
Two people discuss why humans value things that require effort and patience. Difficulty, not impossibility, increases attraction to objects, ideas, and relationships. Scarcity and the struggle to obtain something shape how much we desire it.
Chapters
El ser humano valora lo que reconoce el esfuerzo, el tiempo que tomó poderlo conseguir. Porque yo prefiero lo de valor y esfuerzo, ¿no? Que no es como que nada más trabajo. A lo mejor es el sufrimiento mental, a lo mejor es la ausencia, a lo mejor es la resistencia que tienes que tener. No nada más es trabajo, sino pues aguantar el tiempo para conseguir. Ahorita no, ahorita no, ahorita no, no, para hacer algo. Esperar, la pinche paciencia, ¿no? Eso es parte. Entonces, el ser humano valora lo que reconoce, el esfuerzo y el tiempo que le costó conseguirlo, ¿ok? Entonces, al ser humano le gusta lo que le cuesta conseguir. Parte número 1: ser difícil de conseguir. Ser difícil, no imposible. Difícil en mi tiempo, difícil en mi risa, difícil en mis ideas, difícil en mi conocimiento, difícil en mi sexualidad.
No va a ser cada vez que te— wey, nada, nada te da más poder frente a una morra que le demuestres que no.
Los hombres no siempre quieren. Yo sé decir que no.
A veces no se va a dar la gana.
Segunda parte es: hay cosas que quiero, pero nomás las quiero porque son difíciles de conseguir, ¿no?
Entonces a veces pasas en un pinche antro, en una disco, en un boliche, lo ves bien lleno afuera, cabrón, y en eso quieres pasar la chingada y llegas y, o sea, está la verga toda vacía adentro, wey. Confirmen, ¿cuántos de ustedes les ha pasado que se meten a un pinche antro, wey, que se veía bien lleno desde afuera, se meten y está todo vacío, todo aburrido? ¿Les ha pasado, wey? Yo sé que les ha pasado. Lo mismo con las personas. Date cuenta que hay personas que te gustan, wey, que hay una morra que te trae bien pinche granado, que te trae bien clavado, Pero la realidad es que ni te conviene, pinche morra no cabe en tu futuro, wey. Nada más pues aparte de todo la mueve chido, ¿no? Se menea como pinche batidora, wey. Y yo, wey, no mames, no, o sea, está fea, está culera, es bien naca, wey, pero pues, wey, nomás me la pone bien difícil, cabrón. Según yo iba a andar de rodillas la cabrona y no es cierto, wey. Y la última: no porque algo sea fácil significa que lo puedo desechar. A los pinches tenis que te compraste con tu propio sueldo, con tu primera chamba, güey, no un pinche rayoncito y los estás limpiando. Pero hubo unos tenis buenos o una chamarra buena, una playera buena, güey, que te compraron tus papás, y pues como te la compraron, güey, te valió verga. Ya que la rompiste, de ay, verga, sí estaba chida, güey. Todos hemos vivido eso. Es lo mismo con las relaciones.
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