En este video, el instructor explica cómo conducir una conversación de forma intencional tanto en entornos de ventas como en citas románticas. Comienza señalando que la conversación debe fluir hacia el objetivo del interlocutor y que, para lograrlo, es necesario dominar micro‑ajustes desde el saludo inicial. Destaca la importancia de un saludo firme y equilibrado, acompañado de contacto visual directo; un saludo demasiado fuerte o demasiado débil revela inseguridades y puede generar antipatía. Luego analiza la dinámica del apretón de manos, describiendo cómo la dirección y la posición de la mano transmiten intenciones de dominio o sumisión. Expone distintas respuestas según la intención percibida: no intentar “corregir” una mano dominante, aceptar la dominancia si la otra persona la busca, o ajustar la posición (antebrazo, hombro interno) según el nivel de familiaridad. Finalmente, subraya que estos micro‑ajustes son la base para liderar la conversación; si el interlocutor no percibe al hablante como líder, la charla se desviará y no alcanzará los resultados deseados (venta o beso). El mensaje central es que, mediante observación cuidadosa y respuestas adecuadas a gestos no verbales, se puede guiar la interacción hacia el objetivo deseado.
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Muy bien, pues el día de hoy vamos a hablar de habilidades conversacionales, de esa manera en la que hilamos una conversación con la otra. Esto se utiliza tanto en los negocios como en una buena cita. Lo importante de esto es que la conversación fluya, pero que fluya hacia donde tú quieres. Yo voy a llevar la conversación y les voy a estar mostrando cómo se unen los temas para guiarlos hacia donde los queremos guiar. ¿OK? Axel, ¿cómo estás? Hola, un placer. Señor, ¿cómo está usted? Un placer, ¿qué tal? Muy bien. Aquí hubo algo muy interesante para que comencemos a observar lo que sucede. Pasaron dos cosas. La primera es cuando yo lo saludé, él cometió el error de primero voltear a ver mi mano. La otra es su saludo es demasiado fuerte. Cuando tu saludo es demasiado fuerte, puedes tú generar un tipo de antipatía con la otra persona. El saludo debe ser firme. Cuando tú exageras o disminuyes tu saludo, cualquiera de las dos opciones, estás mostrando alguna pequeña grieta que tienes en tu autoestima, porque estás o tratando de demostrar algo, o la otra, estás tratando de ocultar algo. Ninguna de las dos tiene sentido. Entonces, el saludo siempre debe ser firme Y cuando saludas, ves a la persona a los ojos. Así que ahí es donde comienza todo. Todos son microajustes desde un principio para que tú lo puedas ir liderando la conversación. Si tú no te conviertes en líder de la conversación, la conversación va a ir para donde se les dé su puta gana. Y eso no sí va a terminar en venta ni va a terminar en un beso si estás en una cita. En ambas situaciones tienes que saber guiar la conversación, ¿ok? Pero desde esos pequeños ajustes, por ejemplo, si él me hubiera dado la mano de esta manera Él la da hacia arriba y yo lo veo que lo está mandando así. Mucha gente comete el error de quererla arreglar. Es un error bien pendejo de las ventas. Tu cara de chingada, eso me ha pasado. Entonces, cuando la persona lo da hacia arriba significa te quiero dominar, y yo no me puedo poner en el juego de tratar de revertirlo para ponerlo ahí, no, no me trates de dominar. ¿Por qué? Porque una persona dominante le va a causar una afectación bastante grande. En la empatía que tiene contigo. Tú lo que vas es a crear una conexión, a llevarte bien. Por otro lado, él puede hacer que me ofrezca la mano así, se pone así, se baja. Entonces yo, si quiere ser dominado, pues lo domino con mucho gusto, es lo que él está buscando. Sin embargo, si él me da la mano a la dominante, como él lo hizo en un principio, yo tengo varias opciones. Hay gente que dice que cubra la mano, que se la haga sándwich, pero yo siento que las manos tienen— si ya las hubieses escuchado, esas son de la verga. Entonces las manos, bueno, tienen una específica temperatura a diferencia del cuerpo, entonces se siente como cierta intimidad y la textura de la piel es diferente. O sea, la mano se siente que es una mano y ponerse la otra encima puede ser incómodo. Hay quien dice que lo hagas en el antebrazo, pero a mí también se me hace como medio extremo cuando la otra es bien amigable, que es ponerlo en la parte interna del hombro. Pum. ¿Qué tal? ¿Cómo estás? Saluda. Y lo dejas a la persona que lo está haciendo y lo saludas en ese momento viendo a los ojos.