
A speaker lays out six rules for wives in a 1950s-style monologue: have dinner ready, dress up, seem happy, keep the house clean, manage the kids, and don't complain. She argues a man needs a welcoming home to feel motivated to stay, and that a wife's gratitude toward her provider is what makes her valuable.
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¿Cómo debe comportarse una buena esposa? Bueno, eso es en respuesta a que hace poco me preguntaron qué quiere un hombre de una mujer, así que vamos a esta guía de 1950 que aún la siento súper válida. Este video va a ser súper controversial, pero a la pinche neta escuchen. Punto número 1: Ten la cena lista. Punto número 2: Arréglate poquito. Punto número 3: Muéstrate feliz e interesada en él. Punto número 4: arregla un poco el desmadre. 5: arregla a los niños. 6: no lo recibas con quejas, ya habrá tiempo para eso después. No sé por qué les suena tan barbárico esto, tan extraño, no sé en qué están pensando, pero si tienes un hombre que te está proveyendo y el güey se fue a trabajar a partirse la madre en el día, porque de por sí es difícil afuera, pues dale al güey que tenga ganas de regresar a casa, que el güey quiera volver a verte a ti, al hogar, a los hijos. No que el güey esté pensando: puta, voy a llegar y nomás van a ser pinches quejas, nomás me va a regañar mi vieja, voy a llegar y luego están los niños, te toca a ti pinches niños todos sucios, todos desarreglados, la casa hecha un pinche desmadre, me voy a poner a limpiar, me voy a poner a cocinar, no mames. ¿Quién chingados quiere regresar a la casa? El hombre tiene que sentir que su hogar es su santuario, su lugar de tranquilidad, de amor, que bien recibido, que sea un agradecimiento de wey, te juegas la pinche vida, estás pagando con tu vida el poder conseguir lo que se necesita para mantener este hogar, a los hijos, al estilo de vida que llevamos. Por favor, no quieren hacer esto, no se casen. Así de fácil, así de sencillo. Es muy diferente el impacto mental, energético, de cuando ya va a salir de trabajar y pensar, wey, voy a llegar a puras pinches demandas, los niños hechos un desmadre, la casa toda tirada, ni siquiera va a haber nada que comer sabroso, no mames. Pero sales, wey, estás pensando, voy a ver a mi hermosa mi esposa me va a recibir, me va a preguntar cómo fue mi día, los niños van a estar ahí, van a decir papá, ¿cómo estás? Y una comida deliciosa. Pues a huevo que le echas ganas, a huevo que le echas amor, a la huevo que le creas lealtad a tu pareja. Es lo que se necesita, no es a huevo, chino, las cosas se ganan, se ganan. Si vas a estar de mantenida, procura que tu hombre tenga ganas de verte a ti, a los niños, y de volver a su hogar. Si no, vete a hacer las cosas tú sola. ¿Para qué chingados te metes ahí? ¿No te hace menos mujer el tener los valores de decir: si a mí me están manteniendo, me están cuidando, me están proveyendo, hasta me están paseando, me están comprando, me están sacando a pasear, si están haciendo todo eso por mí, pues chingados, no voy a atender a mi hombre. Eso es valor, eso es tener respeto, eso es tener educación. Si lo que te hace sentir empoderada es ser malagradecida, pues quédate soltera.
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