In this informal, profanity‑laden monologue, the speaker recounts personal experiences dating a supermodel named Vanessa and a friend named Selene, highlighting how women often introduce him only as a "friend" despite intimate relations. He frames this as a strategic game, describing how he leveraged the situation to obtain phone numbers and arrange dates. The speaker then delivers a broader, gender‑focused prescription: men should adopt a cynical, unapologetic attitude, avoid hiding their actions, and present themselves confidently, arguing that such behavior earns respect from both women and other men. The narrative mixes anecdotal storytelling with prescriptive advice, using a provocative, conversational tone to promote a hyper‑masculine, manipulative approach to relationships.
Chapters
Güey, tu ligue te presenta solo como su amigo. Pinche vieja, que tú, güey, y ella saben que lo que hacen en la intimidad no es lo que hacen los amigos. Mucho pinche cariñito aquí y acá, y sales en citas con ellas, pero te presenta con los demás como su amigo. Güey, pues aprovecha. Por ahí de cuando yo tenía 21 años, o sea, hace 21 años, pues ya yo era muy chingón para ligue, y según yo traía a las supermodelos, y por eso era una riata. Que wey, el presumir que traes supermodelos de vieja, wey, es el nivel más bajo del nivel más alto. Sí, muy chulas, muy sabrosas, pero pues ser modelo, ser bonita, es su vida, pues realmente no tiene mucha sustancia. Total que yo salía con una supermodelo que se llamaba Vanessa. Hija de la chingada, estaba buenísima, wey. Sí, teníamos todo, todos los días pasábamos en su casa o en la mía, pero frente a sus amigos la cabrona me presentaba como su amigo. Y como yo ya era bueno pa' las viejas, pues no me lo tomaba personal, no me enojaba, no me agüitaba. Sí, soy su amigo. Porque parte de su grupo de amigos incluía otras modelos. Y entre ellas una chica que se llama Selene, que no mames, era un ángel, cabrón. Nos la llevamos de súper huevos, wey, y me dice: "Oye, pues le dices a Vane que te dé mi número". Al otro día le digo: "Oye, Selene me dijo que me pasara su número". "Sí, pero no me dijo a mí, así que no te lo puedo dar". Nos volvemos a ver y le digo frente a Selene: "Oye, me dijo ella que me pases su número". Al otro día la excusa de: "Ay, es que ya no tengo el nuevo número, solo el viejo". Pues que me la voy topando en el gimnasio, le saco el número, la cita y vámonos. Y obviamente se lo platiqué a Vanessa y ella sabía que no podía decir nada porque fue su culpa andarme presentando solo como amigo. Y ahora sí, después de eso, con todo mundo: mira mi novio. Pero te voy a decir algo muy importante, cabrón. Como hombre, como hombre, prefiero que seas cínico. Esas pendejadas de andar ocultando lo que haces por miedo a las consecuencias. Un hombre, un verdadero hombre, no puede tener miedo a las consecuencias de sus actos. ¿Y aparece que le voy a andar ocultando que me estoy llevando a sus amigas? Pues, ¿para qué me presentas como amigo, va? Te lo juro que hasta las morras te respetan más cuando andas de cínico de que andas de cabrón. Pero a la hermandad de hombres, güey, en conjunto tú nos haces más débil cuando no eres cínico, descarado, desfachatado. Pero güey, a las viejas, cabrón, normalmente lo más cabrón que las saca de onda es que les des lo que quieren. Y si te anda tratando de solo amigo, pues trátala de solo amiga.