada, por ahí te la encuentras, y con una breve interacción le confirmas lo que ella piensa. Sabes lo que dices, sabes lo que haces, se percibe que eres experimentado. En ese momento, a la morra le entra el pinche clavo. No estoy con cualquier hombre, no estoy con una alfita, estoy con un cabrón que sabe lo que hace. Y cómo no, para respuesta tras respuesta tras respuesta es la correcta. Y como nadie más lo hace, 15, 20 minutos ya te desmarcaste de cualquiera. La morra sabe eso no es normal que pase, a ella y a sus amigas nunca les ha pasado. Y la morra fue nuestra pendeja, dice: mejor de aquí me agarro, no vaya a ser que lo desperdicie.
Y aparte de chingón eres cínico. Sabes que está al máximo de su impresión, sabes que la tienes a pedir de boca, te le acercas y le dices al oído: "Vámonos a hacer lo que justamente los dos estamos imaginando". Más cabrón, porque ni le sacas el beso. Como sabes que lo quiere, ahora se lo tienes castigado. Ella, esa italiana de pelo chino, tez bronceada, ojos claros, figura perfecta, que a todo mundo batió, aún a los que le dijeron lo bonita que estaba y los favores que le hicieron.
Tú eres el que se la termina llevando, y ya en la pinche habitación ya está lista para lo que tú quieras.
Como ya sabes, tienes un nombre que lidera, pues mejor así, pelajadita, entregadita, lo que ningún compañero de trabajo con buen rango, que ni el pinche patrón lograron en meses que ellos estuvieron laburando, In 15-20 minutos, voy a tener hielo. Solo porque no fuiste pendejo y sacatón y te aventaste a eso.
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