In this monologue, the speaker presents a so‑called “seductive gaze” as a crucial non‑verbal tool for men to gain entry with women. He argues that without this gaze, all other dating skills are useless because women supposedly rely on eye contact to judge truthfulness. The speaker claims the technique works by emptying the mind, optionally humming a song internally, and projecting a forward‑directed, slightly open‑mouth smile. He describes women as “nosy” and “contrarian,” asserting they will search for truth in a man's eyes and will either accept or reject based on the perceived sincerity of the gaze. The advice is framed as a manipulative shortcut: by making the woman project her own thoughts onto the gaze, she will reveal her desire or rejection, even in intimate moments. The speaker mixes colloquial profanity with confident assertions, presenting the method as simple, effective, and essential for romantic success.
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de seducción, pero pues te lo voy a dar. Está muy simple, está muy mamón, pero pues hace una gran diferencia, bro. O sea, es la manera en la que te dan entrada a las morras, no. Sin esto, güey, todas las habilidades se deben de desarrollar, pero pues, ¿de qué te sirve si ni siquiera te dan entrada, verdad? Ese es el truco de la mirada seductora. Sí, así me vale madre. Esto se utiliza tanto para antes de abordar como para momentos que generen intimidad. O sea, güey, no puedes ir por la pinche vida con la mirada perdida, más con las mujeres. Acuérdate que a las mujeres les gustan las modas y frases pendejas, entonces esa de que los ojos son el espejo del alma se la tragaron completita, güey, y se basan en ella. Sin embargo, tú puedes decidir qué es lo que refleja tu mirada. Por eso el lenguaje no verbal se debe de aprender, para que las cosas no sucedan por accidente. Dentro de los literal cientos de componentes que actúan al mismo tiempo para reflejar un mensaje que estamos tratando de enviar, La mirada es uno de ellos. A lo mejor si le echas ganas a la actuación, tú puedes reflejar cierta emoción en la otra persona a través de tu mirada. Pero en la mirada seductora no se trata de reflejar una emoción que tú tengas, sino que la otra persona refleje una emoción que ella tiene. Entonces este truco te pide que durante ese momento tus pensamientos estén callados. Si no puedes, pues como pequeño truco, a lo mejor puedes estar cantando una canción en tu cabeza. En cuanto a lo físico, ligeramente tienes que lanzar tu mirada como que al frente, ¿Sabes? Es un movimiento pequeño. Para un efecto más poderoso, deja tu boca ligeramente abierta y ligeramente como en una sonrisa. Te lo juro que funciona y te voy a explicar por qué. Dos características súper principales de las mujeres: 1, son re metiches, y 2, son re contreras. Entonces, cuando hagan contacto visual contigo, van a estar buscando la verdad en tu mirada. Pues no mames, güey, eligen la información que les estás alimentando. Pues güey, casi casi no importa qué estés pensando, te van a querer llevar la contraria. Tú podrás creerte muy trucha y elegir pensar pendejadas como: "Ay, no te acuestes conmigo, no me la chupes." Pero no, porque de lo que se trata es llevarte la contraria. Pero si cuando tu mente la pones en blanco y tu mirada la proyectas como hacia el frente, vale madre si no lo entiendes, trata de practicarlo hasta que lo entiendas, entonces la morra va a reflejar en ti sus propios pensamientos, y ella solo va a tener dentro de ella dos tipos de pensamientos: o te acepta o te rechaza. ¿Sabías que las morras, como a todas, le quieren encontrar significado? Así estén los dos juntos en pelotas ya en la cama, aún en ese momento sigue sobrepensando la pinche velada y va a buscar la pequeña duda que pueda encontrar que le justifique salir corriendo a la chingada. Como ellas no son responsables de ninguno de sus fracasos de relaciones, van a buscar en ti las señales que le justifiquen que, ay, va a volver a pasar lo que le rompió el corazón la vez pasada. Como efecto colateral, aún hasta ese momento ella todavía no está segura de que si tú realmente quieres. Entonces, cuando en tus ojos no ve reflejado que quieras algo, ahí es cuando por fin accede a dártelo todo.