In this YouTube video, speakers A and B engage in a vulgar, informal dialogue that delivers a series of misogynistic relationship tips aimed at men. The central claim is that men should never give explanations to women; doing so leads to disrespect and conflict. Through a series of exaggerated hypothetical scenarios—sharing a lunch half‑portion, waking an angry partner, reading a partner’s diary—the speakers illustrate how men should respond with confidence, dismiss women’s complaints, and treat women as childish or subordinate. They employ coarse language, rhetorical questions, and authority metaphors (captain, director, showmaster) to reinforce a dominant masculine stance. The overall tone is confrontational, dismissive, and intentionally provocative, positioning the advice as a “no‑explanations” rule for men in romantic interactions.
Chapters
Nunca, nunca, nunca le des explicaciones a una mujer. A las mujeres no se les dan explicaciones, haz pendejo. Por eso no te respetan y a cada rato te están retando.
Se compran un pinche lonche, cabrón, tú le das una mitad y sale con la mamada de: ¿Por qué me diste esa mitad?
Tú todo pendejo te pones de: ¿Qué?
Es lo mismo. ¿Qué quieres, la mía?
Bueno, mames, para loco, loco y medio, güey.
¿Por qué me diste esa mitad?
Creo que esa es la que está envenenada, según yo. Pero obviamente, si me equivoqué y esa es la envenenada, pues no te sientas culpable, fue error mío. O te la quieres jugar y intercambiamos.
Te despiertas, ves a tu morra toda enojada, y lo primero que le preguntas es: ¿Qué tienes?
Y ella con su pinche actitud de perdonavidas te dice: Nada. Y tú todo pendejo le insistes todavía: No, dime, ¿qué tienes?
Le preguntas qué tiene y te dice nada, pues tú se lo celebras: Ay, qué bueno, mi amor, que no tienes nada.
Voy a seguir durmiendo otro rato, Y ya.
Que de repente te comience a explicar una pendejada tipo: "Ay, es que soñé que en medio de la noche me dejabas, te ibas de la casa." Pues para empezar, eres la responsable, ¿no?
Ah, o sea que cuando te pregunté qué tenías y me dijiste nada, ¿me estabas mintiendo? ¿O eres de esas personas inmaduras que necesitan que le insistan para decir qué es lo que tiene?
Elige una porque no pueden ser las dos al mismo tiempo. Y otra vez para loco loco y medio, ¿no?
"Ay, amor, por favor, yo jamás me iría de la casa sin avisarte." "Te corro a ti antes de irme yo." No mames, esta es mi casa, además mudada.
Se me caga, no mames.
Pero no, todo pendejo te pones a validarla de: no, mi amor, yo jamás haría eso, yo te amo, güey. A ver, güey, te pregunto, ¿qué pinche capitán de barco, qué pinche autoridad se pone a dar explicaciones, güey? Te manda un pinche mensaje ahí cucándote de: ah, ya no me quieres. Todo imbécil te pone así de: güey, mi amor, claro, toda la vida. Güey, tú eres el director de este pinche show, no el pinche trapecista que ponen a dar piruetas, ah.
Ah, ya no me quieres porque andas leyendo mi diario. Además de que Me escondí bien. A ver, ¿qué andas haciendo ahí hurgando en mis cosas?
¿Qué andabas buscando? A ver, suelta la sopa.
Puedes darle instrucciones para cumplir algún tipo de tarea, puedes darle guía para que se cumpla alguna misión, recetas, ingredientes, metodologías, pero tratar de sanar inseguridades a través de tú estar dando explicaciones de tu comportamiento. Como hombre, tu comportamiento debe de hablar por ti. Si tú estás actuando de la manera correcta, con los valores correctos, no te pueden salir con ese tipo de mamadas que terminan pidiendo que te justifiques, porque su imaginación no refleja tu situación, sino la de ella. Pero ya te lo he dicho muchas veces, tienes que verlas como si fueran niñas. O sea, no les vas a poner un pinche cague, ni las vas a ignorar, ni te vas a estresar. Simplemente no vas a dejar que se vuelva algo más grande tomándolo con gracia y no dándole importancia. Es tu reacción incorrecta lo que genera los problemas, no sus pinches niñerías. Y que todas