
A salesman argues that people buy the seller's personality and confidence, not just the product. Trust comes first, then attention, then the sale. He shares how chatting with customers at Squalo in Guadalajara turned one t-shirt into six items.
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Si las cualidades del producto o del servicio vendieran, no habría vendedores. ¿Qué habría? Presentaciones, habría panfletos, habría audios, habría vídeos grabados, güey. El mismo pinche vídeo, el mismo pinche audio, te darían un pinche panfleto, güey, aquí están las cualidades del producto, compra. Pero la gente no compra así. La gente que compra, marcas, pero la marca, ¿qué es? Una personalidad. La gente que compra, güey, Compra de los vendedores, no del panfleto, no la presentación. Raro es el que compra sabiendo del producto, ya necesitan de vendedores. ¿Por qué? Porque la gente compra personalidades. Lo primero que compra una personalidad es una confianza. Si ustedes se ponen a vender un producto o un servicio, lo mismo que ustedes, ustedes tienen un montón de cualidades, qué padres, qué bonito, pero si se enfocan en mostrar a la persona quién soy yo y cuánto gano, tienen que demostrar primero que pueden confiar en ustedes, que está padre pasar tiempo con ustedes, es muy importante, que que se sienta cómodo, chingón, pasar tiempo con ustedes. Y entonces, cuando la gente confía en ustedes, los van a escuchar, y si los escuchan, les van a comprar. Dicen: primero te metes en su corazón, luego te metes en su oído, y luego así te metes en su bolsillo. Esto es una cualidad que yo aprendí muy cabrón con las mujeres, porque el primer inicio de mi vida, desde los 12 años hasta los, no sé, 18, que a lo mejor fue mi trabajo primero en ventas, que fue una tienda se llama Squalo en Plaza del Sol aquí en Guadalajara. Pues güey, me dediqué a ligar, me la pasaba ligando morras, güey. Y lo que más aprendí fue inmediatamente generar confianza, caerles bien, provocar el deseo y entonces cerrar las ventas, por así decirlo. Yo me meto a la tienda Squalo, en el que el trabajo era estar ahí, güey. El trabajo de esa tienda era una tienda departamental, ropa tipo surf. ¿Cuál era el trabajo? Pues estar ahí. Se metió un cliente, Dígame si busca alguna talla y se acabó, no. La mayoría de la gente nomás está ahí parada, güey, a ver el cliente qué quiere. Pero como yo me aburría, me ponía a hablar con los clientes, y esto y lo otro, güey. O sea, me reclamaban, reclamaban los clientes que decían, güey, es que yo nomás vine por una playera y salí con 6. Les juro que esto es real, que me metía dinámico, cotorrea, ya viste ese, viste el otro, así, papá, papá, cotorrea, cotorrea. Y los güeyes sí, a huevo, y compraban más. No compraban la marca, no compraban el producto, no compraban la oferta, me compraban
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