In this informal, profanity‑laden monologue, the speaker argues that insecurity is a fundamental characteristic of humanity. He observes that as people age they become indifferent to others’ judgments, illustrated by an anecdote about an elderly man dressing absurdly and by an audience experiment where viewers raise their hands to indicate whether they would feel embarrassed wearing torn pants in public. The speaker claims that everyone, especially women, experiences chronic self‑doubt; no woman is ever completely secure, with periodic feelings of inadequacy even among the most conventionally attractive. He suggests that personal success can be achieved not by improving one’s own self‑esteem but by recognizing that others are equally insecure. The talk concludes with a self‑promotion, citing the speaker’s expertise in seduction and directing listeners to madlabproject.com.
Chapters
La humanidad es sumamente insegura, pero es una venta. O sea, originalmente ustedes podrían volverse mucho mejores que los demás si mejoraran su autoestima. Serían más convincentes, más autoritarios, más poderosos, más sociales, más exitosos, más atractivos. Pero ni siquiera tienen que mejorar, nomás con que sepan que las de los demás también están mal. Jajaja. Entre más pasa el tiempo, miren, ¿alguna vez han visto a un viejito vestido ridículo salir de su casa? Que les vale madre, o sea, que andan con zapatos cuarto de vestir y calcetín blanco y con shorts y con camisa hawaiana. O sea, qué vergas, ¿no? ¿Saben qué les pasó? Les empezó a valer madre lo que pensaban los demás. ¿Y saben por qué? Porque a este entonces, entonces te terminas de dar cuenta, después de varias décadas de estar socializando, que en realidad la gran mayoría de la gente es insegura. Entonces ni importa lo que traigas o cómo te veas. O sea, por decirlo de una manera más folclórica, a ver si con eso se despierta. ¿Te daría pena si tú estuvieras en público y trajeras el pantalón zurrado? ¿Te daría pena? Sí, a huevo. ¿Te daría pena? Ay, ay. ¿Te daría pena? Claro, claro. ¿A ti te daría pena? No, respondan lo que sea, dejen la mano. ¿Se van la mano? ¿Se van la mano? ¿Se van la mano? Ahora, a todos ustedes les daría pena andar con el pantalón zurrado en público, ¿verdad? Sí, a huevo. Ok, dejen la mano arriba si ustedes creen que les seguiría dando pena andar con— Dejen la mano arriba que les seguiría dando pena si ustedes se enteraran que todos los demás traen el pantalón zurrado. Bajen. No, güey, o sea, ya qué va a dar pena. Les dé pena, güey. Los traen el pantalón zurrado. O sea, no tienen que dejar de estar zurrados para que les deje de dar pena, aunque se acuerden que todos los demás están zurrados. Y especialmente las mujeres. No he conocido ninguna mujer, no existe, no existe, no existe ninguna mujer que sea 100% segura. No se puede, porque por lo menos una vez al mes, cabrón, se va a sentir que no es lo suficientemente guapa, no se siente lo suficientemente buena. O sea, empezando por que obviamente sabemos que las feas ya iban a ser inseguras, no tienen de otra, ¿no? Pero hasta la más bonita, la más buena, en un pinche momento del mes No solo es un día, un momento. Estamos halagados que un día no hay exactitud, pero pues hay unos 2, 3 días, está de su puta madre. Ni siquiera es mientras está bajando, es antes, lo peor, ¿no? O sea, mientras todavía está buena, ahí la entrada, ¿no? Tiene todo el conocimiento experto sobre seducción en el seductor legendario en madlabproject.com.