A Spanish-language speaker argues men should stop asking their partners for permission to do everyday things like going out for a beer, and instead inform them. He says asking permission signals weakness and fear of conflict. When your partner reacts badly, stay calm and see it as a test, not a rejection.
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¿En qué momento un hombre que firma decisiones de cientos de miles o de millones de pesos empezó a pedir permiso para ir a tomarse una cerveza con sus amigos? Ahí te va el primer consejo: deja de pedir permiso y comienza a informar. Pedir permiso le dice a ella y a ti mismo que tú no eres la autoridad de tu propia vida. Voy a salir el sábado no es lo mismo que te molesta si salgo, no es prepotencia, es recuperar el lugar que tú mismo cediste por miedo al pleito. Y ojo, porque lo que te voy a decir a continuación es donde la mayoría se rinde. Pero dale a seguir y guárdalo en favoritos porque no vaya a ser que se te pierda. Porque en 20 segundos digo, ¿cómo sostenerlo sin que estalle todo? Aquí está el segundo consejo: sostén la calma cuando ella ponga a prueba el cambio. La primera vez que dejas de pedir permiso viene la tormenta: reproche, drama, silencio. Eso no es señal de que vas mal, es la prueba. El hombre que se dobla en la primer tensión demuestra que su palabra apenas y dura a lo mucho 48 horas. El el que respira, el que sostiene, reescribe la relación. Aprender a sostener tu posición bajo presión es exactamente lo que se enseña en la Doctrina ManLab y en la Universidad del Hombre. Si ya te cansaste de andar pidiendo permiso en tu propia existencia, el acceso está en la liga de mi biografía. Un hombre informa, no suplica.