
Two speakers explore why discipline without purpose leads to burnout or injury. One gained 20 kg of muscle in four months chasing an NBA dream, then severely injured himself. The lesson: find your real why, and procrastination disappears. A boat without direction never catches favorable wind.
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Para no procrastinar y para mantenerte enfocado en tus actividades, para poder mantener la disciplina, necesitas entender por qué haces lo que haces. Porque si no lo sabes, o lo vas a dejar de hacer y perder todo lo que ya habías ganado, o puedes terminar hasta lastimándote a ti mismo, como me pasó a mí. Te voy a contar mi experiencia para que a lo mejor te sirva entender de qué me estoy refiriendo. Cuando yo tenía 17 años, no había nada que me apasionara más que el básquetbol, y yo estaba pero comprometido a hacerlo hasta la NBA, cabrón. Me hicieron varias pruebas deportivas en diferentes universidades, incluyendo la Universidad de Chicago, y me daban la oportunidad de tener beca deportiva. Pero la Universidad de Chicago me dijeron: wey, estás muy flaquito, no la vas a armar debajo de la canasta, trata de subir de peso. Pues no mames, yo mido 1,90 y pesaba 64 kilos, no mames. Bueno, pues encontré un entrenador bien chingón que tuvo visión y hasta me entrenó de gratis Raya, donde estés, cabrón, eres un pinche chingón de entrenador de gimnasio. Qué pinche rutinas de ese cabrón. Pues en 4 meses subí casi 20 kilos de músculo, güey. Bueno, pues mi padre no me apoya y no me firma los documentos necesarios para que me den la beca, y pues me la pelo. Pero la disciplina se me queda, cabrón. Y entonces no dejé de ir al gimnasio con los años, con los años. Y güey, yo soy de esas personas que siempre hace más, cabrón. Yo procuraba que cada pinche semana le subiera el peso, le subiera una barra, güey. No le dejaba de dar. Pero como ya no tenía una motivación constante, estaba bien cansado, wey. Alcanzó a despertarme adolorido de siempre al pinche fallo, wey. Siempre dándole a todo, cabrón. Me acuerdo que constantemente pensaba, wey, ojalá pasara algo para poder dejar de venir al gimnasio. Tal es mi disciplina que decía, wey, mejor que me pase algo porque yo solito no voy a poder parar. Y efectivamente me terminé guillotinando este pinche dedo. Me lo tuvieron que volver a pegar en pinche gimnasio. La pinche banca bajó como guillotina y yo agarrando a la de abajo. No mames.
Después de eso, cuando me recuperé, sí seguí yendo al gimnasio, pero ya no, ya no lo sentía bien. Hasta que un día le ayudé a unos amigos a cargar unas cosas a su camioneta y me di cuenta de lo importante y el gusto que me daba a mí saber lo fuerte que era, lo flexible que era, lo rápido que era, lo resistente que era gracias al ejercicio constante que hacía. Y entonces volví a hacer ejercicio con la misma disciplina, con la misma pasión, con la misma constancia que lo hacía antes. Si realmente quieres ser indetenible, encuentra el verdadero motivo, el por qué qué más profundo de por qué hacer las cosas. Porque recuerda que para aquella embarcación que no sabe a dónde va, no hay viento favorable que le sople.
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