
A man argues women justify everything emotionally and can't lie because they believe their own contradictions. He advises men to manage women by setting firm boundaries and never showing fear of losing them, claiming this makes men appear repulsive.
Chapters
El otro día escuché a una hembra decir que las hembras es teóricamente imposible que sean capaces de mentir. Ah, cabrón, órale. Pero sabes qué, su grado de verdad está en que para ellas nada de lo que dicen es mentira porque todo lo justifican de manera emocional. De hecho, el otro día me encontré una publicación súper cagada porque era un vato literalmente él diciendo: mi mujer trabajaba todo el día y la engañé porque no me daba tiempo para mí, no, así me desatendió. Y va, y los comentarios de los vatos son a comentarle como una morra le comentaría a una que acepta o que engañó a su pareja, ¿no? Así de: muy bien, Reina, tú te lo mereces todo, no te de bla bla bla, ¿no? Y esa es la verdad, o sea, hasta cuando te engañan, ellas sienten que es su verdad, que está bien que lo hayan hecho. El pedo es que esos cables se les cruzan todo el tiempo, entonces creen que todo va a estar basado en la emoción que sienten. El pedo de las emociones es que generan que normalmente los deseos, los anhelos, lo que ellas se supone que quieren, se contradiga constantemente, ¿no? O sea, prácticamente haces que yo quiero estarse acá, pero me gusta estar en la piscina, ¿no? Es decir, ¿Cómo estuvo? O sea, son cosas que constantemente entre las dos se cancelan, se neutralizan. Y el pedo de esto real es cuando las escuchamos y cuando a cada rato queremos cumplirles con lo que ellas están buscando, no, con lo que te dicen que necesitan. Entonces pues tú como hombre con corazón, pues bueno, voy a hacer esto porque ahora ella quiere que ya no la busquen. Y tienes a morras llorando de que porque ya los hombres ya no las buscan, no, de que pues sí, ay güey, a ellas les encanta que las dejen solas, no. Y pues ya cuando nosotros nos vamos a hacer lo nuestro, de, ay, pinches hombres sufren verdad, no. Y como no se pueden dialogar con ellas, no se puede razonar con ellas, lo único que queda es que tú, güey, seas ese tipo de hombre que sabe manejarlas, güey, porque puta madre no hay de otra, no. Y saberlas manejar significa que tú siempre tengas en claro cuándo decir que no, güey. Cuando tú veas con toda claridad como hombre, como el hombre de la pareja, como el hombre de la familia, que con toda claridad lo que estás a punto de decirle que sí, lo que te está presentando como idea maravillosa, tú sabes que le va a partir la madre, o a la pareja, o a familia o el negocio familiar, güey, dile que no, cabrón. Si no le dices que no por miedo a perderla, no hay nada que le parezca más asqueroso a una mujer que un hombre que tiene miedo de perderla, porque ella sienta que sin ella tú eres el que sale perdiendo si termina la relación, güey. Eso les hace daño en la cabeza, siempre tienen que sentir que ellas son las que salen perdiendo.
More from Master

DEJA DE POSTERGAR PARA MAÑANA: LAS PROMESAS AL AIRE JAMÁS FUNCIONAN NI VAN A FUNCIONAR

EL ERROR QUE TODOS LOS QUE NO TIENEN EXPERIENCIA COMETEN Y QUE TE PUEDES AHORRAR








