In this candid, profanity‑laden discussion, speakers A, B, and C dissect why romantic relationships often dissolve. They illustrate a pattern where partners repeatedly bring up past incidents—being late, being introduced to family with an ex’s name, or being seen with another woman—despite apologies and compensation offered. The dialogue emphasizes that lingering resentment, a desire for revenge, and the failure to truly let go of emotional pain keep the conflict cycle alive. The speakers argue that forgiveness is an internal responsibility; if one continues to hold the other accountable for the same mistake, the relationship becomes a burden that eventually ends. The conversation serves both as a warning against re‑hashing old grievances and as advice to recognize personal accountability in emotional healing.
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La mayoría de las relaciones se acaban por pendejadas, y hay una pendejada en particular que me caga la puta madre, y no tengo ni la más remota duda de que esta pendejada la cometiste tú y ni cuenta te has dado. Entonces hazte consciente para que no te pase o no te vuelva a pasar, y por si acaso te voy a dar un consejo para evitar hacer este tipo de pendejadas.
Pero puta, cómo me caga la misma pelea una y otra y otra vez.
Por culpa de la morra llegaste súper tarde Te da una cita de negocios, perdiste un chingo de lana y se dieron un pinche peleadón.
Pero el pinche peleadón ya pasó y tú aún así por lo menos una pinche vez al mes le sigues recordando el pedo.
Todavía ni eran novios, pero pues ya estabas saliendo con ella y te vio en un café con otra morra.
En ese momento no la hizo de pedo porque pues estaban menadas, no eran novios, pero ahora que son novios cada vez que pasan por el pinche café te lo recuerda.
La morra te lleva a conocer por primera vez a la familia y cuando te presenta, te presenta con el nombre de su ex. Con él duró 8 años, contigo apenas llevaba 2 meses, pero tú no la dejas de hacer de a pedo aunque ya lo platicaron.
Ahora podrás justificar la primer pelea, te la creo, pero si al final de la pelea te pidió disculpas, te explicó la situación y tú dijiste que la habías entendido, hasta se ofreció a compensarte de alguna manera para que estuvieras más feliz, y tú después la vuelves a hacer de a pedo por lo mismo, ¿qué eres cabronecio, pendejo o necio y pendejo?
Para empezar estás diciendo: "Pues yo no entiendo las cosas a la primera".
¿Para qué chingados aceptaste las disculpas, la pinche compensación?
Dijiste que te diste la explicación si ibas a andar de pinche rajón.
Y ahora, si te ofrecen de nuevo disculpas y vuelves a ofrecer una compensación y una explicación, ¿qué pinche garantía hay de que ahora sí entiendas?
Es que las pinches emociones se quedan ahí hirviendo adentro, cabrón. Eso es más pedo tuyo que de la otra persona.
No lo has dejado ir porque más que aceptar las disculpas lo que quieres es venganza, que la otra persona sufra igual que tú.
Y según tú amas a esa persona. Lo peor de todo es que la otra persona puede hacer nada.
Si tú no has tomado la decisión de dejar ir el dolor, hay nada que la otra persona pueda hacer. Pero como tú le sigues cargando esa responsabilidad a la otra persona, no importa qué suceda en esta nueva segunda pelea, va a haber más de lo mismo, que van a cansar a la persona hasta el momento de mandarte a la chingada.
Y tú te vas a sentir descorazonado y ignorado porque la otra persona hizo lo que tú era tu responsabilidad de hacer.
Porque la capacidad de perdonar está en uno, no en la otra persona, de disculparse. Es acerca de soltar el peso que traes en la mano, no que la otra persona la cargue por ti.
Porque es igual de malo que esa persona cometiera el mismo error dos veces después de haber ofrecido disculpas, a que la otra persona traiga la misma pelea dos veces aún si ya le ofrecieron disculpas. Las buenas relaciones no son aquellas en las que siempre todo sale bien.