In this informal, slang‑filled monologue, the narrator (Speaker A) recounts a night early in his time working as a bartender in Playa del Carmen. After a slow shift he loses his lighter, buys a new one at a nearby OXXO, and later steps outside the now‑closed bar La Mezcalina. There he spots a very attractive Italian woman in tiny shorts. He offers to trade a beer for a cigarette, learns it’s her birthday, and improvises by pulling out a birthday candle he had previously found to let her make a wish. The encounter culminates in a flirtatious hookup. Throughout the story the narrator peppers the tale with profanity, self‑deprecating humor, and a plug for his autobiography “Memorias de Este Puto Infeliz” and the website manlabproject.com.
Chapters
Story time de cuando me ligué a una italiana así preciosa, súper sexy, que estuvo de película. Esto pasó cuando yo recién llegaba a Playa del Carmen y me metí a trabajar de bartender en un bar deportivo, ¿no? Entonces, como era bar deportivo, pues pasaban tanto los partidos que sucedían en Europa como los que sucedían en este lado del mundo, pero en el punto medio era así súper mega aburrido, ¿no? Había una hora por ahí entre las 7 y las 8 en la que no había nadie en el bar, no había nada que hacer, Y yo normalmente me escapaba al baño a darle una fumada rápida a mi pipa monoplomática que un cabrón me había regalado de Colombia. Monoplomática, mono, plomo, ¿no? Un solo plomo que te dabas.
Y sucede que empiezo a buscar mi encendedor y chin, cabrón, se lo había prestado a un cliente y no me lo había regresado, güey.
Que no había pedo, me lo regresó el otro día, ¿no? Pero pues ya le digo a una mesera, le digo a otro cabrón, a ver quién trae encendedor. Nadie trae nada, ¿no? Me pongo a ver qué chingados agarrar, una una servilleta a ver si la prendo en la cocina, wey. Me encontré una velita de cumpleaños, me la guardé y dije ahorita la prendo. Dije no, va a estar bien pinche obvio.
Pues no había nada que hacer.
Le dije al gerente, sabes qué, voy a ir al OXXO, voy a comprar un encendedor, ahorita vengo. No, ya fue al pinche OXXO, compré mi encendedor bien a gusto, pero mi turno se acababa relativamente temprano, por ahí como de la 1 de la mañana. Y pues me fui a seguir la fiesta, no, uno joven y jarioso. Y afuera de un bar que se llamaba La Mezcalina, que ya no está lamentablemente, cuando voy entrando veo que al mismo tiempo está saliendo una italiana así con unos shortsitos chiquitos chiquitos, preciosa, súper sexy, wey. Y yo iba hacia la barra, pero pura madre, no, me regreso, le digo a la morra, porque ya la veo que está a punto de encender un cigarro afuera, que estaba en el área acordonada como para fumar, y le digo: "Hey, ¿te cambio un cigarro por una chela?" Y me dice: "Vapsa, wey, la pinche excusa, yo ni fumo, wey." Y ya fui a comprar las cervezas, wey, salgo, me dan mi cigarro, wey, y empezamos a platicar.
Le digo: ¿Con quién vienes?
Y me dice: Vine sola. Y le digo: ¿Por qué? Y me dice: No, pues es que es mi cumpleaños y mis amigas ya estaban muy cansadas y no quisieron salir, y yo pues quería festejar.
Le digo: ¿Es tu cumpleaños?
Y me dice: ¿De veras? Y le digo: Cierra los ojos. Y en cuanto cierra los ojos, wey, saco la velita de cumpleaños que había encontrado, wey. Le digo: Ábrelos. Y ya la velita ya encendida. Pide un deseo. No, wey, la morra cagada, wey. No, obviamente pues me la llevé. Ya estuvo a toda madre, no, porque el destino y las estrellas, según ella, wey.
Pero pues, güey, es que eso me encanta de ligue, ¿no?
Cuando te pones tú a agarrar lo que se te ocurra, sales con cualquier mamada, ¿no? Lo que esté a la mano, en vez de quererte aventar así fantasías pendejosas, ¿no? Pero a veces la suerte te ayuda. Esa es una historia, por cierto, que se pueden encontrar en el libro de Memorias de Este Puto Infeliz, que es como mi autobiografía, pero cómo aprendí todo para que ustedes aprendan también. Lo encuentran en manlabproject.com.