
Master Santana argues that political fanaticism, especially among Morena and AMLO supporters, is irrational and destructive. Unlike passion for sports or music, blind loyalty to politicians lets them break promises and steal without consequence. He uses football fandom and beer analogies to show how supporters justify being cheated instead of demanding accountability.
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No hay nada más pendejo en esta vida que ser fanático y no hay peor fanático que los chairos. Cuando eres fanático de un equipo de fútbol, medio lo entiendo, te apasiona verlos tratar de dar lo mejor de sí en la cancha y ojalá que ganen hasta de la música, no todo el mundo cree que su gusto musical es el mejor, pero si lo escuchas y a ti personalmente te hace vibrar tu pedo, pero no importa que sea, sea una actividad, sea un pinche gusto el que lo vuelvas, tu personalidad demuestra que eres pendejo. Pero tenerle fan a un político es como ir a un pinche burdel y creer que la bailarina se enamoró de ti. Al político se le está pagando muy bien para que haga un trabajo, no lo hace, te da excusas, te dice que sí lo hizo y no tienes evidencias y aún así lo defiendes, dijeras te da dinero de su bolsillo, pero te lo está dando de los mismos impuestos que todos pagamos. Ahora supongamos que la realidad que se creen es que es que ya no se lo roban los expresidentes, por lo menos ahora se lo dan al pueblo bueno y sano. ¿Yo le pregunto a los chairos, a los que votaron por ellos, a los que Morena, La cuatro, Transformación, AMLO, Claudia, les prometieron un chingo de cosas en campaña, de todo lo que en campaña les prometieron lo que les fue ofertado, si de eso no tienen ninguna evidencia y ustedes por ellos votaron, que les hace creer que demuestra cualquier tipo de inteligencia que no les estén reclamando? Lo voy a decir en el término más simple que entienden los chairos. Imagínate que el gobierno es donde venden caguamas, antes tú llevabas tu botella de caguama para que te dieran lo del importe, se quedaban con la botella, se quedaban con el importe y no te daban tu cerveza. Ahora llevas tu botella de kawama, aún no te regresan el importe con el pretexto de que se lo reparten al otro 26% de los borrachos, pero aún así no te dan tu chela espumeante y fría. Te hace realmente sentido que tú justific es que no te den tu cerveza porque al 26% de los mexicanos le regresaron el importe que de todas maneras salió de toda la cerveza que los borrachos compraron, o sea, no nos regresaron a todos el importe que no nos dieron por años, ni lo que pagamos por las cervezas que jamás recibimos, ni nos tomamos de lo mismo que tú estás pagando por tu chela. De ahí un pequeño porcentaje se va a repartirle a unos cuantos, pero tú sigues sin tu chela, porque es que no solamente no les reclamas, sino hasta que les aplaudes nada más porque tu pinche justificación es que ellos pues sí roban, pero no roban tanto.
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