In this monologue, the speaker reflects on why people—particularly women—may or may not respond to messages, challenging the notion that they "don't know what they want." He argues that the decision to reply is not simply based on attractiveness, money, or power, but that anyone can provoke a response by making the conversation less generic and more original. The speaker distinguishes between being "original" and "making something original," emphasizing that a small deviation from typical small talk—such as asking unexpected, thought‑provoking questions—can spark genuine engagement. He illustrates how unconventional prompts generate varied replies that reveal interest, and he stresses the importance of interpreting those replies to gauge whether the other person is truly engaged. Overall, the talk offers practical advice on crafting distinctive opening lines and sustaining dialogue that stands out from the mass of generic messages.
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Por lo mismo de que las mujeres no saben lo que quieren, yo no lo tomo tan a pecho cómo se portan de una manera u otra. A mí se me hace muy arrogante ponerte en la situación de, wey, pinche morra, ¿por qué no me contesta? ¿Por qué te habría de contestar? ¿No? ¿Por qué una persona te habría de contestar? ¿Por amabilidad? ¿Por educación? ¿Porque estás guapo, wey? ¿Porque tienes dinero? ¿Por qué una persona te habría de contestar? Si lo piensas bien, Hay personas a las que a lo mejor sí le contestan más porque está guapo, pero de todas maneras hay gente que aún así no le va a contestar que está guapo, o porque tiene dinero, o porque tiene poder. Pero provocar que la gente nos conteste es algo que es, pues por decirlo así, universal, ¿no? En el sentido de que no importa si la persona tiene dinero, tiene poder, tiene belleza, etcétera, nos podemos ganar que la otra persona nos conteste. Entonces tenemos que ver que nuestras conversaciones no pueden ser súper generalizadas, porque entonces pues es lo mismo contestarnos a nosotros a otras 10,000 personas. Y en realidad no se trata de ser tan original, nomás se trata de volverlo original. Es una gran diferencia ser original y volverlo original. Tú puedes comenzar una conversación normal que es: oye, oye, ¿qué onda? ¿Fuiste a la escuela hoy? Ay, sí, este, sí fue, estuvo pesado el día de hoy. Oye, ¿no crees que deberíamos hacer todo esto en línea? O sea, güey, o sea, es una desviación de la conversación que va a generar una conversación diferente a la que normalmente ya tendría con cualquier persona. Y porque fue difícil, pero tengo una persona que veo que no tiene tanto interés y lo quiero atrapar, me está contestando, tiene cierto interés, me está contestando, a lo mejor le gustó. Educación no es porque me contestaría más seguido. Ok, aquí está pasando algo. Le gustó, pero no le he generado el interés. Cuando tú le dices algo que está fuera de lo normal, oye, ¿y no crees que todo esto ya debería de ser en línea? Te puede responder que sí, te puede responder que no, y ambas son generadoras de conversación. En el que si ella te dice que sí, ¿a poco no las tomarías desde tu casa, por lo menos desde la playa? No, que sí, la fregada, no. Te dice que no, ¿por qué? Ay, pues es que me gusta a mí el contacto humano, me gusta estar afuera, me gusta que tengo mis amigas. Cualquier cosa te da, está dando información. Oye, es con Con las que te juntas fuera de la escuela, ¿son las mismas de la escuela? Sí, no. Ah, no, pues es que tengo las de la escuela por un lado, y pues sí me encanta ir porque nomás las puedo ver ahí porque todas trabajamos normalmente. Nomás veo a las del after office porque toda la tarde— ¿Quién sabe, güey, para dónde va a llevar la conversación? Pero tú comienzas a generar que haya una atención. Me están preguntando qué no es normal, responder no va a ser normal. Y luego me reviran de una que no es común, responder tampoco va a ser común, no va a ser normal, va a volverse una conversación original. Pero tienes que provocar una conversación original.