En este monólogo motivacional, el orador critica a personas que repiten los mismos enfoques ineficaces (ejemplo de "ligadores") sin aprender ni mejorar, argumentando que la repetición no garantiza competencia. Destaca la necesidad del auto‑estudio, la aceptación de críticas y la reflexión constante sobre si cada acción acerca al individuo al hombre que desea ser. Señala que no cambiar por los demás es distinto a no mejorar, y que la falta de auto‑mejora impide la transformación personal. Además, advierte que el tiempo es extremadamente valioso y que perderlo en decisiones y comportamientos estancados es un desastre. El mensaje central es que la verdadera maestría proviene de la experiencia analizada y de la alineación deliberada de decisiones con la visión personal.
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Y no porque hacen algo muchas veces les va a salir bien. Por ejemplo, tienes el pendejo Jorge A.S., ¿no? Ya, ya ustedes han visto ese tipo de ligadores, güey, que lo único que llegan es llegarle a la chica, decirle: oye, fíjate que te vi de lejos y me pareciste muy atractiva, ¿no? Tienes esta matialacas, ¿no? Así es que no me pude resistir a hablarte. Y esa gente, güey, tiene años, años haciendo contenido, güey, años haciendo contenido de abordaje, y no cambian sus abordajes. ¿No se te hace raro? No se te hace sumamente raro que pasen los años y esas personas sigan haciendo los mismos abordajes? Porque no significa que porque haces algo muchas veces te vuelves bueno. Si tú cada vez que haces algo, wey, sabes, cada vez que lo haces no aprendes, no mejoras lo que estás haciendo, no lo mejoras, vas a quedarte en el mismo nivel, no importa cuántas veces lo hagas, wey. No importa cuántas veces lo hagas, porque no entiendes la importancia del autoestudio, del crecimiento, de aceptar la crítica. Hay chingo de gente que no acepta que la critiquen, güey. Si a ti te enoja que te critiquen, esa es una receta para el desastre. Si te molesta que te digan que estás haciendo mal, mira, una cosa es que no cambies por los demás y otra es que no mejores. Son cosas pero sí bien diferentes. Una cosa es que no cambies Y otra cosa es que no mejores. Bien diferente, compadre. Ten esa perspectiva. Es muy diferente que no cambies, otra que no mejores. No cambiar por los demás es no abandonar el principio fundamental que tú eres, pero no mejorarte te está resistiendo para poderte convertir en el hombre que quieres. Muchos de ustedes se distraen en el camino, ven dos opciones de qué hago, me voy a otra ciudad o me quedo, estudio esta carrera o comienzo a trabajar. ¿Sigo con esta chica? Sí me gusta, pero la neta no es lo mío. O ya la mando a la chingada y me quedo solo con la chaqueta. Y ya comienzas a hacer todas así las perspectivas, ¿no? Pero no se sientan a preguntarse cada vez que hacen algo, cada vez que toman una decisión, cada vez que se deciden por una acción, no se sientan a preguntarse: ¿Esto me está acercando al hombre en el que me quiero convertir? Esa debería de ser la parte más fácil para mejorarse. ¿Esto me está acercando al hombre? Al que me quiero convertir. Sí, lo hago. No, no lo hago. Y ya, y dejen de perder el tiempo, porque el tiempo es caro, cabrón, es carísimo.