
A speaker argues that seduction succeeds through fearlessness and confidence, not words or status. He claims people detect confidence through vocal vibrations and posture, and tells a joke louder with conviction to prove it lands better. Being unafraid to lose someone, he says, creates the authority that actually attracts.
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Güey, checa este comentario. ¿Sabes lo que hace a un buen seductor? Lo intenta todo. Lo interesante es esto, como lo primero realmente que entiende el buen seductor es que no le debe de tener miedo a perder a una morra, curiosamente todas las mamadas que se le ocurren le salen, güey. Porque cuando se le ocurre algo que quiere hacer o algo que quiere decir, como lo dice sin miedo a perder a la morra, se siente bien seguro, bien chingón, y a la morra le gusta. Güey, a todos nos ha pasado que estando en el salón, nosotros, alguien más dijo una broma la dijo bajita, sin huevos, y luego el cabrón de al lado la escuchó, la repitió más alto y con más huevos, y ahora sí todo mundo se rió. Pero aún así hubo una o dos personas que efectivamente lo escucharon y no les causó gracia el chiste. Más aún de lo que dices y más aún de cómo lo dices, es mucho más importante cómo te percibes cuando lo dices. Porque efectivamente la voz no es más que vibración, así como lo tiene detectado el polígrafo, al que le llaman detector de mentiras. Se puede detectar efectivamente las vibraciones que cambian cuando tú te sientes de una u otra manera. O sea, la gente efectivamente de alguna manera subconsciente puede percibir que tú lo estás diciendo deshuevado, y un cabrón deshuevado no genera autoridad. La mayoría de los pendejos no entiende que a las morras no las pones en un pedestal porque le dices que están preciosas, porque tengas un chingo de ganas de ellas. No, güey, las morras se sienten en un pedestal cuando tú te da miedo decirles las cosas, güey. Se te nota la pinche tensión cuando, ay cabrón, es que si ¿Qué tal que se enoja? ¿Qué tal que lo hago y se va? Ay, ¿qué tal que no le gusta y se va? No importa cómo te veas ni cuánto tengas, güey, ni tu pinche valor social. Si las cosas las dices deshuevado, vas a valer verga. Pero como la mayoría de la gente es deshuevada, cuando tú tienes huevos de hacer o decir las cosas, inmediatamente te tornas una autoridad. Y a la gente le encanta quedar bien con la autoridad, y por eso sí se va a reír de los chistes que digas, por eso sí le van a agradar las pendejadas con las que salgas. No es lo que haces o dices, ni siquiera el cómo, sino tu autopercepción.
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