
A man outlines manipulative tactics for avoiding conflict with women, claiming they're emotional experts you can't beat in arguments. He advises turning their feelings against them, countering complaints with your own, and never explaining yourself, framing it as advanced relationship strategy.
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Este güey, este es el video educativo más importante que vas a ver hoy sobre seducción. Dice mi brother: güey, ¿para qué seguirle el juego? Si se va a enojar por mamadas, descarte. Esa es una solución de novatos, sobre todo porque es cero sustentable. Te voy a enseñar a manejar estas cosas con maestría, cabrón. El video del que viene ese comentario es un pinche caso estudio, güey. Primero, güey, tienes que saber que todas las morras, güey, se enojan por pendejadas. Todas, güey. Yo sé que muchas se creen únicas y especiales y dicen: "No, es que yo no soy así", güey. Es que ellas no creen que fue una pendejada por lo que se enojaron. Pero güey, esa mamada del descarte, cabrón, no es ninguna pinche habilidad, no se requiere de ningún talento. Y ni modo que te pelees todas las vidas con las pinches morras y siempre estés corriendo, cabrón. Obviamente tampoco tienes que estar aguantando pendejadas, pero cabrón, aprende a evitarlas. ¿Cómo se evitan, güey? Pues bien lo decía mi mamá: para loco, loco y medio, cabrón. Te dice: "Ay amor, ya sé por qué no beso como tu ex." "Ah cabrón, ¿cómo sabes? ¿Te besaste con mi ex? ¿Te andas metiendo con ella? Qué rara eres." "Ay, ¿me querrías si yo fuera una lombriz?" "Pues a mi pájaro seguramente le seguirías gustando mucho." "Ay, es que no quería decírtelo, quería que tú lo supieras por ti mismo." Qué curioso, yo tampoco quería decírtelo, yo también quería que tú lo supieras por ti misma. Cuando tú haces eso, las desarmas, güey, y en vez de que se vuelva una pinche pelea, la evitas. Güey, igual que en las artes marciales, la fuerza de tu enemigo la debes usar en su contra, cabrón. ¡Wey! Te sale con alguna mamada, pues tú sal con otra, cabrón. Pero te pones a dar explicaciones, andar queriendo entender, andarte peleando, pendejo, wey. Porque créeme, wey, si te metes al campo de batalla emocional, ahí es donde ellas son expertas y te van a ganar. Te lo voy a poner de otra manera, cabrón: la guerra no se gana a la fuerza de tus estrategias, sino aprendiéndote las de tu contrincante.
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