In this Spanish monologue, the speaker outlines a cheap manipulation tactic used by some content creators: they fabricate a common enemy—the ex‑partner—to channel viewers' lingering negative emotions (anger, sadness, jealousy) after breakups into attention and engagement. The speaker argues that high follower counts do not guarantee wisdom, only that the creator has exploited popular, often irresponsible, content. He further claims that humanity’s tendency to offload responsibility onto others is an ancient practice rooted in religion, framing both modern influencer culture and religion as mechanisms that delegate personal accountability.
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uno de los principios de la manipulación, que es lo que les voy a demostrar, que yo no los manipulo, podría, pero para qué, se salvaron, es crear un enemigo en común, ok. Entonces hay creadores de contenidos, por decir algo, en este nicho, y en este nicho esos creadores de contenido crearon un enemigo en común que es el ex o la ex. Como todos tenemos una situación de algún ex, y muchos, la gran mayoría, no ha avanzado de ese ex, le queda muy bien que alguien le hable de una manera que pueda encauzar su rencor, su angustia, su odio, su coraje, su tristeza, sus celos, envidias. Estos creadores de contenido utilizan las emociones negativas que te quedan después de una ruptura para encauzarlas y convertirlas en atención. Por eso ustedes pueden encontrarse que a veces continúan y dicen: oye, no mames, pero pues ese güey tiene 200, tiene 2 millones de seguidores, tiene 3 millones de seguidores, debe de saber lo que dice. No, no significa que sepa lo que dice, más bien que aprovechó más algo que es popular. Y qué es popular, ser irresponsable es lo más popular, güey. Lo más común del planeta es que los seres humanos querramos que alguien solucione las cosas por nosotros. Así empezó la religión, güey. Es el negocio más viejo del mundo darle la responsabilidad de nuestras vidas a otros seres.