En este monólogo dirigido a hombres, el creador argumenta que "llevar las riendas" en una relación no consiste en dialogar o establecer acuerdos, sino en retirar la alimentación emocional como forma de castigo y control. Cita una mentoría con un hombre casado 14 años, quien, según el relato, intentó resolver conflictos mediante la conversación, lo que el autor califica de ingenuo. El ponente describe la táctica de cambiar de actitud sin aviso, dejando que la pareja perciba el cambio y, cuando se le pregunte, responder con seguridad que ya había advertido. Señala que muchos hombres provienen de hogares con padres ausentes o dominados por la madre, lo que impide que aprendan a liderar emocionalmente. Propone que la solución es retirar la emoción por completo y presenta su programa "Universidad del Hombre" (manlabproject.com), que promete enseñar una masculinidad auténtica basada en la lectura de más de 400 libros y una vida valiosa. El video concluye con un llamado a inscribirse en el programa.
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En una relación, el hombre tiene que llevar las riendas. Y si tú crees que llevar las riendas significa decirle a tu chica, ay, no me gusta que hagas esto, no me gusta que hagas lo otro, vato, qué pendejo. Ayer le di una mentoría uno a uno a uno de sus hermanitos que llevaba ya 14 años casado. Y los 14 años, la vieja faltándole al respeto. Según él, le ponía las riendas. Y sabes qué hizo, lo mismo que seguramente harías tú: hablar las cosas, querer llegar a acuerdos. O sea, quieres llegar a un compromiso maduro con una persona que se comporta de manera inmadura, quieres en un estado emocional solucionar las cosas de manera racional. Platicar no es ponerle riendas, eso es como más bien pedirle permiso, pedirle el paro. Ponerle las riendas es castigarla, y en ese momento no es amenazarla con irte, eso es lo mismo que hacen ellas. Es retirarle la alimentación emocional sin avisar, sin explicar y sin dar el sermón. Es que un día, desde que te despiertes, ya actúes diferente, y ella va a notar que algo cambió. Y como la curiosidad mató al gato, cuando llegue ese momento en el que ella te pregunte, le le contestes con toda seguridad y calma: no es como si no supieras, ya te había advertido al respecto. Porque cuando llegó ese momento en el que hubo ese conflicto, en vez de regañarla, tú estableciste el tipo de hombre que eres, el tipo de hombre al que eso se le hace una falta de respeto, y que tú no le dijiste cómo se tenía que comportar, porque eso es algo que tú no puedes ni debes controlar. Si no le dijiste cómo ibas a reaccionar y que estaba en ella tomar la decisión de volverlo a hacer o no. Entonces no tiene por qué sorprenderla el cambio en el que se acaba de meter por sí sola, ¿verdad? El problema es que la mayoría de ustedes crecieron con un rol paterno ausente, o que estaba totalmente liderada la familia por la madre. Al papá lo traían en chinga, y tú no aprendiste que a un ser emocional no se le arregla de manera racional, se le arregla retirándole la emoción por completo. Pero para aprender todo acerca de masculinidad auténtica, si ya estás decidido a evolucionar de estar en guerra a ser un hombre verdadero, para eso creé la Universidad del Hombre, conocer más de 400 libros de una masculinidad exitosa, una vida que sí valga la pena. Inscríbete ya en manlabproject.com.