MEMORIAS PTE 2 (parte 1 en la Universidad del Hombre)

En este extenso monólogo, el narrador, Master Santana, relata una serie de recuerdos y anécdotas de su adolescencia y juventud, centrados en cómo aprovechó los recursos de su familia (llaves de la oficina de su padre) para organizar encuentros sexuales, su método de registrar contactos de mujeres en una libreta, la competencia que instauraba entre ellas, y sus primeras experiencias con perros, mercados culturales y modelos. Describe con detalle sus técnicas de seducción, desde llamar a la casa de la chica hasta usar excusas de fax, hasta la manipulación de la ropa interior y el uso de corsés. Relata también sus supuestos récords de orgasmos (hasta 40 en una sesión y una sesión de una hora y media), y comparte consejos sobre cómo prolongar el placer, proyectar videos durante el sexo y otras prácticas. El discurso está cargado de lenguaje vulgar, humor autocrítico y una mezcla de orgullo y justificación de sus comportamientos, mientras promociona su libro "Memorias de Este Puto Infeliz" y su presencia en redes sociales. El contenido sirve como una crónica personal que revela su visión del machismo, la sexualidad, la cultura de la fiesta y su autoimagen como "buena persona" a pesar de sus actos.
Chapters
Buenas noches, mis seres de luz, mis príncipes de la creación y masculinidades divinas. ¿Cómo están? Ay, pobrecitos, ¿a quién los tenía abandonados? ¿A quién los tenía abandonados? Ay, qué bueno que los tenía como abandonados, abandonados. Pobrecitos de mis muchachitos que estaban solitos sin papá. Yo sé que no se vale, yo no quería hacer eso. Yo aquí estoy porque los quiero. Que hola y bienvenidos a otro live mágico, espectacular, increíble de The Man in the Project. Vamos empezando a ver un live sabroso, divertidos viernes por la noche. Más que ponernos serios, hay que ponernos cotorros y vamos a hacer una de dos. O sea, ¿les gustó? ¿Estuvo alguien aquí? A ver, los que están aquí, así levanten la mano, ¿no? De los que están aquí, ¿alguien estuvo en el live de memorias? Así es, en el que empecé a contar otras historias que no vienen en el libro. Si alguien estuvo, que diga yo estuve, que diga yo. Seré el no pro en Berquiza, güey. ¿Quieren escuchar la segunda parte? Seguimos contando yo memorias de, bueno, cosas que han sucedido con las mujeres. ¿Les parece? Seguimos con las historias. Ahí está, vamos a ir con las historias. Vamos a seguir, hay varias buenas. Y una de mis favoritas era una morrita que se llama Pema, güey, ¿no? ¿Sabes si se llamaba Pema? Con toda honestidad, yo iba a una zona en la que la gente ahí eligen su propio nombre, güey, ¿no? Una cosa muy, muy extraña, muy bizarra de esa zona de California, pero es muy común encontrarte gente que el nombre que te dicen no es un nombre real, no. Entre ellos una chica, hablando de chicas, no, que se llama Copper, no, que la morra es una, una de las cosas que se me, como que mi unicornio, no. Lo que más se me ha escondido en esta vida ha sido la mujer pelirroja natural, además de que es muy normal. O sea, las pelirrojas son así como creo que el 1% de la población. Alguien que busque el dato y que me diga, no. Pero el porcentaje de pelirrojas que hay en el planeta naturales, güey, son muy pocas, ¿no? Entonces encontrarte una y que esté chida, ¿no? Y además, y que te la puedas, bueno, ya que te la puedas ligar, yo me encargo, ¿no? Con la mía. Ay, güey, mi papá acaba de estar de visita y fuimos a desayunar hoy en la mañana a un restaurante que está sobre la Quinta Avenida Y la Quinta Avenida en Playa del Carmen es una maravilla de avenida, güey, una maravilla, porque para los que vivimos sobre esta zona, pues normalmente es gente bien, ¿no? Su puta madre, güey, ¿no? Normalmente es gente bien, en paz. Entonces es gente que pasa corriendo en las mañanas, ¿no? Está haciendo sus caminaditas con su perro. Es parte de así de la vida diaria caminar poquito por la Quinta Avenida, ¿no? O sea, bonito, de la parte así como residencial, pero entonces a cada rato pasaban un chingo de culos, güey, unos culazos, güey, no. Y pues mi jefe es hombre, güey, no. O sea, ya tengo la madurez de entender que mi papá es una cosa, el respeto y el amor que le tenga a mi jefa, güey, y otro que pues, güey, no mames, o sea, su hijo tiene 42 años, no, ya entendió el pedo. Como, deja, volteo a ver a los culitos, güey, están a toda madre, no. Y entonces pues, wey, papá, que está viendo a las morritas, y se me voltea a ver mi jefe, me dice: nada más pónganme donde hay, va, cabrón. A mí no me ven, en cuanto a las mujeres, pónganme donde están, ¿no? Entonces pues, wey, la pelirroja natural se me había escapado, bueno, la encontré, había andado con morras que trajeron el pelo pintado de rojo, pero la pelirroja natural No, bueno, salía hija de su puta madre y me di con Copper, güey. Interesantísimo Copper, güey. Copper, una morra así como de mi estatura, no, no de mi estatura, con poquito por acá, güey, de rastas. Gente que está en el grupo de ManLab llegué a mandar fotos, no, de esa morrita así estando con ella. Uy, güey, rastitas, unas rastitas preciosas, güey, de esas que son bien cuidadas, no, esas que que ubicas que no es una rasta como cochina, no es por el estilo, pero las tienen súper bien cuidadas, así con miel se las tratan y se las limpian a cada rato, se las arreglan casi cada semana, no, como son las morras. Y pues con 2, 3 tatuajes chidos, no, de esos que dices, a esa morra se lo puso por estilo, no, no por así mentársela al papá que otra vez de su piel, no. Nada, bienvenido, hermano. Entonces, en el estudio, bien interesante el ligue, porque hay un gimnasio al que yo iba en California que era 24/7. Llegué a hacer lives de ahí. Esas cosas ya se pueden empezar a rastrear, ¿no? La vida de Isai Santana, el man lab, ya tiene donde rastrearle cuando este cabrón está haciendo cada cosa, ¿no? Para que sea verificable si quieren, ¿no? Pero en ese gimnasio pues nomás necesitabas una llavecita para poder entrar. A toda madre, ¿no? Pero una llavecita electrónica, no creas que una llave, llave, no, una llave electrónica, ¿no? Pum, te pasabas y podías entrenar 24/7. Pero mucha bandita, güey, que es viajera en esa zona lo aprovecha para, pues no sé, güey, es que allá en Estados Unidos sí es normal la gente que anda en van, ¿no? La gente que anda en motorhome, la gente que anda en vehículos en los que también duerme. Entonces pues, güey, o sea, a lo mejor sí tienen ahí su ducha, a lo mejor tienen su propio retrete, no, o sea, muy normal. Pero pues se cansan, no, de estar tan encerrados y bañarse ahí todos incómodos, porque pues bueno, es muy cómodo el motorhome, no, la casa rodante. Y se agarran ese tipo de servicios como ese gimnasio 24/7 para tener donde cagar, donde orinar, donde bañarse y donde aparte ejercitar, no. Les queda todo en uno. Que yo lo entiendo perfectamente porque a mí también se me ocurrió igual que a ellos que sería una buena idea y la apliqué. Ya estando ahí es cuando te das cuenta que soy el último cabrón que inventó teletransportación, ¿no? Si alguien entiende esa referencia, bravo, O sea, si me quieren sorprender y alguien entiende la referencia a lo que acabo de decir, mis grandes respetos, En fin, es el último cabrón que se le ocurrió meterse a ese gimnasio para tener donde dormir, perdón, donde cagar, donde orinar. Y donde bañarse y ejercitarse, no. Pues esa morrita era de esas, güey, que andaban en van. El amor andaba pues trabajando en cosillas, güey, no, su arte y su puta madre. Trips que en Estados Unidos es normal y aquí en México no, lamentablemente, no. Muy triste el pedo porque pues te habla de la seguridad, te habla de los espacios. Y es de Ricky Morty, pero de qué momento, no. Te habla de los espacios, del estilo de vida, no. O sea, aquí no puedes andar con una casa rodante tranquilo manejando por tu país, conociéndolo, porque no hay lugares diseñados para que la gente pueda llegar y estacionarse de manera segura y tener servicios. No, no, fue de Rick y Morty, fue totalmente Rick y Morty. Es cuando Rick conoce a Rick Prime y Rick Prime le dice así: inventaste la teletransportación y lo primero que te pasa es darte cuenta que eres el último cabrón que inventó teletransportación. O sea, Ahí está. Entonces, pues bueno, ya no, ese trío de hacerlo allá. Esta morra que estaba en la van, un día me la empiezo a cotorear en el gym, salimos al estacionamiento, yo para mi carro. Allá en Estados Unidos los estacionamientos de un lugar así son bien grandes, no, es un espacio interesante, una explanada. La acompaño a ella a su van, que ahí bien bonita, no, bien adornadita y todo el pedo, o sea, son pedos bonitos. Y empieza a llover, güey. Y en cuanto lo posee, güey, es que, es que si ustedes entienden el concepto de utilizar todo lo que está a tu alrededor a tu favor, les va a ir súper bien un poco las viejas, porque las mujeres eso lo ven como, como una parte de la fantasía, güey, de su fantasía de romanticismo, de erotismo, de lo que quieran, ¿no? Entonces empieza a llover y le digo: ¿Cuándo fue la última vez que te besaste con alguien bajo la lluvia, güey? Ah, me me quedó bello. ¿Cuándo fue la última vez que te besaste con alguien bajo la lluvia? Me acerqué, un pinche besito acá rico, papá. Lo mamón de la Copper, güey, es que después de eso se me cayó el show, ¿no? O sea, por algún extraño motivo hasta ahí llegó, ¿no? Ya no hubo más, güey, ¿no? Hasta ahí llegó. Pasan los meses Y quién sabe cómo terminó yendo a su casa, güey. No me quiere presumir que ya no andaba en van, no, que ya se había rentado un cuarto, una casa bien grande, es poca madre, en medio de la montaña. O sea, no se andaban con mamadas, no. Y ya voy y la visito, y en el pinche cuarto, un cabrón, nos damos bien duro, no. O sea, deja de tu madre, no te me vas a escapar. Ay, güey, esa la piel que da para ser pelirrojita, pero ya tiene pequitas de que se broncea poquito. Ay, mi vida, güey, no, y así los pezoncillos acá, ve que también así el color de sus labios, sus pezones de allá de los labios de abajo, güey, son de un color diferente en las pelirrojas, no, una cosa ¿Cómo te lo podría decir? Mira, es como un rosa. Güey, lo que sabe de viejas, güey, no. Es como un rosa color frambuesa, güey. Muy interesante porque, por ejemplo, las francesas tienen un issey miya, güey, a huevo. Tienen el color de los labios y de los pezones y de los labios, güey. Es color rojo carmín. No, está mamón el pedo, güey. No, es que las mujeres, güey, cada quien, ¿no? Lo malo de los mexas, de la mayoría de los mexas, es que tendemos al roast beef, ¿no? Así, güey. La pinche carne morena también allá abajo, ¿no? Ay, güey, te da agüita, güey, no. Ay, cabrón. Es cosa de ser honestos, hay que ser honestos como hombres porque sí somos bien princesos, güey. Y la verdad, con bien poquito, güey, se te cae el gusto de una morra, ¿no? O sea, le ves un dedo así como que lo tiene medio chueco, güey, ¿no? Le ves alguna verruguita por ahí que tiene poquitos pelitos, ¿no? Y ya con eso te zafas. Nada, así somos, bien princesos y nos hacemos pendejos, güey. Bien princesos, güey. O sea, güey, nos molesta que las morras nomás por decir algo pendejo nos manden a la verga, pero no nos molesta, güey, mandar a la morra por algo que se ve bien pendejo, güey, mandarlas a la verga. No, o sea, güey, no, no perdonamos. Y me acuerdo que hace poquito me estaba comiendo a una, güey, y de repente así como que ya en la vista, en la vista de 69 grados, así como que vi que el asterisco es así como que pues le falló poquito la depilada, ¿no? Porque pobrecitas, güey, o sea, a mí me consta el proceso que tiene una morra cuando no te ven un rato. Y se depila de emergencia. Es que las mujeres, las mujeres son un pedo que nadie entiende al nivel que yo entiendo. Que me encantaría que, uy, ¿cómo sería? Me encantaría que todos los demás creadores de contenido que me tiran mierda, que creen que somos lo mismo, que son mejores que yo, me pusieran atención un momento para que entendieran de, güey, es que no mames, todo lo que yo sé está mamón el pedo, ¿no? Entonces las morritas, cabrón, si tú eres su vato y está enamorada, güey, todo bien. Y la morra, ponle tú, como que te ve, como a mí me ha pasado, no, ver una morra 3 semanas completas y luego no verla a veces 2 meses, no, porque pues mis culitos que están en EE.UU., en Europa, no, ya sé lo mamón de este pedo, que yo sé que muchos no saben por que qué ser un súper mega chingón para saber de eso. Lo mamón de este pedo es que las morras durante ese rato están enamoradas, las tienes cachondeadas, güey. Yo a las morras podría no verlas diario, pero diario las tengo cachondeadas, güey. Diario las tengo enamoradas, diario las tengo divertidas, güey. Nada, 2, 3 pinches mensajitos, güey. Si la gente que me escribe de manlab, cabrón, me los cotorreo, güey. Hasta me dicen: no mames, con una línea más ese es escribir un chingo, güey, no, o sea, ABC, always be closing, no. Entonces, aunque estén a la distancia, me las traigo cotorreadas, no, enamoradas, cachondeadas, esperando a ver qué pinche día regreso, no. Pero lo que está interesante de esto es que en ese, en ese lapso en el que no me ven, se dejan ir, güey, hijas de su pinche madre, que está bien, no, está bien, pues un pinche descansito, no. Entonces se dejan ir, de que pues se dejan que les crezca el vello de piernas, el de la panocha, el de los lados, güey, el del asterisco, porque todos tienen pelos ahí, güey. O sea, respeto, así, gran cariño a las morras, que ha llegado al punto que hay muchos hombres que desconocen, ¿no? O sea, que, ah, ¿cómo que las morras tienen pelos? Ah, pues sí, güey, ¿no? Pero pues la mayoría hace un gran trabajo cuidándose esas zonas, ¿no? Pero güey, bien cagado cuando así estás a punto de volver a verlas y las morras, pero en chinga, todos se arreglan, ¿no? Que además, cosa curiosa, les conviene, güey, porque está de hueva, güey. Por ejemplo, cuando comienzan a salir con el cabrón, pues que se tienen que estar depilando todo el tiempo. Apenas se les salga poquito, no, cuando tú te vas como por 2 meses, güey, pues se quedan a toda madre, les alcanza a salir el vello lo suficientemente largo para que cuando se depilen con cera, güey, pues Les duró unas 3 semanas sin pedo, lo que es así fascinante. La regla, no pinches morras, en el huevo no me tengo que arreglar, mi vato no está aquí, no. Las morras son re bonitas, pero en fin, la Copper medio loquita, güey. Les voy a decir cómo terminó el pedo de la Copper, que es de lo más interesante. Ya lo he platicado, nomás pues no conté la historia completa. La Copper tenía este trip, wey, bien raro, de que así yo llegaba a su casa, me invitó a quedarme a dormir ahí, no sé qué, lo que yo estaba en California, quédate a dormir acá, pues yo estoy sola, no tienes dónde dormir, chido, no, ahí te va. Y según ella, no, me está invitando a dormir a su casa, me atiende, me da de cenar, cabrón, nos ponemos un pinche cachondeado, encogido. Pero cuando subimos, cabrón, a donde ya era el lugar para dormir, la morra, todos los ruidos le molestaban, güey. Así no me podía ni cambiar de lado porque se enojaba, güey. Ya como soy yo, güey, como son mis pulgas, le dije: no te preocupes, quédate con la cama, deja agarro una cobija. Y me fui a un sofá que estaba afuera, bajo un cobertizo, pero estaba afuera en la montaña en California. Pero güey, mejor dormir así con un frío sabrosito, no, estaba en mi cobija con mi suéter, no, y mi hoodie acá, güey. Pero pues güey, así a la intemperie, como que sí estuvo rico, no, esas cosas a mí me gustan. La morra sí era güey medio especial, y un día así pues ya, ya yo ya la tenía así bien descartada, no, ya hacía mucho que no teníamos nada la Copper y yo, y pasó que pues Sigamos cotorreando, no, o sea, como sea, la morra empezó a hacer varios trabajos para mí, no le convenía, no, y le daba unas propinas chidas por ayudarme con chambas que yo no podía hacer, no, o sea, relativamente pues yo buena onda le daba más de lo que normalmente hubiera pagado, no la gran cosa, pero comparativamente era muy ordenada, me entregaba las cosas como debía, las pinches cuentas, güey, me salía un poquito más caro Pero era más administrada, no, y hacía las cosas sin estarme preguntando ni nada, no, como mucha gente quiere andar metiendo su pinche a la raza, bueno, que te quiere decir cómo hacer las cosas, cabrón. Hay un señor así, me fui grabando un, me fui grabando un contenido, pues subí yo el Uber, wey, me ha pasado que estoy súper mega inspirado y en eso llega el Uber, no, y se me ocurre la idea y me subo. Oye, mira, un favor, lo que pasa es que Sabes que yo me dedico a la creación de contenido. Traigo una idea para un video ahorita que no quiero que se me olvide. Si te molesta, no lo grabo, pero si me pudiera dar la oportunidad ahorita, lo que traigo, la idea fresca en mi cabeza, me encantaría que me dejaras pues grabar ese video, ¿no? Ya, bueno, siempre me dicen que sí, pues ni modo que me digan que no, pero pues hay que portarse con amabilidad para que no digan, ah, este pinche influencer, ¿qué? A mí el pedo influencer me caga, güey, ¿no? Me caga, güey. Entonces voy hablando de un vídeo de poesía erótica, que por cierto me pidieron un pinche ejemplo de lo que hago con poesía erótica, y nomás por eso me escribieron en español. Quedó mamón el pedo, güey. No, no mames, güey. O sea, las cosas que yo escribo, como las escribo, o sea, sí es plush, güey, no, no resisto. La madre, hijo de su puta madre, que acabo de leer, no les mama. En fin, En fin, bueno, regresando al tema principal. Ay, en fin, pues la Copper, no, la seguía trabajando de vez en cuando, me convenía, güey, me quedaba yo. De hecho, me empezó a gustar quedarme en su sofá, güey, estaba bien bueno este tri, güey, porque llegaba yo en la noche sin tener que estar rindiendo cuentas ni platicar bobadas y me iba antes de que se despertara, no. Así soy de productivo de todas maneras. Pero qué hueva entrar a la casa y que me la armaran a pedo porque llego tarde. Me la armaron a pedo así de, ay, corazón, trata de no moverte tanto, ¿no? O sea, es una armada de pedo que no es en mala onda, que no es controladora, que no es nada, ¿no? Pero, ay, corazón, no te muevas tanto que yo me despierto fácilmente. Pero llega el momento en que dices, ay, hija de tu puta madre, ¿no? Más bien sé tolerante, cabrona, eres muy quisquillosa, hijas de la chingada, güey, ¿no? A lo del Uber, es correcto, güey. Y estoy grabando el de la poesía erótica, voy a regresarlo. Ahí sí se me fue el tren, para que vean. Rara vez se me va, pero esta vez se me fue, güey. No estoy en lo de la pinche poesía erótica. Termino el video de la poesía erótica, de cómo la poesía erótica súper mega ultra funciona, güey, para que un amor caiga. Que ya terminé de caer, no, estaba yendo, güey, la recupera, no, buenísimo. Y el cabrón me dice: y deberías de agregar en tu video que dos copas de vino. Y yo así de, ¿qué te pasa, güey? ¿Cómo chingados se te ocurre darme ideas, güey? Darme consejos. Pero, ¿qué te pasa, güey? ¿Estás bien? O sea, era así la cara. Con toda honestidad, no me vale madres. Si les preocupa mi humildad, no me vean, ¿no? Pero o sea, hay que tener así el pinche ojo para no decirle, no sé, a Schumacher cómo manejar, ¿no? A Nadal cómo cómo jugar tenis, tener ciertas pinches perspectivas de ubícate, no, espérate, no, su puta madre, no. En fin, cabrón, esa morra, la Copper, no me decía qué hacer, wey. Seguía indicaciones, seguía órdenes, que estaba súper bien, y por eso le pagaba un poquito extra, wey. Servía que tenía yo dónde llegar, cuándo llegar, wey. No me tenía que bañar ahí porque que seguía inscrito en el mismo gimnasio. O sea, toda madre, ¿no? O sea, hubo una época de mi vida, creo que todavía, que pagó 3 gimnasios. Todavía pago 3 gimnasios. Ay, güey, 3 gimnasios, güey, ¿no? Ay, cabrón. En fin, a veces 4, güey, ¿no? Pero un día la Copper, güey, que esta es la parte que está interesante, pues güey, o sea, me empezó a cansar lo del trabajo, ¿no? Porque luego se aguitaba cuando las cosas no salían y la morra trabajaba comisión. Y le dice: pero pues morra, cuando salen te va muy bien. O sea, así es trabajar en comisión. Pero pues se agüitaba y ya, no, o sea, como que ya nada más le mandó así uno que otro encarguillo y más bien ella comenzó a hacer sus propios proyectos. Y como típica morra que está chida, güey, y que se siente, ah, porque era feminista empoderada, no, típica morra, güey, empoderada, güey, que está chida, pues su idea de negocio, güey, fue hacer un OnlyFans, güey. Un OnlyFans, güey. Bueno, pues el chiste está que a la morra no le pega, güey. Imagínate, es una de las cosas más deprimentes del planeta que tú andes enseñando tu papaya en la pantalla, güey. En la pantalla, no, la papaya en la pantalla, la papaya en la pantalla. Uy, güey, ya se hizo la rola, güey. Como la de "Me hace que vas a aplaudir a la papaya en la pantalla, güey. Próximo éxito nacional en los bules." En fin, güey. Ay, güey. Bueno, pero la morra le va mal, güey, ¿no? Que ha de ser de las cosas más pinches humillantes, güey, que andes enseñando tu cuerpo y la gente no lo quiera, ¿no? No quiera pagar ni $3.99. Pero la morra, según ella, en su discreción, lo que estaba haciendo era más bien como un tipo de de entrevista, como entrevista de trabajo, no me acuerdo cómo, que esté la gente que estuviera mandando aplicaciones, que dijo, ah, pues de aquí voy a ver cómo encontrar pareja, no, el amor ese era su trip, encontrar pareja a través de esa aplicación, porque lo que quería encontrar era alguien que pues que le pagara la vida, güey, me tiró el sablazo a mí y obviamente yo lo esquivé con cautela, no, así de, ah, órale, ¿cómo va la selección? ¿Cómo van los candidatos? No, es de pura madre, que parece que le va a pagar la vida, ¿no? Y la morra me sale que el primer cabrón le ofreció un chingo de lana, güey, no tenía que hacer nada, pero el vato estaba viejo, entonces pues no se lo iba a coger, entonces eso no le latía, güey. El segundo cabrón latió y se llevó bien, güey, pero así el vato le gustaba a la morra, güey, y la morra al vato, güey, y el vato le dijo: no, pues yo quiero que seas exclusiva conmigo. Y la morra le dijo: no, güey, porque pues ella era una mujer empoderada, ¿no? Y luego la tercera opción, güey, no le gustó porque el vato dijo: sí, cámara, pues yo te doy lana y pues nomás te quiero para coger, no, tú te puedes estar con quien tú quieras, yo voy a estar con quien yo quiera. No más, tampoco le gustaba porque, o sea, así güey, la mentalidad femenina caótica güey, en su excelente representación fiel, no, pinche escaneo, proyección 4K güey, súper HD, lo que tú quieras, no, 3D, puta madre, no, mamón, el pedo, no, la confusión. Y a la morra, güey, yo le empiezo a decir que tiene sentido, güey, no, que si una persona se va, güey, esta parte, a ver, chisme, no, el chisme, chisme mamón, cabrón, esas historias que te quedas así como pinches viejas, por eso nadie las respeta, güey, ni entre ustedes se respetan porque tienen las ideas más pendejas del planeta con la justificación más pendeja del planeta, no. O sea, te sorprende. Ojalá las mujeres escucharan este tipo de cosas y digan: no mames, es la impresión que tienen de nosotros. Pero pura madre, güey, no sé si hay alguna mujer aquí, no, pero pura madre, que esa es la representación, es la imagen que tienen. Puta, deberíamos de poner atención. No, pura madre, güey, dicen que con las que tú te juntas, güey, no. O sea, si has de hablar de tu mamá, no puedes hablar de una mujer. Pero jamás se ponen a pensar de: oye, estábamos en el pedo, estábamos en el pedo que piensen así de nosotras, no. Pero bueno, En su pinche caos, güey, yo le trato de explicar, pues es que sí, un cabrón, si no quieres que se, si no quieres que se coja a otras, él está en su derecho de pedirte que no te cojas tú a otras, a otros, no. O sea, ahí se va la exclusividad. Y si el güey pues nomás te va a estar pagando tu lana, pues, y lo que espera es a cambio solo sexo, pues siéntete cómoda con eso, no. Porque un hombre que te va a pagar la vida y que aparte no quieres que salga con otra, está la parte interesante, no. Que aparte no quieres que salga con otras, pues lo que espera es formar un hogar, una persona que lo esté atendiendo, que esté ahí pues para recibirlo cuando está cansado, que sepa el que no la tiene que estar compartiendo, ¿no? Y la morra me dice que lo que yo estoy buscando es una mamá, güey, que tengo mamitis, güey, no te pases, güey. La morra pidiendo así literal, ¿no? Sugar daddy, ¿no? No sé No sé si ustedes sepan qué significa daddy, güey, pero daddy significa papá, papá de azúcar, ¿no? O sea, el papito de azúcar es el que te paga las cosas, el sugar daddy, güey, ¿no? O sea, quiere un papito de azúcar, un sugar daddy, un papá, güey. Y me echa carrilla, güey, se burla, güey, me tira mierda de que yo me estoy buscando. Así están, güey, así son, güey, así son, cabrón. Pasa el tiempo y ya no me sorprendo de que suceda, me sorprendo de que, de que no se me haya tomado por sorpresa. Así que sigue, pues sí, ya sé que esto es normal, no, pero cuando vuelve a pasarte le quedas viendo así a la morra como diciendo, bueno, qué pido, no, yo te tenía, yo te tenía en mayor estima, no, o sea, te tenía más respeto, no sé. Díganme si a ustedes les ha pasado Que una morra que ustedes les gustaba o que era una buena amiga también, no, perdió un chingo de su respeto ustedes cuando dijo una pendejada de nivel máximo, no. Que dices, es una incoherencia, no seas pendeja, morra, no. Y justificada, no, claro, porque yo, ay, bueno, está la neta, sí, no, valgame Jesús, güey, no, Jesús que murió en la cruz. En fin, güey, la Copper, cabrón, ¿qué andará haciendo? Ya es así, esa, miren, la pura verdad es que la mayoría también de los maestros de seducción no saben ni de qué hablan. No, está bien cagado. Si quieren hacerle clip y mandárselo a todos, o sea, dicen, ay, mira lo que anda diciendo este güey, y elijan al creador de contenido que quieran, pueden etiquetar que tal, el que sea, y aplica para todos. Pero parte de lo que demuestra que los otros creadores de contenido no saben realmente de mujeres es que no entienden lo que es una justa calificación del momento y la mujer adecuada para ese momento, no, para esa experiencia. Porque la pura verdad es que hay mujeres a las que no le haría cierto tipo de cosas que tú le deseas hacer a una mujer que a tu novia, güey, a tu novia que amas y que respetas, y que la mamá de tus hijos, güey, de tus futuros hijos con los que te puedes aliar, güey. Entonces es normal que entre tus muchas aventuras, a lo mejor un día, o es normal en tu día a día, que comas tú filete de primera calidad, pero pinche, te vas a ir a chingar unos tacos a la esquina, cabrón, ¿no? Un día vas a caer en McDonald's, chingues. ¿Por qué? Pues porque chinga su madre, ¿no? Entonces así es esa madre de, ay no, este, el amor así tiene pasado, ¿no? El pasado sí importa. O sea, pero ¿cuándo, cabrón? O sea, relájate. ¿Para qué quieres a la vieja? Aunque la quieras para algo bueno, güey, está muy mamón ser el primero. Esa es una cosa muy interesante, Eso es algo muy real, que está muy mamón. A ver, no, no, no, este pedo de los alfitas, güey, y de todos los redpil y toda esa bola de pendejos. A ver, Que queda claro, cabrón, no sé si Martín está por ahí para que le saque clip a este pedo, pero que queda clara la pinche diferencia con todos los maestros pendejos, no, y a jugar lo que voy a decir. Pero esos alumnos de ellos, güey, que se sienten el premio mayor, que los güeyes se sienten que deben de ser los que los persiguen y que ellos se construyen, que por eso las morras llegan solas y todo su pinche cagadero, y que es encima de todo, las están pidiendo puras y castas. No mamen, no mamen. O sea, céntrense en su puta pinche dimensión de que si no me llegó a mí primero, o a los güeyes que son de mi misma calaña, o que tiene una pinche habilidad encabronada para la seducción, que aparte de todo son más altos que tú, tienen más dinero que tú, güey, tienen más estilo que tú, tienen más colmillos que tú, güey, tienen más éxito que tú, cabrón. Todo lo que tiene un pinche ultra depredador, cabrón, con el pinche conocimiento encabronado. ¿Por qué te hace pensar que esa morra chida te va a llegar a ti primero, güey? ¿Por qué te crees hombre de alto valor? ¿Por qué tú solito te llamas en los comentarios hombre de alto valor, cabrón? No mames, güey. O sea, ubícate, cabrón. Está bien que puedas llegar a ese lugar, pero cuando llegas a ese lugar ya comienzas a entender Que hay diferentes mujeres para diferentes momentos, cabrón. Y que de todas maneras está súper mega ultra mamón que la que tú quieras que sea la madre de tus hijos, güey, la agarres menor de 18, porque no es posible, güey, en una edad legal, cabrón. Y si la agarras de más de 18 sin siquiera su primer beso, que te pongas de mamón de ay, porque te contó por ahí que besó a un cabrón que andaba por ahí en la misma fiesta en algún momento pasado de tu vida, y tú digas ah no, ¿cómo? ¿Cómo no se guardó para mí? Y tú ni siquiera eres de la pinche clase superior de hombres en el planeta, güey. Ay, también ten cuidado, cabrón. No, o sea, ubícate de qué estás hablando. ¿No te estás viendo al espejo, hijo de tu puta madre? Está bien que has crecido un chingo, pero ¿a poco crees que porque llevas un pinche año en esto te vas a hacer el que va a elegir primero antes de los que llevamos años, cabrón? Años en este pedo. No, güey, también ubíquense, ¿no? Pinche, pues, animales podrán crear todo el pinche hate que quieran, pero todos los chingones han dicho: ese güey se le nota que tiene chingo de horas de vuelo, chingo de horas de vuelo. Es más, soy tan bueno que la mayoría de mis seguidores antes eran mis haters. Soy tan pinche bueno que no importa que se los mandó otro creador de contenido a tirarme mierda, se terminaron quedando eventualmente porque cuando escucharon se dieron cuenta que yo tengo razón. Eso es, eso es definitivamente la evidencia número uno de cuánto me la pela la mentalidad, la pinche teoría, el pinche seductor de biblioteca, güey, de escritorio, que son los demás contra la verdadera experiencia. La mayoría de la gente que me sigue son haters que mandaron todos los demás, güey, a tratar de tirarme mierda, y al final nomás por accidente terminaron escuchando y se quedaron para siempre. No, chinga su madre, güey. No, ¿con quién creen que están hablando? Entonces no, güey, hay morras que no mames, cabrón. O sea, que esté chida la quieras y no un beso, no te pases. Y si la morra fue casualidad que el vato que iba pasando fue con el que se besó, ¿y eso te da asco? No mames, no, también ubica, güey. Relájate, son seres humanos, cabrón. La neta, yo ya lo viví, yo ya lo viví, güey, desquintar a muchas morras. Viví ser el primer beso de varias Está de hueva. Lo dicen porque no les pasa, lo dicen por andar de pinches chismosos. ¿Creen que no sé que son rechismosos? Yo sé que no les pasa, yo sé que están, lo están pidiendo. No se pongan a pedir, pónganse a pedir las perlas de la Virgen, hijos de su puta madre. Pero yo sé, yo sé que lo que están pidiendo no lo están recibiendo. ¿Y saben por qué lo sé? Que no mames, güey, o sea ya que lo vives dices: qué hueva, estas cabronas, tenerles que estar enseñando a besar a todas y a coger a todas. Hijo de su puta madre, güey, yo me cansé, yo me cansé. A lo mejor no han tenido las suficientes vírgenes, a lo mejor no han tenido las suficientes primeras veces, pero llega un momento en el que: ay, güey, qué hueva, güey. ¿Tampoco crees que como si todo el primer beso de todos fuera excelente? No, la primera vez que tienen relaciones: ay, no, súper bien, nos salió épico para siempre. No mames, es más raro que pase, güey. Es más raro que no pasa que pase, güey. Así es muchísimo más raro, cabrón. Así es un pedo, güey. Así, tener así el épico desde la primera vez, déjenselo, déjenselo al señor Santana, ¿no? Pero ustedes, ¿quiénes son? Pero de todas maneras, de todas maneras, güey, la mayoría de la gente no sabe, güey. Ni los hombres ni las mujeres, la mayoría, güey. ¿Por qué lo sé? Pues porque me comparan todo el tiempo. Y las primeras veces, güey, es súper incómodo, cabrón. Raro es el que le haya al principio, güey, sobre todo a las morras a la hora de coger, güey. Y las cosas que a ti te gustaría hacer con una morra, güey, se las haces a una que te estás desquintando. No mames, güey, olvídalo, güey, la vas a traumar, no, pinche morra. Así se va a sentir mal, güey, se va a sentir sucia, güey, se va a sentir abusada, güey, se va a sentir que no la respetas, güey. Porque en el momento en el que tú eres el primero, güey, así te vuelves el protector, no, te vuelves así el el estándar, ¿no? Y no la puedes tratar menos de bien de como la trataste la primera vez, güey. Uy, güey, tendrían que estar súper enamorados, tener un montón de confianza para comenzar a intentarlo todo. Pero para eso ya te metiste un chingo de tiempo con la morra. Imagínate que lo haces esto cada vez que empiezas con una morra, porque ¿a poco crees que la primera sí vas a estar súper cómodo, no? Una morra que todo para ella es su primera vez Si es así, güey, si ella todas es su primera vez y las tuyas son las primeras, ya valió verga porque te va a ganar el juego, güey. Si tú eres la primera vez de la morra y la morra la primera vez tuya, güey, ya valió verga, güey, ya valió verga porque en lo emocional tienen más experiencia que tú aunque no hayan estado en pareja, güey, y te van a madrear, güey. Si no has tenido experiencia de estar manejando los pedos emocionales de una morra Con la que acabas de tener relaciones por primera vez, acabas de crear una conexión emocional mezclada con la carnal, güey. Ya chingaste a tu madre, la morra te va a llevar de calle. ¿A poco eres Isai Santana? No, no, güey. No, güey. Jajaja. Y después de un par de veces, güey, en el que obviamente no te sale, ¿por qué? Pues porque la morra se enamora bien cabrón. Ya cuando, ya cuando no te sale a la primera, güey, que es un pinche cagadero, güey. La segunda, ya cuando comienzas tú a ser el que agarra más la onda, te empieza a cansar tener que volver a empezar, güey. Cómo da hueva, güey. Cómo da hueva, güey. Cómo da hueva cada vez volver a empezar el proceso de que alguien se suelte, que se sienta cómoda, güey, que afloje. Es algo importante para él. Si la guardó, güey, si no se metió con nadie, si la morra su primera vez, güey, es algo especial y no te lo va a dar fácil, güey. 5, 10, 20, 30 citas, güey, para qué, bueno, contigo, para que caiga, no, no mames, cabrón, la pinche sudoración, no, y el esfuerzo, y más despacito, y primero nomás así quedarte poquito, no, porque hay pobres morras, no, están así, no, y luego hasta te preocupas, no sabes si le gusta, no, por cierto, saludos a Carmen, ay güey, Carmen estuvo entre las primeras morras que me desquinté, de hecho fue la segunda, güey, la segunda morra que me desquinté, Con lo primero tuve muchísima experiencia y me acuerdo que estábamos en el motel, güey, y la morra me la intenté clavar y no se podía, güey. Estaba pero súper, súper, súper, súper, súper, súper cabrón cerrada, güey, ¿no? La morra estaba blindada. Sí quería la morra y todo, pero la morra parece que estaba blindada de ese pinche pedo, ¿no? Pinche tanque. Yo lo empecé: órale, cabrón, ¿no? Póngale, chíngale, cabrón, ¿no? Fuego, hijo de su puta madre. Y en una de esas, pues, güey, que no se pudo, me fui a la regadera, güey. Y en la pinche regadera, güey, no mames, pues, Isai de 17 años, güey, no. Imagínate el Isai de 17 años, güey, no, una pinche limaña con alas, no. El escorpión al que sí le dieron alas, güey. Si alguna vez escriben mis memorias, algunos de ustedes le ponen de nombre el escorpión al que sí le dieron alas, hijo de su puta madre, no. Entonces pues, güey, bueno, aquel entonces era el Capitán Pinga Loca, no, ahora es el General, no, ya ascendió muchos rangos, no. Pero ese cabrón, no mames, güey, o sea, si ahorita, güey, no, antes era una fiera, hijo de su puta madre, cabrón, no. Mándenme otra, mándenme otra, mándenme otra, mándenme otra, no. Entonces pues me voy bien firme, salvaje, y pues, güey, me empiezo a dar, güey, no, chinga su madre, la pinche morra estaba. Y llega y se asoma en la ducha, güey, Y me dice: ¿Qué estás haciendo? O sea, la autoridad de Lisa y la mente fría al pensar, wey, súper cabrón. Me dice: ¿Qué estás haciendo? La agarra así de la cintura, aparte bien mamada en aquel entonces, wey. La levantó, wey, y wey, ahí le entró pero eso como así como mantequilla, wey. No, no mames, wey. A mí yo si me cachan en la chaqueta, wey, ¿qué vas a querer o qué? Se los echa a los perros, ¿no? ¿Vas a querer o qué? ¿Qué me quedas viendo? A ver, usted también puede. Empezamos las guerritas. Nada, la verga, voy yo bien cínico, ¿no? Pero sí, güey, la levanté, funko. Y la morra, lo que estaba bien cagado es que la morra tiene una mezcla de placer y así como que no lo puedo creer, por fin estoy cogiendo, ¿no? Y es que esta güey, no mames, güey. Ay, güey, qué bonito, qué bonitos lives, güey. Pongan atención. Pasó, güey, que pues con las mujeres, no, con las mujeres siempre tiene un buen rapor, siempre me la he pasado chido, güey, no, o sea, ha sido un gran placer en mi vida las mujeres, qué cosa más bella. Pero pues definitivamente las primeras veces pues para ellas son épicas, güey, son importantes, son memorables. Pero no, esa morra le quedó la cara así de sorprendida de que por fin lo estaba haciendo. Ah, bueno, pero, pero hay algo, güey, que yo tengo en mi vida que lo he puesto mucho, güey, en lo de cómo se llama, personalidades femeninas. No sé si alguien se acuerda de las personalidades femeninas, güey, pero saludos a Castro. De las personalidades femeninas hay una que es la súper mosca, güey, y entonces la súper mosca ya ha tenido varias y así Y son un tesoro. Mi mujer ahorita es súper mosca, güey. Así, súper así, 100% recomendable, ¿no? Son las morras que normalmente calificarías como mosquita muerta, güey. De que pues, güey, son las lindas, son así las que no tratan de destacar en nada, güey, en el salón. Pero sí están bonitas, güey. Y luego aparte, pues, como son así morras estudiosas y todo su pedo, disciplinadas. Es muy normal que se metan a hacer ejercicio, entonces terminan estando buenas, güey. Es difícil de notar a veces porque pues no se visten de una manera muy provocativa. Si tienes buen ojo, así en putiza, y hasta que se ven así pinches arruguitas, una arruguita aquí, una arruguita acá, esa morra está bien buena, ¿no? O sea, mira la pinche lechuga. No, y Carmen era de esas, güey. Entonces estaba bien sabrosa, güey, estaba bien acá, bien definida, güey. La primera morra que tuve que traía abs, güey, La morra era venezolana, todo tiene unas piernotas, papá, mamacita, no, un año mayor que yo. Y la morra, pues sí, güey, como te digo, no, está así bien fit. Entonces pues imagínate, no, yo creo que el Imen también lo había puesto musculoso, hijo de su puta madre, no, pero se hizo, se hizo igualmente, Leo, se hizo, no, la tarea. Uy, güey, de ahí, uy, vato, se soltó, cabrón, como gorda en tobogán. Dato curioso, güey, dato curioso de Carmen. Hay cosas que faltaban en el libro. Dato curioso de Carmen, güey, es que fue la primera vez que conocí los quiffs. No era la primera morra a la que le metía los dedos, no, algo así. A esas ya tenía muchas. Era la primera, la segunda morra que me cogía, güey, pero nunca había conocido yo los quiffs, güey. Los quiffs son como, va, por decir así, por decirlo de una manera menos fea, la menos fea que se me ocurre, son como eructos vaginales, ¿no? O sea, como que se les mete poquito este aire, güey, por lo que estás presionando, no estás bombeando como chingados, no estás como bomba de bicicleta, no, bomba de bicicleta en emergencia polar, no. Pues obviamente en algún momento va a sacar aire de vuelta, no. Pero como fue la primera vez que los conocí y te sacan de onda, no. En aquel momento no se hablaba del tema, era muy raro que se hablara de temas sexuales, súper mega raro, es así. De repente, así de la noche a la mañana hubo un super boom en el que todas las revistas tenían la palabra sexo escrita en ellas, pero en aquel entonces no se hablaba nada de eso. Menos se hablaba de los queers, güey. O sea, los queers fue algo que sacó South Park a la luz, que así como las Terrence y Phillips, las morras que son como que la copia de Terrence y Phillips en South Park, son, tiran queers, güey. En vez de pedos, pues se tiran queers, ¿no? No sé cómo vamos a llamar los eructos vaginales para que no se oiga tan feo, ¿no? Porque no son pedos, ¿no? O sea, no vienen del mismo lugar. Pero pues sí, güey, metes aire, sacas aire, ¿no? Y yo creo que es interesante cuando como hombre tratas de tener la mente abierta todo el tiempo, ¿no? Porque hay cosas que, güey, un hombre con bien poquito se saca de pedo, ¿no? Y tienes que ser cuidadoso porque tu reacción puede hacer que la morra se cierre para siempre, güey. Uy, güey, tienes que tener mucho cuidado en tus reacciones. Sobre cosas que desconoces tú sobre el cuerpo, metabolismo o funcionamiento del cuerpo femenino, güey, no. O sea, las mujeres hay cosas que tú desconoces porque eres hombre y te va a tocar presenciar, güey. Y pues de repente así como que si actúas de una manera mala, de una, tienes una reacción como que muy fuerte o muy obvia de disgusto, de algún tipo de esos, la morra se puede cerrar bien cabrón, güey, les da un chingo de vergüenza, no. Entre ellas, pues está como un líquido café que les llega a seguir bajando después de que les bajó el periodo. Haz de cuenta como que, pues bueno, cuando se lubrican pues baja así como alguna costrilla que se quedó adentro. Pues ni modo que se metan un pinche cepillo, no seas pendejo, es un proceso natural. Aparte, súper mega útil el proceso de la menstruación, pero pues por ahí se queda algo, güey, y baja, güey. Y así, güey, o sea, la primera vez que lo ves, ¿qué pasó ahí? No, ¿Qué es eso? ¿Qué es eso, güey? Nadie te habla de eso, güey. Nadie te habla de eso. O la menstruación, lo más que has visto de la menstruación pues es que sea así como un líquido rojo, ¿no? Pero cuando llega a quedarse un coágulo vergas, güey, o sea, tengo la escena grabada a fuego en mi cerebro, ¿no? El recuerdo, chinga su puta madre, estaba yo con mi morra, güey, y pues le estaba bajando y pues se hizo ahí, güey, ¿no? Le hizo ahí, me vale madre, cabrón, vengase, ¿no? Hoy le ponemos de nombre Drácula. Hoy este cabrón es vampiro, güey. Véngase para acá, hija de su puta madre. La morra estaba arriba, güey. La verdad, güey, creo que podría decir que he conocido 3 morras que se sepan menear arriba, ¿no? Está arriba y está rico, está bien, pero pues siempre tienes que estar así tú. No sé ustedes, ¿no? Pero llega un movimiento así, güey, así, lo estoy empujando hacia abajo, güey, así como hacia abajo y luego hacia arriba, ¿no? Hacia pinche masa, ¿no? De tortillas, no, de tortilla, de pan, güey. ¡Pinche marrano! La estás meneando, ¿no? Y ese pinche meneo les hace así, pero un oído de su puta madre. Y la morra se dio una levantada, güey, como para cambiar de posición, algo así. Y en eso me hace así, güey, se cayó el pinche coágulo encima de mi nepe, güey. Y así te digo, en esos momentos no te queda más que actuar como si fuera lo más normal del planeta, güey. No te queda, cabrón. El panadero con el pan. Ay, cabrón, las aventuras que uno vio. Pues es que, güey, cuando lo dimensionas a una escala como la mía, no, la cantidad de mujeres, pues te das cuenta, no, de qué vergas, güey, no. Cada cosa que no te sabías que te pasa, no. Me acuerdo una morra que Se llama Diana. No sé cómo esté ahorita, creo que no está chida, pero cuando me la comí, wey, ¿se acuerdan de alguien? ¿Vio Game of Thrones? Esa morra súper mega parecida a la Reina, no le llaman Reina Roja, la Mujer Roja, no, the Red Woman. Súper parecida en físico, wey, en cara, wey, en actitud, en su triplo místico, la magia. No sé si ya había salido Game of Thrones esto. Te estoy hablando de qué pasó en el 2000, que me gusta, 2016. A lo mejor sí había salido 2017, pero yo no lo había visto, te lo puedo garantizar, no. Porque ojalá yo hubiera hecho la asociación en aquel entonces, había estado más interesante, no, lo había hecho más como que místico. La verdad yo no sé, no, brother, wey, brother, wey, no. De esos que dices, hija de su puta, porque sabes cuál es el pedo, wey. Que ese es el tipo de morra que yo sé que no va conmigo, güey. No es de las morras que son como que súper formales, que sus normalmente, ay güey, me faltó ese en personalidades femeninas, güey. Qué curioso, es que están, es de las raras, güey. Pero son mujeres que normalmente fueron criados por ambos padres, pero los padres estaban ya muy viejos, güey, no como para andar teniendo hijos. Entonces como que más formal, como que más seria, como que más así este, con barreras, no, o sea, su respeto, puta madre, no. Pero a la morra le fascinaba ese trip de lo místico, unión de fuerzas, cabrón. Y la morra yo me la había querido dar y no soltaba prenda porque no nos llevamos, güey, esa personalidad y yo nunca vamos, güey. Pero pues es que, güey, o sea, tenía unos senos, güey, no. Ay, güey, así es que yo les digo que no rompan reglas No porque yo no las haya roto, güey, sino porque ya sé que siempre sale mal, ¿no? O sea, ¿para qué chingados les digo, o sea, pues güey, no la rompan nomás porque sí, no? O sea, es que siempre salen mal, güey, ¿no? Ya han intentado romper varias de mis reglas y siempre sale mal. Y entre ellos pues ligarme una morra con la que no te van a ver como nomás porque estás sabrosa de algo, ni estén llenos de senos, güey, así esos que son preciosos, güey, ¿no? Que son así como Una firmeza, una forma, güey, que o sea, es que no todos son así, güey, no. Aunque tengan una, tengan cierta abundancia, cuando las pones en cuatro, algunos nomás se quedan así estirados, güey, de una manera así como que no está muy atractiva. Y ahí esos se quedan así como solitos, bueno, se quedan bien como, como que Dios andaba inspirado haciendo la repartición, a ver, a esas denle unas buenas tetas, no. Y la morra necia que quería acá que cogiéramos, güey, a pelo, güey, mientras ella tenía su periodo, y que yo terminara dentro de ella porque la alineación mística que generaría los líquidos primordiales de la energía masculina y la energía femenina. Su puta madre, no hay baliza. Además, güey, te voy a decir algo, no, oye, salió como catsup con mayonesa, no, de los que tienen esa salsita. Ay, pinches genios, no, salsa katsup con mayonesa. El cream pie, no, el cream pie era de eso, güey, de katsup con mayonesa, güey. En fin, lo que está mamón de esta historia, que es muy interesante, es que hay muchos hombres que se quejan de lo fácil que llevan la vida las mujeres. Entre esas cosas, en los lugares donde yo he andado, allá en la montaña, güey, pues esos lugares donde trabajas y viajas puta madre, ¿no? Es normal que haya morras que pues, güey, por mejorar su nivel de habitat, güey, se las terminen dando a un güey que les puede, que las pueda hospedar, ¿no? Entonces, en aquellos lugares, pues así hay gente que se va a acampar y a trabajar, pero la mayoría de las mujeres dicen: no, chinga su madre, está muy frío este pedo, ¿no? No se aguantan, güey. Como hombre, ¿y te llevas tú? Tu sleeping térmico, la bolsa como de astronauta, y luego te metes en tu sleeping, güey, y te pones así todo lo que puedas, te tapas, ¿no? Las mujeres no, güey, deja ver, deja ver a quién me cojo, güey, para tener donde me pueda quedar, ¿no? Hijas de su puta, y es muy normal, es muy normal, ¿no? Que lo hagan, pinches viejas. Ellas van a decir que no, que hubo química y que sí se gustaron, que un día que estuvieron platicando, pero pues pura pinche mamada, ¿no? Las morras estaban buscando un techito y una chimenea y fuego, ¿no? Y los hombres, ya, sí, pues les duele, ¿no? Porque sí, güey, yo me tengo que aguantar acá todo congelándome, cabrón. Pinches viejas nomás con darlas tienen comida, tienen refugio, como sea, ¿no? Pero si eres hombre también, güey, ¿no? Y eso yo lo aplicaba con toda honestidad. Eso yo lo llegué a aplicar muchas veces, sí, con morras que me gustaban, que estaban sabrosas, pero me cansaba yo de dormir en mi van también, güey. Que aunque tenía su grado así de bonito y bohemio, ¿no? Y tenía así como que su lado salvaje también, ¿no? Dormirse de todas maneras ahí estacionado en medio de la montaña escuchando los coyotes en la noche, saliendo a orinar y ver el cielo totalmente estrellado, ¿no? Un pinche frío así sabroso, ¿no? No un frío culero, sino como un frío que te hace sentir estar vivo, ¿no? Bien padre, era bien padre. Pero de vez en cuando pues sí me quería dormir en alguna casita, güey, a gusto, cabrón, donde te pudieras levantar al baño sin tener que congelarte los huevos, cabrón. Y pues sí, güey, si había una morra chida que tenía una casita para ella solita, seguro, güey, seguro que me aplicaba, chinga su madre. También uno lo hace y también te dan regalos y también te pagan viajes y también te prestan para pagar tus cuentas de, ay, me faltan Nomás 500 para pagar esto. Y también, güey, por eso me sé todos los trucos que usan las morras, no, porque pues también así pues los he aplicado, no, ya sé de dónde vienen. ¿Cuántos likes para subirlo a YouTube? No sé, unos 100, no están tan lejos. Tiempos extraños, güey, pero bueno, la historia iniciará la de Pema, güey. Un día haciendo un negocio le cayó un cabrón con su morra, güey. El vato creo que se llamaba Oliver o algo así, buen vato, güey, no, no se merecía, no, este buen vato, no era por mala onda, no, pero la Pema, güey, me ve y le gustó, no, y a mí me gusta la Pema, güey, no, esto, ay, güey. Lo único que tenía que no me gustara que los senos eran falsos, no, que nunca me han gustado, aunque he visto, yo creo que unos 2 excelentes trabajos Pero pues eso no, güey, no eran de esos, no, que quedan así preciosos, que es casi imposible, al menos que muevan el brazo, güey, o las tengas arriba, güey, estén cayendo de una manera extraña. Pero de ahí en fuera, güey, pues a veces no son eso. Sí, eso sí se notaba, no, pero era bien mística. Y luego era una morra que tenía un chingo de varo, güey, no. Entonces pues una cosa, como hombre yo he llegado a tener mucho dinero en algunos, algunos ratos. O sea, también he explicado que aunque yo explico mucho, hablo mucho de éxito También es algo muy real que para mí parte del éxito es tener un muy buen flujo de dinero, pero también tener un chingo de tiempo libre, güey. No sé, es mi éxito para mí. Yo quiero disfrutar la vida, no estar así asorrillado en el trabajo, y empezar a disfrutarla ya bien tarde. Ya ahorita ya me va bien y le sigo agregando ingresos pasivos, güey, que va a ser más dinero, no. Voy a hacer más, pero igual no quiero trabajar tanto ya, no. Ya me chingué en la vida, ya me merezco tener un buen nivel. Pero no importa qué nivel tengas, no es lo mismo estar con una morra que tú le tienes que pagar porque ella viva la misma experiencia que tú, a que otra puedas compartir la experiencia y al mismo tiempo los gastos, no, que ella pague sus cosas. Uy, güey, ahí son otras comidas, güey, son otras cenas, son otras experiencias, son otras salidas de compra, son otros viajes. Está poca madre, no, estar con una morra que gane también muy bien. Y la pema era de esos. Pasaron unos meses y me la volví a encontrar a la morra, y la morra ya, o sea, lo primero que me empezó a contar, morras, lo primero que me empezó a contar era cómo ya se estaba separando. No creo que ni siquiera pasaron, creo que con un mes a lo más, a ver, para allá se estás, porque me acuerdo que me sorprendió, dije, ay, en 3 semanas, no, que ya se estaban separando y todo. Y hay que un día le quería ir a la casa para cotorrear. Ay, pinches casas en la montaña, no, tienes que meter a unos terrenos acá para muy bonitas, poca madre, no, o sea, un rollo muy este wow, no, de diferente estar en lugares donde la montaña significa que te vas a encontrar casas buenas, no, no como en Latinoamérica. Y pues sí, bueno, en la noche así le caí, cotorreamos, y había un belfín encima, güey, no, o sea, yo por regla general, ay, por cierto, apunte, no, Por regla general, una morra que me invita a su casa quiere que me la coja. No, o sea, ya, ya, ya, les garantizo, eso es muy cierto. Pongan atención a lo que voy a decir. Les garantizo que es muchísimo más normal que terminen perdiendo a la morra por haberla respetado de más que por haberseles pasado poquito la mano. Ojo, ojo, ojo, ojo, jamás hagan algo que la morra no quiera, jamás, cabrón. Pero muchos de ustedes esperan a un permiso real, güey, sabes, a que la morra sea la que se aviente, aunque la morra te esté diciendo aquí. O sea, por ejemplo, no, justamente estaba teniendo una mentoría en la mañana con un bro, no les dije 100 más, no, una mentoría con un brother, uno de sus hermanos, no, en la mañana. Y el otro me dice, no, es que la morra estábamos acá en el billar y me vio la línea de los pelitos y me dijo, uy, esa línea me hizo ponerme mojada. Y el güey no se aventó, no, el güey no, no se la quiso ligar. No mames, no, o sea, la morra le dijo, o sea, me pone mojada y así, me encanta, no, qué rico, así, güey, no, y el vato no se aventó. Y es normal, no se crean, sí dije que conciencia, no te creas, el vato no se aventó. Y eso es bien normal, güey, les juro que es bien normal que los güeyes terminen, seguro que muchos lo hicieron, o sea, que andan, que respetaron de más a la morra y luego la morra los mandó a la verga, aunque haya habido besos, güey. Aunque haya habido fajecillo, ustedes la respetaron más de que no se la cogieron, güey. Y la morra el otro día casualmente los mandó a la verga. No mames, no les digo que yo me sé todas, güey, no, todas las que hay, güey. Y el motivo por el que los mandó a la verga, que ustedes dicen, pues güey, esto estuvo bien, no, pues yo la respeté, y todo fue eso, güey, porque la respetaron, no. O sea, la morra, para mí, regla es que si ya me está invitando, más sobre todo de noche, no, si ya me está invitando, que ya me han invitado a desayunar y también, no, pero sobre todo de noche, si ya me está invitando a su casa en medio de la montaña, no, pero a su casa, sea en la ciudad. Eso también lo he hecho. Si ya me está invitando es porque, güey, o sea, lo tiene contemplado, güey, lo tiene contemplado. Tendrías que ser un güey súper mega friendzoneado y súper mega loser para que la morra te invitara a su casa en la noche, güey, y tú no te aventaras, no, y no estuvieras esperando que algo pasara, güey, que hasta se ofendiera, pues, güey. Entonces normalmente todavía soy más cínico y más aventado. Ya que ni siquiera así, güey, ay, no Ese fue el primer beso con Copper, wey. Ya me acordé, el Isaí, cabrón. No, estábamos en la cocina, un pinche cocinón que tenía en su casa, wey. No era su casa pues, pero la casa que rentaba. Y la morra está dando la vuelta así, me da algo, creo que me da un vaso con agua, algo así, no, o un tarro. Es bien curioso porque te invitan cositas que tienen ahí, no, o sea, jitomatillos, picos bebés, no, así es. Pepinillos bebés, chiquis, elotitos, no, son así, son las morritas, no, para sus pendejadas. Me da algo y se está a punto de dar la vuelta en lo que me está contando algo, güey, y así como me lo está contando, yo la agarro, güey, la jalo, sigue hablando, me pongo aquí, güey, y la morra, esa sonrisa ya me la sé, güey, ya me la sé, tengo, debo de tener unos 500 archivos bajados, güey, así guardados en mi cerebro de esa sonrisita, y este cabrón, no, o sea, cuando pum, o sea, están diciendo, tengo un vídeo de eso, güey, tengo un vídeo en el que me estoy besando una morra que dice, encárame, encárame, y lo logrará, no, que si me la beso, y pum, güey, la jalo y la dejo aquí, güey, y le hago la sonrisa tipo, y la pinche morra así, dice, puta madre, este cabrón, me la comenzó a besar, no, básico, lo mismo se lo hizo a Pema, no, estábamos en, no sé si llamarlo comedor porque era una onda extraña, como que se había llevado a la banca de un parque, pero estaba fresa, no, o sea, la la mesa de un parque, no, así de madera, bonito, todo eso, cosa rara, no, pero bueno. Y la morra estaba hablando de algo, güey, nada más así, la estaban, estaba sentada, ella estaba sentada en la, ay güey, qué bonitos recuerdos, güey, cuando hasta que se los cuento me estoy acordando de todo, güey. Ella está sentada en la mesa con los pies en el banco, güey, un banco largo, igual como banca de parque te digo, pero estaba fresa, güey. Y yo estaba sentado y la morra creo que estaba, sí, güey, o sea, no creo, estoy seguro, no, estaba ponchando un gallo, estaba platicando ella porque tengo la imagen de su cabello así casi blanco, no, platinado, y la morra sí le caía aquí la luz, güey, se le veía todavía más blanco, le acuerdo la sombra, la morra ponchando, yo volteándose arriba, güey, y en lo que estaba hablando así nomás la jale de la cabeza, vengase para acá, en lo que seguía hablando, y me la, esa es jugada, güey, esa jugada aplica Sobre todo cuando está hablando, sobre todo ese es el momento. Y así como ya se me va la verga lo que sí es, y manda donde verga lo que estás diciendo, ya vengase para acá. Qué buen pedo, bueno, la Pema, la Pema. Y era esa, le latía, esa fue la primera morra que tuve que le latía ese pedo shibaru, güey. No sé si ustedes sepan cuál es el shibaru. Este, me voy a esperar a ver si alguien dice lo del shibaru, a ver si alguien sabe lo que estoy hablando. No puedo ser como todos los 40, puede ser mejor que yo, pero a los 40 no sé qué edad tengas. Shibaru, no, shibaru, nadie, ni idea. Amarres con cuerdas es correcto, es una manera erótica de amarrar a una persona. Y Pema fue la primera mujer que yo conocí que le latía ese tipo de pedo de que la suspenda, no, o sea de las amarras, de las chismorras. Les encantan las pendejadas. Yo tenía de hecho, ay, güey, cuántas historias, güey, tantas historias. Pues miren, yo soy fan, güey, fan de experimentar, ¿no? A mí, a mí que no me lo cuente, no, déjame ver cómo funciona ese pedo. Total, cabrón, un día conozco a Angelina. ¿Cómo chingados conocí a Angelina? Angelina la conocí por Bumble, güey. Y la morra no me escribió y le mandé así como un refrescar el match, porque expira, no, como a las 24 horas, algo así. Y expiró y le refresqué el match, bueno, así como que lo puede hacer una vez, no. Y la morra me dijo: me pareció cute, me pareció lindo que lo quisieras, que refrescaras el match. Y comenzamos a salir y resulta que la cabrona era dominatrix. Esto también pasó en tiempos de ManLab, güey. La cabrona era dominatrix, güey. Y la morra pues a huevo, no, el chinga su madre, güey. Sí me amarró, no le entendí. Yo ese pedo de que te amarren, me disculpo, no lo entendí, no sé de qué se trata ese pedo, no es lo mío, no. Y así lo dejé. A ver, pero pues bueno, no, o sea, lo intentamos. Y también me llevé mis putasillos, no, las pinches cachetadas, güey, así con el pie, y me metí al pie en la boca, güey. Si te vas a dar date bien. Yo me metí a toda la escena, dije, a lo mejor me gusta, cabrón, no sé, si no me gusta, qué, güey, mismo que no pueda poner la morra en cintura, no me levanté, güey, no. O sea, la morra estaba muy sabrosa, en aquel entonces no estaba mamada, la morra ya compite en fitness, Sí, está mamadilla, ¿no? Pero de todas maneras, ¿no? O sea, no es lo mismo 100 kilos de fuerza contra sus 50. Chama Ucraniana, ay, güey, le encantaba pintarse el pelo de azul. Hay morras para todo. Y pues bueno, esta morra me entró ese pedo de Minatrix, me dejé, güey, me dejé todo y ya lo que me pidiera, güey, no sé, ¿qué problema que me escupa una morra en la boca, güey? Si normalmente es bajo demanda, ¿no? Güey, cuando estás dando a una morra, me acuerdo una, güey, Me acuerdo que una me la estaba clavando, wey, y experimentando agarré, pum, le metí una cachetada, wey. Y la morra era niña buena, wey, pero como que algo me olía, wey, que una cachetada le vendría bien. Y le di la pinche cachetada y la morra cambió su cara, me dijo, a ver, otra vez. Sabes que está bien chafa, wey, yo no sé si a ustedes les ha pasado, lo dudo porque son una bola de vírgenes, cabrones, no se crean, no se crean. Pero algo que está mamón, wey, es cuando le das una nalgada y se la das mal, wey. No, como da coraje, no. Es como cuando te saludas chingón con un brother, wey, y así se oye bien chingón, no, patrona, bien verga. Si lo quieres volver a intentar, no. Cuando le das mal una nalgada a una morra, está bien chafa, no, que no suena rico, así como chinga. Lo mismo una cachetada, y la segunda ya no se la di sabroso, wey, porque hay una manera de dar una cachetada pendeja, la otra duele, wey, y el justo punto medio es una sabrosita. Chiquita. No hay mujeres tan divinas. Ay, Dios mío, tanta vida, tanta vida. Cara, esa gente, güey, que no liga, no. La gente que sale con sus mamadas de: ay, qué hueva andar persiguiendo morras, yo me enfoco en mí mismo y la chingada. ¿Qué vergas hacen con su tiempo libre? No. Oye, la mamada, ¿no? Yo no tengo tiempo libre, todo el tiempo me construyo a mí mismo. ¡Ah, no mames! No mames, güey. Yo y toda mi crew decimos que no mames. Vamos a hacer un experimento sencillo, ¿ok? Imagínense que hay una pinche negociación, no hay una pinche negociación, y hay un cliente, digo, hay un proveedor que les puede dar lo que ellos quieren. El proveedor es un cabrón MGTO, doble o red pilo, compa, o lo que ustedes quieran, no, un pinche temachayo, lo que quieran, que le ha echado un chingo de ganas, que se partió la madre, la fregada el güey, pero no tiene habilidades sociales porque pues nunca las desarrolló, no, porque no se puso a ligar morras, nomás trabajaba mismo. A lo mejor cotorreó por ahí poquito, quién sabe. Y llega a hacer su presentación, y en el momento en el que está a punto de saludar a los compradores, inversionistas o posibles socios, wey, llega Lisaí, wey, de la mano de un pinche súper mega morra, wey, un culo de morra que aparte de todo es educada, es inteligente, y que se me queda viendo todo el tiempo con admiración enamorada. ¿A quién le van a comprar? ¿Con quién van a trabajar? ¿Con quién, cabrón? ¿Con el maestro de la seducción, güey? ¿O con él, con el que trabajó en su jardín? No, todos los hombres voltean, no mames, sí, güey, qué pedo, no. Qué es diferente traer un pinche culito todo pendejo, es algo muy interesante. Eso es lo que hacen los demás, no, como el imbécil de Iván Farsano. Pues güey, con esa mentalidad, con esa actitud actitud, obviamente, aunque sí puede que traigan buenas, que nunca les he visto ninguna, güey, no todas así súper mega chafas, no, pero bueno, así la traigas buena, pues va a tener un cacahuate en la cabeza, no va a ser una morra bien pendeja. Pero cuando tú frente a otros hombres te presentas con una morra que tiene elegancia, que tiene presencia, que tiene inteligencia, que tiene profesionalismo, que tiene cultura, güey, que tiene educación, mami, los hombres se cagan, güey, dices, este cabrón, güey, ¿De dónde sacó esa vieja? Y la morra, aparte, la morra enamorada, güey, que habla bien de ti. O sea, les habla a ellos bien de ti, no a los otros. No, no mames, güey, no. Ubíquense, no hay niveles, hay niveles de ser hombre. Y un hombre que llega así, ay, ay, ¿qué va a andar persiguiendo viejas? El plus, cabrón, no. O sea, la manera en la que cierra el pinche trato, que llegues con un culazo inteligente y enamorada. Háganse para allá. No, ni siquiera tienes que explicar mucho la idea. Las güey, yo quiero trabajar con este güey, no, emputiza. ¿Qué contamos? Una historia, una historia fea, güey, de alguna cosa que pasó fea con una mujer, o una cosa vergonzosa, güey. ¿Cuáles gustan? No, o sea, las dos opciones, no, feo, vergonzoso, creo que las dos se oyen igual, no. Hay una vergonzosa, está la vergonzosa. Bueno, sucede que en el camino a la oficina de mi papá había un restaurante de esos como para dones ejecutivos. No son prostíbulos, no hay morras, güey, pero es como para dones del after office, no sé, güey. O sea, de repente hay restaurantes que son así, no, no es como para llevar a tu pareja Es puro cabrón y ejecutivo acá, no es como que vas a un table, no, güey, o sea, es un restaurante, no. Y la hostess de ahí estaba chida, güey, pero para los que ya me conocen, no es como Hooters, es más profesional, más ejecutivo. Hay un tipo de morra que yo denomino diva de barrio, y esta era diva de barrio, güey. Trae ropa bonita, trae ropa sexy, pero no es de marca, no. Está sabrosa, está chidilla, pero como que no está muy sana, no, o sea, en su cuerpo se le nota que no es como que ha tenido la nutrición óptima, no, puede ser más. Ay, güey, las cosas en las que me fijo, no, no, ustedes no saben la cantidad de información que yo estoy leyendo en un mismo momento de una mujer o de cualquier persona. No, su puta madre, güey, no, su puta madre. Está chida tu playera, sí me la mandé a hacer yo, la neta está bien buena. Entonces, bueno, esta diva de barrio, y la morra, pues bueno, me la ligo, güey, y quedamos de que saliendo del trabajo le va a caer un evento en el penthouse. El penthouse, güey, el penthouse en La Condesa, güey. No, o sea, mi papá tenía, teníamos, lo quiero decir como bonito de familia, no, pero mi papá tenía un penthouse en La Condesa que usaba de oficina para dar sus capacitaciones. O sea, güey, esa siempre nos ha ido bien, somos gente chingona. Entonces mi papá tenía como una sesión de latineo, que así le llama, pues invitaba gente y había copita y todo el pedo, ¿no? Acá, fa, yo ya tenía 18 años, wey, y me llevó a la morra y, wey, o sea, tiene, el Pejos tenía dos, bueno, tiene, va, porque ya no es de nosotros, pero, pero claro, tiene, ¿no? Tiene dos terrazas, uno que da hacia el centro, ¿no? Y otro que da hacia El sur, no sé, güey, no, pero poca madre. Me acuerdo en aquel entonces me sabía los detalles porque lo llegamos a vender. Entonces pues me la llevo a la terraza, la tengo abrazada, güey, acá la trató bonito y todo el pedo, no, a la morra. Pues me la terminó besando, me la terminó ligando. Como estaba empezando, yo creo que, yo creo que, ay güey, no mames, Elisaí, güey. Yo creo que pues bueno, o sea, hubiera sido más cabrón en la misma fiesta, pero me la llevé tranquilo, ¿no? Total que para segunda cita la morra me invita a una boda, güey. Una boda pues de alguien de su, pues de su clan, ¿no? No sé cómo llamarlo, en su barrio, güey. No mames, de esos barrios que dices, ¿qué hice, güey? En la Ciudad de México, imagínate, barrios feos en la Ciudad de México. A finales de los 90, no, que era la época más peligrosa. No, güey, no, ya iba. Por eso la frase de mi nepe me ha llevado a lugares donde normalmente no iría ni con una pistola, güey. O sea, aplica, no, no sé ustedes cómo les ha ido, pero yo creo que muchos de ustedes han vivido la experiencia de güey, no mames, no puedo creer que fui hasta Colonia, me metí en esta casa, este, a este lugar, güey, no, nomás por coger, no, nomás por así por Gracias. Está bueno, varios confirmando. Pues bueno, la boda sí, súper mega, no sé, de pobre, no, no, nada, pero puta, güey, un momento cagado en el que el vato abierta la corbata y la morra me dice, me digo, así estuvo bien verga, no, la morra me dice, tráeme esa corbata, voy, no, y así, güey, así, pues güey, le hice ahí súper atlético, que en aquel entonces la clavaba, no, de espaldas, dos manos, su puta madre. Pues lanzaron una corbata al aire, pues la agarré yo, ¿no? Se la traje, todo el pedo. Bueno, me aguanté el cringe de estar ahí, ¿no? O sea, sí estaba yo bien, en aquel entonces yo era bien fresa. Si fuera ahorita me la pasaba de huevos, pero en aquel entonces era bien fresa, güey. Bien fresa, me estaba dando así urticaria estar en ese lugar, ¿no? Sentía así como que se me empobrecía la piel. No, whatever, güey, ¿no? Ya, güey. Y lo mamón de todo esto es que pues, güey, o sea, yo me quería ahorrar el motel a veces, y la impresión que estaba chingona del penthouse de mi papá, pues a veces me llevaba a las morras los domingos, güey, no. Y pues me las llevaba a coger, no, o sea, ¿qué te digo, cabrón? No, pues me las llevaba ahí, había un sofá chingón, güey. Pues güey, siendo morro aceptas eso, no, a 17, 18, aceptas coger en un sofá, en una oficina, porque pues no tienes mucho lugar para hacerlo. Y ya, güey, no, me la cogía ahí en la, en el sofá, güey, en la oficina, y su puta madre. Y el pedo es que al otro día era lunes, no, ay, güey, después de domingo, no, bueno, o sea, al otro día era lunes, y al otro día yo iba a la escuela, no, porque era lunes, no, a la universidad. Entonces, a la oficina donde yo también trabajaba, güey, la primera persona que llegaba era la recepcionista, güey, ¿no? O secretaria, como le quieras decir, las dos, ¿no? Aplicaba lo mismo. Y el pedo de eso, güey, es que este dejé un pedacito de envoltorio de condón, güey. Y el pedo de haber dejado un pedacito de envoltorio de condón es que lo agarra la secretaria y se lo da a mi papá y le dice: arquitecto, para la próxima sea más discreto, ¿no? Chingüe, qué quemón, porque la secretaria asumió que mi papá se estaba llevando a otra mujer a coger, que no era mi mamá, güey. La secretaria asumió que mi papá estaba siendo infiel y que había dejado un pedacito de así de morterío por ahí descuidado, y le dijo a mi papá, güey, que para la próxima fuera. No mames, mi jefe me imagino la cara toda colorada, cabrón. No, chale, güey. Obviamente me enteré porque mi papá llegó a contar, a ver, cabrón, no, o sea, ah, te está robando, güey, pues que me estaba robando las llaves, no, o sea, ay, güey, no sé, no sé cuál sea su nivel económico, la verdad, ojalá les vaya bien, este, pero pues honestamente cuando en el nivel económico en el que yo crecí era muy normal que pues alguien tuviera una propiedad extra, no, o sea, oficina, casa de campo, güey, penthouse, güey. Entonces pues como hijo es bien normal que le robes las llaves a tus padres para irte a pistear, para llevarte una morra a coger. O sea, cuando tus padres, güey, tienen una oficina que renten, pero tiene un espacio extra suyo, güey, del que tú te puedes hacer las llaves, es bien normal, cabrón, que te vayas ahí con los compas. Y tú, según tú, quieres dejar todo en orden, pero nada, pues me equivoqué. No fue la primera vez, ya llevaba un chingo de amorras que me había llevado a ese sofá azul legendario. Creo que mi hermano todavía lo tiene, güey, no, es para que lo metan a un museo cuando Isai sea presidente. Pero ese sofá, güey, pues me llevé muchas, pero esa vez me torcieron, güey. Y sí está bien feo que llegue tu jefe a ver, hijo de tu puta madre, no, cabrón, sabes la posición en la que me acabas de poner, no. Porque que no sé si mi papá le contó, le dijo, ha sido mi hijo, Pero siendo mi jefe, siendo como sé que es mi jefe, seguramente no le dio ninguna explicación, nomás se tragó el coraje, güey, y no sé, bueno, el bochorno. No mames, güey, aposita de mi jefe, güey. Hablando de ese sofá azul, les voy a contar una historia de liga bien interesante. Creo que sea Verónica la güey mamón, porque parte del recuerdo de las cosas que les estoy contando, que es algo súper interesante, güey, Pero parte del recuerdo de las cosas que les estoy contando es recordar así, ver en la página web, en mi memoria, veo la libreta con los renglones azules, de un azul bien clarito, con los números y los, con los nombres y los teléfonos escritos de las morras, güey, en mi memoria, para así acordarme de cosas como esta morra que le digo que se llama Verónica. Recuerdo el nombre y el número, y como es escrito, cabrón, porque en aquel entonces no había celulares, o era exageradamente raro que alguien trajera un celular, y exageradísimamente más raro todavía aún que lo trajera un joven de mi edad, y que además para estar ligando, güey, o sea, creo que apenas si tenían memoria, creo que ni siquiera le podías guardar teléfonos en aquel entonces a los celulares, no, no te pases, güey. Total, bueno, entonces pues andaba yo con una libreta y mamón el pedo de Elisa. Y o sea, si alguien le puede hacer a la mamada soy yo, no, porque apuntaba el número de la morra que me ligaba, su nombre, güey, abajo del de otra morra, güey. Me valía verga, güey, me valía verga la pinche balacera, no. Tengo 42, me iba y me ligaba a una que posiblemente me había estado viendo en la misma pinche plaza ligándome otra, O sea, Descarado, güey. Y llegaba y aparte les daba yo la pluma, no, escríbeme tu número, y se lo escribían abajo del nombre de la otra, no, triggereando la competencia, güey. Eso ya lo estaba haciendo yo a los 16. A los 16 fue hace 26 años, güey. Hace 26 años yo ya estaba poniendo en competencia a las morras. Ya me sé todas las técnicas, hijo de su puta madre, güey, no. Pero bueno, los ponían competencias, hijas de la chingada. Pues yo te, bueno, no yo, mi hermano, mi hermano tenía un perro salchicha, güey, la escoria, güey, el escori. Y entonces yo me lo llevaba, a ver si luego subo la foto, güey, para contarles, voy a empezar a contar más historias, no más memorias. Entonces, ¿cómo le hice para saber eso a los 16? Pues porque lo empecé a hacer bien temprano, no, ya se empezaron a ocurrir mamadas, lo empecé a hacer como a los 13, güey, ya ligar a las, ir a ligar a las plazas es como a los 13. Entonces a los 16 pues ya aplicaba mamadas, ¿no? Que se me ocurrían. En fin, el perro, güey, era un perrito salchicha de color así, pues ese como que, como que es doradito, no sé cómo llamarlo, ¿no? Ocre, ¿no? Y nadie lo sacaba a pasear. Yo decía, pobre perro, güey, yo soy alérgico a los perros, güey, y me encantan, ¿no? Los amo. Ah, güey, estoy cuidando el perro de la mamá de mi hijo, ¿no? Ay, se rompió la patita, se lo puedes cuidar allá en la que ya, ándale, pues vayas a su cumpleaños, no hay pedo, no, ya no es mía, güey, no, la vieja. Pero bueno, no, pues mi hijo ama al perro, pues él lo está cuidando, no. Yo amo los perros, güey, no, porque los perros son para amarse, no, son lo único, son lo único en el planeta, güey, que quiere estar con los seres humanos, los únicos, güey, no. De ahí en fuera ninguna otra especie realmente así como que especie, no. Habrá animalitos, un pingüino por ahí, un flamingo por allá, no, una un vez avestruz por acá, habrá, no sé, no, pero así que quiera estar con los seres humanos, razas, güey, o sea, o especie, el perro, no, y no lo sacaban, güey. Entonces pues yo lo metía en la mochilita y me iba a Coyoacán en Ciudad de México los domingos cuando se ponía el Tianguis Cultural y hacen los shows. Y en aquel tiempo estaba bien, en aquel entonces era muy famoso que ahí se fueran muchas morras chidas a dar la vuelta, güey. Ahí me varias que en aquel entonces yo sorprendido porque no mames, era modelo, ¿no? Y ser modelo en aquel entonces no es lo mismo que ser modelo ahorita. Ahorita todas así el abuelazo, ¿no? Piches canas así, las pinches arrugas, ¿no? Pero en aquel entonces una modelo era una modelo, no mamadas, ¿no? No modelo de Instagram, ¿no? No modelo de Tinder, ¿no? Morras que creen que porque se toman fotos todo el tiempo son modelo. Nada, nada, modelo de las que que las contrataban para fotografías en revistas, no, que salían a nivel internacional, cosas chingonas, no. Entonces pues ahí me iba yo a ligar y a pasear el perro, y güey, a traer un perrito, una mochila, al que nomás le está saliendo la cabecita, no mames, las derretía, güey, las derretía, bitches moradas, y cero resistencia, no, imposible. ¿Quién pone resistencia a un vato alto, güey, fuerte, cabrón, no, con buena postura? Estructura, un vato que se ve atlético, un vato que se ve seguro, pinches cabellos así chinos y medio largo, ¿no? Acá pinches bucles chingones. Y el vato trae un perrito salchicha en la mochila. Pues no mames, güey, no, pinche, no, pinches morros. Entonces, en aquel entonces debe haber medio como un 85, ya a los 17 ya medio un 85. Yo creo que a los 18, casi 19, fue cuando terminé de llegar al 190. Según yo llegué al 192, pero pues a lo mejor era la máquina, lo que sea. Entonces iba en el metro de regreso y había unas morras vestidas como doctoras, bueno, con bata de laboratorio, no, la bata blanca. A lo mejor estudiaban medicina, no sé qué pedo raro en los domingos, pero por eso me llamó la atención, lo que hacía una morra vestida. Nunca le pregunté, pero me sonrió. Bueno, le sonreí, me sonrió de vuelta y se me acercó ya solo a hablar porque estaban sus amigas y yo estaba hasta allá con el perro y casi Así como que dice, pues ven para acá, no me la ligo, güey. Y eso ya lo he contado también bien en el libro de Memorias de Este Puto Infeliz. Por cierto, que promociona ahorita, es autografiado y con envío nacional. Pregúnteme por Instagram, así póngale libro, les da los informes. Pero también en mis historias está. Pero una patraña que yo aplicaba era que yo quedaba, güey, en aquel entonces ligar a una morra incluía que le tenías que marcar marcar a su casa, que muchas veces te contestaba el papá, otras la mamá, y preguntar: Señor, ¿está por ahí Verónica? No mames, güey, hay que tener huevos para hacer eso, güey, ¿no? Entonces yo quedaba de hacer algo, ir a cenar, ir al cine o algo así, ¿no? Se me ocurría, y siempre les decía cerca de la oficina del penjós de mi papá, güey. Siempre, siempre le aplicaba, güey, para citas de domingo. Entonces la invito el domingo y cuando estamos cerca, como en aquel entonces no había teléfonos celulares y se empezaba a usar el fax, yo le decía a los paros como, oye, ¿sabes qué onda? Este, nomás tengo que ir a la oficina a recibir una llamada rápido o a recibir un fax, y ahorita yo creo que en 10 minutos llega y ya nos vamos. Y todas me decían que sí, güey, qué padre. La gente empezó a mandar informes, libros, la gente empezó a pedir en Instagram, empezaron a llegar a donde notificaciones. Qué chido, güey, el libro les va a encantar, güey. Entonces les decía que nos veíamos cerca y les decía que nosotros íbamos a nomás esperar eso y que nos íbamos. Entonces sí tenías que estar al lado del teléfono para esperar una llamada, no, o sea, no era como ahorita que pues está en tu celular. Y entonces íbamos, ¿cuál llamada, güey? ¿Cuál fax? Puro pinche paro, güey, puro pájaro nalgón. Nomás me la subía al pinche penhouse Y ya arriba solitos en los que esperamos la llamada, pues me las comía. Y tú crees que se acordaban, güey, no, en medio de la calentura, ¿crees que se acordaban, güey, de que hoy dónde está el fax? Chingas. Terminando era lo primero que preguntaban: oye, ¿no llamaron? Ay, qué cosas, ¿verdad? Oye, ¿y el fax? Nunca llegó, pinche gente incumplida, ¿no? Pero en la pinche calentura, pues, ¿qué se van a estar acordando, no, de cuál fax? No, pues ahí te va el pinche fax. Pues bueno, güey, te voy a decir que hay algo que está muy curioso, güey, que es que la morra traía una blusita así blanca de botones, se le notaba que traía algo negro abajo, y cuando se la abro traía un corset. Y a mí me llamó un chingo la atención porque esta cabrona, mira, me están llegando varios mensajes de lo del libro, dije, esta cabrona vino preparada, güey, y era la primer cita, güey, válido, no, pues le gustó lo que tenía papá, quién sabe, quién sabe, güey, a lo mejor así se decía, a lo mejor le gustaba hacerlo, pero a mí me llamó la atención que abajo traía un corsé negro, güey. Cámara, lo mamón de esto, no sé si, no sé si ya leyeron esta historia en el libro, algunos saben para dónde voy, no, pero lo mamón de esto es que cuando le agarro la, porque obviamente llegó el momento en el que le agarré las chichis, se sentía como, como esos globos que se desinflaron pero se quedaron con el último aire y ya, güey, no, o sea, no están totalmente desinflados pero los aprietas fácil, no, güey. Bien raro, cabrón, no, bien raro. Pero eso no es lo peor. Ay, güey, qué feo, güey. Porque los quiero, les cuento estas historias para que sepan que, güey, en esta vida tienes que amarrarte los huevos muchas veces, no. Yo soy bueno, güey. Yo, así como me ven, de cabrón, de culero, güey, de fuerte, en realidad soy bueno, güey. Todo eso son medidas preventivas. Todos mis pinches cagaderos, quejas de mujeres, todo ese pedo Son medidas preventivas para que la relación con mis morras sean mejores, güey, y funciona. Me ahorro un chingo de pedos con todas mis estrategias, con todas mis reglas, con todo, y funciona, ¿no? La relación. Pero pues, güey, hay cosas que tienes que desarrollar, ¿no? Y una de ellas pues es aprender a manejar cuando una morra tiene algo físico, sobre todo, güey, o hizo algo con su físico que, güey, a ti te sacó de pedo. Lo tienes que manejar porque que se les cae la autoestima. A mí no me gusta que las morras se sientan menos después de estar conmigo. Entonces, si pasó algo malo, tiene un defecto, se le salió un olorcillo, güey, son humanos, güey. A ti también te pasa, no. Tú también estás cogiendo, estás pensando, güey, que no se me salga este pedo, no. Es normal, cabrón. Nos hacemos los pinches puros y casados, pero no es cierto. Todos tenemos olores extraños a veces, todos tenemos momentos raros, güey, no. Y entonces pues yo, como sí soy bueno, bueno, soy buena persona, de todas maneras pues no me gusta mandarlas con un sentimiento malo. Y a veces, y escúcheme bien que está muy interesante, güey, a veces, güey, te las tienes que coger, güey. A veces así dices, vergas, güey, esto está bien raro, está bien feo, esto no me gustó, pero si no me la cojo ahorita se va a agüitar, güey. Eso es un pedo rarísimo. Levanten la mano si a alguien le ha pasado. Dejan, confirmo, no. Pero que tú dices, chingüe, no, si no me la cojo ahorita se va a agüitar, güey, no, pobre morra. Y te la coges, güey. Ahí está yo, güey, no, yo me ha pasado esta, güey. Ah, que está Samuel, que soy virgen. Sí, ya, con olor feo, confirmo, hermano. Está, güey, no, es que pues lo que a mí me pasó feo nunca me ha vuelto a pasar, nunca he sido de nadie que le pase, güey, pero estuvo difícil. Difícil de manejar, güey, porque le quito el corset, que por cierto fue mi primera vez que tengo un corset y son un chingo de ganchitos, güey. Ya sé una manera de desabrochar muchos a una sola vez, no, que me queda muy chingona. Pero güey, en aquel entonces pues me trabé poquito, no. Mientras le besas el cuello, lo que estás acá, la sigues prendiendo, no, es cuando te tienes de que estás preocupado de que no sabes cómo desabrocharlo, güey. Cuando se cae la emoción. Pero si mientras la sigues besando, te tardas poquito, no le hace, no, tú seguro, güey, tu derecho, no, no te quiebres. Entonces, güey, gracias. Entonces se lo desabrochó y se lo quitó, porque eso de atrás, y se quita el freno. O sea, pues güey, tengo la imagen bien hecha, güey. No mames, güey, alrededor del pezón de cada uno, alrededor de los dos, yo creo que entre 8 y 10 Y 8 y una docena, güey, de vellos así igualitos a los vellos púbicos, güey, así largos, negros. La morra era rubia y blanca, güey, largos, negros, güey, y así como retorcidos. No, no creo que me haya pasado, pero en el momento me acuerdo de haber sentido, pensado en la sensación de sentirla así en un diente. No, ay, güey, no, o sea, para empezar, los senos así como desinflados, y no, güey, no mames, cabrón. Y es que, güey, ya que le quitaste el corsé, güey, la tienes bien prendida, obviamente la morra te va a dejar que te la cojas, y si no te la coges, pobrecita, güey. Pues bueno, pues la volteé, güey, ya de espaldas no tenía ninguna imperfección, hijo de su puta madre, no, ya de espaldas, ya, güey. Me dice esa gente que luego dice era hombre. Yo tampoco conozco hombres así, güey. No, o sea, no, no, ni de los dos lados. En aquel pedo, aquellos tiempos no había todo lo, la genética trans, no. En aquel tiempo nadie se lo hubiera imaginado. Y no, güey, la panochita la tenía bien como debía, güey. No, una panocha que no es real por dentro se siente bien rara, bien rara, güey. Ya no mames, cabrón. No, o sea, yo tuve una morrita que tenía un pedo en el que le tuvieron que reconstruir porque nació como con ella cerrada, güey. Bien bizarro, güey. No me imagino cómo ha de ser la de un hombre, güey. Pero esa morrita que sí, o sea, me consta porque le bajaba de veras, no, su periodo en aquel entonces. Bueno, bien raro cuando les tienen que reconstruir ahí, güey. Imagínense ahora un vato, no. Entonces se siente bien, o sea, una morra, güey, que lo tuvieron. Son pedos raros, no. Te digo que ya en este camino te encuentras un chingo de morra, y una morra le tuvieron como que abrir a huevo, güey. Y pues bueno, no, ella misma le da vergüenza. Otra cosa que yo no tuve que tomar. Sí, imagínense una morra, güey, que tiene la unidad ya. Imagínate que fuera un vato, me hubiera dado cuenta. Si ustedes quieren creer que era vato, dense duro. En aquel entonces no pasaba, güey, no, el pedo trans no estaba tan evolucionado hace 24 años. No, hace 24 años no estaba tan evolucionado, güey. No, la Conchita la tenía preciosa, no, la tenía súper mega pedo, no, sí estaba sabrosa, se mojaba, no, se moñaba como todas las demás, o sea, chido, no, el pedo. Pero no, güey, este, de espaldas solamente, de espaldas. Ya la volteé, ya no había tanto pedo, güey, no. Ay, cabrón, esa cosa rara, güey, cosa rara. Esa fue una cosa rara que la que me encontré de esta imagina, güey, se sentía, se sentía, haz de cuenta que por dentro, te la voy a contar porque está medio extraño, no, de aquí para acá, de esta falange para acá, se sentían las paredes húmedas y normales, pero esta parte de aquí, de que era la pura entrada, se quedaban como si fueran callos, güey, eso fue lo que se le solidificó, güey, entonces todo adentro era normal y bien, cosas bizarra, bueno, que te encuentras en las morras. Y es de cuenta que está así como si tú sintieras los— eso es lo que pensé en aquel momento, no, sintieras así como esta parte de tu falange, güey, de tu, no sé, de tu dedo, esta parte. Así se sentía la pura entrada, güey. Y la neta, aunque apretaba como que bonito, como que de repente sí era molesto, güey, no. Ay, güey, y la morra estaba chida, güey, era una coreanita. Ay, qué Fui mi primer coreanita, güey. ¡Ay, qué bello, güey! No, la Yumi. La Yumi, güey. Cosa bonita, güey. Cosa bonita. Carácter, tenía cara de la luna, ¿no? Decíamos, tiene cara de luna. Todo bien bonito, güey. Esas morras las asiáticas, vámonos por todos lados, ¿no? Las asiáticas tienen como piel de porcelana, güey, es una piel bien interesante. Y no sé, güey, no sé, es otra cosa, ¿no? Las asiáticas. Y Yumi era una de esas, güey. Era una morra que estaba, no estaba delgada, no estaba ni siquiera gordita, ¿no? O sea, no era delgada, era como compactadita, güey. Estaba chiquita, güey, ¿no? Coreanita de media como unos 58, ¿no? La Yumi. Y está así como una carnita que te puedes agarrar sabroso, ¿no? Así como para estarle mordiendo las nalgas y las piernas. No sé si ubican ese tipo de morra que no está delgada y no está mamada, pero tiene como que carnita extra, ¿no? Y ¡Ay, güey! Cabrón, ¿no? Que cuando te metes, sientes como que tus huevos los descansas en un lugar así bienvenido, ¿no? Así como que tus huevos descansan, ¿no? Llega, ¿no? Llega así a la sala VIP, ¿no? Se acomodan ahí, te empiezas a comer y así como que a lo recibieron con una cobija. No, a las asiáticas, las asiáticas quieren bonito. He tenido china, he tenido coreana, creo que nunca he tenido japonesa, no estoy seguro. Hay una japonesa, está con el Raulito Show, y como yo estaba con mi morra, o sea, podía haberme levantado, mi morra sabe qué pedo, pero le dije a Raulito, ve, no, pues Dije, está bien, cabrón, está el otro cabrón, no, que lo haga él. Si yo me hubiera levantado solo, estuviera yo solo con mi morra y por grabar contenido, la morra no hubiera hecho de pedo, no. Este güey se fue a ligar por grabar contenido. Pero si el Raulito Show estaba, le dije, ve tú, y no fue, cabrón, la morra se fue. Y esa japonesa estaba bien chida, güey, como de unos 75, y tipo anime, no, delgadita. Además de las que traen, ya sabes, esa es una cosa chula de las asiáticas, que les gusta ser femeninas a propósito, no, le echan ganas. Algunas maman cuando en temperaturas muy bajas andan con esos pinches hot shorts, pinches shortsitos y tacones, y está nevando, no te pases de verga. Pero son de las que siempre para todo usan falditas, no, hasta para correr, aunque abajo traigan leggings. Hoy parece caricaturita manga, hija de su puta madre, qué belleza, güey. Ha estado con una muy gordita No he estado con una muy gordita, no he estado con ninguna. Ah, no, he estado con una vez, tuve que curar una gorda, güey. Ya, curé el karma con una gorda. Pero una vez traje una que estaba como gordibuena, pero que estaba exageradamente buena, güey. No mames, güey. Mayla, güey. Mayla la cartagenera, güey. Era una murciana a chopijo, ¿no? Está bien cagado porque ahora cuando conozco gente de España y que me dice Dicen soy de Murcia, la mayoría de la gente, la mayoría de la gente de Murcia sabe que nadie conoce a Murcia, ¿no? Entonces llegan y ah, no, soy de Murcia, ¿no? Y así de ah, chopijo, chopijo, es algo que nada más la gente cuando le dice algo de su lugar que es raro, güey, se sienten bienvenidas, ¿no? Y la Mayla, la Mayla era una morra que me acuerdo cómo chingado estuvo que me la ligué, güey, la verdad no tengo ni la más mínima memoria, ya me acuerdo pues cotorreando con ella hice muy buenos amigos de su crew, ¿no? Me introdujo a su crew, al crew español. No, se empiezan a hacer como que banditas. Cuando estás, cuando estás en lugares que son viajeros, es muy normal que haya grupos. Bueno, están los grupos, están los, la mafia brasileña, ¿no? Están los, los arenosos mafia, están los mexas, ¿no? Están, está la banda argentina, están los hindúes, están los israelitas, los grupos se hacen. Y pues esta morra era española y me invitó a su crew, me presentó a su crew y me hice amigos de ellos. En una época en la que yo iba llegando a playa no tenía muchos amigos, entonces pues ya me acuerdo más pasando tiempo con ella, ¿no? Pero era una morra que si le tomabas una foto de atrás se le veía una cinturita, pero cinturita, güey. No creas, no mamadas, cinturita. No creas que con para ti, a mi señor. Y luego un pinche culote, pero culote, cabrón, de esos que dices no mames, güey, me falta etnicidad, no. Este, me falta pantones, pero hacia el color más oscuro para tener algo que le entre, no mames. Muchos pinches tortas para un par de huevos, no. Pierrotototas, wey. Y uno se notó, totes, cabrón, no mames, hasta te perdías, bueno. Y aparte le encantaba el inframundo, era una morra, wey, que era su trip del inframundo, no, que eso era lo que la hipnotizaba, nuestro inframundo de placer. Esa fue la morra que se amarró así a la pinche, a tener el récord, y se dejó que le diera 40 orgasmos la mayoría no se deja, güey. ¿Por qué? Porque en algún momento dicen ya, ya soy muy sensible, ya no puedo. Entonces no había roto, no había hecho más grandes así como que récords, porque sí pasó que me echaba 14, así mi récord ha sido 14 palos en un día con una sola morra, 8 en trío, güey, que es bastante bueno, güey. Pero pues de 15 orgasmos en un palo no había pasado, porque las morras dicen ya no, ya estuvo. Esta morra se dejó dar 40, no, trá, trá, trá, trá, trá. La morra aguantaba uno tras otro, pinche electricidad. Aún así, hace poco le quitaron el récord de una manera diferente, no. Comencé yo a desarrollar una técnica súper mega interesante. No, 40 palos en un día, 40 orgasmos, no, 40 orgasmos. Palos nunca me he echado más de 14 en un día. Y estás hablando así de que, de que no dormimos, no. Yo estoy hablando de 14 en un día, de que llegamos Llegamos de la fiesta como a la 1 de la mañana, le seguimos dando, nos agarró el día, güey. Otra vez se hizo la 1 de la mañana, güey, así en ese lapso de chica, 14 palos, ¿no? Y 8 en trío, güey, fue sobre todo porque la morra así como que al principio no se quiso combinar, entonces me la estaba dando separado, güey, al mismo tiempo juntas, una cosa bien bizarra, o sea, no se tocaban. Después ya empezó, pero bueno, me tuve que aventar 8 para prenderlas, güey, que se me— pero bueno, pero esta morra aguantó 40 orgasmos, ¿no? Muy chido. Pero hace poco una morra tuvo uno Yo desarrollo una técnica, no sé, no sé, no se los paso si quieren, seguramente está en algún lado en el OnlyFans, este, en la Universidad del Hombre. Pero yo las llevo un orgasmo, güey, y ya cuando llegan arriba ahí las dejo. Es una onda bien interesante, me lo han descrito como un zumbido, no, como te dicen, es como si estuviera, no. Entonces las llevo a uno, güey, y ahí las dejo, güey, y las dejo lo que aguanten, o sea, la antes de que el amor rápido pase. Entonces, más que tener varios orgasmos, es uno, es uno solo continuo, güey. Y una cabrona, güey, sacaba ventana de récord de hora y media, güey. No te pases de verga, güey. O sea, yo le seguía nomás por ver hasta dónde llegaba, pero lo puedo ver casi arriba, güey. Y lo mamón de esto, güey, contando la historia completa, es que yo sé que fue hora y media porque nos acabamos de aventar un palo como una hora antes, güey, que lo grabamos. Entonces el teléfono, sus teléfonos, una recomendación que ya les he dado antes, muy interesante, güey, es que ya tus vídeos los, pues si estás conectado en el internet de la casa y la tele es tele inteligente, para que vean que todo es real, no, todo, todo menos el putazo, el vídeo le puedes poner que se proyecte cualquier vídeo, puede ser un es un video que tomaste tú de tu sobrina, no, que tomé yo de tu sobrina, no, pero lo proyectas ahí en la tele. Entonces pues grabas un video con tu morra cogiendo, güey, y lo puedes poner en la tele mientras están cogiendo otra vez. Y el video duraba media hora, güey, y lo puse 3 veces, no me consta, güey. Aparte, güey, aparte la serie es bien cachondo, no, o sea, la morra le estaba yo diciendo vete, vete, cómo te ves así hermosa. Ah, ves cómo te ves, ve cómo te estoy cogiendo. Uy, escucha cómo está terminando, no, escucha los orgasmos que le empieza a hacer a la morra, marear la cabeza viéndole. Escucha los orgasmos que está teniendo, ve lo rico que se la estoy metiendo. Ve, ve nomás qué rico está cogiendo, no. Y estoy hablando de ella, no, que se vea a sí misma teniendo placer. Wow, bueno, así pinche super explotó, así ya se convirtió en SeaWorld allá abajo. Ay, güey. Y mientras estaba pasando eso, la morra aguantó un orgasmo de hora y media, cabrón. No mames, debe ser récord mundial. Hasta se puso a investigar la morra, ya, porque llegó el momento en el que ya, güey, no, ya estuvo, no. Ya en esa posición hay una cantidad de tiempo que aguantan tus huevos, no. Mi respeto, no, dije, mientras ella aguante, yo aguanto, güey. Y se la aventó, güey. Se interrumpió después, y yo no sé, creo que ahí nos quitamos, no, después le seguimos de otra manera. Morras, bueno, tienen llenadera, güey. Si a una morra le he dado 40 orgasmos y quiere más, si a una morra le he dado un orgasmo de hora y media y quiere más, no tienen llenadera, Ni se preocupen por llenarlas, güey. Hagan una faena chida, diviértanse, güey, pero no se preocupen por llenarlas, Las pueden dejar cansadas, pero si las pudieras así nada más amarrar, güey, y mover como marionetas, güey, seguirían cogiendo las cabronas, Les vale madre, güey. Así son, así son. Pero bueno, no, que tengan— ¿cómo no se te bajó? Pues te estás divirtiendo, ¿no? Imagínate, tu morra no deja de venirse, güey, pues obviamente te excita bien cabrón, ¿no? Yo no sé ustedes, pero cuando la morra se viene, esto es más excitante, ¿no? Lo rico, ¿no? Pero bueno, en fin, tengan la bondad de ser felices. Van la forever, yeah baby, yeah.
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