En este monólogo dirigido a mujeres, la creadora advierte que la mayoría de los consejos de relaciones que circulan en redes sociales son ilusorios y que las mujeres deben abandonar los estándares extremadamente altos al buscar pareja. Describe al "hombre de altos estándares" como un individuo con múltiples cualidades (buen aspecto, educación, ingresos, espiritualidad, viajes, emprendimiento, etc.) que, aunque ideal, no valora la belleza o el esfuerzo de la mujer y siempre tiene opciones de parejas más jóvenes y sin "kilometraje". Señala que este tipo de hombre busca paz y no quiere ser cambiado, y que la única forma de retenerlo es no generar problemas. Luego argumenta que, en contraste, el "hombre promedio" es más tolerante, dispuesto a apoyar los caprichos de la mujer, a luchar por ella y a compartir logros, y que es mucho más realista y accesible. Advierte que las mujeres que son demandantes, inmaduras o intentan cambiar al hombre alejan a los hombres de alto valor, y que la escasez de mujeres que realmente valoren al hombre promedio hace que sea la mejor opción. Concluye con una llamada a las mujeres a reconocer y cuidar al hombre promedio en lugar de perseguir un ideal inalcanzable.
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Mujeres, todas deberían de ver este video porque les voy a decir la verdad de los hombres y las relaciones, la de veras, no la de Instagram. Si hay un buen hombre en su vida que las está cortejando o con quien ya tiene una relación, quédenselo y cuídenlo, aunque ya sea bueno. Déjense de esas mamadas de mantener sus estándares bien altos. Dejen de creer que por el hecho de ser mujeres se lo merecen porque, ¿qué creen? El hombre ese de altos estándares que ustedes buscan, el hombre de sus sueños, sí existe, pero a ti te conviene muchísimo más el hombre promedio. Y te voy a decir por qué. Ese hombre alto que se mantiene en forma, que es caballeroso, que tiene buenos modales, que gana muchísimo más que el promedio, es excelente amante, que sabe manejar sus emociones, que sabe manejar tus emociones, que es espiritual, que es viajero, que es emprendedor, que tiene casa propia, que es hombre de mundo, que es hombre de familia, que te va a llevar los veranos a Europa, que es culto, que es romántico, que es detallista, que sabe ser gracioso sin caer en lo payaso, que es buen proveedor, que te puede proteger, que es carismático y que sabe ser líder. ¿De qué existimos? Existimos. Pero para un hombre de este tipo, tu belleza no significa nada. Todas todas quieren este tipo de hombre. Y para él, mira, hay de dónde elegir. Obviamente él no necesita tu inspiración, él vive inspirado, por eso ha conseguido todo lo que tú estás buscando que él tenga. Mientras que para él cada año él aumenta su valor, también al mismo tiempo cada año hay un nuevo modelo, una más joven con menos kilometraje. El único beneficio para él es que lo aceptes como él, que no lo quieras estar cambiando, aportes a su paz, a su felicidad, que no le traigas problemas, que tu principal preocupación sea darle atenciones y que esté feliz. Pero si vas a ser el tipo de mujer que nada más trae reclamos, que constantemente de la nada crea problemas, que le van a negar ciertos placeres, que no va a acceder a ciertas fantasías, o que lo va a querer cambiar o decirle cómo hacer las cosas que él ya sabe hacer, tus berrinches, tus caprichos, tu inmadurez. Mejor búscate al hombre promedio que sí te va a aguantar tus niñerías, que sí va a luchar por ti, que sí va a estar dispuesto a cumplir tus caprichos, que sí va a intentar conseguir cosas con tal de complacerte y de quien sí te puedas adjudicar sus logros porque lo inspiraste y lo motivaste. Búscate al hombre promedio porque para él hay muy pocas como tú. Y la cruda realidad es que ese hombre que cumple con los altos estándares que tú estás buscando para él como tú hay un chingo, y como él hay muy pocos, y todas, todas lo están buscando a él. Lo único que te puede hacer resaltar de entre todas las demás no es cómo te ves,