
At 16, the narrator worked for a Converse promotion inspired by Dennis Rodman, playing basketball in plazas for pay. A teammate named Chelis quietly refilled his drink during lunch, a gesture the narrator read as a lesson: the more you serve others, the more they serve you. That's what real leadership looks like.
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Te voy a dar una de las mejores lecciones sociales que he recibido en mi vida. Fue una cachetada con guante blanco que me cambió mi manera social para siempre. Muy útil si algún día quieres ser un líder. Por ahí de cuando tenía 16 años trabajé para Converse en una promoción que se llamaba Los Hombres Rodman. Por si no sabes quién es Dennis Rodman, ha sido uno de los mejores jugadores a la defensiva que ha tenido la NBA. Y en aquel entonces estaba patrocinado por Converse. ¿Qué hacíamos? Bueno, nos cortaban el cabello más o menos de este largo, nos lo decoloraban, nos lo pintaban de colores y nos aerografiaban tatuajes en todo el cuerpo. Y lo más chingón es que nos ponían a jugar basketball en las plazas. O sea, tener 16, que te paguen por jugar basket y echar desmadre en las plazas, sí por favor. Y lo bonito de eso es que también incluía viáticos. Bueno, pues en una de estas plazas que fuimos a trabajar había un buffet de pizzas, güey. Y entre el grupito de cabrones que habíamos había un vato que se hizo como el líder de todo, aún cuando yo era el capitán del equipo. Como yo era el que mejor jugaba y el que mejor desmadre echaba, pues los que eran los jefes del trabajo me eligieron a mí para dirigir todo el pedo. Pero realmente al que seguían era a él. Pues mientras estábamos comiendo pizza, me levanto yo por otra rebanada y ese cabrón me dice: "Oye güey, ¿me traes una hawaiana paro?" Como en mi familia somos recarrillas, pues yo respondí lo acostumbrado: "Güey, sírvetelo tú, cabrón." Cuando regreso a servirme mi pizza, me doy cuenta que mi vaso, que se supone que estaba medio vacío, lo habían rellenado. Y le pregunto a los demás: "Oye güey, ¿quién rellenó mi vaso?" Y uno de ellos me responde: "Pues el Chelis, güey." Chelis era el cabrón que era el lidercillo de todos. Y como lo dije, con una cachetada de guante blanco me demostró una de las mayores reglas del liderazgo. Es en la medida en la que nosotros nos interesamos en los demás que logramos que los demás se interesen en nosotros. Por eso siempre va a ser lo más grande la supremacía masculina, porque sabemos que aquel hombre que no vive para servir no sirve para vivir.
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