
A speaker criticizes single mothers who disparage children's fathers, arguing they fabricate victim narratives while refusing accountability. He claims these women demand financial and domestic support, then blame fathers for abandonment when they withdraw, and deny them access to their kids.
Chapters
Las mamás solteras me cagan. No todas, específicamente las que le hablan mal a los hijos del papá, y que encima de todo, cuando hablan mal, bestias, así del papá frente a los hijos o directamente a los hijos. Aparte, cuando son mentiras, güey. Puta madre, güey. Si hay un ser que es pero bueno para inventarse realidades, son las hembras, cabrón. Y entonces pues nomás tienen dos versiones y ya va. La primera en la que se sienten víctimas, y la segunda en la que se sienten heroínas, ¿no? Porque pues según ellas, si le preguntas tú a todas, todas te van a salir con que que son fuertes, independientes y empoderadas, ¿no? Pero de ahí a que paguen su parte de la cuenta, y no son tan independientes, ¿verdad? Y nomás están haciendo lo que un adulto funcional debería hacer. Pero para ellas pues te hace, si las cosas no les salen como quieren, es por culpa de los demás. Nunca tienen ningún tipo de responsabilidad y entonces la cagan en la pinche relación. Porque la verdad es que he escuchado muchas de esas relaciones se acaban por culpa de la morra, y esa es una verdad. Esa ya es la que lo termina, la morra podrá decir: no, pues es que lo terminé porque aquel cabrón. Pero qué pinche que a soledad, que de todas las cosas que se quejan ellas de los hombres son las mismas que las mujeres se quejan de las mujeres cuando están en ese tipo de relación. O sea, ¿existirá la posibilidad de que eso sea algo más bien como de perspectiva en la que tú, como no te están haciendo todo lo que tú quieres, aparte del vato tener que proveer, que sí de vez en cuando cocina, que sí también limpia? No, no, no, tú quieres que haga algo más. Se empieza a cargar el vato, ya dice ya estuvo, yo ya no quiero seguir en este pinche rollo. El vato ya no le echa ganas, cabrón, lo deja pues güey Cada vez le empezó a negar más el deli. Aparte de que le negaba el deli, pura madre que le cocinaba, porque tú tienes manos. Bueno, pues el vato se cansó, todo se lo llevó a la fregada. Y de todas maneras, la mayoría de los vatos con los que he hablado son así de: no, pues es que, güey, yo sí le quería dar dinero, güey, pero pues bueno, más tenía así de 10,000 pesos que ganaba, le di 3,000, cabrón. No, pues que no sé, yo también necesito comer, yo también necesito rentar. Se quedó con la casa, mil cosas que el cabrón no pudo llegar a cumplir aunque lo intentó. No le fue suficiente, porque para una mujer en estado de venganza nada nunca es suficiente. Y como no fue lo gente le negó el papá a los hijos, y a los hijos les dijo: es que tu papá ya no te quiere ver.
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