En este monólogo motivacional, el narrador relata un accidente que sufrió a los 24 años en el gimnasio, donde se cortó el dedo y quedó inmovilizado. A partir de esa experiencia, reflexiona sobre cómo la vida depende de la perspectiva y de las decisiones que tomamos. Critica la tendencia a compararse y juzgar a los demás, señalando que no conocemos la situación de otros y que los juicios solo nos afectan a nosotros. Propone que todo en la vida es una elección: podemos decidir no sentirnos mal, no dejarnos molestar por los demás y dejar de emitir juicios. El mensaje central es que la única persona que realmente influye en nuestras emociones somos nosotros mismos, y que aceptar la realidad tal como es, sin etiquetarla como buena o mala, conduce a una vida más libre y menos conflictiva.
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Esta historia que te voy a contar te puede cambiar la vida, güey. A mí me la cambió. Todo en esta vida es perspectiva, y a mí el pinche golpe de realidad que me dio esto fue súper útil. Por ahí de cuando yo tenía como 24 años, en el pinche gimnasio tuve un accidente y me terminé cortando este pinche dedo, así de que lo tuve que levantar del piso, güey. Ya fui, me lo volvieron a poner, y pues me enyesaron, me inmovilizaron por un rato, y Y me dijeron: por ahorita no hagas ejercicio. Pero yo me quería sentir muy pinche héroe y digo: aunque sea puedo hacer pierna. Y ahí me tienes al otro pinche día en el gimnasio, wey, listo para entrenar pierna. Y yo sintiéndome muy pinche heroico y chingón, cabrón. Hasta que, wey, casualmente en el gimnasio iba otro cabrón que tenía todo el pinche brazo enyesado. Se lo había cortado completo con una pinche máquina y el vato en el gimnasio. Y antes de eso me la pasaba comparándome todo el tiempo. Si alguien levantaba menos que yo, pobre diablo. Si alguien levantaba más que yo, bueno, ellos no tienen que hacer todo lo que yo tengo que hacer en el día. Güey, tú no sabes la situación de los demás, los demás no saben tu situación. Ya güey, deja de juzgar a los demás, deja de juzgarte a ti, deja de juzgar cómo los demás te juzgan. Pinche ruido innecesario. ¿Alguien se te cruzó en el pinche tráfico? A lo mejor tiene una emergencia. ¿Te das cuenta que tú estás más clavado de lo que está tu chica clavada de ti? Ah bueno, no le gustó tanto como ella me gusta a mí. El mesero te está dando un mal servicio, a lo mejor tuvo un mal día. Pero la única persona a la que afectas todo el tiempo con tus pinches juicios es nomás a ti, güey. Y tu vida se trata solo de ti. Todo, todo en esta vida, todo, güey, es una elección. Sentirte mal por estarte comparando, por estar comparando a otros, enojarte porque no conoces la situación de otros, ¿para qué? No te gustó, no te lo comas. No quieres estar ahí, vete. ¿Alguien te quiso hacer enojar? Bien por ellos, a lo mejor lo necesitaban. Pero de ahí a que lo que hagan otros te moleste a ti. Todo, todo en esta vida es una elección. Nadie, güey, nadie te puede hacer sentir algo que tú no permitas. Deja de juzgarlo todo. Todo es lo que es, ni para bien ni para mal. Todo es lo que es.