
A man describes a date that turned dangerous when the woman threatened him with sharp objects and emotional manipulation in a hotel room. He escaped by faking a bathroom trip, then reflects on ignoring red flags and the risks of pursuing unstable partners.
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¿Tienes historias de miedo en la seducción? Güey, no mames, cuando te metes a este rollo de las morras, cabrón, nunca te va a faltar por ahí una historia de miedo, güey. Hay algo que caracteriza a las mujeres, que son impredecibles. Nada más peligroso en este planeta que una mujer dolida por rechazo, por desamor, por envidias, por ser o lo que sea. Una mujer dolida es de peligro, güey. Lo más loco de todo esto es que la mayoría de los hombres podemos reconocer cuando una morra está bien loquita, Pero lamentablemente las loquitas le ponen bien chido, cabrón. No, hombre, una vez me metí con una de esas, güey, bonita y todo, pero se le notaba que se le había rayado el disco, güey. Chido porque era de donde fuera, cuando fuera, le valía madre, cabrón. Pero sí estaba bien obsesionada, cabrón. Y lamentablemente yo no estaba en la madurez de decir no, porque esté obsesionada le voy a sacar algún pinche provecho. Pues aprovechaba y cuando se me daba gana pues siempre va a estar disponible. No porque algo te convenga en el momento significa que te va a convenir a futuro. Entonces, no por ella, no solo por ella. O sea, si una morra ves que está dispuesta a todo por ti, no significa que por eso debes darte el pinche lujo que te llueva el cuerno a la abundancia de la morra cuando se te dé tu puta gana, porque luego te va a causar problemas. Pues ya me doy cuenta muy tarde de este asunto, y pues digo, ay, pues una quejito más y luego la corto. No, güey, nada más pendejo que trae una situación así después de que hubo intimidad, güey. Pues, güey, le digo qué onda, que ya, o sea, ya estuvo. Y la morra así, güey, se sienta encima de mí, cabrón, pone su bolsa al lado y se empieza así de no, ayúdame, es que sin ti no puedo vivir, ayúdame, ayúdame. Yo no mames, güey, yo juraba que en su pinche bolsa traía algunas pinches tijeras o algo filoso, güey, que ya Nada iba a valer madre. Pues ya sabes, ¿no? En ese momento en el que sientes que tus partes nobles quizás estén en peligro, o tu yugular. No, mi amor, mira, cálmate, relájate, no es para tanto. Pues güey, me dice: espérame, deja, voy al baño, ahorita regreso, no te vayas a ir. Güey, pues con lo vago que soy, cómo me gusta jugar con fuego, cabrón. En lo que se mete al baño, güey, yo agarro la puerta de la salida del cuarto de hotel, güey, Y la abro, pero sin salirme la vuelvo a cerrar en la soto para que suene como si me hubiera ido. Güey, salió del baño un putiza corriendo con la cara así, se echa de hombros. Güey, neta que sí lo hice para relajar la pinche tensión que traía dentro, porque no mames, sí la vi bien cerca. En cuanto puse la pinche bolsa al ladito, dije: ya valió madre. Este es un error que cometemos todos, todos los hombres, güey. Decimos: chinga su madre, pues es que si está bien rico, pues no le hace que esté loquita. Pero no por eso no significa que seas parte de los pendejos que jamás mas aprende la pinche lección. Don't stick your dick in crazy.
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