
A public speech (YouTube video) by Master Santana titled “PRIMER MEETING OMNICRACIA” (May 2, 2025). The speaker critiques Mexico’s current political system—arguing elections offer only an illusion of choice and public services are failing—and urges citizens to accept responsibility, unify, and apply coordinated, mostly peaceful collective actions (e.g., economic non-participation, social pressure) to force better governance and protect rights and liberties. The talk stresses national pride, civic duty, and that change depends on mass participation rather than relying on traditional parties.
Chapters
Antes de comenzar, les quiero agradecer de todo corazón que estén aquí. Es para mí un gusto ver a tantas personas interesadas en un mismo fin. No hay algo más honroso que el ser humano que se ponga de acuerdo en una misma idea, a un mismo tiempo, en perseguir el beneficio de la mayoría. Y el que ustedes estén aquí el día de hoy es un honor para mí estar presente con este tipo de personas como son ustedes entienden que el beneficio la mayoría está por encima del beneficio individual. Estamos en una época muy extraña de México. Una extraña época porque se nos había prometido que no se iba a regresar al mismo tipo de sistema de autoritarismo que tuvo durante tantos años su juzgado al país como rezo del diamentado priático. Y una vez más nos fallaron. Nos fallaron por un sencillo motivo. Nos fallaron porque ellos están seguros que no importa de lo que nos enteremos, jamás los vamos a unificar. Y ustedes son evidencia clara de que no es cierto. ¿Cómo va a ser posible que haya una mayoría que esté oprimida, que quiera ser controlada, de la que quieran saquear y robar la libertad? ¿Cómo puede ser que haya una mayoría al que una minoría lo sea capaz de controlar? No tiene sentido. No tiene sentido. No puede haber 130 millones de mexicanos que sean controlados por solamente 560 mil elementos que se encuentran trabajando. Que la administración pública, porque es lo que es, administración pública no es gobierno, tú no me dices qué hacer, yo te pago, yo te contrato. Eso es lo que llamamos elecciones. Las elecciones es una contratación. Lamentablemente nos vendieron la idea desde muy jóvenes, desde el momento en el que empezó nuestra escolaridad, que la democracia era el mejor sistema, que la manera más justa de poder administrar los recursos del país, incluyendo los humanos, era a través de un ciclo incesante de cambio de funcionarios públicos. Pues eso No tiene sentido. ¿Cómo es que fuimos capaces de ser convencidos de que estaba bien dejar a alguien si lo hace mal, hasta que se acabe su periodo, pero si lo hace bien, también lo quitamos? ¿Cómo va a haber un progreso en cualquier empresa, en cualquier sociedad, incluso en la familia, si la persona no hace bien su trabajo, se le tiene que castigar o que retirar, y si los está haciendo bien, entonces permitirle que lo siga haciendo? Y es ahí donde queda la evidencia real de que lo que los partidos políticos quieren para el pueblo no es lo que el pueblo quiere para ellos mismos. Toman decisiones por nosotros porque nada más están jugando a darnos la ilusión de la elección. Yo me cansé. No sé usted, pero yo ya me cansé de que elijan por mí. No me están dando lo que estoy pagando. Las calles no tienen la calidad que podrían tener. La seguridad pública, la salud pública, la educación pública, los servicios principales que consumimos a diario todos los ciudadanos no están en la calidad que deberían tener y que ya pagamos. Y yo digo que eso no es justo, porque no nos cuesta dinero, nos cuesta nuestras vidas. Nosotros intercambiamos constantemente tiempo de vida, tiempo que podríamos pasar en familia, nuestra salud por sí misma a cambio de los servicios que estamos pagando y que no tenemos por la calidad que nos están cobrando. Yo digo que no es justo porque no va a pasar mientras sigamos esperando que el gobierno, que es al que no le interesa, lo haga por nosotros. Y es momento de aceptar una realidad que acepta toda persona que alguna vez en la historia de la realidad ha logrado conseguir salir del problema en el que está, salir del hoyo en el que se encuentra, salir de la porquería donde está inundado. Es aceptar responsabilidad. Nosotros nos metimos en esto, quizás no con nuestras acciones, pero sí con la falta de ellas. Es real. Esto que estamos viviendo con nosotros es algo que al permitirlo es igual que apoyar, Obviamente. Obviamente. Obviamente, si nosotros lo pedimos a través de firmas, si le pedimos a las autoridades que salgan, así hagamos pertones, así hagamos marchas, no ha funcionado ni una sola vez. Es locura seguir intentándolo. Lo único que no hemos hecho en más de 100 años es organizarnos como mexicanos y tomar las riendas en control del país en el que estamos. Porque este es nuestro hogar. Es el único en el que de nacimiento tenemos los derechos que necesitamos, no más por haber nacido aquí. Y esta, nuestra tierra, es una tierra hermosa, una tierra bella. Este es nuestro lugar de origen. Y qué curioso que tengamos nosotros un corazón que bate tan pobre que en vez de preocuparnos en qué podemos copiar de los grandes países, en sus sistemas, en su orden ciudadano, en sus valores, los criticamos y lo más que se nos ocurre es seguir intentando lo mismo, a ver si funciona esta vez, aunque nunca lo haya hecho antes. Lo que siempre le he hecho parte al mexicano no es la educación de la que todos hablan es la unidad. Entender la importancia de que cuando nos atacan a unos, nos atacan a todos. No puede ser que haya padres o hijos desaparecidos y que el gobierno crea que ya es momento de olvidarlo y dejarlo pasar porque debe ser cosa del pasado. Y si ustedes no tienen hijos desaparecidos, si ustedes no tienEn familiares que han faltado, si ustedes no tieneN algún amigo que no puedan encontrar, ya es suficiente para que lo cobren personal y entiendan que lo que le puede pasar a unos, le puede pasar a todos. Y eso incluye la libertad de expresión, eso incluye las instituciones que protegen el estado de vida en el que tenemos ahorita poca paz y poca libertad, pero aún tenemos algo de ella. Si comienzan a controlar la total narrativa, la total narrativa y la decisión de las leyes, obviamente nos van a controlar. Nadie elige callar a otros, al menos que sepan que lo que los demás van a decir no les conviene. Qué persona que tiene verdades comprobables le preocupa lo que digan los demás y eso está sospechoso. ¿Por qué yo voy a querer prohibirle a alguien más que hable, que diga lo que sea? Si yo puedo comprobar que lo que yo digo es verdad y yo tengo la evidencia detrás, la evidencia que me respalda, la evidencia que como dice la verdad que te hará libre, pues obviamente es porque lo que sabe que se va a escuchar ama en contra con evidencias, con hechos de cualquier narrativa que los estén dando. Y eso es suficiente para despedir a un empleado que no está haciendo su trabajo. El trabajo del gobierno no es decidir quién habla y quién no, sino es proteger el derecho a la libertad de expresión, aún de aquellos que hablan en su contra. El trabajo del gobierno no es estar jugando a ser el empresario y estar inventándose productos y estar quitando los que no les interesa que sean sus contrincantes, sus adversarios, su competencia es administración pública y no tenemos administradores en ninguno de los departamentos de los recursos mexicanos, incluyendo los humanos, no tenemos administradores. Tenemos gente que da bien, gente que es elegida a través de un concurso de popularidad en el que ni siquiera realmente la persona que gana son las empresas de publicidad que están detrás. No es como que ellos quieran. Leí sus propios slogans. Es una imagen que a través de inteligencia de publicidad y marketing bien diseñada, nos venden una persona irreal. ¿Por qué quiero yo saber de qué habla y cómo se ve? Si lo único que me interesa es su currículum, ¿Qué es lo que ha hecho, ¿Qué es lo que tiene comprobado de su alcance, qué conocimiento tiene del departamento, del que está al frente? Pues por eso tenemos actores, futbolistas, anunciadores en la política mexicana, porque somos nosotros quienes no contratamos a quien se debe, somos nosotros quienes no contratamos al mejor para el trabajo, porque el mexicano no se hace responsable. Pero es momento de que comencemos a hacernos responsables, porque es la única manera de triunfar en cualquier cosa de la vida. Si tú no eres responsable de tu salud, nadie más te puede cuidar. Si tú no eres responsable de tu educación, nadie más te puede educar. Y si tú no eres responsable de demandar los servicios por los que ya pagas, no te los van a dar. Y si no eres responsable de cuidar los derechos y las libertades de las que gozas, te las van a quitar. Porque si a ti no te importa, ¿Por qué a ellos les habría de importar? Creo que no tiene sentido. Nosotros demostramos con nuestra vida diaria que los beneficios que quisiéramos que nos dieran las entidades públicas no nos importan. Les damos evidencia constantemente de que la justicia no nos interesa, de que somos constante evidencia de que queremos que haya excepciones para nuestros casos, para nuestra persona. Y por eso la mayoría de los delitos, más del 90%, no se persiguen, porque nosotros nos creemos que podemos ser la excepción, pero quisiéramos que la ley se aplicara donde más, no a nosotros. Porque nosotros quisiéramos que hubiera una mejor educación para los hijos, para las siguientes generaciones, pero nosotros no nos educamos. El mexicano lee promedio medio libro al año. Medio libro al año. ¿Por qué le va a importar la educación al gobierno si a nosotros no nos importa educarlos? ¿Por qué le va a importar la libertad y los derechos de los mexicanos si a nosotros no nos importan los demás mexicanos? Como lo demostramos en nuestros deportes de equipo, por lo que somos famosos de manera internacional, Que no cumplimos con nuestra palabra, que no entregamos a tiempo, que no llegamos a la hora que quedamos, que no cumplimos con nuestros compromisos, Mañana lo hago, mañana te pago. Son frases conocidas del mexicano. Y queremos que el gobierno que nos representa tenga mejor calidad y responsabilidad de la que nosotros tenemos. Pues ya es hora de dejar de ser ridículos e incoherentes. Ya es hora de tomar decisiones maduras y adultas para dejar de ser un país que lo que quiere es, como un adolescente, todas las libertades y todos los beneficios sin ninguna de las responsabilidades. Pero si lo logramos, si nos decidimos a tomar el destino de nuestro país en nuestras manos, empezamos nosotros, muchos o pocos que seamos, con cada uno de nosotros tenemos la capacidad de conectar a todos los demás mexicanos. Está en nosotros, en nuestros amigos, en nuestros familiares, aquellos que también sabemos que están hartos porque lo platicamos en las comidas, lo platicamos en las reuniones, lo platicamos en el trabajo. Esto no está funcionando. Hay algo que está no siento el crecimiento, no siento la calidad de vida que merezco, mientras me siga preocupando no no poder andar por las carreteras de mi país, mientras me siga preocupando salir a ciertas horas de la noche, mientras me siga preocupando que lo que yo me pueda comprar sea un motivo de que me robe, mientras me siga preocupando que no puedo tener un negocio propio porque es probable que me cobre. Tengo que tomar responsabilidad, tengo que tomar acción real, porque lo que le pasa a uno, le pasa a todos. No importa qué tan bien yo pueda estar en mi vida individual y personal, jamás va a poder aspirar a la calidad, a la paz que puede tener, cuando el beneficio de la mayoría es el que está cuidado y preservado los derechos, las libertades que merecen todos los ciudadanos, porque todos participamos en esta economía, todos somos parte de ella, con lo que contamos. Nadie se salva de no participar en esta economía, porque lo que ganas, lo que compras, hasta lo que te quedas, te sigue costando. Y si les está costando la vida diario, diario, diario, diario. Yo creo que ya es momento de mostrar que estamos hartos, Hartos. Llegar ese momento de dejar de ser cómodos con el dolor, con la incomodidad constante que nos pica atrás de la nuca, esa sensación de que no está bien dónde estamos. Pero algo se tiene que hacer. Y Quejarnos no es suficiente, ni las protestas cambiar lo logrado, ni las marchas. Pero podamos ser inteligentes. ¿Pegarle realmente a donde le duele? A cada gobierno, a cada empresario. ¿Qué empresa sobrevive sin sus clientes? Ni la más grande, ni la más fuerte, ni la más antigua, ni la más poderosa. Qué gobierno tiene poder cuando ninguno de sus ciudadanos le hace caso. Tenemos una oportunidad única y es la oportunidad a la que les estoy invitando, que la ventaja se hace cada vez más corta. Tenemos una única oportunidad de lograr el cambio que se necesita y lograrlo, hacerlo a través de la unidad pacífica, de la acción pasiva, de la acción contundente. Porque si esto llega más lejos, que es para donde va, porque todo mejora o empeora y nada se queda igual, nomás va a quedar la opción violenta, la opción en el que se anulan todas las garantías individuales, la opción en los que muchos son enlistados para participar en la milicia, la acción en donde las mujeres, nuestras madres, nuestras hijas, nuestras hermanas son las que más sufren, en donde los hombres se tienen que sacrificar para proteger de la violencia que genera la necesidad de un cambio alarmante. Podemos hacerlo de manera pacífica, pero esta es una única oportunidad, porque el tiempo se acaba. Todavía nos podemos conectar entre todos diario, podemos hacerlo desde casa, dejar de tener miedo de ser el clavo que sobresale y recibe el martillazo. Porque lo único que se necesita para realmente dominar, partirle la madre a nuestros enemigos tirados, es simplemente no participar, no consumir, comprar, darles todo el poder. Todo el poder que tienen por el dinero que les damos, por el apoyo que les damos, todo el poder se la acaba cuando nosotros se los quitamos. Porque ellos no tienen ningún poder especial, ninguno. No son seres humanos superiores, no tienen superpoderes, esto no es la televisión, no es el cine, no son los cómics. Ningún humano no tiene poder, al menos que sean muchos los que se lo den a través de su apoyo. Y el apoyo debe ser para los demás mexicanos. Todos los que están aquí, les pido el día de hoy que tomen esa decisión consciente de participar de manera activa en unificar a todos los mexicanos. Porque no importa dónde estemos, se puede mejorar a través de la unidad y responsabilidad en nuestra vida personal y en nuestra vida social. Los beneficios le convienen a todos. No hay nadie en la sociedad que no se vaya a beneficiar de que tengamos mejores valores, de que juntos decidamos lo que se hace y lo que necesitamos y trabajemos en ello juntos, como un gran ejército, a un mismo tiempo, a un mismo esfuerzo, mismo paso. Nadie es tan fuerte como todos nosotros. Nadie es tan inteligente como todos nosotros. El verdadero poder no lo tienen ellos, porque ni siquiera saben lo que hacen, ni siquiera saben más que levantar la mano, dormirse en su lugar, cuando se supone que tiene que estar trabajando en presentes se la pasan molestando, la pasan por mil lados, no saben hacer nada, son unos vividores, son unos lingusteros. Pero nosotros no, nosotros somos la clase trabajadora, la clase que nos mantiene. Ellos nos necesitan a nosotros, no nosotros a ellos. Y es hora de que nosotros seamos los que nos pongamos a trabajar constantemente en supervisarlos para que hagan lo que nos nosotros necesitamos y queremos. Porque orden dada, la supervisada se la lleva la ch. Seamos mejores jefes, seamos mejores mexicanos, seamos nosotros los que dictan lo que se tiene que hacer y que no nos digan más, que no nos gobiernen. No vamos a estar gobernados, vamos a estar organizados por el futuro de México, por el futuro de nuestros familiares, de todos los seres, pero sobre todo porque ninguno de ustedes, de los presentes y los que no está, va a poder sentirse en paz hasta que hayamos ganado. Y juntos, juntos, yo les garantizo que con muchísimo menos esfuerzo que si lo hiciéramos por separado, juntos les garantizo que vamos a ganar. Y con los que están aquí, con esta manera de empezar, les puedo decir que si fuera el día de hoy, esa fecha ya ganamos. Muchas gracias.
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