
A speaker uses improv's "yes-and" technique to argue that responding to bullying and flirting follow the same rules: never block, always build. He advises men to stay emotionally detached with women, ignore their feelings, and tolerate escalating provocations.
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responder al bullying y responder al ligue es muy similar. Les voy a enseñar a ligar, wey, y les voy a enseñar a manejar el bullying en un solo pinche live, cabrón. Les voy a dar la técnica más chingona para hablar con la gente, para ser gracioso, para ser divertido, para ser espontáneo. Van a por fin sonar como siempre me han preguntado, wey, ¿cómo le hago? Este es el truco de la improvisación. Esto lo hicieron los actores de improv en Estados Unidos. Es una regla que se llama Yes and. ¿Qué chingados se llama ser yes and? Se trata de que no importa lo que te den, tú lo uses. Entonces tú no puedes bloquear nada, tú no puedes decir que no. Si te dicen, wey, cuidado con la serpiente morada, tú no puedes responder, wey, ¿cuál serpiente morada, wey? No puedes así como que bloquear el flujo, tienes que seguir el flujo de la conversación. Ah, es una mascota que me regalaron, pero nuevamente era naranja, pero ya le puse de morado, me gustaba más para el invierno. O sea, todo lo que te dan tienes que seguir. Pero en el bullying y en el ligue se da igual, güey. No puedes tú dejar que el bully te bullee y tú sentirte así incómodo y sentirte triste o sentirte enojado, que entonces le estás dando a él lo que quiere, sabes, lo estás alimentando. Es como una morra, güey, una morra, güey. Empiezas a darle sentimientos, emociones, y las morras quieren más, quieren más, no importa qué, güey. Por eso el hombre es una, es la parte contrastante, no tienes ser lógico, tienes que ser más frío, tienes que ser más directo, no, para estar bien con una morra. Pero los vatos que se van a lo emocional, no importa. Miren, wey, hagan un favor, wey, no escuchen a las mujeres jamás, wey, jamás, wey. Obsérvenlas, wey. Y las morras son así: no, sí, yo quiero un hombre que se abra. Y yo: no, ya sí soy, yo sí soy con mi esposo, una chingada. Y sí, wey, sí, o sea, no dudo, no dudo que haya un 1.5% de mujeres, wey, que sí les guste que su hombre se exprese. Pero la mayoría no, güey. La mayoría sí le afecta, cabrón. Abres tus emociones y para empezar lo toman personal. La mayoría de las morras les dices: no mames, me siento mal porque en el pinche trabajo y todo, güey. Y lo toman como si fuera un pedo de ella. Y luego ya se empiezan a explicar lo que a ellas les molesta. De ahí en fuera, si tú le das emociones a una morra, lo toma a más. Si le das las tuyas, güey, y si reaccionas a las de ella, ellas quieren más, güey. O sea, si te enojas y te encelas, güey, Si te agüitas, cabrón, eso, güey, y lo van a volver a hacer. Créeme, güey, que si a una morra, güey, le aguantas un pedo, güey, si a una morra le aguantas que te salga con alguna pendejada, esa morra, güey, después va a ser una más grande. Y la aguantas esa y vas nomás a hacer más grandes y más grandes hasta ver cuánto le aguantas. Cuidado. Pero es lo mismo con el bullying.
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