En este monólogo motivacional, el orador advierte que la mayor fuente de sufrimiento es resistirse a los problemas y postergar su solución. Señala que quejarse, culpar a factores externos y lamentarse solo prolonga el dolor y empeora la situación. Propone que, ante cualquier contratiempo –desde un fracaso laboral hasta una relación fallida– se debe actuar de inmediato, pues la inacción lleva a la degradación del problema. Usa ejemplos cotidianos y menciona el "reto 100 de 100", un programa de desarrollo personal donde los participantes reportan semanalmente sus avances. Observa que quienes se sienten orgullosos de sus reportes son los que toman acción, mientras que los que se quejan permanecen estancados. El discurso culmina describiendo la visión que muchos tienen de sí mismos (más fuerte, seguro, rico, disciplinado y con mejores habilidades sociales) y cómo la procrastinación semanal impide alcanzar esa versión ideal del hombre que desean ser.
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Pero una de las peores cosas de resistirte a lo que está sucediendo es que te tardas en ponerle solución. Al tardarte en ponerle solución por estar chillando, por estar berreando, por estar maldiciendo los dioses, no, a las viejas, viejas, no, que estés todo enojado, no, estás todo agüitado de no mames, cómo que no me salió, cómo que me transó mi primo, no, cómo que mi jefe no me dejó, lo que sea, no. Cuando te pones a quejarte, a maldecir todo lo que sucedió y por lo que estás viviendo y lo que no pudiste hacer, lo que no pudiste alcanzar, que no pudiste obtener por los eventos que sucedieron, según tú, fuera de tu control. Esa etapa en la que tú te estás como que renegando de lo que se tiene que hacer o de lo que sucedió, esa es la verdadera etapa del sufrimiento, ¿no? Ahí es donde estás sufriendo porque reniegas, ¿no? No quisieras que te pasara eso y aún así lo tienes que solucionar. Esa es una lección bien importante que todo mundo debería aprender en la vida y que parece que la mayoría le pasa por arriba de la cabeza, ¿no? Qué es, o sea, güey, es que si algo te pasa, si tienes algún problema, si algo no te salió bien, si te rechazaron, si fracasaste, o sea, si no lo solucionas empeora. Y cuando no lo solucionas y empeora, pues perdiste todavía más tiempo, ¿no? A las cosas se le tiene que poner solución lo más pronto posible, porque si tú no le pones solución lo más pronto posible, como en la vida nada se queda igual normalmente, empeora, al menos que hagas algo. No, o sea, las cosas o mejoran porque haces algo o empeoran porque no lo haces. Y esto yo lo he visto en todos lados. Es que hasta lo de las mujeres, hasta levantarse en la mañana temprano, hasta, o sea, güey, lo veo a cada rato. Cada fin de semana que estamos con lo del reto 100 de 100, nomás en cómo escriben las cosas cuando escriben su reporte, los que están en el reto, te empiezas a dar cuenta de los que están orgullosos de su semana y los que no. Ya es una sensación bien fea, güey, que no estés orgulloso de la vida que estás llevando porque te sigues resistiendo a hacer las cosas que tú sabes que debes de hacer para convertirte en el hombre en el que tú tienes proyectado convertirte. Adentro de su cabeza, de ustedes, tienen una visión del tipo de hombre que les gustaría ser. Les gustaría ser más fuerte, les gustaría ser más seguro, les gustaría tener más dinero, les gustaría tener más disciplina, más habilidades sociales, ¿no? Y la mayoría de ustedes se decide cada semana a que el próximo lunes, no, está bien, gracias, padre, el próximo lunes ahora sí voy a empezar. Y lo veo todas las semanas, todas las semanas, como en ese reto, en ese reto, por la gente llega la semana y esa es una cosa que por eso muchos de ustedes no avanzan, porque no tienen un autorreflejo